Les narramos algunos Cuentos de Terror Inventados, aquí

Si buscamos en la literatura una fuente de cuentos de terror inventados probablemente lo primero que nos salte a la cara sea un Gato negro de Poe o su reconocido Cuervo; sin embargo, junto a estos clásicos se sigue creando mucho en este género literario, aquí les traemos unos cuantos ejemplos.

Cuentos de terror inventados

Terror de fin de mundo

Los zombies son una de esas representaciones de futuros apocalípticos que nos han infundido mucho miedo en cuanto a los años venideros de la humanidad y si tantas enseñanzas cinematográficas no nos vienen como referencias ahora, sin duda es porque tenemos tan integrado el miedo que ya ni lo notamos; sin embargo, de todo debemos aprender lecciones por eso te invitamos a leernos también en nuestro artículo sobre moralejas.

Algo de esto se ha visto reflejado en el cine como por ejemplo, en películas como Guerra mundial Z y aunque este sea uno de esos cuentos de terror inventado por la humanidad, desde hace muchos años no parecen agotarse esos repertorios de escenarios donde por una razón o por otra, la raza humana está en peligro.

Un día extraño 

Anoche me costó mucho quedarme dormido, estuve dando vueltas en la cama por horas, el calor aumentaba y la habitación parecía un horno. Tanto que hacía, que a pesar de que yo estaba agotado, no podía conciliar el sueño, cuando por fin pude pegar los ojos, en ese microsegundo cuando estamos entre el sueño y la vigilia, el despertador sonó avisando que era hora de activarse.

Que terrible sensación no pude descansar nada y ya tenía que ir a trabajar de nuevo, la noche fue calurosa y la mañana estaba empezando a ponerse tan fría como si estuviéramos en un congelador; además, cuando me asomé por la ventana después de lo difícil que fue salir de la cama, me di cuenta que afuera estaba nublado.

Tal vez las personas se sientan mal y por eso no salieron hoy, pero incluso así, tampoco siento el bullicio matutino, la gente despertando, haciendo café, asomándose por las ventas, de pronto esta ciudad se siente tan sola y silenciosa, ni siquiera los perros ladran y eso que yo tengo cinco, ¿dónde estará Luna?

Cuentos de terror inventados

Era un día que definitivamente empezaba muy extraño parecía un cuento de terror inventado, nada más por ese gris y desolado paisaje, ¿por qué estaba tan sola la calle?, si alrededor de mi casa hay tres escuelas y también un parque industrial debería haber más movimiento, más circulación, como siempre a pesar de que sea temprano.

Nada de esto me está gustando, me empiezo a sentir muy nervioso y algo ahogado, no puedo respirar muy bien, me parece que sucede algo raro, incluso fui a tocarle la puerta a mis hermanos y a mi madre y ninguno abrió, no parecen haber salido de casa porque las llaves están en el  puesto donde las dejamos y el celular de mi madre está en la mesa del comedor. Tal vez… tal vez salieron de emergencia, pero me hubieran llamado, ¿por qué no me llamaron?, voy a salir a buscarlos.

Si pasó algo deben haber recurrido a la vecina porque ella siempre nos ayuda dándonos un aventón si lo necesitamos, voy a ir a su casa, que no tienen como llamarme porque dejaron los celulares. Solo debo cruzar el pasillo, bajar una escalera, pero voy corriendo porque el miedo empieza a invadirme. Ya en la casa de Petra, ya va, ¿qué?, ¿qué es esto baboso en mis zapatos? es como si fuera mucho moco, una especie de plasma.

– ¡Petra!, ¡Luis!, ¿Saben algo de mi familia? Nadie responde, se ve que el carro de la vecina está en el estacionamiento, todos los carros están ahí, esa materia babosa está en varios apartamentos, voy a entrar a la casa me respondan o no. Pero ¿Qué es esto? la puerta, la puerta está abierta…

– ¿Hola? ¡Ahh!, asco.

Aquí hay tanto plasma que casi no puedo caminar y además… unos capullos en todos lados, hay capullos y ya no quiero seguir gritando, porque nadie responde y creo que mejor que nadie aparezca menos lo que hizo todo esto posible. Voy a abrir uno de esas extrañas crisálidas creo que un palo puedo… lo logré, abrí uno y dentro encontré a mi vecina, su piel estaba tan pálida que casi era transparente juro que se podía ver a su bebé en su vientre.

No sé qué hacer, estoy tan confundido, hay muchos capullos, ¿mis padres?, ¿mis hermanos?, ¿ellos?, ¿ellos estarán aquí?, espero que no, Dios por favor que no. En este sitio hay tanta baba que hasta cae del techo, es horrible, voy a seguir rompiendo capullos.

Después de abrir tres o cuatro capullos y encontrar a mis vecinos muertos doy con uno en donde dentro había cierto movimiento, la mujer que está aquí está peleando por vivir ¡Respira! ¡La oigo respirar!

Tranquila todo va estar bien – le digo aunque no esté seguro que vaya a ser así.

Cuentos de terror inventados

Al cabo de unos segundos la mujer empezó a vomitar y al principio creí que con eso mejoraría, pero botaba un líquido verde y el mismo empezó a moverse hacia mí de forma muy rápida, está trepando por mi pierna y me envuelve ¡Quiere meterme en un capullo!, logré safarme y me lo quité,

Me voy, debe haber alguna forma de escapar, pero cada vez que me acerco más a la entrada del edificio oigo más y más gritos humanos. Estamos siendo atacados por una especie de monstruos de color gris como el cielo nublado, que abren con las garras estos capullos que se generan y sacan a los humanos moribundos que están dentro, a ellos también los abren y de ahí extraen unas larvas dientonas, luego de que usan los cuerpos de los humanos los trituran con un mazo.

Escuché un grito de mi hermana que por suerte todavía no está en un capullo, no soporto estos gritos, tengo que salvar a mi hermana. Me he ido acercando sigilosamente para que estos obesos monstruos no me vean, pero en el camino ya la metieron en un capullo, apenas se descuide el que vigila los capullos agarrare el de Sonia que no lo he perdido de vista.

Ya tengo el de mi hermana, se mueve solo porque se ve que está peleando para no morir, los monstruos casi me agarran pero pude escapar, soy más fuerte de lo pensaba o ellos solo me dejaron correr porque saben que cuando la intente sacar de ahí me puede transformar a mí también… Es terrible, tengo dos opciones, o la dejo morir ahí dentro o la trato de salvar, de todas formas es mejor que muera conmigo a que su cuerpo terminé por ser triturado.

Haré lo posible y lo imposible por llegar al apartamento desde allí podemos ver todo, me di cuenta que alimentan a las larvas con la gente triturada, es horrible, el sol es lo único que parece poder ayudarnos, que por lo menos ya está saliendo y con sus rayos esos monstruos parecen no estar cómodos, por eso se alejan, pero se van llevándose consigo a los capullos ¿Tendrán a mis padres? al resto de mi familia…

Este es un día tan extraño parece un cuento de terror inventado ¡Algo peor! ¡Es una invasión terrible! Ahora no sé dónde está mi familia, ni puedo sacar a mi hermana de ese capullo, aunque creo que lo mejor será hacerlo y alejarme para que no vérmelas con el vómito verde, no quiero que vuelva a estar nublado nunca más.

La semilla

Paola César eran una pareja de recién casados que estaban por cumplir un año en la búsqueda de un embarazo, sin embargo, ella tenía miedo porque desde hacía cuatro generaciones para atrás en su familia se habían venido presentado complicaciones para tener hijos, sobre todo cuando llegaban las mujeres al cuarto mes, murieron muchas y las pocas que sobrevivieron desarrollaron grandes tumores, no siempre malignos.

Los hijos por su parte cuando nacían y sobreviven en las incubadoras en su crecimiento eran: muy delgados; de ojos rasgados; sus cabezas tenían formas muy extrañas y grandes; eran pálidos; se enfermaban con facilidad; su inteligencia era superior a la normal y tenían ciertas manías extrañas. En una ocasión un tío aseguró a su sobrina Paola haber notado que uno de sus sobrinos asesinaba aves, las abría e investigaba y luego las enterraba en el patio.

Pero nada de esto detuvo a la pareja, estaban buscando a su bebé porque tenían esperanza y después de algunos exámenes y suspender los tratamientos anticonceptivos consiguieron su cometido. Prestaron mucha atención y cuidado para disminuir cualquier factor de riesgo que pudiera contravenir el embarazo, estaban muy emocionados, pero al cuarto mes exacto Paola empezó a presentar síntomas de parto.

César fue a buscar el teléfono para llamar al hospital y preparar todo de emergencias pero, cuando volvió a la habitación Paola parecía estar desmayada, como pudo la llevó al hospital a pesar de eso y con la mayor premura esperando que todo se mejorará y saliera bien.

La conciencia de su esposa iba y venía, pero se encontraba en otra parte, sabía que había sido abducida por una nave espacial que llenó su habitación de luz y la hizo levitar hasta llegar de repente a una mesa fría y plateada, estaba rodeaba por personas o algo parecido a personas que atendieron su parto e incluso, entre desmayarse y reaccionar vio cómo sacaron a su bebé y lo pusieron en una especie incubadora con un líquido naranja.

Cuando despertó estaba en un hospital junto a César y preguntando por su bebé, pero le dijeron que había sido un aborto y ella insistió en lo que había visto pero nadie le creyó, el personal de salud le explicaba a la pareja que era una alucinación por los medicamentos.

Eso fue difícil para ellos por lo cual estuvieron un año sin intentar buscar otro bebé, pero las ganas reaparecieron y tras una noche romántica Paola vio otra vez esa extraña luz que ya antes había aparecido en su cuarto, su esposo no despertaba del sueño por más que ella lo llamaba y otra vez la mujer empezó a elevarse en la habitación hasta que estuvo de nuevo en esa camilla plateada con los seres que había visto un año atrás.

Cuentos de terror inventados

Esa vez pudo ver mejor a los seres, aunque entonces no lo sabía esa noche quedó embarazada y ellos al darse cuenta la adujeron para implantar el código genético en el embrión, de este modo se podían reproducir con órganos reproductivos humanos ya que esta raza no contaba con los mismos y por ende, tenían que recurrir a estas implantaciones.

Tenían cuarenta años experimentando con las mujeres de esta familia porque no todos los genes aguantan el ADN de estos humanoides grises; de ojos rayados o negros; cabezones; sin testículos u ovarios; muy inteligentes y curiosos. Al despertar sabía que en cuatro meses vendrían por su hijo, estos extraterrestres se gestaban en cuatro meses dentro del embrión humano, en los mejores casos el cuerpo lo lograba absorber e integrar el gen extraterrestre dando lugar a seres como los primos de Paola.

La noche en día, abducción

Los cuentos de terror inventados y todo el género en general, es uno que se puede mezclar muy fácilmente con temas extraterrestres he ahí que surjan películas como Aliens, eso debería saberlo Felipe un paciente del hospital psiquiátrico de nuestra ciudad del cual nos contaron sus amigos una historia muy particular.

Felipe cada vez más huraño y retraído ha pasado varios años en el hospital luego de empezar a decir sin parar que vio a unos extraterrestres, como nadie le creyó se volvió loco, pero la narración de terror tiene bastante consistencia si nos permiten opinar. En el último año de prácticas como ingeniero agrónomo en la finca donde Felipe terminaría de titularse empezaron a ocurrir fenómenos extraños.

Desaparecieron cabezas de ganado cada noche y no eran dos o tres, no, eran docenas de vacas que sin el menor ruido de repente desaparecían. Sin duda era algo extraño, pero no estaba pasando solo allí en las otras haciendas ocurría de manera similar. Los ganaderos y Felipe empezaron a hacer guardias de 24 horas de vigilancia seguidas y todo empezó a mejorar hasta que llegó la primera liderada por el joven estudiante.

Cuentos de terror inventados

Empezaron a escuchar como cuando una navaja pasa cortando el aire pero no podían ver nada ya que los sonidos no eran fácil de percibir, menos con los perros ladrando tan alto y al parecer con tanto miedo. El alboroto de los perros despertó a los otros peones de la hacienda y hasta algunas mujeres se alertaron, tomando todos palos y antorchas para ver qué estaba pasando.

Se internaron en grupo a la siembra siguiendo la dirección hacia donde apuntaban los ladridos de los perros y entre matorrales no se podían ver los unos a los otros pero se podían comunicar a través de gritos, uno de ellos advirtió que había encontrado a alguien y todos siguieron la voz de esta persona. Acto seguido perseguían a lo que parecía ser un humano pero que no movía las plantas cuando corría alrededor de ellas.

En un momento al parecer lo alcanzaron y rodearon metido entre unos matorrales al que cinco de los hombres entraron, pero para alarma de todos empezaron a gritar terroríficamente y de ellos uno solo salió vomitando para desmayarse frente al resto. Alguien disparó algo que pareció ser una salva al aire y el cielo se iluminó por unos momentos, mientras las pupilas se acostumbraron a este cambio de luz aparecieron muchos seres humanoides que rodearon al grupo de hombres y mujeres.

Eran grises, delgados, altos, de dedos largos, sin ropa y en cuyos ojos sólo se podían ver unos grandes ojos negros, uno de los hombres intentó inútilmente apuntarles con un rifle pero en ese momento el arma fue desarmada y atraída por una fuerza extraña que emano uno de ellos.

Como en la anterior historia de terror, empezaron a aparecer unas luces que los hicieron elevarse pero al cesar las mismas estaban ahora en camillas individuales rodeadas de estos mismos seres, pero con otras características. Parecían estar investigando con ratas de laboratorio, tomaban muestras de órganos, uñas, cabello, saliva, inyectaban líquidos que quemaban por dentro y hacían líneas en el cuerpo, tal vez sólo querían estudiar su ADN.

Llegó un punto en el que Felipe se desmayó y de ahí en adelante solo recuerda que cuando despertó estaba desnudo en un campo de trigo muy lejos del estado en el que se encontraba anteriormente, con líneas de huecos en la cabeza y tatuajes que eran lineales y de colores entre verde y azul claros.

Felipe es un señor muy mayor ahora y sus tatuajes se confunden con las manchas de la edad por todo su cuerpo, ha gozado de longevidad, ¿que estarían buscando esos seres?, ¿tal vez a la tatarabuela de una mujer como Paola?, ¿lo del ganado fue una trampa?

