Mitos de Bolivia, conoce todas estas importantes narraciones

El lugar de donde vienen las cholas y los cholos y un sin número más de otros profesionales, un país de América del Sur que comparte muchas coincidencias históricas con sus vecinos Perú y Ecuador, conozcamos un poco más sobre los mitos de Bolivia.

Mitos de Bolivia

Mitos de Bolivia

Antes que nada te contamos que si bien los mitos de Bolivia realmente son muy interesantes y pasan del polo de la ternura al del miedo extremo, no puedes perderte tampoco otros mitos a nivel regional como, por ejemplo, los mitos colombianos.

Al país cuya capital es La Paz en tiempos de la colonia llegaban muchos españoles buscando explotar los minerales del famosos Cerro Rico, desde allí se desprenden muchos mitos de Bolivia pero no solo desde esa época, sino incluso antes con los indígenas y después con lo que vienen a ser leyendas de terror o urbanos que recuerdan mucho a otras, como La llorona o El jinete sin cabeza, que se encuentran en otras partes de América del Sur.

Una parte importante de las leyendas proviene de los mitos fundacionales que surgieron a partir de los pobladores originarios o que empezaron surgir, precisamente, durante la época de la colonia. Otra porción importante son los de terror con fuerte presencia de referencias al diablo y los urbanos que, entendemos como tal porque, contienen aspectos más modernos muy referentes a ciudades o instituciones de las mismas.

En menor medida, pero, no por eso menos importantes, encontraremos entre los mitos de Bolivia relatos que tienen que ver con cuentos cortos, el amor, la abundancia y apariciones de vírgenes. Sin embargo, no podemos dejar de comentar que es difícil hacer una separación tajante entre categorías porque, por ejemplo, así como encontramos un mito con mucha carga romántica también la encontramos que tiene mucho de miedo y viceversa.

Mitos de Bolivia

Mitos fundacionales y previos a la colonización

Los mitos de Bolivia que presentaremos a continuación, son aquellos que le dieron una explicación de la creación de si mismos y de su entorno a los aborígenes de lo que hoy conocemos como Bolivia, gracias a estos relatos por fantasiosos, quizás como si fuera la visión de un niño, que parezcan estas personas le dieron un sentido a su vida.

La leyenda de la creación

Este que es parte de los mitos de Bolivia vamos a encontrar la visión de los indígenas acerca de la creación del mundo, es uno de los más famosos y cuenta la historia del principio de los tiempos, en ello el dios Viracocha quien creo la tierra en un principio no incorporó luz.

El mundo de los primeros tiempos era muy oscuro y además, estaba ocupado por gigantes que respetaban a Viracocha y no le obedecían, ya molesto de tanto desplante y desconsideración Viracocha provocó una una enorme inundación que acabó con esos gigantes que no lo amaban.

Después cuando ya todo estaba en calma y los gigantes muertos decidieron crear otra generación de humanos, pero esta vez serían diferentes, tendrían una forma y un tamaño a imagen y semejanza de Viracocha que serian guiados e instruidos por Viracochan un delegado enviado por el dios para cuidar su creación.

Viracochan fue un hombre sabio, así cuenta el mito de Bolivia, él se encargó desde su sabiduría y su amor de enseñar a los humanos a cómo sobrevivir en la tierra, a través de impartir todas las habilidades, técnicas y métodos en el tema de la curación que requerirían para vivir. Se puede entender como que Viracochan fue un gran sanador.

Incluso, la historia de este gran médico de pueblo traspasa nacionalidades, porque se le atribuye la responsabilidad de haber fundado el asentamiento de Cuzco (lo que hoy es Perú) al crear a una persona de cuyos descendientes provienen los pueblos que quechuas y también dejó una profecía, según la cual este pueblo formaría un gran imperio.

Sin embargo, muy parecido como ocurría con Viracocha y los gigantes algunas personas no respetaban a Viracochan, incluso habían humanos que se burlaban de él pero estos no tardaban en convertirse en piedra, tal vez, por aquel escarmiento ya nadie desea burlarse de los dioses. Cuando ya estaba cumplido el objetivo de Viracochan en la tierra, el divino entró en las aguas profundas de un lago y desapareció sin dejar rastro alguno.

Mama Tunupa, uno de los bellos mitos de Bolivia

Esta leyenda, parte de los mitos de Bolivia, tiene varias versiones una de las cuales cuenta que Mama Tunupa, una montaña volcánica de los Andes antiguamente, al igual que otras montañas, podía caminar y tenía atributos de género como femenino o masculino. Mama Tunupa, según relata uno de estos mitos de Bolivia, era mujer, al cambio que el Cuzco que era hombre, en la hoy Bolivia la Mama Tunupa conoce al cerro Tatazanake y se enamoran.

Al principio el matrimonio funcionó bien, tenían ya cuatro hijos que fueron: el cerro Colorado, el cerro Gordo, el Salviani y uno que no tenía nombre porque su parto salió mal. Para hacerle la comida ella iba a un cráter con las recetas de Bolivia pero con el tiempo Tatazanake se volvió agresivo, orgulloso y gruñón, tanto que le pegaba y no le daba comida.

Después de mucho maltrato Mama Tunupa decidió separarse de Tatazanake e irse, pero al irse no pudo llevarse a todos sus hijos sino que tuvo que dejar a Colorado y a Gordo, llevándose a Salvani y a un hijo en su vientre. Se cuenta que el Colorado se llama así porque su papá le pegaba, tanto que lo hacía sangrar y por eso su nombre es cerro Gordo, como estaba alejado no sufrió tanto la violencia del padre.

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Del Salviani se ha transmitido de generación en generación que estaba muy enfermo de sarampión y en el camino fue empeorando hasta morir, de hecho los lugareños cuentan que en el propio cerro es posible ver cráteres y manchas que casualmente recuerdan mucho a esa enfermedad.

