Vikingos en España, ¿Cómo llegaron? y resultados de sus ataques

Los historiadores árabes, fueron los primeros en hablar sobre los vikingos en España. En el año 844, entre finales de julio y principios de agosto, la península Ibérica, presenció la llegada de decenas de barcos, se trataba de una de las expediciones más épicas de la historia de los navegantes nórdicos. Este evento marcó el inicio de una época de invasiones y saqueos en España por parte de los temidos vikingos.

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La era de los Vikingos en España

Entre los siglos nueve y diez se dieron las invasiones de los vikingos en España.  En aquella época, coexistían en la Península Ibérica Al-Ándalus y los reinos cristianos antiguos. Inicialmente, los normandos hallaron, en su recorrido, las coronas Pamplona y Asturias, y parte del territorio del Imperio Carolingio, la Marca hispánica.

Más adelante, en expediciones posteriores, llegarían al Reino de León. Entre la primera y la última invasión de los vikingos en España, transcurrirían más de cien años. Durante este período de tiempo, en la Península no ocurrieron cambios notables, debido a que, el Reino de Granada, el último baluarte islámico, perduraría hasta los últimos años del siglo quince.

Las incursiones en España

Los vikingos viajaron a invadir España en tres momentos históricos: el inicial, o “penetración indirecta”, en la cual se dedicaron a buscar información y a comerciar con esclavos; luego de este se dieron dos invasiones sucesivas en los siglos nueve, a la España musulmana, y  siglo diez, a la España cristiana, seguido por una tercera etapa de supuesto asentamiento.

Bordeando la costa atlántica

Los exploradores escandinavos, realizaron su primera expedición a España en el año 844. Se trató de un ataque a la Península Ibérica arribando a su litoral atlántico, y luego se fueron por el río Guadalquivir.

Una gran flota de barcos vikingos, que incursionaron al sur de Francia por el río Garona, logró llegar a la costa de Cantabria luego de una peligrosa tormenta.

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Un centenar de barcos vikingos que conformaban una temible flota, fue avistada el primero de agosto en la Costa de Gijón. Los vikingos repostaron agua y se marcharon, sin dar lugar a ningún incidente lamentable.

Algunos días después, los escandinavos se dedicarían al saqueo en los alrededores de La Coruña.  Al final, esta invasión culmina porque el ejército de Ramiro I de Asturias vence a los vikingos, lo cuales se ven obligados a volver a sus embarcaciones y partir.

Esta es la historia que aparece narrada en los “Anales Castellanos Segundos”, también conocidos como Anales Complutenses, estos escritos son una compilación de narraciones, y registran esta invasión tal y como la percibieron en la época de los vikingos en España.

El objetivo de la invasión vikinga

Luego de la breve refriega en La Coruña, los expedicionarios encuentran lo que querían en Lisboa.  Se trata de una gran ciudad, y la sitiaron por trece días entre agosto y septiembre, esto duró hasta que las tropas musulmanas llegaron para echarlos.  En ese momento los vikingos se fueron a recorrer el litoral ibérico hacia el sur, arribando al golfo de Cádiz.

Lograron conquistar Cádiz, subieron por el río Guadalquivir, saqueando todas las poblaciones que encontraban a su paso, y asesinando a todos los lugareños para que no alertasen de su presencia. Luego de esto, en la batalla de Cabtal, derrotaron a los musulmanes.

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Continuando su ruta por el río, los más o menos cuatro mil vikingos llegan a Isbiliya, Sevilla, para los últimos días de septiembre.  Los habitantes de Sevilla, escaparon en pánico a Carmona, esta narración se debe al cronista andalusí Ibn al-Qutiyya, que lo plasma en su manuscrito “Historia de la conquista de al-Ándalus”.

Luego de unas semanas, llegó una tropa desde Córdoba, de unos diez y seis mil hombres, enviados por Abderramán II.  Este era el emir de Córdoba, y puso a comandar este ejército a Musa ibn Musa al-Qasi, que era muy famoso y respetado en la época.

La reacción de Al-Ándalus

Los vikingos en España se asentaron en un campamento en Tablada, y se separaron en cuatro grupos. Un grupo, constituido por 200 hombres, asaltó Morón; el segundo, asaltó Benilaiz; el siguiente asaltó Fuente de Cantos; y el último, atacó Córdoba.