La predicción de un vagabundo

Un joven llamado Pedro llegó a su casa entrada la noche, tenía alquilado un apartamento en una calle de la ciudad y se quedaba hasta tarde leyendo en la biblioteca pública más cercana. Eso de tocar el papel de un libro mientras vas pasando las hojas es un placer que por buenas que sean las lecturas por Internet no conciben.

Empezó a subir las escaleras del edificio donde vivía cuando de pronto un bulto que se encontraba en el primer escalón, de abajo hacia arriba, se incorporó y resultó tratarse de un hombre que se había puesto de pie para agarrarlo del brazo. El cuerpo de Pedro se tensó mucho y aquel otro hombre del que solamente venían sonidos lastimeros de repente pronunció las siguientes palabras:

– El fin está cerca chico, los he visto entre nosotros, los he visto con estos ojos que se han de comer los gusano ¿Tienes monedas? Porque me debes dinero por advertirte.

Pedro volvió a relajarse después de esto, conocía a la persona que le había dado monedas un par de veces como lo hizo en esa oportunidad, luego se fue a su casa. Vaya susto, todavía se reía incluso después de llegar a su casa y preparar todo para acostarse, no podía creer lo que ese hombre decía porque ya lo había escuchado varias veces decir lo mismo y ya solo le parecía una táctica comercial.

A la mañana siguiente un olor azufre con gas despertó a Pedro, fue a la cocina para ver si se trataba de una fuga de gas pero con las hornillas y las tuberías todo estaba bien. Que no era el caso con sus oídos puesto que las cosas parecían no sonar, el mundo estaba apagado. Se asomó por la ventana y todo empeoró aún más había un gran barullo de personas corriendo de un lado a otro, mucha gente se reunía en el parque de la comunidad, incluso en pijamas y nuestro joven no entendía qué pasaba pero decidió salir.

Cuando llegó al parque se encontró con más descontrol, pero cuando trataba de hablar con alguien la gente negaba con la cabeza y se encogían de hombros como respondiendo que tampoco sabían nada. Solamente había mucho viento y el cielo estaba rojo, por un momento todos vieron hacia el mismo punto en el horizonte y Pedro sin entender la razón hizo lo mismo, de allí llegó una especie de onda que entre tantas cosas le devolvió la audición al joven y luego vieron la explosión.

Se sucedieron una tras otra varias explosiones y con cada una aparecían más seres que se llevaban el alma de cada vez más y más personas dejando solo sus cuerpos, allí empeoró el descontrol, otra vez gritaban y corrían por todos lados, Pedro estaba absorto en la contemplación de las explosiones parecían hechizarlo o confundirlo al grado de inmovilizarlo, un amigo agarró por el brazo a Pedro y fue cuando este reaccionó.

Pedro y su amigo se refugiaron en su casa y mientras pasaba todo el desastre afuera recordaba las palabras del viejo la noche anterior, los vio caminar entre nosotros, el fin es inminente, el fin ha llegado. De repente el mismo señor de anoche golpeó la ventana, Pedro vivía en un primer piso desde donde podía verse la calle casi a ras del suelo, el viejo le dijo que era hora de despertar y aunque eso lo hizo sonreír, no, no había otra realidad.

Cuentos de terror inventados con magia negra

Otra narrativa de los cuentos de terror inventados son aquellos que involucran prácticas de magia negra en la que pertenencias o máscaras muy antiguas aún tienen vida y dan incluso vida, todos estos misterios los asociamos a hechicería tan antigua que ya está perdida en los anales de la historia.

El agua de vida

Un día llegó al buzón de correo de Gerardo Muñoz una carta donde recibía una herencia que jamás pensó ostentar, era de un pariente muy lejano que ni siquiera pudo conocer y consistía en una enorme casa que había sido dejada a su nombre tras la muerte de un familiar. La casa estaba en un enorme campo a las afueras de la ciudad, era muy grande y costosa, mucho más de lo que él y su pareja pudieran pagar, pero estaba un poco descuidada; sin embargo, no dudaron en mudarse.

Cuentos de terror inventados

La idea era mudarse y remodelar con el dinero obtenido de la venta de su anterior casa, con una buena remodelación podrían vender esa otra casa por mucho más dinero y comprar otra en la ciudad. En su primer día allí  la tarea fue recorrer la casa para enterarse de cuánto iban a invertir, como había pocos muebles ya esto les arrojaba el dato de que iban a comprar mueblería; sin embargo, cuando llegaron al sótano encontraron que este era mucho más grande que la casa y que estaba lleno de barriles de vino y licor.

Probaron con gusto, tanto que se quedaron dormidos en mitad del sótano pero a media noche se despertaron, porque las luces de este y de toda la casa se prendían y apagaban como si hubiera una especie de cortocircuito.

Aunque trabajaron en la remodelación por días estos bajones de luz persistían y solo por esto parecerá que este es uno de esos cuentos de terror inventados, pero se calmaron porque el resto de las cosas en la casa estaban bien y cada vez se veían mejor.

Cuando ya la remodelación estaba casi lista empezaron a hacer fiestas con sus amigos y con posibles compradores, para ellas sirvieron vino de los barriles y en la primera noche, se acabaron más de seis y cuando se terminó la celebración estaban muy felices con las ofertas recibidas. En la tercera fiesta uno de los meseros le dijo a Gerardo que no habían podido sacar los barriles porque estaban muy pesados y que para hacerlo necesitaban ayuda, por eso Gerardo y dos amigos bajaron a ayudar a dos de los meseros.

De verdad estaban tan pesados que era difícil levantarlos, incluso el primero que trataron de levantar se les cayó y se rompió por lo que adentro pudieron ver el cuerpo de una jovencita. Rompieron algunos otros barriles y encontraron más cuerpos, todos con la misma posición acurrucada como si fueran bebés en un vientre, las fechas marcaban desde el 1500 hasta el 2000.

Gerardo estaba muy asustado pero mantuvo la compostura con sus invitados y lo único que cambio esa noche fue que se encerró en una biblioteca donde estaban un montón de pertenencias del antiguo dueño.

En ella encontró un diario donde se explicaba que por más de 500 años gracias a esa supuesta agua de vida hecha por él mismo misterioso familiar de Gerardo, había logrado sortear a la muerte en cientos de ocasiones y que con la cantidad que había reservado podían vivir familias enteras.

La siguiente reunión sólo contemplaba a la esposa de Gerardo y a los que habían presenciado lo ocurrido con los barriles, les ofreció a cambio de su silencio que iban a compartir el elixir de la vida y todos aceptaron a excepción de uno de los meseros que fue asesinado por el resto para formar el primer barril de la nueva generación, hecho por ellos mismos con la antigua receta y así han estado viviendo estas cuatro familias ¿Quién sabe por cuántos años?

La casa aunque no embrujada, era un lugar para la magia negra porque el elixir de la vida era hecho gracias a ella y así pasaron muchos años  conviviendo con la idea de que en el sótano se guardaban los cuerpos y quizás hasta todas las almas de esos seres entre el mismo y esta casa que es parte de los cuentos inventados más terroríficos.

La máscara

Una tarde de verano por los días de abril estaba sumamente feliz porque mis padres iban a salir de fiesta y así fue, llegada la tarde-noche ya estaban listos y en la puerta de la casa para ir a divertirse. Al fin, después de tanto tiempo desde el entierro de la abuela iba a poder ver un baúl que le perteneció a ella, que mi madre mantenía en el ático y me daba mucha curiosidad poder verlo.

Para mí significaba más que solo intriga, representaba reencontrarme con ella, es decir, tenía muchas preguntas sobre ella que nadie respondía. Nuestra abuela había dejado ese baúl como herencia antes de morir hace dos años y mi madre solo lo había guardado sin dejarme ver el contenido, no sé si la curiosidad me la avivó más todas las advertencias de no tocarlo que hizo mi madre o que lo poco que conocí de mi abuela me parecía tan distinto.

¿Qué habrá en un cofre de una persona tan ausente, tan artística, tan estrafalaria?, las preguntas iban y venía incluso las llegue a olvidar por meses, pero cuando supe que saldrían mis padres y yo me quedaría con una niñera fue como si algo me hiciera recordar de golpe todo lo que había pasado en torno al extraño baúl y a la abuela.

Los vi partir desde la ventana de mi cuarto, iban muy alegres, entonces yo de inmediato subí las escaleras para abrir ese misterioso cofre de madera que tanto llamaba mi atención, nunca he creído en los cuentos de terror inventados por eso entrar a un ático no me da miedo. Mi objetivo era claro, conocer a mi abuela. En principio me pareció que era una gran amante del teatro o una gran actriz, porque tenía dos hermosos vestidos de época muy bien confeccionado, vistosos, brillantes, elegantes y luego encontré una máscara.

Cuentos de terror inventados

La máscara era verde, pero no como la de la película, tenía muchos adornos que parecían hechos por manos expertas y un poderoso atractivo sensual había en ella porque me quedé viéndola por un tiempo, era como si me hubiese atrapado. No se me ocurrió mejor idea que llevarla a mi habitación porque quería tenerla conmigo, era un recuerdo de mi abuela que quería conservar, cerré el baúl y al pararme me empezó a parecer más pesada. Ojalá hubiese captado esa señal.

Debía esconderla de mi madre, no podía saber que estaba conmigo, el camino a mi cuarto se me hizo más largo de lo habitual, algo andaba mal. El lugar perfecto para guardar la máscara sin que mi madre se diera cuenta era el armario, así que la metí allí entre algunas sábanas y me fui a dormir contenta porque había conocido a mi abuela, ya no tenía tantas dudas, era una actriz seguro estaba de gira todo el tiempo y por eso casi no la veía.

– Un vaso…

¿Me estaba volviendo loca? – como dije ya no era una niña, ya no creía en cuentos de terror inventados en los libros, pero estaba segura de haber escuchado un pequeña voz, muy tenue, venir del armario y decir, ¿qué?, ¿un vaso?, tal vez estoy cansada terminé de entrar en la cama y de repente escuchó algo quebrarse en la cocina.

Bajé a ver de inmediato, los cuentos de terror inventados no son reales mi padre siempre me lo dice, pero si se podía haber metido algún ladrón a la casa. El vaso que había dejado en el mesón de la cocina ahora estaba en el suelo y roto, quizá lo deje muy a la orilla, tomé un triángulo de pizza con un plato y subí con cierta tensión en la espalda que cada vez crecía más junta a algunos escalofríos.

Apenas había pasado la puerta cuando escuche provenir del mismo lugar y ahora una voz más clara como una mujer decía:

– Un plato…

De inmediato el plato salió volando de mis manos y se estrelló contra una pared que estaba al frente, en ese momento el miedo se apoderó de mí, una risa macabra provenía del armario y aunque estaba asustada me fui acercando poco a poco pero, cuando ya estaba cerca la puerta se abrió bruscamente y me golpeo la nariz tan fuerte que empecé a sangrar. De adentro salió flotando la máscara, como que los cuentos de terror si existen, tenía una sonrisa como la del símbolo del teatro cuando está feliz, antes no tenía esa sonrisa…

Me sentía observada por esos dos huecos donde deberían ir los ojos de la persona que la vaya a usar, y de repente sonó al parecer proviniendo de la máscara que se dijo:

-La niña…

De inmediato empecé a sentirme ahogada, no podía respirar, había un humo verde a mí alrededor que olía a azufre, era horrible me estaba ahogando y la máscara se reía cada vez más fuerte. Por suerte mis padres regresaron antes de tiempo y aunque yo perdí la conciencia, porque prácticamente me desmayé, me di cuenta cuando mi mamá entró a la habitación y de un almohadazo descolocó a la máscara.

– Hija tu abuela murió atrapándola en ese baúl y ahora tú la liberaste…

Mi madre tenía una cara de molestia y decepción, que aunque me dio miedo y tristeza no me infundió tanto temor como el hecho de que la máscara al salir, rompiendo la ventana, dijo que se iba a vengar. Esa amenaza no sé si solo va en mi contra, en contra de mi madre o de toda la familia. Otra vez vuelvo a no saber nada, porque mi mamá no quiere hablar de este tema, solamente veo que me desaprueba y siente una angustia terrible como la que yo siento por el miedo de que esa máscara vuelva.

 ¿Apariciones o esquizofrenia?

Sabemos muy bien que uno de los principales motores de toda la producción literaria, mítica y artística en cuanto al género del horror tienen mucho que ver con las condiciones de vida como la esquizofrenia que hace que aquellos que la sufren vean apariciones; sin embargo, hay muchas otras cuentos de terror inventados no solo por los pacientes psiquiátricos sino también por personas aparentemente normales que tienen pesadillas y desagradables sueños recurrentes.

Mientras dormimos 

Cualquiera puede tener una mala noche y no por eso significa que esté inmerso en unos cuentos de terror inventados, pero hay noches de noches en las que todo parece sacado de una película de Tim Burton o incluso, todavía más macabra. Son el caso de aquellas noches de pesadilla en las que la persona por más que se intenta despertar no se puede, porque parece que una fuerza ajena a la voluntad propia controla el cuerpo.

Cuentos de terror inventados

Es sentir la impotencia en carne y hueso cuando simplemente no puedes reaccionar ni para huir, ni para pedir ayuda, te lleva a sufrir de un terrible desconsuelo y desprotección cuando en las pesadillas se pierde el control, que la ilusión de la vida nos hace creer que tenemos y entonces estamos a merced de nuestro pensamientos así como son, sin los filtros de la razón. Pero se complica todo aún más cuando notamos que en este trance entre el sueño y la vigilia, somos más receptivos a todos los seres tridimensionales a nuestro alrededor.

Es este un largo instante, el momento en el que estamos durmiendo y en el que estamos según algunos cuentos de terror inventados más propensos a que nuestro cuerpo físico sea invadido por diferentes seres que se quedaron habitando en la tierra o simplemente que nunca fueron humanos y quieren usar nuestros organismos como vehículos para hacer de las suyas.

Así como existen cuentos de terror inventados que sostienen estas aseveraciones también existen posturas de otras corrientes que plantean que este solo es un período de descanso y que nuestro cuerpo estará protegido, pero lo que también es cierto es que mientras dormimos dejamos de tener “control” sobre nuestro cuerpo y para algunos muy sensibles, esto puede implicar una gran cantidad de visiones terroríficas.

Espíritus con caras de hombres cuyos rostros se desfiguraron como velas derretidas; manos o garras frías que agarran y jalan por los pies a las personas que intentan dormir; sombras que no corresponden a ninguna figura dentro de la habitación; sombras en nuestras cabezas, ¿en nuestras mentes?; intranquilidad, desasosiego, tristeza; la sensación de que en cualquier momento seremos devorados, atrapados, asesinados y no podremos siquiera hacer nada para defendernos porque tenemos una especie de parálisis de sueño.