En la huida de Mama Tunupa para llegar a Salinas, que es donde quedó finalmente, corría huyendo todavía y de repente encontró un cerro llamado Apacheta que le estaba prohibiendo el paso porque quería que se quedara con él, y se agacho para obstaculizar el paso pero Tunupa salta y como estaba embarazada es el momento en el que pierde a su último hijo, el lugar que quedó de esto es el llamado Colchani.

El cuarto de los hijos de Tunupa no es más que una pequeña colina o montículo de una tierra más oscura, que bien pudo ser una montaña pero parece haber quedado truncada en su crecimiento. Luego siguió su camino hasta llegar al salar de Tunupa, se dice que al ser ese su lugar de descanso también es donde derrama la leche del amamantar que no pudo usar y esta se transforma en sal.

En otras versiones de este mito de Bolivia, se entiende que llegó un punto en que todo este movimiento causo mucha molestia a las montañas y por eso, todas decidieron quedarse en el mismo lugar en donde estaban y no moverse más.

La leyenda del lago Titicaca según los mitos de Bolivia

Esta narración, parte de los mitos de Bolivia, empieza con la descripción de un bello y fértil valle en el que los dioses de las montañas habían colocado a las personas para crecer y prosperar bajo su protección. En ese terruño parecido a un paraíso en donde los humanos, o una de las primeras generaciones de humanos, eran muy felices porque la vida era buena y pacífica.

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La vida era realmente hermosa en este valle, no había enfermedad, todos los hombres tenían trabajos que les gustaban y les apasionaban y tenían buenas relaciones con sus vecinos, amigos, familiares y parejas. Pero solo había una regla que de seguirse al pie de la letra, todo se seguiría manteniendo exactamente igual pero si se llegaba a incumplir, caería una desgracia sobre el hermoso prado.

Esa regla, la única restricción que tenían los humanos, era la de saber que había en una montaña prohibida por los Apus, como se les llamaba a las montañas y a los dioses en ellas, según las cuales no se podía subir a cierta montaña, mucho menos queriendo explorar, ya que se cuenta que en esa montaña se encontraba un lugar donde un fuego sagrado ardía desde siempre y para siempre.

Desde el principio de los tiempos los humanos habían sido obedientes y durante muchas generaciones no hubo un humano que osara escalar la montaña sagrada en busca de aquel mítico fuego pero fue entonces que, motivado por el diablo y sus recelos, se coló en el corazón de los hombres el mal de la competitividad y el reto.

Después de este cambio de las reglas del juego en el interior de los seres no tardó mucho para que los hombres se quisieran ver quien era el más valiente y atrevido para subir, a sabiendas que con eso desafiaban a los dioses, y explorar la montaña prohibida. En bandadas los humanos se dispusieron a ir en busca de ese fuego, picados de curiosidad y rebeldía, la mayoría ya iba en busca de lo sagrado.

Pero los Apus se dieron cuenta de lo que estaba pasando y muy desilusionados de los seres humanos fueron a capturarlos para exterminarlos, además, estaban tan molestos porque rompieron su única regla, por lo tanto, enviaron pumas a terminar con la vida de los que se quedaron en el valle.

Cuenta este uno de los mitos de Bolivia más populares, que al ver todo este desbarajuste el dios supremo de los aborígenes, el dios Inti, su dios del sol empezó a llorar durante tanto tiempo que provocó que todo el valle se inunda, de ambas tragedias solo sobrevivieron un hombre y una mujer que eran pareja, los cuales sobrevivieron gracias a que eran grandes navegantes y se resguardaron en un bote de caña.

Las lágrimas del dios sol no solo inundaron la planicie sino que también tuvieron un efecto sobre los pumas que habían enviado los Apus, los habían convertido en estatuas de piedra. Las lágrimas de Inti nunca se disiparon, ni fueron absorbidas por la tierra, se quedaron allí formando el famoso lago Titicaca, incluso hasta hoy en día y en el cual se dice es posible encontrar estatuas de tigres de piedra.

El nombre Titicaca no puede menos que recordarnos de la tradición occidental, a aquella historia en la que encontramos a un perdido Homero o Ulises, según su preferencia greco-romana, queriendo volver a casa, a Ítaca. Sin embargo, no solo nos remite, seguro por casualidad, al antiguo poema sino también a relatos como los católicos, ¿acaso no pensaron en la historia de Adán y Eva siendo expulsados del Eden? Para nosotros fue evidente.

Estas coincidencias nos parecen por demás importantes, porque gracias a ellas podemos inferir o suponer que la naturaleza de este relato y muchos otros mitos de Bolivia ha cambiado con el pasar de los siglos y sobre todo, a causa de la intervención religiosa de los evangelistas cristianos.

Manco Capac y Mama Ocllo, mitos de Bolivia que fundaron nación

Estos mitos de Bolivia son incluso fundacionales por varias razones, además de ser uno de los más contados, también se entiende que los emperadores indígenas de Bolivia descendieron justamente de esta pareja de héroes llamados Manco Capac y Mama Ocllo y cuenta la leyenda que el dios sol (Inti) en vista del estado en que vivían los humanos, decidió crear una pareja que envió a la tierra para crear una nueva civilización.

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El mito boliviano cuenta que este par surgió desde las espumosas aguas del lago Titicaca y que caminaron sobre las aguas hasta llegar a la isla del dios sol, que se encontraba en medio del lago, llevaban una vara dorada en las manos que le mostraría el lugar donde iba a comenzar la nueva civilización.

La pareja se trasladó hasta la hoy conocida como Huanacauri, la vara de oro en una especie de acto profético que la mostraba llena de vida se plantó en el suelo para mostrar que, efectivamente, ese era el lugar ideal y acto seguido desapareció.

Y luego de señalar el lugar la pareja de hermanos y también esposos enseñaron a los humanos variedad de aprendizajes útiles para la vida, Manco impartió educación acerca de habilidades agrícolas y de ganadería, mientras que Ocllo instruyó a las mujeres sobre crianza de niños y tareas domésticas, los emperadores Incas afirmaron por mucho tiempo descender de esta pareja y por ende del dios sol (Inti)

El tigre quiere comerse a la luna

Para llegar a este ejemplo de los mitos de Bolivia primero tenemos que referirnos a los indígenas Guarayos, estos son uno de los grupos más antiguos y en cierta ocasión, mucho antes de la llegada de los españoles explicaban su miedo a la oscuridad de la siguiente manera. Los Guarayos les temían a los tigres y fue por esto que cada vez que ocurría un eclipse de luna, ellos creían que era que la luna estaba siendo comida por un tigre.

