Juegos de Inteligencia Emocional para Niños

Es importante para la formación del ser humano, el saber trabajar y manejar, las diferentes emociones a las que se ve expuesto. Si se utilizan juegos de inteligencia emocional para niños, aprenderán a manejar de forma inteligente lo que sentimos, esté con toda seguridad, será un adulto equilibrado.

juegos de inteligencia emocional para niños

¿Qué son los Juegos de Inteligencia Emocional para Niños?

Los niños son un universo de emociones, ellos sufren grandes cambios de humor, y su falta de experiencia de vida, no les permite manejarlos de forma adecuada.  Los juegos de inteligencia emocional para niños, son experiencias pensadas para que ellos, entiendan lo que les ocurre, aprendan a diferenciar las distintas emociones; y puedan de esta forma expresar lo que sienten a los demás. Si quieres aprender más sobre el manejo de las emociones puedes leer me siento triste.

Los juegos de inteligencia emocional para niños, están encaminados a conseguir que el niño, pueda tener un manejo elemental de sus emociones. Estos juegos lo ayudarán a crecer en su interior, sin frustraciones ni traumas. Pueden ser realizados en casa o en un entorno externo, con maestros u orientadores.

Lo más interesante, es que al ser un juego, el niño estará aprendiendo de forma divertida, sin presiones y sobre todo, fluyendo de manera natural con la experiencia y el orientador. La motivación es sustantiva para obtener buenos resultados, el niño debe ser motivado y nunca presionado a hacer la actividad.

Estos juegos de inteligencia emocional para niños, se fundamentan en dos actividades recreativas básicas: jugar y narrar historias. Estas son cosas a las que los niños vienen acostumbrados, para ellos es natural jugar o escuchar o leer cuentos.

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El juego

El juego, es la forma más natural, que tiene el niño para su proceso de aprendizaje. Con el juego, el niño desarrolla y practica destrezas, se capacita y lo mejor de todo es que, lo hace con gusto. A cualquier niño le gusta jugar, es la forma en que él fluye con su entorno, familiar y social.

El cuento

Los cuentos, son el medio ideal para exponer al niño a situaciones diferentes y sus diversos desenlaces. El cuento le permite, desde un ambiente seguro, saber de las diferentes situaciones, buenas o malas, en las que pueden estar los personajes. Con el cuento puede sentir empatía; le permite entender que son los riesgos, sin estar realmente en peligro.

Los cuentos permiten abstraerse de la realidad, y le da herramientas para saber y reconocer, que hay otros, con vidas muy distintas a la suya. Es una forma entretenida para lograr, que el niño tenga una visión de sus sentimientos, en base a las vivencias de los personajes. Además le permite analizar la conducta de los protagonistas en base a situaciones.

El cuento es tan útil, que le permite al niño comunicar sus emociones, es más sencillo decir lo que le pasa a los demás que lo que le pasa a él mismo. La interacción del orientador y el niño debe ser respetuosa, debe estar allí para responder las dudas que se le presenten.

Un adulto equilibrado emocionalmente, podrá ayudar al niño, de forma más eficiente a manejar sus emociones. Los juegos de inteligencia emocional para niños, son un medio maravilloso para ayudarlos a desarrollarse, como seres humanos equilibrados y empáticos.

Actividades para aprender a reconocer y nombrar emociones

A continuación, mencionaremos una serie de actividades que ayudarán a nuestros niños a reconocer cada una de sus emociones, y también a saber cómo se llaman.

Elaboración de un registro emocional  de uso personal

Esta es una actividad muy entretenida, y puede realizarse ya a partir del segundo año de edad. Solo es necesario adaptarla al rango de edad, se puede utilizar incluso para adolescentes, siempre y cuando se haga la adaptación adecuada. Hay que recordar que el mundo emocional va a cambiar con el nivel de interacción social del infante.

Este juego de inteligencia emocional para niños, consiste en tomar fotos o dibujos de seres humanos, pueden ser adultos, o jóvenes o niños; también se pueden utilizar personificaciones. En cada caso, los niños deben identificar la emoción que tiene el personaje, guiándose por su gesto o postura.

Las imágenes se pueden localizar por la red sin ningún problema, se deben imprimir o dibujar con suficiente antelación. Recuerden que el período de atención de un niño no es muy extenso, y todo debe estar listo al momento de iniciar la actividad. También se pueden utilizar publicaciones, con noticias en imágenes.

Si los niños son de corta edad, se debe comenzar con 2 o 3 sentimientos primordiales. Podría ser felicidad, molestia, temor, cariño, congoja. A partir de aquí con las siguientes sesiones se va ampliando el rango de emociones que se describen, hasta llegar a las más complicadas.

¿Qué hacer con las imágenes?

Se pueden organizar las imágenes en una libreta, esto enriquece la actividad, puesto que se le permite al niño organizar él mismo sus imágenes. Esta actividad manual es un estímulo importante, para darle la sensación de logro alcanzado.

Mientras el niño pega la imagen, se debe aprovechar para conversar de la emoción correspondiente. Esto debe hacerse utilizando las palabras correctas según la edad y tomando en cuenta que no podemos saturar al niño de información.