Algunos dicen que estos estados son alucinógenos, pero hay más en el mundo de lo que la lógica permite ver, muchos otros pueden jurar que han percibido cualquier cantidad de seres cuando se encuentran en ese limbo de inacción que muchos médicos han comparado con una especie de muerte y mecanismo de sobrevivencia repentina del cuerpo, como cuando tienes una pesadilla en la que estás cayendo por un risco y de repente antes de llegar al suelo despiertas de golpe, algo así, así de crispante.

El pozo

En este cuento, parte también de los cuentos de terror inventados, encontraremos a una familia compuesta sólo por dos personas: la señora Leticia, una viejita que ya de por sí arrastraba un enfermedad severa; junto a su nieto Marcelo, un joven de 14 años que también tenía una condición de salud muy particular que no le permitía moverse con la fluidez que se mueven los niños de esta edad puesto que, tenía una especie de parálisis moderada en las piernas.

Ambos personajes, o personas en su momento, sobrellevaban lo mejor que podían sus enfermedades o condiciones con los pocos recursos a los que tenían acceso desde una pobreza extrema que hacía de sus vidas senderos muy trajinados. Vivían en la vía a un pueblo perdido del Viejo Mundo, Europa, y su casa se encontraba retirada de fuentes de agua por eso la abuela por muchos años tuvo que caminar largas distancias hasta llegar al río más cercano.

Toda esta historia o cuento de terror empezó y terminó un día en el que se resumieron una gran cantidad de desdichas, la abuela había empeorado con un asma que ya tenía días afectando su salud, llegó un punto en el que fue necesario que alguien buscara agua y esto le correspondió a Marcelo, ya no era tan niño como para perderse, pero el problema era que por su condición iba mucho más lento que cualquiera, pudiendo tomar para él hasta dos horas un camino de 45 minutos.

Cuentos de terror inventados

Sin embargo, el joven no se amilanó y decidió emprender el viaje para ayudar en la casa y a su abuela, se amarró el balde con una cinta a la espalda y tomó dos muletas que incluso siendo humilde había podido adquirir, y se encaminó hacia el río, pero ya habiendo emprendido el camino que conocía a medias y por señas de Leticia notó un gran cansancio que lo hizo sentarse en una piedra al borde el camino.

Habría avanzado poco más de 500 metros cuando ya habían pasado una hora y media, pero el sol estaba inclemente y las gotas de sudor en su cara dificultaban su visión cuando se concentraban en la zona de sus ojos, mismos que no podía enjuagar con facilidad para evitar perder sus muletas improvisadas. Se sentó en la piedra con sumo cuidado a descansar y al momento de levantarse dio un traspiés que lo hizo terminar rodando colina abajo por un camino un poco inclinado hasta que chocó contra un árbol.

Se despertó muy mareado y entre sus desvaríos pudo escuchar la voz de la abuela llamándolo a gritos, ¿será que no me alejé tanto?, pensó el pobre Marcelo, con mucho esfuerzo logró ponerse de pie, había conservado el balde y una de las muletas a pesar de la caída. Fue corriendo hacia el lugar de donde escuchaba provenir los gritos de la abuela, pero al llegar solo vio un pozo y los gritos cesaron.

Se asomó al pozo y vio que tenía agua hasta la mitad, sus papilas gustativas deliraron al ver el reflejo del agua, se le activó la sed, trago grueso, quería tomar agua. Accionó la polea con gran ilusión de amarrar su balde en el extremo del mecanismo y lo lanzó pensando que ya estaba lista la mitad de la encomienda, pero en el camino notó que el envase se soltó del amarre que había hecho y como veía el pozo medio lleno, decidió lanzarse a buscar el balde y pensó que luego podría subir escalando las piedras.

Cuentos de terror inventados

Lo siguiente que pasó fue que después de un tiempo indeterminado, porque el cuento no lo revela, pasó un señor caminando por la carretera y escuchó unos gritos que parecían ser de un joven, se acercó a ver de dónde venían y resultó ser de un pozo que hacían más de cincuenta años no había sido usado. Al asomarse vio en el fondo seco de este, el cuerpo destrozado y agonizante de Marcelo Sifuentes, un niño que vivía con su abuela a unos 15 minutos del pueblo y a unos 45 minutos del río.

El diablo en el espejo

A continuación, nos enfrentaremos a uno de los cuentos de terror inventados que puede ser uno de los más conocidos de esta serie, sobre todo a nivel de personas jóvenes de entre 25 y 30 años puesto que, recuerda incluso mitos urbanos que han estado presentes en la cultura en los últimos años. Se trata de la famosa historia de la invocación del diablo a cierta hora de cierto día del año que junto a otras leyendas, como que si pronuncias la palabra tres veces este aparecerá.

Todo esto puede encontrarse entre las ideas que la sociedad tiene sobre espiritualidad, hay quienes le temen a estas creencias, a otros no les importa enterarse y muchos que no las conocen, pero como en este artículo te queremos contar la versión de los que más se adentran a estas artes, te contaremos la historia de un grupo de amigos que en una noche del 20 de diciembre del año 2013 estaban compartiendo tragos, conversaban y narraban cuentos de terror inventados.

Algunos de ellos esperaban que llegaran los silencios para saltar y dar un grito para asustar al resto del grupo, otros estaban tan ebrios que ni se enteraron del asunto, pero tres de ellos en especial estaban especialmente presentes, escuchando y contando cuentos. Alejandro, Daniel y Pedro, este último era el mayor del grupo, tenía unos 17 años, le estaba contando a todos como invocar al diablo.

Pedro: El diablo solo puede ser visto en la tierra a las 12 de la noche del 24 de diciembre.

Alejandro: ¿Por qué?

Pedro: ¿No sabes? a esa hora hace inspección personal en la tierra.

Daniel: Ah el diablo inspector, pues.

Pedro: No te lo tomes a juego mira que es serio.

Alejandro: Y ¿cómo se hace?

Pedro: Ah… quieres saber. Bueno parándose frente al espejo del baño cuando se hacen las 12 de ese día junto con unas doce velas.

Alejandro: Cuéntame bien.

Al final entre tanta curiosidad y pregunta tras pregunta, Alejandro supo cómo hacer la invocación, pero no solo eso sino que quedó retado a hacerla y su testigo iba a ser Daniel. Faltaba poco para la fecha así que pareció una buena idea, Daniel pasó las navidades en casa de Alejandro, ninguno de los dos dijo sus verdaderos planes a sus padres, pero cuando llegó el momento de la verdad Daniel se acobardó y se quedó afuera del baño esperando que Alejandro saliera o pasara algo.

Cuando se acercaban las doce de la noche Alejandro fingió un dolor de barriga para que sus padres le dejaran ir al baño a esa hora sin preocuparse tanto porque su hijo no estaba para darse el abrazo de navidad, Daniel lo acompaño, pero espero afuera. Ya habían pasado las 12 y Alejandro no salía, Daniel se estaba poniendo nervioso al ver que del cuarto de baño solo salía un olor a azufre. Hasta que a las 12:05 am, no aguanto más y entró por la fuerza, pero el seguro ya no estaba pasado.

Cuando entró y prendió la luz sólo vio como se disipaba un humo espeso y Alejandro estaba en el piso acostado con la mano en el corazón, los ojos muy abiertos y una cara de terror, lo único que decía era:

Cuentos de terror inventados

Lo vi, lo vi…

Los padres de Alejandro llegaron alarmados y como notaron todos los síntomas de un paro cardíaco se lo llevaron al hospital, antes de llegar Alejandro se estaba recuperado físicamente, pero no psicológicamente. Más nunca volvió a ser el mismo chico de antes, incluso hoy por hoy es un hombre, solitario, amargado y triste que a veces se queda callado en medio de las conversaciones.

El tatuaje

El Puro músculo era un chico un poco revoltoso que según un cuento de terror inventado, que contó alguna vez un motorizado de una banda, era uno de esos hombres que van por ahí tratando de encajar en algún lado hasta que consiguió un grupo muy sórdido en el que se moría por estar, estas personas habían formado una especie de familia o clan de chicos y chicas que hacían robos, fiestas alocadas y otros desórdenes.

Puro músculo creía que si lo rechazaban en ese grupo nunca más iba a poder entrar a ninguno, porque era este el único que se parecía a él y habría hecho cualquier cosa que le pidieran para poder pertenecer al mismo. Observando se dio cuenta que los hombres y las mujeres estaban tatuados desde la punta del dedo chiquito y otros incluso hasta la frente, por lo que decidió hacerse su primer tatuaje en la piel libre de tinta que tenía.

Pero no podía ser cualquier tatuaje tenía que ser un tatuaje impactante que le diera miedo a todo el mundo hasta a ese montón de desadaptados con los cuales se queria juntar hasta para perder el tiempo, Puro músculo entró a la biblioteca de su abuelo un lugar donde este señor se la pasaba antes de morir y consultó un libro que le había visto leer al don un par de veces, siempre después de muchas previsiones y hasta preocupado.

Cuentos de terror inventados

El abuelo de Puro músculo le había pedido que nunca revisara ese libro pero este como quería pertenecer al grupo de sus sueños por eso rompió la promesa que había hecho con el padre de su padre y leyó el libro, pero no conforme con eso buscó la imagen más aterradora y le tomó una foto porque ese sería su primer tatuaje.

La imagen era de un demonio bicéfalo, es decir, con dos cabezas; con una cola larga como un látigo; que estaba de pie sobre una montaña de calaveras y tenía unas alas de murciélago quemadas como si del propio Ícaro se tratase. Esta es una figura mitológica de los griegos cuyas alas se queman camino al sol. La tatuadora del estudio de tatuajes le preguntó si estaba seguro de lo que estaba haciendo, tal vez por verlo tan moldeable, manipulable e inexperto, pero Puro músculo le respondió:

– Te pago para que rayes no para que hagas preguntas.

Puro músculo era un patán irrespetuoso, pero dentro de todo era muy inocente porque realmente como intuía la tatuadora ni siquiera sabía qué significaba lo que se estaba tatuando en la piel, ni el mal que le podía hacer, pero después de una respuesta como esa prosiguió sin cuidar al cliente ya que este no se quería ni cuidar a sí mismo, cuando menos se conformó con advertirle de la imprudencia que estaba cometiendo.

Cuando llegó a donde sus supuestos amigos lo único que cosechó fue puras burlas porque para los integrantes de ese grupo tener un demonio tatuado en la piel era algo común y de todos los días, una moda y una diversión, pero para Puro músculo este rechazo supuso un gran dolor y se fue para su casa insultando su tatuaje, diciéndole que no había servido para nada y que lo había hecho perder su dinero.

Cuentos de terror inventados

Puro músculo tenía una hora de haber llegado a su casa y el tatuaje empezó a quemar su brazo por dentro, primero pensó que era la picazón normal del primer día, después que se le había infectado y luego ya no pudo pensar más, porque las llamas y la transformación había comenzado. Hay un libro que se llama la Metamorfosis de Kafka, donde el protagonista se convierte en un insecto, pues, Puro músculo cual sujeto metamorfoseado se convirtió en una especie de híbrido entre el diablo y un joven torpe, muy torpe.

Pero la transformación no estaría completa hasta estar frente a los que hasta hace un momento habían sido sus amigos, cuando volvió a llegar al punto de reunión de esos otros seres humanos les dijo que venía a vengarse y los arropó con sus alas que empezaron a surgir mientras ellos se seguían burlando creyendo que ese era una especie de truco de un niño de mami, pero que al final perecieron, quedando calcinados y vueltos cenizas.

Por ahí anda Puro músculo, dicen que se encuentra en grupos grandes de quienes tienen malas conductas y que mata con un rencor amargo a quienes se burlan de él, aunque también dicen que cambió y ahora lo que más le gusta es contar cuentos de terror inventados como este que escuchamos alguna vez a un motorizado de una banda.

El mendigo de navidad

Friedrich Nietzsche uno de los filósofos de la filosofía del Nihilismo, que en resumidas cuentas se trata de dudar de todo y cuestionarlo, sostenía que estar frente a un mendigo es un dilema porque cuando les damos nos sentimos miserables, estafados quizá, pero cuando no les damos también nos sentimos miserables, egoístas seguramente. ¿Qué habría pensado este pensador acerca de los cuentos de terror inventados que disfrazan al diablo de mendigos que tocan la puerta una noche de fiesta?

Esta narración se desarrolla en torno a una abuela que se llama doña Parchita, decían los rumores que esta era la señora más noble de todo aquel pueblo fronterizo y frío que se llamaba Ragonvalia, en casa de la doña nadie pasaba hambre porque ella era muy generosa y del mismo modo había enseñado a sus hijos a ser de esa manera, por eso tenían muy buenas amistades en todo el pueblo y eran conocidos por ser mediadores y cariñosos.

Ahora, en la noche de navidad de un año que se pierde en los anales de la historia de los habitantes de este pueblo, estaban compartiendo en familia cada grupo en su hogar y durante la tarde previa a ese momento se había visto a un viejo mendigo tocar cada puerta y recibir una secuencia de rechazos en cada casa del pequeño pueblo, él solicitaba ayuda, cobijo y alimento.

Pero casi todo el pueblo había dado las mismas respuestas cargadas de declaraciones de escasez para el viejo y para sí mismos como familia. “No puedo”, “no tengo”, “estoy ocupado u ocupada”.

En lugar de decir no quiero, decían no puedo o una frase todavía peor “pasa más tarde” y luego cuando volvía a pasar el señor no le abrían la puerta, lo dejaban afuera pasando frío como a un vendedor de neveras por catálogo, esto fue así en casi todas las casa hasta que llegó a la casa de la doña Parchita.

Al señor lo trataron como rey en la casa de la doña, aunque esta familia no era la más adinerada de todo el pueblo desde su corazón lo hicieron pasar a comer con doña Parchita, conversaron, compartieron un café y los hijos de la doña hasta le regalaron ropa vieja de entre sus propias pertenencias. Este señor se fue de allí sabiendo que tenía las puertas abiertas para quedarse por más tiempo.

En cada casa que este señor había visitado, que no fueron todas porque la de doña Parchita lo ocupó mucho tiempo, había aparecido una X al cabo de un rato de su partida y los habitantes comentaban esto con preocupación hasta algunos de ellos se reunieron en la plaza para comentarlo, porque les preocupaba que por más que intentaban borrarla o limpiarla la marca no se iba o si se iba volvía al cabo de un momento.