Por su temor a los tigres explicaban el desconcierto de que la luna desapareciera por momentos, acusando al animal de estarse comiendo al astro de la tierra, para resolver la situación el jefe o cacique de la tribu daba la orden de lanzar flechas encendidas con fuego hacia el cielo para alejar al tigre y salvar a la luna.

Cuando veían que el eclipse iba pasando creían que estaba rindiendo frutos la estrategia de las flechas, que además de acompañarla con gritos, estaba llena de fe para salvar al satélite de la tierra, le daban tanta fuerza a estos mitos de Bolivia que se convertían en puras verdades.

Esta costumbre no ha dejado de practicarse a pesar de ser tan antigua, sobrevivió a la colonia y al saber general de las razones astronómicas de los eclipses; sin embargo, mitos de Bolivia como este siguen vivos porque a pesar de todo eso los Guarayos resguardan su creencia de ser el tigre el acosador de la luna, repitiendo su operación de salvamento, por ejemplo, en los eclipses de 1975 y el año 1996.

Leyenda Guaraní del dios Ñanderú y la creación de la tierra

Uno de los mitos de Bolivia es el de los Guaraní, otra de sus antiguas tribus indígenas, que cuenta que el origen de la tierra y de todo, incluso lo que está más allá de la tierra fue creado en principio por Ñanderú, este dios quien al principio estaba solo tenía un gran poder y era el de crear, el pudo hasta crearse a sí mismo en un tiempo en que no había nada, ni montañas, ni personas.

Llegó un punto en su proceso creativo, después de haber creado el lenguaje de los hombres, en el que quiso que alguien más pudiera hablar y creo a los otros dioses, en cuatro parejas que iban a tener hijos dioses también, a ellos les enseñó a comunicarse.

Ñanderú hizo surgir a la tierra desde la punta del bastón que siempre llevaba, en este extremo empezó a crecer una esfera en forma circular y de ahí de poquito surgió el planeta azul, pero la tierra se movía mucho, para evitar esto creó una palmera que iba a funcionar como alfiler y que fijaría su creación, debía durar eternamente esa palmera en el centro de la tierra.

Después creó otra palmera por donde sale el sol, en el Este, otra en el Norte, otra en el Sur y en el Oeste, y con esas cinco palmeras la tierra ya no debía moverse, estaría fija y segura, bien firme y resistente de toda tempestad o viento. El cielo por su parte lo instaló en la tierra como si fuera el techo de una carpa, lo colocó sobre cuatro postes de madera que eran iguales al bastón que siempre tenía consigo.

Luego de establecido el escenario que en principio era muy tupido de selva Ñanderú creó a los primeros animales, se dice que el primero que salio volando de sus manos fue el colibrí; luego apareció arrastrándose la víbora; la primera que dio cantos fue la cigarra.

Como dicen los Guaraníes, su dios había hecho todo en un principio cubierto de selva, pensó que debían haber también campos sin árboles y para ayudarse con esto, creó a su cómplice la langosta. Por eso los Guaraníes creen que donde la langosta clava la cola en el suelo para poner huevos, en ese lugar crece el pasto pero no los árboles. La langosta saltarina va por todos lados dando brincos y escabulléndose y en algunos lugares clava la cola.

Con esta exfoliación que dejaba la langosta llegaba la oportunidad para que Ñanderú creará a la perdiz, que muy alegre por la oportunidad de existir canto y se quedó a vivir en cada claro que dejó la langosta; otro que surgió después de la inventiva del creador fue el tatú, que es una especie de armadillo que siempre está escarbando la tierra; una de las últimas fue la lechuza que se adueñó poco a poco de la noche, por eso duerme durante el día y sale durante la noche.

Después de crear a muchos otros animales Ñanderu creó al hombre y a la mujer, animales también, ya para entonces el dios supremo quiso volver al cielo y dejó a encargo de los demás dioses el cuidado de todo lo que había creado, sobre todo a los humanos.

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Este tipo de mitos de Bolivia demuestran la cercanía entre este relato y el de la creación del mundo por Dios en 7 días, nos llama la atención y nos hace creer que esta fue también una de las leyendas que se transformó a partir del contacto con el mundo occidental pero, si las anteriores historias se quedan en medias tintas y siguen teniendo mucho de lo indígena, las siguientes que presentaremos a continuación son evidentemente postcoloniales.

Mitos Bolivia post-colonización

Aunque siguen mencionando elementos y nombres indígenas las leyendas y mitos de Bolivia que presentaremos a continuación se desprenden de la colonización y están compuestas por pasajes que nos remiten directamente a ella, por ejemplo, escenas donde se enfrentan o encuentran los indígenas y los españoles saliendo mejor o peor librados de uno u otro choque cultural e ideológico.

Imaybé e Iniguazu Chiriguana, mitos de Bolivia y su gente

El mito de Bolivia nos lleva a los años en los que llegaron los españoles, ese punto exacto donde los soldados de Castilla se expandían por territorio americano. Ya bien adentrada esta invasión incluso, para llegar a territorio de la hoy Bolivia, nos cuenta la leyenda de la tribu Chiriguano que fueron unos indígenas aguerridos que resistieron fuertemente a la colonización y entre ellos había una pareja en la cual la mujer se llamaba Imaybé y el hombre Iniguazu.

Pero esta pareja dentro de las jerarquías sociales estaban separados pero les favorecía porque a pesar de eso podían estar juntos, ella era hija del cacique Iniguazu, quien era un importante guerrero. Ellos esperaban a su primer hijo mientras los españoles se adentraban en la selva para llegar hasta las minas y asentarse para explotarlas, de camino a esto llegaron a asaltar la aldea incendiando todo y matando a hombres, mujeres y niños.