El gran ejército de Musa ibn Musa, exterminó al primer grupo en la ofensiva de Morón y tomó el fortín de Tablada, allí murieron un millar de escandinavos. Los musulmanes aprehendieron y ejecutaron a otros cuatrocientos vikingos tras estas luchas.

La mayor parte fue decapitada, y “sus cabezas pendieron de las palmeras de Sevilla”.  Otro grupo fue enterrado vivo, con la cabeza al aire, para morir pisoteados por caballos.  Por otra parte, prendieron fuego a treinta navíos vikingos.

Los escandinavos que lograron escapar, pactaron por ropa, comida y poder retirarse hacia la costa, a cambio de devolver los rehenes y el botín que tomaron. Maltratados como estaban, estos sobrevivientes se fueron por el Mediterráneo, y asolaron los territorios bizantinos hasta arribar a Alejandría.

Algunos prisioneros no fueron ejecutados, los cuales se convirtieron al Islam, y estos vikingos en España supuestamente se asentaron en granjas.  A raíz del ataque, Abderramán II, revaluó y reforzó a Sevilla, para mejorar sus defensas, y construyó navíos para defensa del litoral de Al-Ándalus.

También se instauró un sistema de comunicaciones a caballo para poder alertar de forma rápida cuando llegaran invasores. Si te interesa aprender sobre las creencias mitológicas de otras culturas, te invitamos a leer ninfas de los bosques.

La expedición de Björn Ragnarsson

La segunda vez que se vieron los vikingos en España, la expedición la comandó Bjórn Ragnarsson, que era conocido como Costado de Hierro. Hijo de Ragnar Lothbrok, quien tomó unas cien naves, y con esta flota se dirigió a la Península Ibérica.

Era el año 858, la flota de Björn navegó por la ría de Arosa, con rumbo a Santiago de Compostela, al llegar pusieron esta ciudad amurallada bajo asedio. A pesar de que los cristianos les pagaron tributo para que se fueran, los vikingos mantuvieron el asedio.

Desde Asturias, el rey Ordoño I, envió tropas, comandadas por el conde Pedro Theon, este derrota a los invasores, y de la flota vikinga compuesta por cien navíos, solo lograron escapar 62.

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Luego de esta derrota infligida a los vikingos en tierras cristianas, los navíos escandinavos se dirigieron al sur. Intentaron desembarcar en el litoral portugués, pero fallaron, allí perdieron dos barcos, los otros sesenta arribaron a Algeciras. En esta ciudad saquearon, y destruyeron la mezquita.

Seguidamente se marcharon e incursionaron por el Norte de África, esto antes de invadir las islas Baleares y Orihuela, llegando por el río Segura. Se retiraron a las costas francesas por el invierno, y luego se dirigieron a Italia.

La captura del rey de Pamplona

Tiempo después, el hijo de Ragnar regresaría a las tierras españolas. Los navíos de Bjön Ragnarsson subieron por el río Ebro, llegando hasta Pamplona. Una vez allí capturaron al rey García Iñiguez de Pamplona, que tuvo que pagar un rescate de 70000 monedas de oro para obtener su libertad.

Los vikingos en España, pocas veces aplicaron el llamado impuesto danés, que consistía en cobrar una extorsión para pasar de largo y no saquear el poblado. Uno de los casos documentados es el rescate del rey de Pamplona. Esta práctica con el tiempo se volvió común en otros reinos también asolados por las huestes vikingas.

Después de este éxito, esta segunda oleada de los vikingos en España, sufrió un enorme revés. Cruzando el estrecho de Gibraltar para regresar a su hogar, Björn se encontró con la flota del emir cordobés.

En esta refriega, los vikingos pierden aproximadamente 40 barcos. Los barcos que escaparon llegaron a casa en el 862, con enormes riquezas. Para aprender más sobre otras culturas guerreras interesantes, sigue el siguiente enlace leyendas mayas.

La última etapa

La siguiente y última invasión de los vikingos en España, comienza en el año 966. Esta fue diferente a las anteriores, en esta se realizaron varios intentos de invasión. Una pequeña flota vikinga, es vista en Alcácer do Sal, por los lados de Lisboa, tenía tan solo veintiocho barcos.

Se enfrentaron con los ejércitos locales y ganan los escandinavos, estos apresaron una gran cantidad de prisioneros. Inmediatamente, desde Sevilla se les dio caza por vía marítima y recuperaron a una parte de los prisioneros. Este éxito asestó un duro golpe a la moral vikinga.

