¿Sabes cuál era el Dios del viento Maya?, te lo contamos

La mitología mesoamericana, está integrada por una amplia variedad de deidades. Entre ellas se encuentra el Dios del viento Maya. Conoce en Energía Espiritual, todo lo referente a este tema.

Dios del viento Maya

Dios del viento Maya

En la civilización Maya, muchas de las deidades, eran relacionadas con eventos naturales que se manifestaban en ese momento. Entre sus principales dioses destacaba Huracán, Tepeu y Kukulcán.

Donde Huracán, era considerado como el Dios del fuego, tormenta y viento. Debido a que se le atribuía los eventos naturales relacionados con las tormentas, desplazamientos de las placas tectónicas y desastres que afectaban la naturaleza. En el caso de Tepeu, lo denominaban como el Dios del cielo. Pues era muy sabio, astuto y con grandes poderes.

Por su parte, Kukulcán, se le consideró como el Dios de las tempestades. Además de eso, creó la vida por medio del agua y formó a los hombres en lo relacionado con la producción del fuego. Estos tres dioses, fueron unos de los que también estuvieron relacionados con el origen de la humanidad. Conoce más acerca de Kukulcán.

Sin embargo, también había otros dioses importantes y relacionados con el origen de la humanidad. Entre los que destaca una de las deidades con mayor antigüedad,  el Dios viento Maya, denominado Ehécatl. En algunas ocasiones también se le relaciona con Quetzalcóatl, quien es conocido como la serpiente emplumada. Por lo que también recibe el nombre de Ehécatl-Quetzalcóatl.

Siendo así, el viento la representación de todas las fuerzas que poseía la naturaleza. Pues con este se puede destruir y también hacer una limpieza, además que es quien guía las lluvias y otorga aliento a las personas.

Dios del viento Maya

De hecho, según la mitología de esta civilización, hay vientos que son componentes específicos del inframundo, debido a que se originan de aberturas de la tierra, que hacen que estos sean fríos. Sin embargo también se encuentran los que se originan de las altas esferas celestes, que generan que estos sean unos vientos con mayor calidez.

Significado

En la cultura mexicana y en muchos lugares de Mesoamérica, el Dios del viento Maya, al denominarse Ehécatl-Quetzalcóatl, aparecía en el aliento de los seres vivos y en las corrientes que provenían de las nubes con lluvias para otorgar agua a los campos con siembras.

Debido a esto, se le vincula de manera directa con el Sol y la lluvia, porque según esta civilización el Dios del viento Maya, hacía posible el desplazamiento de ambos. Además de esto al soplar, otorgaba  vida a lo que lo que estaba vivo.

En esta mitología, se relata la manera en que Ehécatl, en el origen de la humanidad, observó cómo se encontraba todo inactivo en el mundo, incluyendo el Sol y la Luna. Por lo cual decidió soplar para que todo se desplazara, originando así el denominado viento. También se le vincula con los cuatro puntos cardinales. Pues se desplaza por cualquier lugar y dirección del mundo.

Deidad

El Dios del viento Maya, se describe en la civilización de los Aztecas, con una máscara con una especie de pico o embudo de color rojo. Según la descripción mitológica, utilizaba la máscara para hacer una limpieza en los senderos para ampliar el camino donde pasaría Tláloc, el Dios de la lluvia.

Además de esto, poseía en su pecho un caracol. Cuya función es la de hacer la acción de un molino que se encontraba con el viento y formando así su sonido. Siendo este, el sonido que perciben las personas al colocarse cerca del oído, un caracol.

Por lo tanto, su figura era corpulenta, que utilizaba frecuentemente una máscara. También poseía un amplio cabeza con aspecto largo, para así poder crear los vientos. También se decía en esta civilización, que el Dios del viento Maya, solía estar en cuevas con forma circular.

Es por ello que a Ehécatl, se le relaciona como el Dios del viento Maya. Además que es uno de los más importantes, por haber participado en el origen de la humanidad. De igual manera, es venerado por las personas, ya que les otorgó el don del amor, la posibilidad de amar y el estar enamorados.

Lo cual se debe, a que según lo descrito en esta mitología, Ehécatl, llegó a la Tierra y allí pudo conocer a una bella joven mortal, con el nombre de Mayáhuel. De la cual se enamoró. Sin embargo, ella no sabía lo que se sentía amar. Así que de allí se originó que este Dios le diera a cada ser humano la posibilidad de amar y de sentir pasión hacia otra persona. Para que así la joven mortal se enamorara de él.

Dios del viento Maya

De esta manera, el amor que sintió Ehécatl hacia Mayáhuel, se representó con un árbol que creció en el primer sitio que tocó el Dios, al llegar a la Tierra. Con la finalidad de que el árbol se desarrollara como símbolo del obsequio que Ehécatl dio a las personas.

Templo

Los templos de esta deidad, son diferentes a los de la mayoría de la civilización Maya. Pues los realizados en homenaje a este Dios del viento Maya, son circulares. Con la finalidad de que el viento pueda desplazarse sin ningún inconveniente y pasear adecuadamente por todo su alrededor.

Es por ello, que las personas que adoraban a esta deidad, fabricaron estos templos, como manera de respetarlo y adorarlo, sin impedir su labor en la naturaleza. Asimismo, se considera que él y los otros dioses relacionados con la naturaleza, les otorgaban a los mortales, como obsequio, el apoyarlos con el crecimiento de las siembras. Por lo que los mortales a cambio debían hacer labores adecuadas en todo lo referente a las cosechas.

De igual forma, los templos en homenaje al Dios del viento Maya, también representaban su vinculación con los puntos cardinales. Pues hacían posible que el viento ingresara sin ningún inconveniente en sus ondas. Desplazándose así de manera libre, tal cual como lo hiciera en la naturaleza. Conoce también lo relacionado con el juego de pelota Maya.

Una de las investigaciones más recientes, es del año 2017. Donde diversos integrantes de arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), descubrieron un templo de esta deidad. Así como un campo de juego de la pelota. Ubicado en la calle Guatemala del Centro Histórico.  Donde el templo se ubicaba al frente del Templo Mayor y el campo, se localizaba hacia el este, de manera orientada al adoratorio de Huitzilopochtli, Dios de la guerra.

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