Los Chiriguanas como buenos guerreros se defendieron pero el armamento de los españoles era superior y llegaron a abrumarlos haciendo que cayeran muchos en acción. Murieron desde el cacique hasta el más importante guerrero, es decir, desde el padre de Imaybé hasta su esposo. A todo esto la indígena y otro grupo de sobrevivientes, decidieron empezar a correr para salvarse y los españoles también fueron tras ellos.

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La hija del cacique se encontraba en su último mes de gestación y en su huida desesperada rezaba al dios Tumpa que la ayudará a salvarse a ella, a su bebé y a los aldeanos que la acompañaban, se cuenta que el dios la escuchó y en el momento en el que los españoles los alcanzaron se convirtieron en toborochis, una especie de árbol, así lograron salvarse disfrazándose de árbol.

La leyenda del pájaro Silbaco

Según el mito de Bolivia el pájaro Silbaco es en grado sumo extremadamente horrendo, de hecho cuenta la leyenda que aquellos que han tenido el infortunio de verlo han sufrido graves afecciones de salud que repercuten en sus corazones o con tan solo escucharlo, han podido quedar sordos y estas condiciones hasta han llegado a producir muertes por el delicado estado de salud en el que entran los que vieron al pájaro Silbaco.

Muy parecido este punto al cuento de El Silbón en Venezuela el sonido que emite el pájaro Silbaco. Es parecido al de un silbido pero mientras se va acercando, y esto ya sí se diferencia del mito criollo, en vez de silbido ahora suena a chillido y se va volviendo tan agudo y tan insoportable que puede paralizar el corazón a cualquiera.

La historia del pájaro Silbaco se remonta a una familia muy vieja que ya no se sabe ni cuando existió, pero que estaba compuesta por un hombre muy trabajador, una esposa y dos hijos. Un día el hombre se comenzó a sentir diferente, como si cambiara algo en su interior y de repente, su nariz se puso dura y le empezó a salir un pico y plumas por todo el cuerpo. Este trabajador, esposo y padre se convirtió en una extraña criatura mitad ave mitad hombre.

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La esposa preocupada y desesperada buscó ayuda con el sacerdote del pueblo pero nada detuvo la metamorfosis de Pedro, que continuó hasta convertirse en un enorme pájaro negro, feo y que fue llamado por los vecinos como: Silbaco. Cuando estuvo lista la transformación el pájaro que antes era Pedro y tenía trabajo, esposa e hijos, voló al bosque y no fue visto más nunca aunque si era oído.

La destrucción de Huari

Hay muchas versiones sobre este mito de Bolivia pero tienen en común lo que relataremos a continuación, la destrucción del dios Huari implica la destrucción de un dios maligno que decidió atacar a la tribu Urus porque habían decidido caminar el camino del bien, Huari celoso y malhumorado se enfrentó a la tribu y les envió plagas y monstruos, entre las cuales habían sapos, serpientes y otros animales babosos y rastreros.

Huari no pudo seguir molestando a los Urus por mucho tiempo, porque apenas los aldeanos advirtieron la procedencia de esos males, empezaron a rezar a la Virgen de Socavón que apareció inmediatamente para luchar contra el dios del mal, hasta que este huyó y se fue a esconder donde más nunca lo pudieran ver.

Tanto en este mito, como el anterior, podemos ver en menciones a vírgenes y a sacerdotes o incluso, a nombres cristianos como Pedro, la presencia de la influencia española y católica en el pensamiento boliviano, incluso este relato de la destrucción de Huari no puede menos que recordarnos la historia de la lucha del bien contra el mal, que tanto pregona la iglesia católica.

La leyenda de la viuda alegre

Existen muchas versiones de este mito boliviano, se cuenta que la historia empieza con una joven llamada Carolina que después de haber sido engañada por su esposo murió de dolor y después de un trato maligno, quedó su alma vagando en pena y espantando a cuanto hombre infiel ande por ahí errante y perdido por las calles de Bolivia.

Una de esas historias es la de Martín, quien era un hombre tímido que hace muchos años casi obligado por sus hermanos, decidió ir a una fiesta en un pueblo de Bolivia, este que era un hombre reservado y que pasaba la mayoría del tiempo trabajando, al llegar a la celebración lo que buscó fue un sitio en el cual sentarse mientras sus hermanos ya estaban bailando.

Martín permaneció la mayor parte de la fiesta sentado en un rincón esperando que termine, en ese instante se le acerca una hermosa mujer que le pregunta qué hacía ahí tan solo, si había tanta gente y tanto ambiente de alegría, a lo que él respondió que solo había venido a acompañar a sus hermanos y que las fiestas en realidad no eran lo suyo, porque no era ni muy buen conversador, ni buen bailarín.

A mí tampoco me gusta bailar“, dijo la mujer que entendemos que se llama Carolina, lo que Martín después propuso que fueran a la parte de afuera para poder conversar un rato, porque la música no lo dejaba escuchar. La chica era muy linda de cabello negro y piel casi como la luna, astro que también estaba hermoso esa noche, el clima era fresco y los dos se mantuvieron platicando por horas hasta que al final se besaron, pero justo después la mujer dijo que se tenía que ir a casa porque era tarde.

Martín como buen caballero le dio razón a Carolina alegando que era cierto que una mujer soltera no debía estar fuera de su hogar cuando se aproximaba la medianoche, para remediar el daño se ofreció a llevarla. Ella encantada aceptó y se subieron al caballo del caballero, este no le dijo nada a sus hermanos para evitar que su esposa se enterase de todo esto y se encaminaron pero, apenas ella se subió al caballo, este comenzó a relinchar desesperado como nunca lo había hecho.

Nuestro protagonista para más mal que bien logró calmar al caballo y encaminarlo en dirección al pueblo pero, en ese momento la bella mujer le pide que cambie de dirección.

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Carolina: Martín mi casa esta cerca del cementerio, llévame para allá por favor – dijo con una voz como cansada.