Se debe hablar de cómo se manifiesta en forma física la emoción de la que se trate y que debemos interpretar del gesto en otros. Hay que conversar sobre los detonantes de la emoción y qué tipos de ideas produce. Sobre todo hay que hacerles saber, cuál debe ser su curso de acción al sentir la emoción, es decir, qué puede hacer.

Si la edad es suficiente, pueden complementar la libreta de emociones, escribiendo estas cosas y así, va creciendo el catálogo personal de emociones.  Si la actividad se realiza en el entorno escolar se pueden crear catálogos grupales, bien sea elaborando un cuadro, o una cartelera, en fin algo que esté a la vista de toda el aula. Este es uno de los juegos de inteligencia emocional para niños, con el objetivo de desarrollar el sentido de pertenencia en aula.

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Con este juego se logra el autoconocimiento del mundo emocional, como se llaman estas emociones, se logra la emoción consciente y sobre todo, se aprende que existe y el lenguaje no hablado, que dice qué es lo que sentimos.

Lectura de fábulas de sentimientos

Para los niños resulta muy natural escuchar o leer un cuento. Es por esto que resulta una poderosa herramienta, para enseñar al niño sobre sus emociones y cómo manejarlas, hacia su yo interior y hacia los demás. En las historias encontrará situaciones a las que se podría ver expuesto y que hasta ahora no había sentido.

Estos cuentos permiten ampliar el panorama y dar nombre a nuevas emociones. Aprenderá a conocer muchas de estas, se dará cuenta que el mundo emocional es muy grande. A través de las experiencias de los personajes de los cuentos, paulatinamente aprenderá a cómo reaccionar ante situaciones emocionalmente conflictivas. Los cuentos son una forma, emocionalmente segura para aprender sobre lo que siente y lo que le afecta.

La diversidad de situaciones de las historias, permite un acercamiento a emociones, que de otra forma serían muy difíciles de enseñar a un niño. Los libros son un mundo en el que pueden sumergirse y salir cuando lo consideren necesario. Los cuentos harán que la imaginación de los niños, sea la conductora de su aprendizaje emocional.

Esta actividad, debe ser muy bien organizada, es importante que el orientador tenga claro el objetivo que quiere lograr. Si se hace de forma adecuada, los avances en los niños se notarán rápidamente.

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El inicio de la lectura

Para iniciar, se debe hacer una buena selección de la bibliografía. Un cuento correctamente escogido, debe ayudar al niño a trabajar las emociones.  Debe funcionar, como el canal para que la información, llegue de forma adecuada. Además debe resultar divertido para el lector, de esta forma captura su atención y logra su objetivo.

El cuento debe lograr, no sólo que el niño inicie la lectura, sino que también debe querer culminarla. Debe ser acorde a la edad, mientras mayor sea el niño, es capaz de manejar historias y situaciones más complejas.

Debe ser escogido de tal forma, que con solo leerlo sea suficiente para lograr la meta. El orientador debe complementar la lectura con interrogantes o actividades, que activen la curiosidad sobre el aspecto importante del texto. Debe lograr que el niño exprese de alguna forma, cómo lo hizo sentir, qué hubiera hecho él ante esa situación y sobre todo, qué le diría a la contraparte.

Estas lecturas deben ser utilizadas, para lograr reflexiones en los niños, que se den cuenta cuando han experimentado este tipo de emociones, qué sintieron, cómo actuaron en consecuencia. Sobre todo hay que hacerlos pensar, en cómo pueden cambiar para sentirse mejor.

Los cuentos

Existen una gran cantidad de cuentos, específicamente diseñados, según la edad de los niños, para aprender sobre emociones. El orientador debe buscar con suficiente antelación, las historias acordes para la edad y lo que se quiere aprender.  No es igual un cuento para un niño en edad preescolar, que el cuento para un niño en edad escolar.

Si se logra una amplia gama de títulos, se puede permitir que el niño escoja la historia que capture su atención. De esta forma se le entrega al infante, algo de control sobre el proceso y así, se verá más motivado a participar.

Los cuentos también se pueden utilizar, para que el niño observe las figuras, sin realizar la lectura, e intente identificar la emoción que manifiesta el personaje.

El teatrillo de las emociones

Este es un juego muy interesante, para que los niños comprendan sus emociones internas. Consiste en crear pequeños teatros, donde los niños inventen historias y personajes. Esta es la mejor forma de que ellos hablen de lo que sienten. Es más fácil descargar sobre un personaje de ficción su mundo emocional, que hablar directamente de ello.

En una obra de teatro, los niños expresan sus propias historias, que siempre se basan en sus vivencias personales. Si la actividad se lleva de la forma correcta, permitirá saber cómo es el mundo emocional de este niño y sobre todo, que piensa de él. Podremos saber cómo se siente con el tema de la resolución de conflictos.

Esta actividad facilitará, un gran vistazo al mundo del yo interior de los infantes. Quizás no sea para todos, no todas las personalidades son dadas a mostrarse en público. Como todos los juegos de inteligencia emocional para niños, hay que analizar bien si el sujeto objeto de la actividad es el apropiado para ella.