Cuando se hicieron las doce salió de casa de doña Parchita con una sonrisa de agradecimiento y luego de eso desapareció porque ya era el tiempo en el que la inspección del diablo había terminado y se venían a dar las conclusiones, en cada casa marcada con la X empezó a arder un fuego que quemó las construcciones pero no a las personas, era un fuego solo para lo material, muchos quedaron desahuciados a excepción de doña Parchita, su familia y algunos otros que no recibieron la visita del inspector rabudo.

El campanario

¿Sabes lo que dicen no? pueblo chiquito infierno grande así más o menos es en mi pueblo, todos nos conocemos y convivimos perfectamente desde hace años. El panadero ha sido el mismo panadero por 50 años y de forma similar ocurre con el carnicero, el pescadero, el herrero, el enterrador, etc. Pero, eso sí, no nos gustan para nada los recién llegados, siempre traen problemas los forasteros como, por ejemplo, con el caso del padre Villaseñor que vino a sustituir a nuestro queridísimo padrecito Godínez.

El problema con Villaseñor es que vino con aires de grandeza y eso le molesta todo mundo, antes con Godínez la iglesia se solía llenar completa, pero con Villaseñor todo era muy diferente, las abuelas del pueblo y los demás feligreses estaban abiertos a conocerlo los primeros días hasta aquella vez que en una ocasión mientras oficiaba una misa dijo las siguientes palabras:

Cuentos de terror inventados

Villaseñor: Veo que el señor se ha olvidado de este lugar y lo entiendo, porque son todos parte un rebaño descarriado, lo que se ve en su mala educación, menos mal he llegado yo para traerles la fe perdida y las buenas costumbres de los cristianos.

Este es uno de los cuentos de terror inventados donde no sabemos si fue más la obra de las fuerzas espirituales o del hombre la que entretejió el misterio que aquí se deshilacha. Al finalizar aquella ceremonia, se le acercó a Villaseñor Lencho el capataz de una de las haciendas del respetable señor don Gabino y le dijo en tono de amenaza:

Lencho: Oiga curita vaya con cuidado mire que dicen las malas lenguas que desde que murió el queridísimo padrecito Godínez por esta iglesia anda por las noches el mismísimo diablo.

Villaseñor: -riendo a carcajadas respondió- montón de ignorantes, brutos, nada más me lo dices para asustarme, ¿crees que me va a dar miedo los cuentos de terror inventados como esos?

Lencho: Yo nada más le digo curita, que no tiente a la suerte…

Cuentos de terror inventados

Iban pasando mes tras mes y cada vez menos personas asistían a esa iglesia, las personas que vivían cerca de ella preferían irse a la siguiente más cercana antes escuchar a Villaseñor, la casa del señor se iba despoblando y una noche con mucha lluvia cuando el cura se dirigía a su habitación empezó a escuchar provenir del púlpito un extraño sonido el cual fue a investigar.

Por más cerca que se mantenía no lograba descifrar el murmullo, cuando estuvo más cerca todas las velas se apagaron aunque no había viento y de entre las sombras empezó a ver una figura que tenía cuernos y orejas puntiagudas, Villaseñor empezó a rezar todos los rezos que se sabía, esperando que Dios lo salvara.

Pero, lo esperaba un funesto desenlace y ya no podía remediarlo, a las 3 de la madrugada del 3 de octubre, pocas horas después de lo sucedido el campanario empezó a sonar tal y como cuando muere alguien importante, un feligrés de los que aún iban entró al recinto y vio colgado de las sogas del campanario al señor Villaseñor, antiguo cura de una iglesia de algún perdido pueblo de cuyo nombre no quiero acordarme.

Una plática inesperada

Tengo un vecino muy raro se llama Julián, llegó hace un par de años al vecindario y su casa está justo al lado de mi casa, mis padres me han dicho en varias ocasiones para que sea su amigo, pero no me agrada para nada el tipo, dice que ve gente muerta, que habla con el diablo y que este le da órdenes de hacerle daño a las personas.

Ese tipo de cosas me dan miedo, hace unos meses sus padres no se vieron por el vecindario durante una par de semanas y yo pensé que seguro mi extraño vecino los había matado y tenía guardados en el congelador, mientras se bañaba con su sangre o algo así, está loco.

Me disgustaría que matará a sus padres, son gente agradable no sé cómo tuvieron un hijo tan loco, a veces lo veo parado en la ventana en la madrugada solo viendo como planeando matar a todo el vecindario y tal vez, hasta se le ocurra empezar por nosotros que somos los más cercanos. Pero lo que no entiendo es cómo a veces entra con chicas a la casa, chicas lindas, ¿qué le ven? si él es tan indiferente ante la vida, incluidas ellas.

Debo confesar que le tengo un poco de envidia, dentro de todo lo raro que es también es muy afortunado sus padres lo llenan de regalos, ¡ahgr!, y esas chicas. A mí ni mis padres me prestan atención, hace meses que no me dirigen la palabra y ni se preocupan de si he comido o no. Cometí el error de chocar un carro que me regalaron en mi cumpleaños, pero no es tan grave como para que después de eso no me hablen siquiera.

En la escuela me pasa algo similar, mis amigos me ignoran cuando les hablo y es como si no existiera, los profesores deben estar hartos de mí porque aunque levantó la mano para intervenir no me prestan atención. A veces todo esto me rebosa y quisiera estar muerto, y solo conozco a alguien que puede ayudarme en eso, ese es Julián.

Apuesto que ni en sus mejores cuentos de terror inventados ha cumplido la fantasía de matar a alguien que vaya a ponerse al frente de él y decirle que puede hacerlo con confianza. Supongo que ya tendrá un plan preestablecido puesto que, ha planeado uno por cada persona que conoce.

Cuentos de terror inventados

Gustavo: ¡Julián! ¡¿Julián?! – se ve un poco asustado o vamos Julián si tú eres el que asusta.

Julián: ¿Qué haces aquí? – con cara de sorpresa.

Gustavo: Vine a darte el gusto de tu vida, quiero que me mates.

Julián: No puedo Gustavo, tú ya estás muerto. Moriste hace meses cuando chocaste tu carro.

El apartamento número seis

El amarillo en mis paredes me tenía cansado así que decidí hacer una remodelación, me comuniqué con algunos pintores, pero los precios que me presupuestaron eran muy elevados y por eso puse mis manos a la obra para hacer por mi cuenta la nueva imagen de mi hogar, estuve varios días yendo a almacenes donde venden los necesario para el mantenimiento del hogar, buscando hacer la mejor inversión posible.

Quién iba a creer que de entre mamposterías, galones de pintura, brochas, rodillos, puertas, baños y ese tipo de cosas iba a surgir uno de los peores cuentos de terror de mi vida.

Empecé forrando tanto pisos como muebles con la intención de protegerlos y me puse a pintar las paredes de un bonito azul celeste que había encontrado en la tienda y en cuanto lo vi no dude en comprarlo, a las dos horas ya había pintado toda la sala.

Cuentos de terror inventados

Entonces llegó el momento del descanso que después se extendió hasta más allá de la cena e incluso, cuando ya había decidido postergar la labor para el día siguiente y me disponía a acostarme fue cuando ocurrió lo inesperado, fui a mi alcoba y mi gata Matilde se acurrucó en el piso, al lado de la cama y caí de inmediato en un sueño profundo por el cansancio.

De repente empecé a escuchar un alboroto en la sala, empiezo a buscar a Matilde y no la veo así que asumí que era ella ya que, se oyen maullidos frenéticos, apenas salí del dormitorio noté su desespero y como maullaba hacia todas partes, de nuevo algo repentino ocurrió, una figura humanoide empezó a aparecer. Era un ser luminoso que cada vez se acercaba más hacía mí, me dio miedo y no me dio miedo al mismo tiempo, quise correr pero mis piernas no respondieron.

Este episodio se continuó repitiendo durante todo el fin de semana, la figura aparecía y desaparecía hasta que el domingo en la noche mostró su rostro. Era Bartolomé y si no por lo menos era idéntico a él, mi vecino del apartamento número seis justo a mi lado ya que yo soy el del número 5, salí corriendo a buscarlo pero al tocar la puerta esta se abrió sola, no la habían cerrado.

No lo pensé dos veces y entré, lo que sea que estuviera pasando tenía que ver con Bartolomé, en su apartamento había un fuerte olor como a podredumbre que se hacía cada vez más fuerte conforme me acercaba a su habitación. Lo primero que pensé fue que él ya estaba muerto cuando vi sus pies sobresalir de debajo de su cama, pero me llevé una sorpresa al percatarme de que todavía respiraba.

En cuestión de minutos la ambulancia estaba en el edificio gracias a mi llamada, siempre pensaré que fue su alma que salió de su cuerpo para avisar que algo andaba mal y bueno aunque todo esto fue un cuento de terror por lo menos se salvó el vecino.

El hombre de negro

En una ocasión a un grupo de jóvenes que estaban en un ambiente de fiesta porque pasaban por un periodo de vacaciones que les permitía reunirse con tranquilidad y disfrutar de un descanso prolongado, no sabían ellos que en alguna de esas salidas pasarían a ser parte de uno de esos cuentos de terror inventados que se pueden leer en un blog como Energía Espiritual un día cualquiera por la tarde, en compañía de amigos y con las luces apagadas.

El lugar que eligieron estos amigos para escribir esta historia con sangre, sudor y lágrimas fue un campo abierto un poco alejado de la ciudad en un campo de fútbol que hacía poco había sido cerrado porque se quedaba sin energía regularmente, los jóvenes terminaron de tumbar con el carro la cerca que ya desfallecía y metieron el automóvil hasta el centro de la cancha entre bromas y risas tanto de muchachos como de muchachas.

Era una camioneta grande que por detrás estaba descapotada por lo cual podía albergar a muchas personas y ellos eran un grupo grande universitario que tenía chicas, alcohol, Shalalala y Rock and Roll. Estaban en el maletero ya compartiendo la mayoría mientras los que venían en los asientos adentro iban bajando la música, la comida y las bebidas, hablaron allí por lapso aproximado de dos o tres horas y pasado este tiempo fue cuando una de las chicas empezó a llorar desconsoladamente.

Pensaron que se había puesto a llorar por su vida amorosa como una de esas borracheras en las que brotan los despechos pero no, ella temblaba y era un manojo de nervios, cuando por fin pudo pronunciar una palabra juro que había visto a un hombre vestido de negro en las gradas y que era un fantasma, no le creyeron aunque cuando empezaron a reírse una de las luces del estadio parpadeo pero no le prestaron mucha atención.

Le dijeron que irían a las gradas a ver el fantasmita para se diera cuenta de que no había nada ahí, así hicieron se acercaron al lugar y se dieron cuenta de que no había nada, entonces ella se calmó un poco y siguieron con la fiesta, prendieron una fogata en medio del campo para prevenir que se quedaran sin iluminación, bailar alrededor y tocar la guitarra cerca del fuego.

Después de terminar la fogata otra de las chicas empezó a llorar por el mismo motivo y esta vez a los chicos no les pareció gracioso, por lo tanto decidieron aplicar la misma táctica pero cuando llegaron al sitio apareció un hombre vestido de negro tal como lo había descrito las chicas, la única diferencia con las personas normales es que este ser estaba flotando en el aire y no tenía las piernas completas sino que se desvanecían desde sus rodillas hacia abajo.

El hombre no movió los labios pero todos los chicos escucharon la palabra “corran” y empezaron a correr, esta figura misteriosa los empezó a perseguir y aunque avanzaba rápido no pudo alcanzarlos, o tal vez solo no quiso, tal vez solo los estaba asustando, la primera chica que lo vio se cayó antes de llegar a la camioneta y empezó a sangrar por la nariz, esto hizo que los demás se retrasaran un poco mientras la ayudaban.

En ese tiempo pudieron ver como el ánima había avanzado y estaba por llegar a donde la chica, cuando este grupo empezó a correr y el chofer de la camioneta dio reversa para montarlos en la maleta. El joven que manejaba pudo agarrar a los tres que faltaban y aceleró hacia adelante, pero si seguía por ahí solo pararía en el bosque, en ese momento se fue la luz completamente, dio vuelta en U y salió hacia la carretera.

Se dice en los cuentos de terror inventados de esa localidad de Nuevo México que eso hace este fantasma llamado el hombre de negro, aparece frente grupos de jóvenes primero de uno en uno y luego a todos, supuestamente no ha hecho mucho daño además de un susto y luego un par de ocasiones en las que las víctimas no pudieron evitar soñar con fantasmas.

La niña del escondite

Los cuentos de terror inventados por los viejos y el cine parecen perseguir a los jóvenes en coches y que quieren ir a una fiesta, pero esta noche todo eso se nos olvidó a mí y a mis amigos porque habíamos quedado para salir a divertirnos y no queríamos pensar en esas advertencias que hacen los adultos mayores. Nosotros íbamos todos juntos un poco apretados en el mismo coche, pero felices y divirtiéndonos que es lo importante.

Casi nos morimos, pero de la risa, entre bebidas y buenas bromas se nos iba pasando el tiempo antes de llegar a la fiesta a la que íbamos, sólo por unos minutos hubo un silencio, pero no fue un silencio incomodo era solo que entre tanta risa teníamos que descansar un poco y en ese momento fue cuando voltee a ver por la ventana y lo vi, el reflejo de una niña, fue tan fugaz que creí que simplemente lo que yo había visto no era la realidad.

Pero desde ese momento noté que ese reflejo no desaparecía y le pedí al conductor el favor de bajar un poco la velocidad, cuando lo hizo pude distinguir claramente a la niña plasmada en el cristal, pero no podía aceptarlo y ya. Mi mente empezó a crear razones, reflexiones y cuestionar lo que veía, seguro eran: los reflejos, la posición, la embriaguez, aunque yo había tomado muy poco.

La niña se fue desvaneciendo hasta desaparecer y yo pude concentrarme otra vez en mis amigos que dentro de poco llegaríamos al club, al que por mala suerte no pudimos entrar porque estaba lleno de policías investigando un caso. Entonces recurrimos a nuestro Plan B, fuimos a un juego de béisbol en los espacios deportivos de la comunidad, creo que hasta resultó mejor porque encontramos muchas otras personas conocidas y entre ellas a unas chicas.