Martín: Pero nadie vive cerca del cementerio.

A pesar de esto, el chico cambió de rumbo y se dirigió hacia el cementerio y cuando ya estaban muy cerca, se preocupó porque no veía ninguna casa y entre más cerca de la puerta del cementerio, de repente Carolina dio un grito espeluznante entre agudo y grave, con mucho eco y estremecedor que puso a Martín los pelos de punta y cuando volteo Carolina se había convertido en un esqueleto viviente.

No se sabe si esta fue la última víctima del esqueleto andante, ni siquiera si Martín sobrevivió, lo que sí sabemos es que la viuda alegre o viuda negra anda de fiesta en fiesta buscando a hombres infieles, para darles el susto de sus vidas y evitar que le falten el respeto a sus esposas e incluso, si puede matar a sus víctimas lo hace.

El tigre gente, mitos de Bolivia y sus saberes

Mucho tiempo atrás la tribu de los Movimas tenía entre ellos a grandes sabios que controlaban la mente, hasta un punto tal que realmente hacían grandes maravillas como adoptar la apariencia de cualquier animal que desearán.

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Estos sabios hacían viajes a lo más profundo de la naturaleza y de la selva, apartándose por largos periodos de tiempo de la aldea y de la tribu, y volvían de este periodo de aislamiento con mayor sabiduría. Volvían con la mente clara con respecto a cómo querían trabajar, si querían ser músicos o si querían transformarse constantemente en animales.

Toda esa sabiduría les llegaba a los sabios Movimas por medio de los astros del cielo, por medio de la luna, el sol y los eclipses. Estando solos en la naturaleza, tenían contacto directo con todo esto. Pero esa sabiduría después compartida era exclusiva de la tribu, no podían enseñar esas transformaciones a personas externas.

En Santa Ana de Yacuma, cuentan los abuelos nacidos por el año de 1898 que de sus propios abuelos, escucharon que llegados al pueblo había una familia llamada Pobosno y en ese núcleo familiar había una gran sabía que podía transformarse en animal, los sabios hacían esto para poder ir a cazar animales para alimentarse a ellos mismo y a su familia, no lo hacían por maldad alguna, y con lo ciervos o taitetúes que cazaban podían comer durante varios días.

Un día llegó una mujer europea, o descendiente de europeos, y convence a la matrona de la familia Pobosno de que la enseñe los secretos de la tribu y la sabia Movima, no se sabe por qué, rompe las reglas de los indígenas y le enseña, desobedeciendo el no traspasar su conocimiento a una persona extraña que por mala suerte, aprendió bien a transformarse.

Por los mismos días y en una localidad cercana llamada San Francisco había temporada de coquinas, que son frutos de unas plantas de Bolivia, porque era el mes de febrero, entonces un jovencito junto a un hermano más pequeño se van desde el pueblo hacia la otro localidad a aproximadamente 10 km. Ya en el lugar el joven y su hermano van recolectando las coquinas, el mayor en el árbol moviéndolo para hacer caer las frutas y el menor abajo recogiéndolas.

De repente apareció un tigre y se acercó a la criatura que estaba distraído recogiendo coquinas, el de arriba se queda callado, asustado ante la fiera sin saber que hacer, paralizado, el tigre arrastró a su hermanito a una especie de cueva y ahí se lo comió, lo trituró y se fue. El tigre se encaminó hacia un asentamiento de indígenas donde estaban sus pozas y había un envase con agua clara.

Allí se volvió a transformar en humana, la única prueba que quedaba de su transformación era la piel de tigre que quedaba después de cada metamorfosis y mostraba que ella se había transformado, pero cuando ya estaba desnuda como Eva, fue a un pozo y se empezó a lavar el cabello, lleno de sangre, se lavaba la cabeza con la sangre del niño.

El otro niño un poco más grande lo había visto todo esto, su cabello inundado, el cuero del animal, todo, y teniendo en la mano el cuero que la delataba se acercó cuando ella tenía la cabeza en el agua y cuando sube la cara, el jovencito la agarra por el cabello y la lleva a rastras hasta el pueblo.

Ella pide que la deje vestirse y el joven no la deja y se la lleva, llegaron al pueblo y la mujer seguía gritando entre las sendas y los caminos de carreteras, los pobladores indígenas se asoman a ver qué pasó y al ver a ese par, van a separarlos queriendo aplicar al muchacho la ley comunitaria, pero es cuando él mismo dice que la lleva porque no es un ser humano, es una mujer tigre, que se comió a su hermanito y soltó el cuero como prueba.

Los padres que habían salido a ver que pasaba le preguntan por el hermano, no pueden creer que se lo comiera una mujer tigre, están desconsolados, y llaman al cacique que era la mayor autoridad de la aldea, quien dominaba a toda la gente. El cacique hizo revisar el cuero por una comisión, al parecer el cuero tenía vida porque hasta se movía, lo ponen en unos palos llamados chichapi, esto les demuestra que el muchacho está en lo cierto, queman el cuero y la mujer muere con esto.

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Desde entonces en Santa Ana de Yacuma los nativos prohibieron ese aprendizaje y esa cultura, porque entienden que ya no funciona como antes, puesto que hay muchos casos en los que se cuela la enseñanza hacia personas que no saben manejar el poder de convertirse en animales, ya no tenían la capacidad como lo hacían sus ancestros. Luego llegó la evangelización y el pueblo dejó de practicar aún más este tipo de ritos pero, este mito de Bolivia fue algo verídico que alguna vez pasó en Santa Ana de Yacuma.

Del diablo como corregidor

La leyenda que recordaremos a continuación, puede ser muy terrorífica e infundir mucho miedo, hay mucha gente que no la cree y ponen caras escépticas cuando la escuchan, pero no la despaches antes de leerla y si te quedan dudas puedes consultar las crónicas de Potosí o preguntarle a los vecinos de Pauparcollo o Paucaroto que ellos te contarán todo, como lo encontrarás a continuación.