Dos años después, el caudillo Gundraed remonta por la ría con 100 naves para invadir Santiago de Compostela. Las tropas de defensa estaban encabezadas por el obispo Sisnando, son vencidos en Fornelos y pierden a su comandante. Los siguientes tres años fueron de saqueos, por parte de los vikingos, sin ninguna oposición.

En el 971, el reino de Asturias los enfrenta. Las tropas estaban dirigidas por el obispo Rudesindo y por el conde Gonzalo Sánchez, este ejército se impone a los vikingos en una gran batalla dando muerte a Gundraed.

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Pasados unos meses, una gran flota se dirigía hacia Lisboa, con la intención de invadir en busqueda de riquezas. Con lo que no contaban, era con que los años de saqueos e invasiones, habían dejado un buen aprendizaje en los andalusíes, los cuales juntaron las flotas del Atlántico y del Mediterráneo y salieron al encuentro de los vikingos.

De esta forma fue frustrado el último intento de los vikingos por seguir asolando la Península Ibérica, cerrando de esta forma, un período de  violencia y saqueos sin control que dejó huellas profundas en ambas culturas.

Asentamientos Vikingos en España

A pesar de todo, los vikingos, no lograron impactar España en la misma magnitud que a Inglaterra o Francia. No lograron establecer colonias, ni lograron que su cultura penetrar la española.

Hay teorías que aseguran que no existieron asentamientos vikingos en España. Sin embargo, en un lugar de Galicia, encontraron restos arqueológicos que son similares a los campamentos transitorios, que instalaban los escandinavos durante sus incursiones en tierras extranjeras.

Este posible asentamiento escandinavo está localizado en Os Mountillós, cerca de la playa de San Román, en Vicedo Lugo. Aun los investigadores están excavando y analizando el lugar. Hasta ahora es el único que se ha encontrado, pero esto no descarta que existan más.

Al principio de este descubrimiento, se especulaba que este emplazamiento podía ser un fortín pero todo parece señalar que se trata de un asiento normando temporal, similar a los hallados en Inglaterra. El cual consiste en un montículo elevado con un muro y un foso.

El objetivo principal de las expediciones vikingas, eran el saqueo y la captura de esclavos, cuando viajaban no era con la intención de asentarse y mucho menos de ser agricultores. Esta es quizás la razón por la que no se han encontrado mayores muestras del paso de la estadía de los vikingos en España.

Como la costumbre era llegar, incendiar y saquear, era muy poco probable que los vikingos en España, se ocuparan en construir estructuras muy complicadas y duraderas.

Evidencia de asentamientos Vikingos en España

Hay que tener presente, que no se debe descartar la presencia de otros lugares vikingos en España. En el resto de la península, por supuesto que es posible que haya más de ellos.

Hay noticias de otros lugares en que posiblemente se asentaron, pero como eran construcciones pensadas para durar poco tiempo, su permanencia y conservación en el tiempo son poco probables, cabe destacar que ellos acostumbraban levantar asentamiento en cuatro o cinco días.

Otro aspecto a tomar en cuenta es la onomástica geográfica, vale la pena estudiar la etimología de los nombres propios del lugar. En la región de la provincia de Lugo, existen muchos montículos sobre el terreno, y se les denomina “motas”, esta palabra se sabe que viene de la lengua nórdica, en ella se puede apreciar el parecido con el término “motte & Bailey”, que se utiliza para referirse a las fortificaciones situadas en cerros.

En general toda la referencia bibliográfica que existe sobre los vikingos en España, y más exactamente en Galicia, está conformada por obras muy antiguas, con un enfoque muy parcial, lleno de contradicciones, así como de alusiones a lo sobrenatural.

Esto dificulta de sobremanera la verificación del paso de los escandinavos por la península ibérica, ya que los datos no poseen sustento histórico suficiente para su comprobación. Son obras del siglo XVIII, que en forma muy tradicional presentan los hechos con una visión que contrasta, con las ideas aportadas por las investigaciones más recientes, sobre el mundo vikingo en el norte de Europa.

De todas formas, presentan datos de gran interés e importancia para lograr hilar la historia, de cómo fue la presencia de los vikingos en España, y eventualmente podrían ayudar a localizar otros asentamientos. Si quieres saber más sobre los vikingos le invitamos a leer símbolos vikingos.

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