Para iniciar, siempre se debe organizar el material necesario. Hacen falta figuras para los personajes, pueden ser títeres, figuras de acción, muñecos, animalitos de plástico o tela. También se puede hacer una actividad previa con los niños, donde elaboren sus propios personajes. Se pueden pintar y recortar, se debe usar cualquier medio creativo para tener una cantidad de personajes tal que, permita desarrollar cualquier historia.

Se debe tener un par de dados, uno debe tener en sus caras, las emociones primordiales, bien sea con expresiones o con letras, según la edad y nivel escolar del infante. El otro dado debe contener nombres de cosas o de cualquier lugar. Estos dados se deben armar con anticipación, ya que deben tener los lugares y las emociones que sean necesarios para el objetivo de la actividad.

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Cómo se juega

Al niño se le entregan los dos dados. Debe lanzarlos un par de veces, con esto obtendrá dos emociones y dos elementos. Una vez tirado los dados, el infante tendrá de inventar y representar, en el teatro, una historia en la que aparezcan las emociones y los elementos. Con toda seguridad esta actividad hará que el niño saque de su interior en qué momento ha sentido esas emociones. Si quieres saber cómo afecta el medio ambiente, en la forma en que manejamos las crisis, puedes leer el hombre y la naturaleza.

Los importante de este juego, no sólo es conocer las emociones del niño, también hay que estar pendiente de ver cómo resuelve la situación. Los niños muchas veces, no cuentan con la experiencia de vida suficiente, para manejar y resolver conflictos. Es aquí donde aparecen emociones, que les generan conflictos internos.

Si la actividad se desarrolla de forma adecuada, el orientador puede ayudar al personaje, a resolver el conflicto de la mejor manera posible. Al niño esta información le llegará a través de este juego, ya que normalmente su personaje será un reflejo de él mismo.

Una forma de mejorar la experiencia, es utilizar figuras de personaje conocidos por el niño, por ejemplo, superhéroes o personajes de las comiquitas. Para los niños estos personajes conocidos, suelen ser sus amigos, en su mundo imaginario, con ellos logrará expresarse mucho más libremente, puesto que sentirá que está en un entorno familiar.

Es importante que con esta actividad el niño se dé cuenta que sentir emociones no es malo, que forman parte de nuestras vidas, y que podemos manejarlas y controlarlas.

Dibujamos emociones

El objetivo principal de este juego es el auto reconocimiento del niño. Se debe colocar frente a un espejo y el orientador lo debe ayudar a representar sus emociones. Entonces, una vez que el niño se ha visto con la emoción en su rostro, se le pide que la dibuje y que escriba o describa verbalmente, en qué momento se ha sentido así.

Una vez que el niño haya entendido, cuales son las expresiones faciales de las principales emociones, se puede variar el juego, sacando fotos. Así el niño entenderá que no debe haber sentido de vergüenza, al expresar sus emociones.

Una representación gráfica de las emociones, sea en dibujo o en fotografía, genera en el niño, la plena consciencia de él cómo ser sensible. Es importante para ellos saber que es normal sentir diferentes emociones y que los demás lo ven reflejado en su rostro.

Memori de emociones

Si se realizó el juego anterior, se pueden aprovechar, o los dibujos o las fotos para este juego. De cada imagen hacemos dos, las recortamos y las pegamos en tarjetas de cartón. Todas deben quedar iguales, cuando están con la imagen hacia abajo.

El juego consiste en colocar todas estas tarjetas, previamente revueltas, con la imagen hacia abajo. Se van volteando de a dos y el que reúna más parejas iguales gana. Se pueden tener tantas emociones como se quieran, recordando que dependerá de la edad del niño.

Música, pintura y emociones

La música tiene la particularidad de despertar emociones en quien la escucha.  Los niños no escapan a esta reacción. Los sonidos armónicos le permiten revivir eventos que les han ocurrido, sus experiencias buenas y no tan buenas se hacen presentes, las cuales permiten sentir emociones diversas.

Para realizar estos juegos combinaremos, tres de las actividades que más confianza le dan a los niños, sonidos musicales, artes y educación emocional.

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Pintando la rabia

Se pondrán diferentes composiciones sonoras, las cuales se permitirá que los niños pinten libremente. Ellos colorean lo que quieran y con la técnica que más les atraiga al momento. Luego con el orientador, conversarán sobre lo que la música les hizo sentir y qué es para ellos lo que pintaron.

Luego volvemos a poner la misma música, e invitamos a los niños a expresar con su cuerpo lo que les hace sentir. Para ellos esta es una actividad liberadora, en sentido estético, dejaran salir sus sentimientos y perderán el miedo a expresarlos. Aquí aprenderán que las emociones no solo se reflejan en la cara, sino que también la podemos ver en nuestra postura corporal.

Dominó de los sentimientos

Este dominó se debe confeccionar, de tal forma que cada ficha tenga, de un lado el nombre de la emoción y del otro la situación que puede desencadenar esta emoción. Se juega, emparejando la emoción con la situación que la puede desencadenar. De esta forma se va cerrando el dominó y al final no debe quedar ninguna ficha sin emparejar.