Cuando terminó el juego y toda la gente se fue, nos quedamos un poco más en las gradas comiendo pizzas que fueron a comprar apenas terminó el juego, la noche era joven y nosotros también teníamos todo el campo de juego para nosotros y un bosque más allá del mismo que se comunicaba con él, además estábamos acompañados y no se nos ocurrió otra idea que jugar al escondite.

Si, esa fue la mejor coartada que se nos ocurrió para hacer sentir a las chicas seguras con nosotros y además, así no irnos a nuestras casa y ya después de comernos las pizzas, lo más probable era que nos terminamos asustando los unos a los otros aprovechando la ocasión y lo extenso del terreno, pero ya en una de esas ocasiones en las que me escondía empecé a sentirme un poco diferente, como pesado o mareado.

La última vez nadie se escondió cerca de mí y eso me causaba grandes nervios, me sentía solo en una porción de bosque, pero de igual manera me sentía acompañado, descubriría a continuación que mi compañía no era humana. Estaba nervioso, volteaba a ver constantemente a todos lados para ver qué había ahí, qué estaba en ese lugar conmigo. Esperaba que me encontraran, pero sentí que ya era demasiado tiempo y decidí entregarme, no soportaba la tensión y fue cuando escuche unos suaves pasos detrás de mí.

Cuentos de terror inventados

¿Yo también puedo jugar? Escuche mientras me giraba para ver que estaba acercándose a mí y ahí estaba la niña del cristal. Por mi parte yo quedé helado, no podía ni pensar, ella me miró de una forma muy fija y me dijo sonriendo que si iba siempre a donde yo iba, ya era hora de que le hiciera un poco de caso. Desde entonces siempre la veo en todos lados, tenía razón siempre va conmigo, pero lejos de los cuentos de terror inventados es aterradora porque sí que existe.

El Protector

Los cuentos de terror inventados (o no) en los que aparecen niños o espíritus de niños tal vez sean de los que generan mayores dudas y cuestionamientos porque, ¿cómo el alma de un niño va a quedar vagando en la tierra si ellos son inocentes? Entonces vemos que cuentos como este, que relataremos a continuación, cuentan las razones de tales situaciones porque muestran como a los pequeños pueden haber muerto y esto se compagina con intenciones de protección que mantienen los mismos.

Es como ese lado negro del símbolo del Yin y Yang en el que vemos que en todo evento que llamaríamos negativo hay algo positivo y viceversa. Tanto El protector como La niña del escondite revelan que, a pesar de no saber el porqué de esto, hay cierta energía infantil en las ánimas o que aún puede haber en ellas esperanza, confusión y ganas de estar acompañado y acompañar.

La iglesia católica probablemente explicaría este fenómeno con el hecho de que es posible que estos niños no hayan sido bautizados, pero sin intenciones de determinar nada presentamos esta muestra de la imaginación o este cuento de terror inventado que es más que un ejemplo de lo que el inconsciente colectivo crea y cree en torno a este tema.

El Protector inicia cuando Xiomara y sus cuatro hijos llegan a una casa que compraron de rebajas porque el dueño quería salir de inmediato de esa casa, esta mujer venía de una relación de maltrato donde sufrió mucho y buscaba un lugar para empezar su vida nuevamente, no encontró más que esa casa de energía tensa y portazos sin explicación. La familia, reconstruida, pasaba el día y la noche juntos porque no le gustaba separarse en esa casa fría y con las paredes que se veían y sentían sucias aunque las limpiaran.

En esa casa sonaban cosas, habían gritos pero ellos ya iban a cumplir un mes en la casa y habían decidido acostumbrarse, tal vez es mejor para cuatro hijos escuchar algunos rasguños sin sentido en lugar de ver como el padre golpea a la madre, el hijo mayor de la familia se llamaba Gabriel, por el arcángel, y rondaba los 13 años.

Tan fría, que dentro de la casa hacía más frío que afuera de la misma, una tarde la situación en la casa se volvió insoportable por las condiciones de la misma, la mama, las niñas y Gabriel estaban muy asustados porque sentían que algo los iba atacar. Fue entonces cuando Gabriel empezó a ver al Protector que era una especie de niño translúcido o transparente que estaba cubierto de vendas como si lo hubieran momificado y de las que solo sobresalía un ojo rojo.

La familia estaba prácticamente atrapada en el cuarto del fondo de la casa, las niñas lloraban y de repente apareció El Protector, los llevó hasta la entrada, solo así pudieron salir pero cuando el chico iba a salir el fantasma le cerró la puerta y le dijo que le tenía que contar la historia de la casa. En ese momento no solo El Protector estaba presente, alrededor de los dos había un montón de espíritus.

Resulta que en esa casa había vivido un asesino que los mato a todos y había hecho experimentos solo por morbo con sus cuerpos tanto en vida como en muerte por rabia, resentimiento y dolor esos espíritus seguían en la casa, pero también porque ese hombre no los había enterrado sino que solo cubrió sus cuerpos de cal y con ellos formó las paredes como si acaso fueran bloques de cemento.

Eran unos atormentados y no se iban a ir hasta que los enterrasen, así que Gabriel empezó a sacar los muertos de donde el fantasma le iba diciendo y cuando tuvo la mayoría afuera, los otros fantasmas quisieron lastimarlo por eso El protector lo arrojó por una de las ventanas diciéndole que no se dejara atrapar por ellos y que le prendiera fuego a la casa, como podemos ver este es uno de esos pocos cuentos de terror inventados donde los espíritus ayudan a los vivos.

La posesión

¿Has visto la Ouija? Este que viene a continuación, es uno de esos cuentos de terror inventados que se parecen mucho a la mencionada película, en ella se narra la historia de un par de jovencitas que una tarde-noche aburridas en su casa tuvieron la poco brillante idea de ponerse a consultar el tablero de la Ouija, de este modo con lo poco aprendido en las películas y los comentarios de pasillo que escuchaban estas niñas, Karla y Marcela, empezaron la práctica del espiritismo.

Ninguna de las dos jóvenes entendía que el término jugar con la Ouija está realmente muy mal entendido puesto que este no es un juego, ellas colocaron sobre una mesa letras con cartones hechos por ellas mismas, hicieron un círculo al que rodearon de velas dejando adentro un vaso que les debía ir indicando respuestas obtenidas. Pero el proceso al parecer fastidio a Karla porque al principio no obtenía ninguna señal de que funcionara y por eso se levantó muy molesta queriendo destruir todo aquello.

Pero Marcela la detuvo alegando que había que hacerle más preguntas para ver si funcionaba, a lo que Karla accedió pero no si antes negociar que si no funcionaba, Marcela la dejará destruirlo, pero justo en ese momento un viento frío le causó escalofríos a ambas y en la madera se escuchó un cierto roce que les llamó la atención inmediatamente, el vaso se estaba moviendo hacia la palabra no lo que respondía a la intención de romper la Ouija.

Cuentos de terror inventados

Ya la chicas no estaban tan molestas como al principio, una que otra risa compartían entre pregunta y pregunta al ver que su invento había funcionado, ya otra vez en la mesa preguntaron imprudentemente, ¿estás vivo?, la respuesta fue que no, un no por cierto dado muy rápido. Luego de esto Karla dijo algo de lo que tal vez se arrepentiría mucho más tarde, pues en tono burlón pidió una manifestación de aquello que les estaba respondiendo.

Después de esta sentencia un inmenso silencio se instaló en la sala, había tensión en el ambiente, el viento abrió una ventana con mucho estruendo y vieron pasar una sombra que las hizo correr hasta la puerta, pero en ese momento entró el novio de Marcela que se había escabullido a la casa junto a un amigo. Ellas viendo esta coincidencia se echaron al piso a reír, Karla le dijo al amigo que la acompañara a la cocina para hacer cotufas mientras los novios se saludaban.

Pasaron unos minutos que se hicieron eternos por lo que Marcela decidió ir a buscar a su amiga, pero solo encontraron un charco de sangre sobre el que yacía el amigo del novio, el chico aun temblaba y trataba de hablar, pero estaba tan ahogado de sangre que no salía palabra. El visitante solo veía hacia el techo con miedo y esta fue la razón por la que Marcela y su novio voltearon para allá y vieron a Karla pegada en la pared como si fuera una araña.

Los otros dos jóvenes lograron huir, pero no sin algunas heridas de cuchillos que les propinó Karla, misma joven quien ahora se encuentra internada en un hospital psiquiátrico donde por momentos de lucidez no recuerda nada de sus episodios violentos y luego en otros como posesiones de aquel espíritu quiere asesinar a todo el que esté cerca.

A través de la cerradura

A través de la cerradura, es uno de esos cuentos de terror que mezcla lo bizarro con lo terrorífico, ya veremos el motivo, el mismo se desarrolla en una pensión para señoritas que son estudiantes de carreras universitarias, la dueña de la pensión se llama Doña Martha y es una señora que en su propiedad puede recibir entre 20 y 30 jóvenes por periodos de entre 3 a 5 años dependiendo de si las jóvenes terminan la carrera o no.

Cuentos de terror inventados

El caso es que en la posada circulan esa cantidad aproximada de mujeres jóvenes en esos lapsus de tiempo, esta gran capacidad de albergue sumado a bajos precios y un trato muy amable de Doña Marta, hace que esta sea una de las residencias estudiantiles femeninas más populares de toda La Paz. En una ocasión dos chicas que llegaban a la capital desde el interior del país llegaron a la residencia, Sandra iba a estudiar Biología y Ana iba por Ingeniería.

Ellas se conocieron en la residencia y se hicieron grandes amigas, en una ocasión Ana vagaba por el edificio porque tenía insomnio pasó cerca de la oficina de Doña Marta y la escucho pelear con un hombre, lo que le pareció raro porque la única regla con que la casera si era muy estricta era con que la entrada de hombres a la pensión estaba terminantemente prohibida.

Ana no quiso investigar tanto esa noche porque le dio miedo, la pelea sonaba dura pero controlable, parecía ser algo de dinero y solo se conformó con decirle eso a Sandra al día siguiente, a lo que su amiga le respondió sarcásticamente que seguramente ella si podía infringir su propia regla porque ella era la dueña, cosa que le parecía muy injusta.

La noche siguiente Ana tampoco podía dormir y salió de la habitación a volver a caminar, pero esta vez escuchó la pelea ponerse un poco más violenta por lo que corrió hacia la oficina y antes de golpear o entrometerse algo la detuvo encontró un orificio en la cerradura, se quedó solo observando por ello, efectivamente era un hombre, pero un hombre joven que le gritaba a Doña Martha.

Pasaron algunos días sin que Ana escuchara gritos, pero al cabo de un tiempo una de las chicas de la residencia murió en condiciones muy extrañas, decía haber tenido una mala noche y al día siguiente se desangró por el vientre, a otras dos chicas les ocurrió de manera muy similar pero no llegaron a morir.

Otra de esas noche en que Ana tenía nuevamente insomnio volvió a vagar por la casa y cerca de la oficina sintió otra vez la misma tensión de hace algunos días atrás, pero cuando se asomó por la cerradura vio a una de las inquilinas desmayada y amarrada en el piso, junto a ella Doña Marta y el hombre misterioso cuya silueta no se alcanzaba a ver muy bien estaban hablando, el hombre parecía feliz y dijo algo que Ana llegó a escuchar:

– Muy bien madre ahora quiero a la que se asoma por la cerradura.

Por cierto te invitamos a una reciente entrada que hicimos con respecto a los mitos de Bolivia, para ahondar mucho más en esta vasta mitología, muchas veces compuesta por cuentos de terror.

El carrito de madera

Este es uno de esos cuentos de terror en donde se mezclan tantos las interpretaciones de las personas acerca de los espíritus como la imagen de la inocencia o los comportamientos infantiles, toda esta narración comienza cuando una familia capitalina de la ciudad de Buenos Aires va a pasar vacaciones con la abuela materna a la provincia de Rosario, llega el esposo, la madre y dos hijos varones de entre 5 y 7 años a la casa de la señora Martina.

Era una casa grande de dos pisos y por eso los niños estuvieron el primer día recorriendo la casa de arriba para abajo, entrando y saliendo de cuartos dejando desorden por aquí y por allá y curucuteando todo lo que podían, entre todo esto hay un día en el que la abuela pasa la noche afuera de casa, no se sabe muy bien por qué, pero esto coincide con que esa noche las cosas se iban a poner muy tensas en la casa.

Como si fuera parte de una película o un cuento de terror, los niños de repente empiezan a gritar en una de las habitaciones y los padres aparecen, ven que el niño menor estaba suspendido en el aire con el cuello apretado y pataleando, que por más que el mayor trataba de ayudarlo e incluso, los mismos padres tampoco pudieron cuando lo intentaron, parecía que nada podía salvar al niño.

Pero todo cesó cuando de repente un juguete que era parte de un carrito de madera se cayó del bolsillo del niño, entonces este también se desplomó en el piso pero ya sin ninguna fuerza ajena atacando su vida, de repente se escuchó una voz que decía “Es mío” y el carrito de madera se fue rodando de la habitación.

Cuando llegó la abuela al día siguiente contó a la joven familia que estaba muy asustada, que hace algunos años había vivido en esa casa un primo que tenía una condición especial que hacía que aunque su cuerpo creciera hasta parecer tener 30 o más años, su mente seguía siendo la de un niño de tres años y en ocasiones el espíritu de este ser aparecía por la casa o por el barrio jugando con un carrito de madera que cuidaba mucho porque era en vida su juguete favorito.

La preocupación

Otra de esas narraciones terroríficas en las que las animas se quedaron vagando por la Tierra es la de La Preocupación, una madre que tuvo muchos hijos y a todos seguían cuidando como si fueran uno bebés a pesar de que ya estaban grandes y algunos hasta casados.

Esta señora tenía 85 años y su hijo menor tenía 60, pero su alma no se enteró porque estaba tan acostumbrada a que el centro de su vida era atender a los demás. Notó de que estaba muerta un día que sus hijos se reunieron en la cocina para discutir el hecho de que su mamá seguía estando en la casa como espíritu y eso los asustaba, pero en ese momento apareció la madre y les dijo que no hicieran nada para sacarla que solo se dejarán atender por ella .

Una de las esposas de los hijos dijo que la señora no se iba por la preocupación de que nadie los atendiera como ella y efectivamente la doña era machista y pensaba en vida que ninguna de las esposas de sus hijos servía para nada, cuando estas urdieron el plan de hacerse presentes en la casa para mostrarle que se podía ir en paz, la señora les tiraba la comida y sonaba una voz que decía:

-“No sabes cocinar”

Esta situación llegó a un punto en el que ninguna de esas mujeres quería ir y lo hijos también lo hicieron, esto le dolía mucho al espíritu en pena de esa madre que solo había vivido por los demás y nunca para sí misma, por ende no tenía nada que hacer a no ser que se tratara de atender a su hijo menor que si se había quedado en casa y al que cuidaba como un tierno bebé.