Los vecinos de este pueblo deben tener la memoria fresca, porque sus antepasados fueron los que vivieron estos siete años acosados por ese corregidor endemoniado que los lastimó tanto.

Y sin más rodeos vamos a prender los faroles de una calle de Paucaroto cerca de Potosí, por allá por los años 1600, en los primeros tiempos de la conquista, que se hizo famoso por haber sido gobernado durante siete años por su majestad el de rojo en persona.

Se cuenta muchas anécdotas de este régimen que empezó un día cualquiera, en el que se presentó un señor con capa colorida y tomó posesión como corregidor enviado por el Virrey de Lima, razón por la cual se le entregó el mando de inmediato.

Nadie lo conocía, ni los políticos habían escuchado nada sobre él, ni siquiera se sabía de dónde había venido. Sostenía que era descendiente de españoles y por eso se creía muy importante, dándose ese tono de supremacía que se dan los que no tienen valores y de repente, consiguen dinero y poder.

Pasó poco tiempo para que los vecinos, sobre todo los más intuitivos, empezarán a comentar y sospechar que su corregidor era el mismo señor del infierno, que andaba pasándose una temporada de político. Las ideas de que podía ser el mismo diablo crecieron, cuando se dieron cuenta que asumía posturas de beato pero sin asistir nunca a misa, ni entrar en la iglesia, ni para saludar ni siquiera en los días de fiesta. Pero bien estaba parado los domingos en la puerta del templo anotando en un libro rojo a todos los vecinos que no iban a misa.

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Estos habitantes luego eran azotados en la plaza con cincuenta azotes cada uno según el diablo, perdón, el corregidor y que para corregir la indevoción. Los vecinos alegaron que mientras sucedía este injusto corregimiento, él se paseaba por la plaza frente a la parroquia mirando por el rabillo del ojo a la iglesia y envuelto en su capa colorada. Se excusaba a través de la acción de fiscalizar a todas las personas incluso, en sus vidas privadas no solo en la pública o en sus empresas.

Cargaba consigo todo el tiempo entre los anchos pliegues de su capa roja un sable que era por mucho su arma favorita, así como la de otros diablos. Por otro lado, al único que no visitaba era al cura y diciendo antes de que le preguntarán, que eran de diferentes opiniones políticas.

Esa habilidad de adelantarse a los pensamientos de los otros también la aplicaba cuando se daba cuenta de que una sublevación estaba por levantarse, metiendo presos a los rebeldes antes de que pudieran decir la palabra “revolución”.

Se le tenía tanto miedo al corregidor que ya todos en Paucaroto se habían acostumbrado a vivir bajo ese yugo y esa tiranía atroz, los indígenas no lo soportaban y tanto ellos como los otros pobladores estaban tan infelices que no hallaban qué hacer, hasta que llegó un santo misionero a quien con mucha reserva, los vecinos muy honrados le contaron sus sospechas de estar siendo regidos por satanás disfrazado.

El misionero les infundió calma, reconociendolos como hijos, el religioso dio crédito a las palabras que escuchaba y trató de explicar que tal vez Dios había permitido que él los gobernará para expiar sus culpas como pueblo y el hombre, Dios incluso propuso que lo mejor era hacer penitencias para que él pudiera libraros de esa clase de corregidores e incluso, dio un paso más allá y profetizó que llegaría el día en que América no seguiría órdenes de España.

Según el misionero que llegó, de no ser así y de no liberarse del yugo del imperio español, América seguiría teniendo el acoso del mal tras de sus gobiernos, porque él no se conformaría con un humilde corregimiento y querrá seguir ascendiendo dentro de la estructura política de la América española.

Si vemos este mito de Bolivia hasta este punto, parece estar muy acorde con el grito bolivariano de libertad para todo el continente. Por ende es muy probable que fuera popularizado a partir de entonces.

Ya al segundo día de estar el santo en el pueblo y habiendo escuchado a los vecinos más respetables del mismo, contarle tantas diabluras acerca del corregidor se decidió aunque un poco aturdido y confundido, ir a visitarlo para obsérvalo detenidamente. Encontró a una señor de avanzada edad, elevada estatura y larga barba, un poco inquieto paseándose en su salón de un lado al otro envuelto en un su capa roja.

Apenas el santo misionero percibió por primera vez que salía del corregidor un olor a azufre, decidió leerle un exorcismo para el cual esperó el momento preciso después de saludar cortésmente y de por fin sentarse junto a él, esto sí tomó por sorpresa al corregidor y sonó un trueno tan enigmático como el relámpago del catatumbo.

El suelo se abrió bajo los pies del corregidor y salió de allí fuego, el misionero continuaba leyendo y poco a poco, el diablo se convertía en lo que realmente era.

Esto es tan increíble pero si les preguntan a los habitantes de Paucaroto, palabras más palabras menos, les contarán este relato, parte de los mitos de Bolivia, además de mencionarles que todavía se ve una piedra en el punto donde se abrió la tierra y por donde el diablo volvió al infierno.

El enigmático monstruo de El Puente

En un pueblo boliviano conocido como El Puente hace mucho tiempo atrás, que seguramente fue después de la llegada de los españoles y la colonización, un habitante que pasó por la laguna de Los Ciervos rumbo a su hogar, pudo ver una enorme huella con una magnitud tal que tenía dos metros de ancho por medio de profundidad, era un enorme rastro como de serpiente, que recordaría a una película como La Anaconda.

Mitos de Bolivia

Lo informó a sus amigos y a sus vecinos y todos muy inquietos se dispusieron a descubrir de dónde provenía esa huella, pero nunca la pudieron encontrar y desde entonces los habitantes de esa zona llamaron a la criatura nunca vista como, El Jichi de la laguna de Los Ciervos.

Por otro lado, se encuentra su rastro nuevamente por El Puente cada diez años aunque nunca se ha visto que le haga mal a nadie, se cuenta que sus bramidos hacen temblar la tierra y anuncian la llegada de grandes tormentas.