Laberinto de las emociones

Este juego se debe diseñar según la edad de los participantes ya que, la idea es que vayan descubriendo diferentes emociones. De esta forma adquirirán métodos, para manejar cada situación emocional que se le presente.

Se arma un tablero, donde colocaremos signos de interrogación en algunas casillas. Se tendrá un dado normal y un dado de opciones. Cada vez que se caiga en la casilla con el signo de interrogación, se lanzará el dado de opciones y se tiene que decir, que emoción aparece ante la situación planteada.

Anotar cada emoción que aparezca y al final realizar una representación teatral con ellas, en cada juego hay que lograr que el niño exprese sus emociones sin problemas.

Mímica de emociones

Se preparan fichas con distintas emociones que puedan afectar a los niños. Cada participante, por turnos, toma una de estas fichas. Debe representar con mímica la emoción de la ficha y el resto debe intentar adivinar de qué emoción se trata. El que adivine, es el siguiente en tomar una ficha.

Se puede hacer más complicado, según el rango de edad del grupo, incluyendo emociones menos reconocidas por los niños. El objetivo de este juego, es lograr que los niños mejoren su vocabulario emocional. Con esto le dan nombre a lo que sienten y eventualmente, les permite hablar al respecto.

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Es un gran juego para entender, la comunicación no hablada. Crea conciencia de los significados de los gestos y las posturas corporales. Los enseña a leer el estado emocional del otro. Es importante que si el niño no entiende, cómo hacer una mímica de la emoción, se le permita explicar, o contar una situación donde esta emoción este presente.

Bingo de emociones

Se arman tableros de bingo con emociones en lugar de números, luego se van sacando fichas con diferentes emociones y cada niño marca en su tablero, cuando coincida. Gana el primero que arme una línea, en cualquier sentido.

Actividades para aprender a gestionar las emociones

La idea de gestionar las emociones, es desarrollar habilidades y destrezas, que permitan el manejo de situaciones sin que aparezcan conflictos. Estos pueden ser internos y eventualmente afectar a los demás, desarrollando en el niño un conjunto de inseguridades, que lo afecten en su vida.

Entendiendo nuestro cerebro emocional

Uno de los problemas, para la correcta gestión de las emociones, es la falta de conocimiento sobre qué cosas y eventos activan, en nuestro cerebro uno y otro sentimiento o emoción. Esto hace que los niños no este realmente preparados, para evitar respuestas impulsivas, ante ciertos eventos.

Es importante que el orientador o el padre, investiguen estos mecanismos. El conocimiento en esta área en particular, permitirá que entiendan de mejor forma, las reacciones de los niños y así, podrán generar empatía con ellos. Esta comprensión es lo que va a brindar, los mecanismos necesarios para ayudar al niño a crecer sano, desde el punto de vista afectivo.

Rueda de opciones de la disciplina positiva

Esta es una actividad, que les brinda a los niños un conjunto de herramientas, para que logren dominar, las reacciones impulsivas, producto de las emociones negativas. Le enseña qué hacer ante situaciones de rabia, miedo y en fin, todo este tipo de emoción.

Debemos sentarnos con el niño, en un momento en que esté tranquilo, y que podamos contar con su atención. Le pediremos que elabore una lista, de lo que puede hacer en lugar de gritar o golpear, cuando sienta rabia. Esta lista, la debe elaborar sin que le demos las ideas, el orientador sólo funcionará como acompañante y escucha.

Con esta idea armaremos una cartelera, y cada vez que el niño se sienta saturado, y crea que va a tener un estallido, puede ir a la cartelera, buscar una forma de gestionar esa emoción y ponerla en práctica. Se le debe estimular para que exprese en todo momento lo que está sintiendo.

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Dibujando mis emociones para regularlas

Una de las mejores formas de lograr que el niño se apacigüe es dibujando lo que siente y lo que quiere hacer o decir. Esta actividad ayuda a conectar la parte emocional del cerebro, con la parte racional del mismo. Cuando se dibuja de alguna forma, se logra ver como un observador la situación y permite adquirir objetividad.

Al hacer esto, no solo se expresan las emociones, sino que el cambio de actividad, da una buena oportunidad de desviar la atención, del detonante del problema o situación. En el dibujo se puede descargar, todo lo que el niño sienta en ese momento. Esa energía negativa se convierte en energía creativa.

Para esto, en el área siempre se debe tener a la mano, elementos tales como papel, colores, pinturas, en fin todo lo necesario para que el niño acuda a un área de pintar, cada vez que lo requiera. Para esto ellos deben haber sido informados, con antelación para qué es esa área de pintar. Que la vean como algo positivo y no con la negatividad de la emocionalidad violenta.

Se les debe permitir, expresarse libremente, incluso si quieren arrugar o romper el dibujo luego de hecho. Esa será el lugar donde puedan dejar salir, todas esas emociones agresivas que sientan. También hay que dejarlos hacer todos los dibujos que necesiten. Hay que recordar que los niños tienen problemas diferentes a los nuestros y menos experiencia para manejarlos.