Los querubines

Los querubines es una historia que se desarrolla gracias a los personajes de Patricia, Mariana y Dana que eran tres jóvenes estudiantes del mismo centro educativo de secundaria o bachillerato y que tenían personalidades muy marcadas: Patricia era una especie de mediadora que convivía y congeniaba con muchas personas sin juzgar a nadie; Mariana en cambio aunque tenía una gran amistad con Patricia era mucho más agresiva, criticona y prejuiciada; y Dana era, o ¿es?, lo que llaman una chica Dark.

Un día Dana se fue molesta del salón porque la estaban acusando de ladrona y haciendo un bullying tremendo por múltiples razones que no estaban justificadas y durante esa misma tarde, aunque parece que los eventos no tienen conexión a Patricia, le ocurrió algo inexplicable en casa. La chica coleccionaba querubines y estos cobraban vida de vez en cuando, pero justo el día que lastimaron a Dana esos querubines se rompieron a montones.

Esto se lo contó a Mariana al día siguiente y ella le dijo que probablemente había sido Dana haciéndole embrujos para vengarse porque, aunque Patricia no le había hecho nada, tampoco la había defendido o dicho algo a su favor. Patricia fue a hablar con Dana en el recreo y para su sorpresa lo que le dijo fue:

– Cuídate más de las personas que no entran a tu cuarto a menos que les des una invitación formal que de mí Patricia.

Esto a Patricia le quedó dando vueltas en la cabeza, puesto que no sabía quién hacía eso ya que las personas solían entrar y salir de su habitación con tan solo tocar la puerta y esperar que ella los viera, incluso a veces su madre o los seres de su familia o de su vida no tenían que esperar mucho, solo entrar y ya.

Esa tarde Mariana fue a casa de Patricia y ella decidió hacer la prueba, no dio nunca una invitación formal a que Mariana pudiera entrar a la habitación y ella al principio con mucha naturalidad hablaba desde el marco de la puerta como si nada, pero de repente empezó a pedir que le dijera que podía pasar pero Patricia nunca accedió y Mariana terminó botando baba por la boca de la rabia pero sin poder entrar, era como si una pared invisible la detuviera.

Esto al parecer según los cuentos de terror inventados se debe a que Mariana era la causante de los males que sufría Patricia con sus querubines y en algunos otros aspectos de la vida, tenía el espíritu de la envidia incorporado y por esto estaba creando mala energía para Patricia.

Historias inventadas con fenómenos extraños

En esta sección de cuentos de terror inventados vamos a encontrar todas aquellas anécdotas e historias que están repletas de finales alternativos y dudas, no nos quedan nunca claras si las razones por las que los protagonistas viven los reveses que viven de verdad son aquellas por las que creen sufrir tanto. En ellas la ambigüedad tiene un gran peso y no queda nunca ausente de estar presente en el desarrollo de los textos.

Al cruzar el puente

Estábamos terminando de volver de las vacaciones de Semana Santa cuando a unos profesores de la escuela se les ocurrió organizar una excursión. La misma se convirtió en una acampada de una semana a un espacio natural abierto con mucho bosque, pero también muy vigilado por los guardaparques. Esta vigilancia hacía que yo y mis amigos nos sintiéramos igual de limitados a como si estuviéramos en clases y quisimos liberarnos de ese yugo cuando surgió la idea de explorar sin compañía de ningún profesor.

Nos fuimos Roberto, Daniel y yo, escapados de los docentes la tercera noche de esa semana a curiosear alrededor del campamento y encontramos una casa vieja a la que solo se podía llegar si cruzábamos un puente. El primero que se empezó a asustar fue Daniel cuando vio que el puente era de tablas unidas con soga y además, estaba sobre un riachuelo. Yo los alentaba para que no tuvieran miedo porque igual no estábamos en uno de esos cuentos de terror inventados.

Quería explorar y por eso me arriesgue a ser el primero que pasó por el puente en dirección a la casa, me siguió Roberto y luego Daniel se animó, el puente se bamboleaba, eso los debe haber asustado mucho porque empezaron a gritar, creo que antes Daniel y Roberto empezaron a decir que se iban a devolver y cuando voltee a decirles que siguiéramos ya era demasiado tarde, ya se habían caído, o habían desaparecido, no sabía dónde estaban, no estaban en el riachuelo, ni alrededor, en ningún lado.

Me devolví y cuando volví a pasar por esa zona del puente no vi que se hubiera caído alguno de los travesaños que lo componía. Al principio pensé que me habían tomado el pelo y ya iban corriendo al campamento, pero tendría que haber sido todo demasiado rápido y cuando llegue no los vi, no los vi más nunca, al día siguiente los profesores los fueron a buscar y llegaron sin ellos.

El día que mi vida cambió

Nunca sabes cuando uno de tus días se puede convertir en alguno de esos cuentos de terror inventados, desde que salí del consultorio me empezaron a pasar una serie de sucesos que son tan extraños que podría escribir un libro y empiezan con una simple inyección. Solo había ido al médico por mi consulta anual, aunque también me estuve sintiendo mal los últimos días pero no le preste mucha atención.

Mi doctor de cabecera de toda la vida me habló de una nueva vacuna contra los virus como el H1N1 y me dijo que debía colocarla de acuerdo con mi historial médico, pero de repente apareció una enfermera con una inyectadora más grande de lo normal para vacunas y cuyo interior estaba lleno de un líquido naranja.

La enfermera me la aplico y me dolió mucho más a como duelen todas las vacunas, luego me hizo sentir muy mal y mareado, el doctor me dijo que esta era una nueva fórmula que se estaba experimentando, pero por esa misma razón sería mucho más económica.

Luego camino a mi casa me sentía cada vez peor no podía estar consciente del todo, conducir fue un gran embrollo y al llegar una llamada perdida de Sonia, mi novia, no podía cancelar porque en las últimas tres veces yo había cancelado por estar indispuesto, estaba sobre avisado y por eso atendí, confirme nuestra cita. Al anochecer la fui a buscar a su casa en el coche y aunque tenía momentos de mejoría y ese era uno, apenas Sonia entró al carro y justo después de besarla empezó a despertarse en mí un malestar, una energía diferente.

Perdí el conocimiento y lo siguiente que recuerdo es que el carro estaba todo lleno de sangre y de mis dedos salieron garras, que me dolía la mandíbula y que al final de todo lo único que quedaba de mi novia era la cabeza, la cual estaba sobre el asiento del copiloto, pero sin el cuerpo.

Lobo

Las casas antiguas y sobre todo las que se encontraban en campos solían contar con una gran cantidad de espacio y por ende eran sumamente grandes, cuenta uno de esos cuentos de terror inventados o imaginados que en una de estas casas de los años 1800 en algún pueblo del norte de Europa, había un caso especial en el que un lobo merodeaba el lugar día y noche, pero no se le veía todos los días sino esporádicamente.

A todo esto eran rumores, los integrantes de la familia no habían confirmado nada y tal vez los propietarios actuales aún no lo sepan pero una de las niñas de la familia, que hasta podría ser mi tataratatarabuela o la tuya, una noche fue al baño y vio algo extraño. En esas casas loS baños se encontraban afuera y por eso para llegar a ellos las personas debían recorrer grandes distancias, sumándole los espacios de las habitaciones, las escaleras, las salas y cocinas.

La noche que esa niña vio a un lobo caminando en dos patas era de luna llena y ocurrió en el momento que trataba de volver a entrar a la casa por la puerta de la cocina, de repente aquellas sombras y aullidos lejanos, aquellos jadeos de los que no había visto razón tuvieron nombre, había un lobo muy alto viendo por la ventana de la cocina.

Ella tenía la llave en la cerradura pero empezó a temblar, volteo a la izquierda y ahí estaba, todo fue muy rápido y este o esta no lastimo a la joven pero cuando se fue, ella podría jurar según la historia y como lo hiciera más adelante que en lugar de patas tenía manos y pies.

La casa nunca ha sido vendida, no sabemos a estas alturas si fue remodelada, aunque seguro metieron el baño si fue así, pero el caso es que ha pasado de generación en generación y cada tanto los niños dicen haber visto algo parecido a un lobo humano que aparece y desaparece, sin hacerle daño a nadie pero no dejándose ver mucho tiempo.

Pamela y la esclava

Este cuento de terror empieza con la historia de Pamela y su novio Daniel, ellos eran una pareja de Ecuador que tenía algunos años viviendo juntos sin casarse; sin embargo, su relación era muy estable y estaba llena de amor, se acercaba su segundo aniversario y Daniel estaba en un mercado con un amigo pensando que podía regalarle a su novia, justo en ese momento pasaron por el frente de un cuadro enorme que tenía un duende sonriente.

Daniel pensó en llevarle este cuadro de regalo a Pamela y se lo comentó a su amigo, quien creyó que era un regalo inadecuado y ojala le hubiera hecho caso a su amigo, pero no, lo que dijo Daniel fue:

– Ya vas a ver que si le va a gustar, a ella le gustan los temas de esoterismo.

Esa misma noche le daría el regalo pero, mucho antes para celebrar compartieron toda la tarde juntos, fueron al cine, comieron y cuando llegaron a la casa se intercambiaron los regalos en la puerta tal como si fueran dos novios jóvenes que se despiden en la entrada porque el chico va a dejar a la chica. Ella le dio una esclava, que es una especie de collar de eslabones gruesos, que decía “Te amo” y el saco de un escondite improvisado el cuadro que a ella le encantó y entendió el porqué de su regalo.

Con el pasar de los días Daniel empezó a observar cambios en el cuadro que le había regalado a su novia y le decía en broma que no había comprado un duende tan amargado, pero ella lo veía igual de sonriente como el primer día, entonces él le decía que tal vez estaba celoso de él y por eso le ponía caras, ambos reían y bromeaban con respecto a eso, pero no le prestaban tanta atención.

Una noche como cualquier otra se fueron a acostar pero a la mañana siguiente cuando Daniel despertó no vio a Pamela y pensó que tal vez había salido al supermercado. Le pareció raro eso, pero no se alarmó, es decir, simplemente salió sin avisar y seguramente volvería con una sorpresa pero, pasó todo el día y no volvió. Al anochecer la mamá de Pamela llamó y le dijo a Daniel que iba camino para allá.

Cuando llegó  y preguntó por su hija, pero vio que no estaba, y en todo el día no se había reportado se empezaron a preocupar, el teléfono de Pamela estaba en la casa así que la idea de que estaba en el mercado le empezó a parecer extraña. La mamá empezó a dudar del novio de su hija y pensó que la había lastimado y por eso había desaparecido o algo peor que la había escondido, buscó por toda la casa a su hija. Ya cerca de la media noche y encontró la pijama con que Pamela se había acostado la noche anterior.

Daniel reconoció esa ropa y se asustó mucho además, estaba agujereada, roída y llena de sangre. Su suegra pensó que la había matado y escondido, él no sabía qué hacer pero creía que todo esto tenía que ver con el duende. Nunca apareció Pamela y Daniel terminó en la cárcel, pero no hay forma de demostrar que es culpable o que es inocente.

La posada

La posada es uno de esos cuentos de terror inventados a orillas del camino como es el caso de lo que le pasó a María, quien iba manejando hacia La Colonia Tovar y el carro empezó a fallar por lo que se orilló, se trataba de un neumático, pero por más que intentó cambiar la llanta no logró mucho. Uno de los mayores miedos de la chica era que algún día le pasara algo como esto y nadie la ayudara y lamentablemente pasó, llamó a sus amigos más cercanos pero ninguno pudo ir a buscarla.

De todos modos tenía la opción de una posada que quedaba muy cerca, además, al parecer esa posada era muy bonita según el cartel que había visto justo frente al coche y por eso se dispuso a caminar hacia allá. Al llegar prácticamente  intercambio un par de palabras con el recepcionista cuando ya tenía una habitación disponible  que debía pagar al día siguiente.

Se relajó al entrar a la habitación, todo era sencillo pero muy bonito y también campestre, fue a bañarse antes de acostarse para quitarse el estrés del problema con el carro y en ese momento escuchó que tocaron la puerta.

– ¿Será el servicio? – pensó María.

Al día siguiente el cuerpo de la joven fue removido del sitio del accidente en el que había perdido la vida por un choque que de acuerdo a lo que dijeron las fuerzas policiales ocurrió a raíz de que se quedó dormida; sin embargo, según los cuentos de terror inventados de la localidad el cartel de esa posada parece aparecer y desaparecer en ese camino a los conductores desprevenidos.

Humo en el viento

Fernando era un niño que nació en el seno de una familia amorosa pero que tendría un destino fatal, sus padres murieron en un accidente y el niño quedó huérfano y al cuidado de un tío que lo trataba con regaños e indiferencia. Fernando creció bajo la tutela de su tío Pancracio y nunca recibió de él mismo alguna muestra de afecto, además de la responsabilidad de darle alimento, vestido, techo y educación.

Fernando pasó su educación en internados e instituciones tan frías como su tío Pancracio, hizo obligado carrera militar y cuando por fin terminó, llegó a la mansión de su tío nuevamente después de muchos años y aunque sabía lo amargado que era, decidió saludarlo con afecto. No pidió que lo anunciaran y fue directo al despacho de don Pancracio, un excelente profesional, uno de los abogados más buscados del país, pero pésimo tío.

Fernando: Tío Pancracio he llegado, después de cuatro años en la milicia, he vuelto.

Pancracio: Pero sigues siendo un maleducado, no te haces anunciar y entras sin tocar las puertas, ve a cambiarte y nos vemos en la cena – dijo sin siquiera apagar el puro o voltear a verlo.

Fernando planeó la muerte de su tío como un accidente porque de lo contrario no habría podido recibir la herencia, a los días el señor Pancracio fue encontrado muerto tras haberse tropezado con unos libros mal puestos en la parte superior de una escalera. Fernando disfrutó por un año completo de la herencia; despilfarraba; iba a fiestas; gastaba mucho dinero innecesariamente solo por capricho; no estudiaba; no trabajaba; solo bebía y una noche.