El guarayo que se fue a vivir con los seres acuáticos

Los Guarayos una tribu indígena de Bolivia cuentan que en las aguas de la laguna Yaguarú se podían encontrar seres pequeños de blanca piel y rizado cabello con cuerpos repletos de escamas, sobre todo en la parte inferiores, estos seres muy parecidos a los peces provocaron la desaparición de muchos pescadores. Uno de estos hombres salió del agua en una oportunidad y contó que vivió con estos, que vino a llamar los Achaya, en la profundidad de la laguna.

Contó también que en la parte de abajo de la laguna había casas y que esos seres un tanto extraños, le habían dado el poder de respirar bajo el agua, para él su aventura se resumía en un día pero lo cierto es que habían pasado varios años desde que desapareció, así que podemos inferir que también el tiempo se comportaba distinto en este mundo de los Achaya. 

Este hombre seguía siendo tan joven como cuando se sumergió en el agua, pero de vuelta a su mundo real no encontraba ni a su familia, se sintió como si hubiera sido un error haber vuelto a su vida normal, por eso volvió a ese mundo de las profundidades donde no había maldad ni sufrimientos y el tiempo no transcurría. Hoy por hoy cuando se pierde alguien en la laguna de  Yaguarú, los Guarayos dicen que se la llevaron los Achaya.

La casa que se volvió caparazón, tierno mito de Bolivia

Este es uno de los mitos de Bolivia que pueden ser de los más bellos de todos, revela tanta ingenuidad y tanta pureza de pensamientos que parece creado por un niño, si te gustan las tortugas lo vas a entender aún más, porque se trata precisamente de ellas y cuenta que en tiempos antiguos, todos los animales tenían el don de poder hablar y entre todos uno de los más respetados era la tortuga.

Mitos de Bolivia

Un día llegó una lluvia que inundó casi todo el mundo y para no ahogarse, los animales debían trasladarse a una montaña y todos lo quisieron hacer menos la tortuga, que no quería abandonar su casa. La tortuga nunca quería dejar su casa y Jesús tuvo que hacer un milagro para ayudar a la tortuga para que se pudiera mover con su casa en la espalda. Como el viaje duró muchos días, la casa se fue volviendo dura y se fue pegando al cuerpo de la tortuga hasta volverse su esqueleto.

Un muy interesante mito de Bolivia, Calamarca

Si nos situamos en la capital del país, La Paz, justo en la provincia Aroma camino a Oruro a 60 kilómetros, nos encontraremos con un pueblo llamado Calamarca de donde proviene el siguiente mito de Bolivia que les contamos, a continuación.

En la punta de un pequeño cerro, que se encontraba la población, vivían un cura y dos monjas, un día en misteriosas circunstancias muere una de las monjas, razón que nunca se supo por qué fue, al día siguiente se derrumbó la iglesia también, sin razón aparente.

En ese derrumbe murieron la otra monja y el cura o eso se cree, aunque nunca encontraron sus cuerpos entre los escombros y desde esas tragedias en cada luna llena, hay quienes dicen que se puede ver en las calles del pueblo a las monjas orando, rezando y llorando, y a un hombre rezando y andando con una campanilla, se cree que son las monjas y el cura de esa iglesia porque se ven un momento y de inmediato se van, como si se fueran caminando en dirección a la iglesia.

Después de un tiempo reconstruyeron la iglesia pero casi nadie la visitaba, porque se escuchaban ruidos extraños y los que se quedaban en pequeños grupos allí o hasta solo sentían que la temperatura bajaba mucho más de lo normal y parecía helarse el espacio.

Un año después de su reconstrucción la iglesia se volvió a caer, se derrumbó sin causa aparente otra vez, pero se salvaron los nuevos clérigos, viendo esto los habitantes del pueblo y de la iglesia decidieron exorcizar el lugar y reconstruyeron por tercera ver la iglesia, pero se mantuvo de ahora en adelante cerrada como símbolo o especie de mausoleo del cura y las monjas.

Leyenda de la coca

La coca es una planta originaria del Sur de América que ha tenido gran relevancia en los pueblos andinos, especialmente en Bolivia. La coca ayuda a mantener el calor del cuerpo a altos niveles de frió y también es una especie de relajante ante la presión que se puede sentir al estar a muy elevada altitud, la coca no es ningún tipo de droga defiende el gobierno boliviano.

Existe entre los mitos de Bolivia uno con respecto al origen de la coca que cuenta que cuando arribaron los españoles y en el proceso de colonización, cuando estaban en búsqueda de todas las riquezas del continente llegaron al majestuoso lago Titicaca ¿recuerdan el que había sido producto de las lágrimas del dios sol? En su ambición las tropas españolas querían llegar a los tesoros sagrados del único templo en la Isla del Sol y apoderarse de los tesoros sagrados.

Pero no contaban con que para entonces un anciano sabio y valiente cuidaba las joyas sagradas y logró escapar con ellas, pero tuvo que arrojarlas a las aguas para evitar que fuesen robadas por las manos españolas, esto hizo enojar mucho a sus perseguidores y cuando lo capturaron lo torturaron por un tiempo hasta su muerte. Pero en una de esas noches ya cerca de la muerte y casi agonizando, el señor tuvo un sueño en el que le pedía ayuda a Dios.

El sueño del anciano le reveló que Dios lo ayudaría otorgándole lo que que él pedía, que era una herencia de la cual pudieran disfrutar todas las generaciones de indígenas y que no fuera oro ni plata porque podría ser robada, Dios le pidió que mirara a su alrededor y le mostró muchas hojas verde que iban a calmar el dolor, los males y a disminuir la pobreza.

Mitos de Bolivia

Este es uno de los mitos de Bolivia que sin duda tiene una fuerte influencia de la religión católica y entendemos que sin la colonización, muy probablemente no existiría o existiría de otra manera mencionando a chamanes e indígenas, en lugar de sacerdotes y monjas.

Cortos cuentos de Bolivia

Los cuentos cortos o mitos de Bolivia que son cortos, están también cargados de un gran simbolismo y realmente que sean cortos no significa que no tenga un gran poder y sean la interpretación de un hecho extraño que ocurrió en el transcurso de la historia, otros mitos que te invitamos a leer son los mitos de honduras.