A veces es necesario, acompañar al niño y hablar con él en la medida que el dibujo refleje lo que siente. Debemos evitar que se sienta sólo con sus problemas emocionales. Para esto son muy útiles los juegos de inteligencia emocional para niños.

Diario de mis emociones

Cuando, estamos trabajando con juegos de inteligencia emocional para niños de más edad, en lugar de dibujar, le podemos pedir que escriban. La escritura es una forma de expresión, que cuando se tiene más edad, permite de mejor forma expresar lo que sentimos. Muchos de nosotros expresamos mejor nuestras emociones por escrito que hablando.

Esta actividad, consiste en realizar un diario emocional de nuestro día. Se comienza por todas las cosas buenas que nos ocurrieron y se termina con las no muy buenas. En cada caso, se debe hacer hincapié en que escriban cómo se sintieron con cada situación. Y sobre todo, se debe escribir cómo reaccionaron ante la situación.

Se puede iniciar en equipo el orientador con el niño y paulatinamente, se le va dejando sólo. Es importante recordar que esta es una actividad, para niños por encima de los siete años.

La elaboración de este diario, permite que el niño, al final de cada día, sienta bienestar. El plasmar sus emociones por escrito, le permite equilibrar sus emociones. El niño con esto se da cuenta de que no puede permitir, que un evento adverso opaque todos los buenos.

Además, le permite darse cuenta que patrones sigue y que lo mantienen emocionalmente mal. Siempre debe estar presente el orientador, para ayudarlo con las cosas que debe trabajar. Esta actividad permite detectar pensamientos destructivos, y cambiarlos por pensamientos optimistas.

Rincón de la calma y mesa de la paz

Este espacio especial es un lugar en el recinto o la casa, donde se puede acudir, cuando el niño se da cuenta que no puede controlar sus reacciones. En este lugar, debe haber elementos que lo calmen, que le permitan aplicar técnicas para controlar sus emociones. Este es un lugar que acelera el proceso de tranquilizarse.

Este rincón debe estar dotado de, cuentos, colores, figuras, en fin elementos distractores para el infante. También se puede utilizar como lugar de la paz Montessori, este es un lugar donde pueden acudir los niños que han peleado, que tienen un problema sin resolver. Los asistentes en este lugar, se deben respetar y hablar para resolver su conflicto.

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Hay que colocar en él objetos de paz, que son todos aquellos objetos que permiten hablar por turnos, el que consiga uno es el que habla en ese momento. De esta forma se le enseña a los niños, cómo hablar para resolver situaciones de crisis.

La idea es comunicarse de forma respetuosa, y así manifestar las emociones,  decir que necesitamos y que deseamos. Es importante tener normas claras, no alzar la voz, no humillar, ni ofender o no golpear, y todas las que se consideren pertinentes. En la resolución de conflictos entre niños, es preferible que no intervengan los adultos, a menos que sea estrictamente necesario.

Dinámicas de relajación para niños

La mejor técnica para regresar a la calma, es la relajación y la respiración controlada. Con mucha frecuencia se dice, respira, relájate, pero nadie les explica cómo hacerlo.

Entonces esta actividad, consiste en enseñar a los niños a relajarse, para que utilicen esta técnica en momentos de gran volatilidad. Se debe hacer en un momento y lugar que esté muy tranquilo, con los niños en calma. Así nos prestaran mayor atención y la información les llegará correctamente.

Para los niños es más fácil aprender, con movimientos repetitivos. Estos movimientos no pueden ser complejos, la idea es que le salga de forma natural. Una vez que se decidió dónde y cómo hacerlo, se puede iniciar la enseñanza de la técnica.

La técnica

La primera técnica es, seguir de forma repetitiva figuras laberínticas. Para hacerlo, le indicamos al niño que respires tranquila y lentamente. Con el dedo índice debe seguir, repetidamente un laberinto dibujado, para tal fin. Debe seguir la imagen desde el inicio hasta su centro y de regreso. Al hacer esto respirando y continuamente, el cuerpo se relaja, logrando dejar de lado los estados emocionales adversos, por un estado tranquilo.

Como segunda técnica, respiraremos en tres tiempos moviendo rocas. Se toma aire lentamente, mientras tomamos con una mano una roca, y la pasamos a la otra mano. Luego la colocamos sobre un pictograma. Repetimos este movimiento con otras rocas, por lo menos tres veces. Los movimientos repetitivos y sincronizados, logran relajar la mente, de esta forma, al calmarse el niño ya no siente la emoción adversa.

También se le puede instruir, para realizar una técnica de relajación en la noche. Se le instruye para que, una vez acostado, piense que es un cubito de hielo, que se va derritiendo poco a poco. La idea es que se imagine que en la medida que el cúbito se derrite, se va yendo su mal humor.

Así cuando sienta molestia, solo se le debe recordar que está como el cubito de hielo, esto ejercerá un efecto tranquilizador en él. En cualquier caso, todas las técnicas deben enseñarse, los niños no lo aprenden por sí mismos, requieren entrenamiento.