Empezó uno de esos cuentos de terror  en su vida, aunque este es un cuento corto, esa fue desde hacía mucho la única velada en la que no había salido y estando en su cuarto sin hacer nada, de repente la cerradura se cerró sola pero Fernando no se dio cuenta de esto, solo notó que algo estaba pasando cuando empezó a sentir el olor a humo de tabaco, ese olor le recordaba a alguien…

Empezó a pedirle perdón a su tío desesperadamente y lloraba, pero, cada vez era más difícil hasta respirar así que para acelerar su suerte decidió suicidarse y así fue como de una forma muy extraña murió Fernando Smith, un joven millonario cuya vida fue muy parecida a uno de esos cuentos de terror inventados, sobre todo considerando que su única familia fue un tío amargado.

Terror que proviene de Estados Unidos

En este país es en donde surgieron grandes películas de terror que han asustado a generaciones enteras desde hace muchos años, ¿quién ha olvidado El Tiburón? En ese film se mezclaron muchas cosas con la sangre y una de las que destacó fue el género del miedo, es por eso que no nos parece raro que se creen cuentos de terror inventados en la gran nación donde está Hollywood y que además vio a nacer a Spilberg y Freddy Krueger.

En Halloween ¡NO!

Se entiende que Stanford es la mejor universidad del mundo según tres de los rankings internacionales más confiables, por eso miles de jóvenes quieren ingresar a estudiar a esta prestigiosa institución, pero, al contrario de lo que se podría esperar entre intelectuales en esa gran casa de estudios aún sigue habiendo espacio para lo paranormal y los cuentos de terror inventados.

El que descubriremos a continuación es precisamente uno de esos cuentos de terror inventados en donde un estudiante sufre alguna mala pasada por fuerzas espirituales desconocidas. Tal vez la población joven es un blanco para estas energías o será que por la curiosidad que en ellos mismos se despierta terminan en la mayoría de los casos metidos en situaciones difíciles de explicar.

En Halloween los estudiantes de la universidad se reunían en masa para contar historias en los campos y espacios abiertos (incluso algunos iban a los salones) contando cuentos de terror inventados y reales, atrás habían quedado esos años de tocar a la puerta en sus respectivos vecindarios para preguntar:

– ¿Dulce o truco?

En definitiva esos años de la infancia les habían dejado buenos recuerdos sobre Halloween aunque esas no eran las historias que se contaban en esas reuniones, sino aquellos cuentos de terror inventados que contaba una chica como, por ejemplo, Patricia cuya amiga Mariana había casi convulsionado a la entrada de su cuarto por tener adentro el espíritu de la envidia o como contó un chico que venía de Argentina al cual un fantasma casi lo mata cuando era niño.

Cuentos de terror inventados

Muchas historias iban y venían en esas reuniones, todas eran contadas solo a la luz de las velas y si la naturaleza en ese lugar era espesa mucho mejor, porque podía haber más oscuridad. Entre toda esta algarabía por el terror era posible encontrar sus escépticos, sobre todo en una universidad, pues, había estudiantes que no daban crédito a nada de lo que escuchaban y pensaban que todo tenía una explicación lógica.

Pero el más incrédulo de todos era uno llamado Fabián, este chico era estudiante de Química pura y leía libros tan rápido como un adolescente común podía dar por terminadas diariamente las noticias del inicio de su Facebook o cualquier red social.

Fabián no solo creía sino que estaba seguro de que sus compañeros se dejaban engañar por cuentos y que solo estaban permitiendo eso porque no tenían explicaciones científicas a los eventos, aunque incluso en la ciencia se estudien estos temas. Él definitivamente no se sentía un cazador de fantasmas esa noche; ni iba a sacar un radar para medir la radiación en el campus esa noche y, no, no creía para nada lo que escuchaba solo estaba harto de escuchar cuentos de terror inventados.

Era una persona con una mente muy cerrada, pero esa noche después de muchas críticas e insultos a sus compañeros fue finalmente corrido de las reuniones, no podían entender porque si de verdad no creía ninguno de los cuentos de terror inventados que estaba escuchando Fabián se quedaba solamente para desmentir y decir que todos eran unos chiquillos que creían cualquier información.

Así que le dijeron que se fuera de cada círculo que visitó porque ya tenía esa fama de aguafiestas tenebrosas que nadie quería en un ambiente como este, entonces Fabián se encontraba solo en Halloween y despotricando o insultando toda la situación esa celebración, los cuentos de terror inventados y a sus compañeros, pero, sobre todo a los supuestos fantasmas.

Camino a la residencia estudiantil empezó a escuchar unos pasos seguirle y pensó que obviamente le estaban queriendo hacer una broma. Entonces empezó a gritar que no creía en los fantasmas y que lo dejaran en paz, pero los pasos no cesaban y ya había caminado un largo trecho, sentía y oía cada vez más cerca esos pasos, tanto que más de una vez creyó tenerlos a su lado derecho pero cuando volteaba no había nadie.

Fabián: Que buena broma están haciendo estos tontos – dijo para sí mismo el chico.

Luego como si se tratara de uno de esos cuentos de terror inventados o una película del género, los colores del lugar donde se encontraba, íngrimo y solo, empezaron a cambiar. Fabián hubiera querido que fuera una abducción extraterrestre, pero no, a continuación iba a evidenciar que los fantasmas si existen.

Sobre todo porque tuvo la impresión de que uno le cortó la cabeza con un hacha, pero no parecía haber sido una ilusión, sintió que su cabeza literalmente salió volando y bueno como esta persona era más razonable que emocional, empezó a razonar, porque estaba convencido de no estar en uno de aquellos cuentos de terror inventados por sus amigos y compañeros.

Las cabezas separadas del cuerpo pueden sobrevivir de 3 o 5 minutos aproximadamente, eso dicen los biólogos – pensó la cabeza de Fabián mientras veía desplomarse su cuerpo y ver desaparecer al segador como si de un holograma se tratara.

Luego, antes de que se acabara el tiempo que le quedaba y como si se tratara del cadáver de la novia, sintió que unas manos de mujer con dedos alargados lo tomó y lo colocó sobre sus piernas, pudo ver un rostro algo azulado y esquelético que tenía un tocado de flores en su cabeza y un velo blanco, la mujer empezó a clavarle agujas en el cuello, en ese momento se dio cuenta que los supuestos cuentos de terror inventados no eran tan inventados.

Al cabo de un momento estaba reaccionando de lo que la lógica pudiera decir fue un desmayo o una alucinación llegando a las afueras de la universidad y dónde empezaba uno de los bosques, se tocó el cuello y estaba bien, no había ninguna cicatriz. Seguro había sido una alucinación, no estaba dispuesto a estar viviendo cuentos de terror inventados porque eso no existía.

Fabián se puso de pie a toda velocidad pero cuando empezó a correr se dio cuenta que lo poco que avanzaba era comparable con una tortuga y que su cuerpo se iba hundiendo en una tierra que no era arena movediza.

Fabián pudo escapar, aunque nadie sabe muy bien esa parte de los cuentos de terror inventados que se cuentan en la universidad, aunque son puras especulaciones, porque supuestamente él no la ha contado en esas noches de Halloween en las que los amigos se reúnen a contarse historias de terror inventadas y otras de la vida real.

Fabián: Lo único que aprendí a partir de esa noche fue que ¡En Halloween no! – responde cuando le preguntan por el final de la historia.

El niño de hielo                                                                           

Otra de estas historias de terror es la de El niño de hielo y aunque ya hemos hecho mención anteriormente a algunos cuentos que involucran historias de almas de niños detenidas en su proceso de ascensión hacia Dios y a pesar de que nos sigue pareciendo extraño por la pureza de esos seres en el imaginario colectivo se siguen viendo creaciones narrativas en las que encontramos la protección, presencia o incluso, los berrinches de los niños.

Es el caso de una historia que se dio en Alaska, uno de los estados de Estados Unidos, este es un lugar muy frío porque está extremadamente cerca de uno de los polos; sin embargo, con la calefacción adecuada es posible formar una vida en el lugar aunque al parecer no son muchos los niños que nacen en Alaska, por eso su población no es tan grande como la de otros estados.

Hay mucho trabajo en Alaska, sobre todo en casos como campamentos de investigación científica ya que allá abundan y hacen mucha mayor la diferencia poblacional entre las personas jóvenes y las maduras de la sociedad. En una ocasión un científico que trabajaba en un proyecto para la NASA tuvo que pasar una temporada en Alaska para llevar a cabo la investigación en uno de sus campamentos.

Los pagos que se recibían en Alaska eran buenos por eso nuestro protagonista se sentía satisfecho al estar trabajando y conociendo un lugar nuevo, aunque le costó adaptarse pero con el pasar de los días el problema ya no era vivir en Alaska, sino la presencia de un niño en el campamento que aparecía y desaparecía pero del que nadie hablaba.

Nuestro protagonista no entendía el motivo de este niño en molestar a todos los integrantes del equipo de investigación, quienes vivían juntos en una especie de urbanización de varias casas que eran parte del campamento. Aparecía como desaparecía y les arrojaba hielo, los molestaba, interactuaba con todos, pero nadie hacía nada.

Un día nuestro científico decidió seguir al niño cuando se dio a la fuga en una de sus travesuras y terminó por llegar a un almacén de carros, buscando entre los vehículos vio un charco de agua que se supone no debería estar dentro del recinto a menos de que hubiera una fuga de agua, pero cuando detallo bien vio aparecer al niño.

El niño no se veía ya como un niño normal, sino que de su piel salían líneas como copos de nieve, vistos con un microscopio, que estaban encrespados como en una especie de advertencia o de amenaza que recuerda a la piel de los gatos se engrincha cuando se asustan.

El niño empezó a lanzar hielo filoso y muchas de esas mini navajas rozaron al científico provocandole heridas en la cara; luego el hombre solo se fue corriendo y al fondo escuchaba llorar a un niño. Al pasar de los días vio que sus amigos también tenían esas nuevas cicatrices que él se había ganado por ir a ver quién era ese niño.

Nuestro estudioso decidió irse, apuro el contrato para poderse ir más rápido, hizo la investigación en menos tiempo y logró salir de Alaska en menos tiempo del que había destinado para estar ahí, ningún trabajo vale la paz mental de las personas – pensó.

Historia de terror que le debemos a México

Para los mexicanos, sobre todo desde sus tribus originarias, la muerte no es mala, ni debe ser dolorosa. Ellos suelen decir que cuando alguien muere solo se adelantó porque todos vamos a morir al fin y al cabo, por ende, la muerte es lo único seguro que tenemos, desde esta visión tan particular sobre la misma que no se repite en ninguna otra sociedad tan desarrollada encontramos que se han establecido días para celebrar la muerte.

El 2 de noviembre es el día de los muertos en México, en la noche de este día después de varias celebraciones matutinas ellos visitan las tumbas de sus antepasados y crean hermosos altares con flores y comidas para que el muerto venga a visitarlos. Según sus creencias es el único día que pueden tocar la tierra otra vez porque un puente se tiende entre el inframundo y nuestro mundo, tal como en la película de Coco, el único pasaje que se debe pagar de allá para acá es que los vivos coloquen en un altar fotos de las personas que desean traer por ese día.

Historias como estas nos dejan ver que la única muerte real es el olvido y que si queremos podemos seguir manteniendo vivo el fuego de vida de una persona en nuestras mentes y en nuestros corazones, tan solo con recordar su vida, de allí que existan cuentos de ¿terror? inventados como el siguiente.

El visitante del día de los muertos

Un día Juan un hombre de Tijuana se encontraba caminado por lo que entonces era su pueblo e iba pateando todo lo que encontraba a su paso, porque una discusión en el trabajo lo había hecho molestar, entre tanto caminar paso por frente a un cementerio, pero no muy consciente de esto seguía pateando cualquier cosa que sobresaliera en el camino como piedras, chapas, tapas, etc.

Hasta que de pronto creyendo que había pateado una piedra resulta que pateó una calavera y esto lo asustó mucho, por lo que tomó la calavera con respeto y le pidió perdón, pero también decidió llevarla al panteón de donde provenía para que no estuviera rodando a la deriva lejos de su cuerpo.

Atino a dar con la tumba de donde creía podía venir, porque era la única cerca del camino que estaba entreabierta y se veía muy abandonada. Depositó la calavera allí con sumo cuidado y le dijo lo siguiente al espíritu de esta persona:

Juan: Chale… parece que tus familiares te han abandonado y por eso andas escapándote de tu aposento, pero no te preocupes te espero el día de los muertos, para convidarte de la ofrenda que cada año preparamos mi señora y yo, no lo olvides ahí te espero-

Por ese entonces estaban a mediados de octubre, por lo que el día de los muertos estaba muy cerca y Juan y su esposa Paula, fueron preparando como todos los años un festín con buena comida para sus muertos y para los otros muertos que no estaban siendo honrados. Aquí comienzan siendo parte de los cuentos de terror inventados, cuando de repente ya llegó el día y en la casa de Juan aparece una mujer tocando la puerta.

Visitante: Hola señora, su esposo el señor Don Juan me invitó hoy a comer. – dice la desconocida después de que se le abrió la puerta.

Paula: Claro doñita, pase usted, tenemos las puertas abiertas para todo aquel que nos haga el favor de visitarnos. – responde la mujer desde el marco de la puerta.

La esposa de Juan, la señora Paula, le sirvió una comida caliente y sabrosa que tenía una gran variedad de platos mexicanos como chiles, jalapeños y tortillas, la mesa estaba servida para la visitante, podía comer frutas, tomar bebidas y sentirse satisfecha con la abundancia. Luego de un momento anunció que ya se iba y Paula que seguía en la cocina un poco ajetreada, pero atendiendo y hablando desde allí, solo salió a despedirse

– Señora Paula quedo muy agradecida de usted y su esposo don Juan, gracias por la invitación, su comida me hizo sentir salvada de los cuentos de terror inventados.

Pero cuando Paula va a recoger la mesa se da cuenta que la señora de todo lo servido no probó bocado y fue a decirle a Juan sobre aquella experiencia a lo que Juan le respondió, que debía ser el espíritu de una calavera que había pateado sin querer a mediados de octubre cuando iba camino a casa. Esto no asustó a la pareja, no les pareció algo extraño como para ser parte de uno de esos cuentos de terror inventados, en lugar de eso agradecieron la visita y bendijeron el bien.

Cuentos de terror inventados para niños

La infancia es una etapa donde la curiosidad está a la orden del día, en ella es donde se forman todos los esquemas mentales que vamos repitiendo, desaprendiendo y modificando durante el desarrollo adulto, por eso si conoces a algún niño que pregunte mucho con respecto a temas de horror le puedes contar estas historias y darles una visión amigable acerca de los cuentos de terror inventados.

Las tres sardinas

Readaptación venezolana de un antiguo cuento proveniente de la India que originalmente se llama Las tres truchas, que son peces muy parecidos a las sardinas tanto por apariencia como por forma de vida.

Prudenciana, Dubitativa y Siemprecansado eran tres sardinas que vivían en un estanque de criadero de peces pero ellas no lo sabían, pensaban que ese era el mar, las aguas eran cristalinas y desde siempre había comida. Los tres eran muy parecidos solo alguna que otra marca hacía posible diferenciarlos, pero en líneas generales eran muy parecidos: mismo color, mismas escamas, misma edad, pero, eso sí, sus personalidades eran muy diferentes.

Prudenciana como su nombre lo indicaba, tenía una gran cualidad que era la prudencia. Esa era la sardina más seria y previsiva que jamás hubo en el mundo de las sardinas, no había otra tan sensata y tan responsable que ella. Desde que Prudenciana era bien pequeñita, como el niño o niña que descubra esto, pensaba que para vivir más y mejor debía evitar los peligros.

Por eso siempre estaba en estado de alerta, atenta a lo que sucedía a su alrededor, el refrán de “pez precavido vale por dos” parecía estar hecho para ella, era muy asustadiza y nunca quería arriesgarse a hacer cosas nuevas que no estuvieran previamente planificadas. Lamentablemente este estado le provocaba ansiedad, pero ese es otro cuento.

Dubitativa tenía un carácter más jovial y una actitud de mayor apertura ante los retos de la vida; era un poquito alocada y daba gusto estar con ella, pero el rasgo que la distinguía por encima de esas características es que tenía la capacidad de pensar. Gracias a esto tenía mucha seguridad en sí misma porque cuando se encontraba en problemas en su vida de sardina le bastaba con pensar, pensar, pensar y llegar así a una decisión que la hiciera sentir bien.

Siemprecansado no por ser el hombre del grupo pero su rasgo distintivo es que era un poco simplón y aburrido, pero las chicas lo querían mucho aunque hablar con él les diera sueño. Este sardino solo se interesaba por sí mismo y a veces era huraño y despistado. Una característica suya con la que podía hacerse daño a sí mismo era que elegía malgastar su vida, que solo vagaba sin aportar nada al cardumen de sardinas.

Un día en el que el almanaque de pesca indicaba que estaba por llegar la temporada de sardinas los tres pececitos estaban nadando tan felices como siempre cuando, de repente, se asustaron por la presencia de un hombre. Era la primera vez que veían uno pero ninguno de ellos sabía qué hacía allí, ni cuáles eran sus intenciones, esto las hacía sentir en uno de esos cuento de terror inventados por sus amigas.

Cada sardina reaccionó diferente, Prudenciana estaba en tensión y aunque pensó que tal vez solo venia por flores o un chapuzón decidió esconderse, ni siquiera se detuvo a comprobar si era así, solo bajó hasta el fondo donde se resguardo entre unas piedras.

A Dubitativa no le pareció tan peligroso y sacó la cabeza del agua para detallar al humano, vio su gigante cara malhumorada, su cesta de mimbre y cuando notó que el hombre sacó una red y estaba desenredandola viendo hacia donde ella estaba fue cuando sí se asustó de verdad, se sentía parte de uno de esos cuentos de terror inventados que contaban los ancestros.

– Esto es lo que nuestras abuelas llaman un pescador – pensó Dubitativa.

Y aunque tenía miedo y se sentía en uno de esos cuentos de terror inventados, pero empezó a crear un plan para salvarse de la bestia. Tenía que ser cautelosa porque si salía mal, iba a terminar siendo el relleno de una arepa, pensó, pensó, pensó y recordaba todo lo que las abuelas habían dicho tantas veces de estos hombres, pero, sin embargo siempre confió en que su inteligencia la sacaría de este embrollo.

– Creo… creo que ya se lo que voy a hacer. Sí, me voy a hacer la sardina muerta.

Si algún cazatalentos la hubiera visto ese hubiera sido su salto a la fama, porque esa muerte fingida fue espectacular: panza arriba; cara de muerta; hasta parece que se le salió una última lágrima antes de girar los ojos para ponerlos en blanco. Daba pena verla.

Cuando el pescador la vio otra vez dijo:

¡Puaj, qué asco!… una sardina muerta, seguro hay una enfermedad en este estanque mejor pesco en otro – y se fue.

Dubitativa al ver esto se alegró mucho porque había logrado salvarse y salvar a todo su cardumen de sardinas, aunque había tenido miedo, su plan dio resultados positivos, así que estaba muy feliz. Entre todo esto Prudenciana estaba escondida y Siemprecansado ni se había enterado de lo que había pasado, porque creyó que solo era un humano que se iba a bañar y se fue porque no lo quería ver.

Y así termina este pequeño cuento de terror que nació en la India y ha recorrido todo el mundo mostrando que tal como le pasó a estas sardinas en la vida real es importante ser prudente, pero si en algún momento te falla la intuición para alejarte de un peligro inminente siempre hay opciones para salir bien librada o librado, teniendo: entereza, determinación y poniendo en marcha la inteligencia para salvarte y salvar a todos en tu cardumen, ¡oh! perdón, en tu entorno.

El Dragón rojo

El siguiente es el último cuento de la serie y va dirigido también a niños, en este cuento el terror es un elemento que aunque se habla no se presenta como el fin del mundo. La historia viene originalmente de China y la presentamos a continuación, como una adaptación del original llamado Ogro rojo.

Érase una vez una historia en la que se cuenta que hace muchos años en un pueblo muy lejano del mundo asiático había un Dragón rojo, en esa localidad todavía era posible ver dragones puesto que todavía los humanos no habían hecho la encomienda municipal donde solicitaban que se mantuvieran alejados. Esta separación se dio porque aunque no los quisieran, los dragones eran muy problemáticos y podían terminar quemando toda una aldea por un simple accidente, esto molestaba y entristecía a los humanos.

Por eso los dragones y otras figuras míticas se estaban alejando y cada vez compartían menos con los humanos. Sobre todo de los dragones, la gente de la comarca pensaba que eran seres malignos y una amenaza constante, especialmente para los niños, pero estaban muy equivocados porque los dragones también eran seres muy nobles y de protección.

El Dragón rojo que todavía andaba por ahí no estaba muy enterado de todas esas riñas jurídicas que los dragones y humanos estaban teniendo y seguía visitando la comarca de vez en cuando. Como este dragón era uno enano, casi como una lagartija, no causaba tantos problemas y las personas lo fueron dejando entrar porque lo más que podía pasar era que quemara una olla de lenteja o dos.

Pero con la creciente ola de impopularidad de los dragones ni siquiera al Dragón rojo le siguieron abriendo las puertas para convivir y esto lo tenía muy afectado porque él quería hacerse amigo de todo el mundo, tanto de humanos, como dragones y otros seres míticos, pero no sabía muy bien cómo usar sus herramientas de socialización.

No le quedó más remedio que quedarse en casa durante unos meses para evitar asustar, desagradar o incluso ser pisado por un humano. Así pasó un tiempo y el pobre Dragón rojo que ya no podía aguantar la soledad decidió tener una iniciativa en defensa de los dragones y empezó a hacer pancartas en las que escribía frases como:

NO ME TEMAS.

NO QUEMAR GENTE.

La idea era muy buena, pero en cuanto puso un pie afuera con ellas dispuesto a entregarlas entre sus amigos dragones, unos chicos que estaban cerca se asustaron mucho por ver unos carteles moviéndose solos y creyeron que eran fantasmas, pero el Dragón rojo pensó que solo lo habían rechazado él otra vez.

Desesperado, quemó el cartel, se metió en la cama y comenzó a llorar amargamente, todos sabemos que algunas lágrimas de dragones tristes también queman y por eso hasta podría haber incendiado su casa cuando de repente, pasó por ahí un dragón muy bello, grande, azul y le preguntó:

– ¿Qué pasa, amigo?

– Estoy triste dragón azul, los humanos no nos quieren para nada, nos rechazan, nos temen y yo que quiero ser su amigo también, me temen y me echan.

–  Bueno, bueno, calma, no te preocupes, yo voy a ayudar.

El Dragón rojo sintió un rayito de esperanza en el corazón, se enjuagó las lágrimas y una tímida sonrisa se dibujó en su mandíbula fogosa y capaz de ser las causante muchos cuentos de terror inventos, pero que no dan tanto miedo.

–  ¿Ah, sí?… Pero ¿Cómo lo harás?

–  ¡A ver, hagamos un plan!: yo me acercaré al pueblo y me pondré a volar amenazantemente por eso los humanos van a pensar que los voy a atacar y de repente apareces tú como el gran salvador, con eso te verán como su héroe y no te lastimaran.

– ¿Dragón azul fingiremos una pelea?

– Exacto Dragón rojo.

– ¡Pero yo no quiero lastimarte! ¡Amigo debe haber otra solución!

– ¡Tranquilo Dragón rojo será pura actuación, ya verás cómo funciona!

Así pues, aunque al principio el Dragón rojo no estaba muy seguro, el Dragón azul lo convenció de hacer su plan tal como lo habían hablado y de inmediato el Dragón azul empezó a sobrevolar por encima del pueblo con cara de malas pulgas.

Por lo que la gente empezó a correr asustada por las callejuelas buscando donde esconderse y ponerse a salvo, todo parecía ser parte de uno de esos cuentos de terror inventados que dan tanto miedo.

El Dragón rojo, siguiéndole el juego, sobrevoló también el pueblo pero más cerca de los humanos para que así vieran quién se iba a enfrentar a aquel enorme Dragón azul y cuando se aseguró de que lo hubieran visto bien, se dirigió a los cielos para fingir la riña que era de mentira aunque nadie en el pueblo sabía.

Tratando de no hacerse daño mutuamente empezaron a lanzarse llamaradas de fuego, de las cuales el Dragón rojo siempre podía escapar pero el Dragón azul quedaba afectado, el Dragón rojo era rapidísimo y esa velocidad lo aventajaba en tamaño a comparación de su contrincante que supuestamente volaba lento.

Los dos eran muy buenos actores porque los hombres y mujeres del pueblo se creyeron todo el cuento, hasta los que presenciaron la pelea celestial desde sus refugios se quedaron con la boca abierta y se creyeron que el Dragón rojo los había venido a defender.

–   ¡Vete de aquí, Dragón azul, y no vuelvas nunca más o tendrás que volver a pelear conmigo ¡Canalla! – gritó el Dragón rojo mientras bajaba al pueblo después de que el Dragón azul le picara el ojo y se fuera.

Inmediatamente después de llegar se llenó la plaza de personas y todos los pueblerinos aplaudieron para vitorear aupando al Dragón rojo. Era esta una historia de salvación no como aquellos cuentos de terror inventados donde todos los dragones eran malos, el pequeño dragón se había convertido inmediatamente en un héroe a partir de ese mismo día y escuchaba como lo llamaban por su nuevo nombre:

¡Mushu!, ¡Mushu!, ¡Mushu! – gritaban los humanos.

Desde ese día el Dragón rojo fue considerado un ciudadano ejemplar y admitido como uno más de la comunidad, podía entrar y salir al pueblo cuando quisiera; tenía muchos amigos y era muy feliz. Su vida se volvió increíble, conversaba con los dueños de las tiendas; contaba cuentos de terror inventados a los niños; era querido y también respetado por adultos y niños, ya no era el villano de uno de esos cuentos de terror inventados.

Su felicidad era casi absoluta hasta el momento en que pensaba en su amigo el Dragón azul que ahora no sabía ni dónde podía estar, pensar esto lo llevaba a sentirse en un cuento de terror inventado, ese dragón que se sacrificó por él y nunca se lo pudo agradecer, pensaba el Dragón rojo lo siguiente:

–   ¡Ay, gran amigo!, ¿por dónde andarás? Gracias a ti y a tu ayuda ahora tengo esta vida maravillosa, llena de otros amigos y en la que todos me quieren pero fíjate ni siquiera pude darte las gracias.

El Dragón rojo no se quitaba ese pensamiento de la cabeza, tenía al Dragón azul todo el tiempo en la cabeza como si de su propia cresta se tratase. Se sentía en deuda con ese escupe fuego que un día decidió ayudarlo desinteresadamente, así que una tarde, preparó un petate con comida y salió de viaje decidido a encontrarse con su amigo.

Estuvo mucho rato volando por los cielos de China hasta que pudo ver un castillo de dragón que era de colores, sobre todo añil y por esto sin duda debía ser del Dragón azul, porque el añil es un antiguo tono de azul. Descendió hasta él y vio en la gran entrada como de cuentos de terror inventados con el siguiente mensaje.

Querido amigo Dragón rojo,

Sabía que vendrías algún día a darme las gracias, si viniste y estás leyendo esto, te agradezco mucho que lo hayas hecho. Me gustaría compartir contigo nuevamente, el problema es que ya no vivo aquí, pero tranquilo que estoy muy bien, no vivire uno de esos cuentos de terror inventados.

Me fui porque las ordenanzas municipales cada vez son más estrictas con nosotros los dragones ¡Rawwwr! Por eso algunos hemos decidido migrar a otras tierras más oníricas, es decir, esas en donde se pueda soñar.

Sigue con tu nueva vida que yo voy a explorar otros paisajes.

Suerte y hasta siempre.

Tu amigo que cada día que pasa te quiere más y siempre piensa en ti:

El Dragón azul.

El Dragón rojo se quedó sin palabras, por primera vez en meses la emoción lo desbordó, aunque ya no se sentía en uno de esos cuento de terror inventados que antes era su vida. Sin embargo, empezó a llorar pero esta vez las lágrimas no quemaron nada porque eran de felicidad y había comprendido el verdadero significado de la amistad.

Su amigo el Dragón azul se había comportado de manera muy generosa despues de hacerles vivir a los aldeanos una especie de historia como de cuentos de terror inventados, demostrando que a pesar de todo si hay seres buenos en este planeta azul y en quienes podemos confiar, jamás olvidaría al Dragón azul que tanto había hecho por ayudarlo.

Si te gustó esta historia de entre los cuentos de terror inventados donde una supuesta enemistad entre dragones causó miedo a un pueblo o quizá hasta te asustaste tras observar las terroríficas situaciones en donde estuvieron inmersas cada una de estas personas y personajes, entonces seguramente te puede gustar y leer el siguiente artículo de juegos de inteligencia emocional para niños.

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