Escenificar conflictos

La mejor forma para que los niños, aprendan a manejar los conflictos, son los juegos de escenificar. Esta clase de actividades les permite, ponerse en el lugar de los demás.  En esta forma aprenden, que los demás también tienen una postura, y que también tienen emociones. Ponerse en el lugar de los demás le permite, entender por qué el otro reacciona como lo hace.

Luego de escenificar situaciones, cuando realmente les ocurra, sabrán cómo deben reaccionar. Entenderán como manejar el conflicto, y lo más importante, aprenderán a dejar ir las emociones negativas. Una obra de teatro, les permite experimentar, de forma segura emociones negativas o dañinas.

De esta forma, cuando el niño va a tener que enfrente a situaciones inesperadas, que le asusten o que lo angustien, es bueno actuarlas. No importa que haya que hacerlo varias veces, pero esta comprensión de las emociones, le dará seguridad al niño, para salir airoso de muchas situaciones que para él son desconocidas.

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Técnica de la tortuga

Se le debe explicar al niño, que puede ser como la tortuga, que tiene una coraza imaginaria protectora; donde puede entrar cada vez que necesite tranquilidad. De esta forma cada vez que se siente molesto, lleno de rabia, con deseos de golpear o de romper cosas; puede entrar en su coraza y relajarse.

Esto debe practicarse mucho, hasta que el niño sea capaz de hacerlo, sin que se le indique. Es una especie de escape, muy útil para serenarse, y así salir del estado de angustia o de miedo. Se le debe indicar que recuerde la tortuga cada vez que se sienta enojado o con miedo, ese caparazón imaginario debe ser su lugar de paz.

Con el tiempo, si se practica lo suficiente, los niños serán perfectamente capaces de hacerlo sin indicación. No importará lo molestos que se sientan, lograran entrar al caparazón y serenarse. Es un lugar tranquilo donde pueden entrar o salir según lo necesite.

Fomentar la empatía y las buenas relaciones con los demás

Los niños suelen ser muy crueles, justamente por no manejar las emociones de sus pares. Es importante ayudarlos a desarrollar empatía, de esta forma se evitan conflictos innecesarios entre los jóvenes.

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Soy tu

Esta es una actividad ideal para generar empatía con los familiares, y compañeros de juego o de clase. Se deben realizar una serie de fichas, con preguntas al estilo de, ¿cuál es el color que más te agrada?, ¿qué te gusta comer?, entre muchas otras. Debe ser entretenido, como cualquier juego de inteligencia emocional para niños.

Se toma este montón de fichas y se colocan con la pregunta hacia abajo. Por turnos, cada niño toma una tarjeta y la idea es que responda como que si fuera uno de los otros en el juego. Este tipo de actividad, hacen que los jóvenes se pongan en el lugar del otro. Necesariamente, deben pensar en sus compañeros, para poder responder.

Les demuestra la importancia del conocimiento del otro, sin darse cuenta comenzaran a pensar, en los gustos del otro, en su vida, en sus emociones. De esta forma aprenderán a ser empáticos, a darse cuenta que las emociones de los demás también importan.

Me preocupo por los demás

La ciencia ha demostrado, que desde el punto de vista neurológico, a los niños hay que enseñarlos a pensar en los demás. Es la forma más efectiva, de que crezcan siendo adultos compasivos que son capaces de tener sentimientos y entender los sentimientos de los otros.

Esto se logra, utilizando la gran cantidad de oportunidades, que se presentan en las actividades diarias. Ante cada situación, es bueno preguntar al niño cosas como, qué crees que hizo enfadar a tu amigo; o qué le pasó a ese niño que está triste y así, con cada situación que sea ideal para esto.

Este tipo de preguntas, llaman al niño a reflexionar, a darse cuenta que el otro, también siente y padece. Puede estar pasando un mal día, que los gestos suelen significar que tienen conflictos internos. Si necesitas cuentos o historias que le dejen enseñanzas emocionales a los niños, lee moralejas.

Junto con estas preguntas, es bueno hacer ver al niño que, en muchas ocasiones puede dar consuelo o apoyo. También hay que enseñarlos a agradecer, cuando son ellos los que reciben empatía de parte de los demás. Si de pequeños no aprender este tipo de interacción, de adultos se hace muy difícil.

Se les debe dar ejemplo, saludar al llegar a todo el personal de la escuela, es una manera ideal, que los alumnos vean que los demás también son nuestros semejantes. Se debe motivar al niño a tener pequeños actos de solidaridad con los demás.

De esta forma esto, se va ampliando a los otros ámbitos de acción del niño. Se le debe preguntar por sus familiares, se le debe motivar a conversar al llegar de la escuela. Un ejemplo sería, si sabemos de algún familiar del niño, con un problema de salud, lo podemos incentivar para enviarle un mensaje, con un saludo y sus buenos deseos por su salud.

En épocas especiales, se les puede incentivar a realizar actos de generosidad, al estilo de donar juguetes, ropa o acompañar ancianos. Por lo tanto, la niñez es el momento de aprender a ser empáticos y solidarios. Y cualquier actividad puede ser convertida en unos juegos de inteligencia emocional para niños.

Cuentos para desarrollar la empatía

Utilizar las vivencias diarias es una técnica muy útil, pero tenemos otro recurso súper valioso, las historias. Los cuentos que tratan sobre situaciones, de cosas que le ocurren a las personas, permiten que el niño entienda la situación de forma segura.

Para esto, se debe hacer una buena selección de textos, se le dan a leer a los niños, se les pide que interpreten y actúen lo que entendieron. Estos deben intercambiar personajes, de esta forma aprenden a ponerse en el lugar del otro. Después, se conversa con ellos para saber, que sintieron cuando interpretaron a uno o al otro.

Este tipo de actividades, les enseña, que en toda vivencia, hay varios puntos de vista y distintas emociones involucradas. Aprender a ponerse en los zapatos de otro, es el primer paso, para manejar correctamente los conflictos y evitar situaciones violentas o fuera de control.

Los cuentos son ideales, para que se enfrenten a los problemas, que se les van a presentar en la vida, y a cómo enfrentarlos. Es importante evaluar la historia, antes de entregársela a los niños, casi cualquier cuento sirve, pero si los escogemos específicamente, el resultado será mucho mejor.

Actividades para mejorar la comunicación, la asertividad y la escucha activa

Una de las principales condiciones, para el manejo efectivo de nuestras emociones, es el poder comunicarnos. Una buena comunicación permite que los niños, puedan hablar sobre cómo se sienten y sobre qué cosas le afectan. Este es el objeto de los juegos de inteligencia emocional para niños.

Bote de la comunicación

Esta es una técnica, muy efectiva, para que los niños expresen lo que sienten y lo que piensan sobre los demás. Logran decir lo que les gusta y lo que no les gusta de cada uno de sus compañeros o de entorno familiar. Les permite romper las barreras, que normalmente los cohíben de decir sus pensamientos, hace que pongan a un lado sus inhibiciones.

Sirve para la creación de lazos y de afectos, estos suelen ser duraderos, pues este acercamiento, los motiva a comunicarse con más frecuencia. Los enseña a utilizar un tono de respeto y consideración con los demás, les vigoriza su estima personal y las estima hacia las demás personas.

Es muy simple de realizar, como todos los juegos de inteligencia emocional para niños, acondicionamos un contenedor y haremos que los niños escriban en papeles, las cosas que los demás han hecho por ellos, que los hayan hecho sentir bien. Se debe iniciar el escrito con la frase “me gustó cuando…”

Cada semana, se destapa el contenedor y se leerán las papeletas, entre todos tratarán de averiguar cuáles eran los niños involucrados. Luego se les motivará a conversar y a narrar cuál fue esa situación y cómo los hizo sentir. En esta actividad, hay que dejar que se expresen con toda libertad. Se les debe dejar la sensación, de que lo que tienen que decir importa. Que sus sentimientos son relevantes, para todos.

Escucha lo que te rodea

La mejor forma de saber qué siente el otro, es saber escucharlo. Esta actividad pretende que los infantes practiquen el arte de escuchar activamente. En una buena comunicación, tanto el emisor como el receptor, deben poner de su parte para entender al otro.

Es importante, hablar de forma coherente y entendible, como también hay que saber escuchar, prestando verdadera atención. Con el ritmo de vida actual, pocas veces existe la oportunidad de detenerse a escuchar los que nos rodea.

Entonces, esta actividad consiste en pararse, en un área abierta con los niños, hacerlos cerrar los ojos, y escuchar atentamente todo el ruido ambiente. Luego deberán describir lo que escucharon y comparar las diferentes percepciones que tuvieron unos y otros.

No solo lo enseña a escuchar, también es una actividad muy relajante, que no requiere ninguna clase de material, es uno de los mejores juegos de inteligencia emocional para niños y que los conecta con su entorno.

Pregunta ¿Qué tal tu día? de forma diferente

Todo lo que se le comunica a los niños, los moldea y le da el marco referencial para cómo reaccionan. Las palabras que les decimos, suelen entrar muy hondo en ellos, es por esto que la comunicación con ellos debe ser respetuosa, con una base moral sólida.

Los niños necesitan saber que nos importan, que sus sensaciones e ideas son parte de nuestro ser también. Sus opiniones deben ser tomadas en cuenta, pues son seres emocionales y con pensamientos, que sus acciones deben ser respetadas. En esto ayudan mucho los juegos de inteligencia emocional para niños.

Esta actividad pretende, derribar la barrera de la comunicación. Normalmente preguntamos, ¿cómo estás? y como respuesta, recibimos un simple bien y quizás algún detalle menor. Entonces, esta actividad consiste en buscar formas diferentes de preguntarles a los niños.

Por ejemplo, pregúntale ¿cómo va todo? y al siguiente día ¿cómo va tu vida? Si todos los días cambiamos la pregunta, también obtendremos respuestas diferentes. Esta es una forma entretenida de que el niño vaya contando lo que ocurre en su cotidianidad.

No sólo obtendremos, verdadera información de las respuestas, sino que el niño sentirá que realmente, nos interesa lo que le pasa. Así mismo, hay que estar verdaderamente preparados para escuchar, porque si lo hacemos correctamente, ya la respuesta no volverá a ser un monosílabo.

Dibujo dictado

Este juego, refuerza la comunicación con el otro, y fomenta el trabajo en equipo. Requiere de un esfuerzo conjunto, para poder completar la actividad. Un niño deberá realizar un dibujo siguiendo instrucciones, mientras que otro niño le debe ir describiendo lo que va a dibujar.

Para que salga bien, los niños se deben poder comunicar de manera efectiva. Deben utilizar un lenguaje claro, y una buena pronunciación. Además, deben escucharse con atención para poder entender las instrucciones. Es un actividad que les hará esforzarse, por mejorar sus habilidades para comunicarse con otros. De esta forma será sencillo, que entiendan realmente el proceso de emitir y recibir un mensaje. Este es uno de los divertidos juegos de inteligencia emocional para niños.

Se deben tener varias imágenes impresas, que los niños no hayan visto. El que describe toma una de ellas y le va indicando al que dibuja, como trazar. Con esto el que dicta, debe esmerarse en cómo se comunica y el que dibuja debe agudizar la escucha para no perder detalles. Luego se intercambian los roles y así cada uno se pone en el papel del otro. Esto se puede hacer contra reloj, para que les resulte más entretenido.

Actividades de conocimiento para fomentar la autoestima y el autoconcepto

Sentirse bien con las emociones, necesariamente pasa por tener una autoestima saludable. El niño debe aprender a valorarse, a sí mismo sin importar en entorno. Esto es importante, porque un ego saludable, es un ser humano saludable.

Mi nombre, mis virtudes

Haremos que los niños, escriban su nombre en letras grandes y mayúsculas. Luego tomarán cada una de estas letras y dirán algo bueno de ellos, una virtud, una habilidad, o algo por el estilo y que comience con esa letra. Lo pondrán por escrito y al final de la actividad lo compartirán con sus compañeros. Esta actividad les da plena conciencia, de sus virtudes y valores, les da un concepto superior de ellos mismos, incrementa su autoestima.

Mi silueta, soy único

Hace falta que cada niño tenga un pliego de papel de su tamaño, lo acostaremos sobre el papel y dibujamos su silueta. En cada silueta anotaremos todo lo bueno que vemos en el niño, intervendrán todos. Esto tiene como objetivo que el niño, aprenda que los demás ven cosas buenas y únicas en él. Al final haremos una exposición con todas las siluetas.

Mi receta de la felicidad

Esta es una actividad muy entretenida, le explicaremos a los niños que es una receta, le diremos que debe tener ingredientes y la forma como estos se preparan. Luego haremos que cada uno escriba su receta personal para la felicidad. Esta actividad contribuirá, al conocimiento de ellos mismos y al orientador le permitirá, de alguna forma, conocer cuáles cosas le dan al niño emociones positivas.

Mi árbol

Esta actividad está pensada, para que el niño entienda que todos tenemos fortalezas y valores positivos. Cada niño debe dibujar un árbol, en los rizomas nombrará por escrito sus características buenas, en el tronco las cosas buenas que hace y el la hojarasca sus logros. Este árbol será para el niño, la muestra visual de sus fortalezas, esto ayudará a formar su autoestima.

Luego que cada niño realice su árbol, los agrupamos en grupos de 4 y cada uno ayudará a los otros a agregar más cosas al árbol. A continuación, cada niño coloca el árbol en su camisa y pasea por el bosque, leyendo las cualidades de sus compañeros.

Mis errores, mis aprendizajes

Es importante, antes de realizar esta actividad, conversar con los niños, sobre cómo los errores nos ayudan a mejorar. Como en todo juego de inteligencia emocional para niños hay que lograr que entiendan, que cada vez que cometemos un error es una oportunidad para aprender a hacerlo bien.

No se deben solucionar los errores por ellos, es importante aprender que cada acción tiene una consecuencia, y que no siempre nos resultará agradable. No debe tomarse de forma agresiva o negativa, debemos ayudarlos a encontrar las soluciones al problema. Debemos ser acompañantes y no interventores, en el momento de afrontar las consecuencias de cualquier error. Los juegos de inteligencia emocional para niños, deben ser realizados por ellos.

Hay que aprovechar estas oportunidades, para que el niño aprenda a manifestarnos sus problemas, y como lo hacen sentir. Aprender que todos nos podemos equivocar es importante para los niños. Saber disculparse y buscar el aprendizaje que un error nos deja. Los niños, son muy receptivos a las emociones y la mayor parte de ellas, no tienen la experiencia para manejarlas, sean buenas o malas deben aprender cómo reaccionar.

La actividad consiste en anotar en un papel los errores que cometemos y al lado el aprendizaje que nos deja este error. Como todos los juegos de inteligencia emocional para niños, al principio será tan inocente como el niño, pero en la medida en que entienda el proceso de error aprendizaje, su análisis será cada vez más complejo. Para conocer más sobre las emociones y los sentimientos de los niños, puedes leer niños arcoiris.

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