El Cóndor y la Chola, mitos de Bolivia que asustan

¿Recuerdas que al principio introducimos los términos de cholas y cholos?, pues, esta es la manera en la que llaman a las jóvenes y los jóvenes en Bolivia y de eso va este relato de cómo un lindo cholita es raptada por un cóndor que, además, es un ave muy recurrente en los mitos de Bolivia.

Esta es, además, una de las historias más bonitas que se puede encontrar entre los mitos de Bolivia y trata de una hermosa joven, la más linda del pueblo, cuyo trabajo era encargarse de cuidar un rebaño de ovejas, por eso en las mañanas siempre se le veía acompañada de sus animales a los que no le gustaba dejar solos por miedo de que les pasara algo.

En cierta mañana la chola fue raptada por un ave de gran tamaño que pasaba por allí, que de repente vio a la joven y le pareció tan hermosa que decidió llevársela para su cueva en el pico de una montaña. Estas aves, los cóndores, sabemos que son enormes y poco se puede hacer para liberarse uno de sus garras si atacan.

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El corazón del cóndor, aunque ya estaba totalmente enamorado de aquella jovencita, esperó el momento preciso guiado por su cerebro para encontrar el mejor momento para llevársela a casa, ese momento fue cuando los otros pastores ya estaban en su casa o de camino y por más que escucharán algunos gritos de la cholita, no iban a volver a tiempo como para herirlo o frustrar sus planes.

La tomó por los hombros y elevó por los aires a la criatura llegando a lo más alto de la montaña donde vivía el cóndor, un espacio frío y de puras piedras. La protagonista de esta historia que se llama, casualmente, Chola estaba aterrada y desconsolada y con ganas de huir desde el primer segundo de todo este secuestro, le suplicaba a su raptor que la dejara volver con sus padres que los debía ayudar en las tareas que da el campo.

Pero el cóndor estaba tan enamorado de Chola y era tan inconsciente que no la dejo ir, en su lugar la tuvo secuestrada y esta fue perdiendo peso por desnutrición ya que, lo único que traía esta ave para comer era carne cruda, además, el miedo, el estrés, la desesperación y la sed también hacían mella en su salud.

Si por lo menos hubiera habido fuego, ella podría haber cocinado su carne, pero no era así, y cada vez empeoraba hasta el punto de peligrar su vida. Fue por esas circunstancias que el cóndor notó que los humanos cocinaban la comida utilizando el fuego, para el antes eso era solo un mecanismo de defensa pero, al ver su víctima casi muerta de hambre se dio cuenta que las mujeres lo usan para preparar sus alimentos.

Pero como darle fuego a su amada era complicado porque al llevarlo para allá se apagaría, decidió cocinar el mismo un trozo de carne en una fogata que los humanos habían encendido recientemente y que, aunque ahora eran puras cenizas podía servir todavía para cocinar. Eso lo hizo durante la noche de un día en que su cholita estaba ya desvariando de hambre. Estuvo muy atento a que la carne cambiará de color y fue a llevarla a su comensal.

A pesar que la joven ya había comido después de que el cóndor le llevará el trozo de carne, ella seguía rogando que la dejara irse con su familia y fue cuando el cóndor se compadeció de ella y decidió llevarla de vuelta a su hogar, porque se dio cuenta de que nunca lo iba a amar. El ave se preparó para el vuelo y le hizo un gesto para que se subiera a su lomo y se agarrará del mismo muy fuerte y así, la devolvería al lugar donde pertenecía.

La joven Chola volvió a ser feliz después de muchos días, volvió a sonreír inmensamente agradecida, el ave cumplió lo que había prometido y la llevó hasta la puerta de su casa, el mito cuenta que ella conservó una de las plumas como obsequio de parte del cóndor.

El Jucumari

Este es otro de los mitos de Bolivia donde se mezclan las historias de hombres y animales. Es el caso de lo ocurrido hace muchos años, cifra que se pierde en los anales de la historia, en el monte de Chapare se perdió una cholita o una joven boliviana y fue raptada por un hombre mono, es decir, un hombre que era mitad hombre y mitad mono.

Por muchos años el hombre simio no dejó a la joven salir de la cueva y por lo menos, le daba comida pero casi no hablaba porque era un mono, ella quedó embarazada del mono que se llamaba Jurucami, eso cuenta la leyenda, y al parecer tuvo gemelos.

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Incluso así, madre de sus hijos y todo, la cholita no podía salir de la cueva ya que, el mono les llevaba comida para que ella cocinará en la cueva gracias a que tenía la habilidad encender fuego con el roce de palos o piedras.

Un día cuando ya los gemelos eran hombres monos, la cholita decide escapar con sus hijos que ya eran fuertes y grandes, sus descendiente eran muy peludos porque hasta en la cara tenían pelo y ella de vuelta al pueblo, todos los días les sacaba y limpiaba el pelo de la cara.

Oboish, uno los mitos de Bolivia más cortos

Si nos referimos a cuentos cortos entre los mitos de Bolivia realmente el del Oboish es bastante corto, ya vemos que entre ellos hay una variedad impresionante pero estas palabras que han pasado de generación en generación, no dejan de transmitir un mensaje significativo de advertencia y cuidado para el que lo escucha.

Es por eso que, cuando en Bolivia se oye mencionar al Oboish, más de uno sale alarmado y buscando de echarse bendiciones o resolver un problema, porque dentro de la mitología boliviana los Oboish vienen a ser algo así como el mal de ojo en otras regiones de Sur América, o esa mala energía que puede enviar alguien con tan solo ver que otra persona tiene algo que la primera persona termina envidiando.

Si el asunto con los Oboish se quedará hasta allí todo estaría bien porque solo evitaría, por ejemplo, que siguiera creciendo el cabello o las uñas y en el peor de los casos, ocasionaría peleas en relaciones. Pero lejos de querer darle mucha fuerza a todo esto. El Oboish es un mal de ojo multiplicado, porque hasta puede ocasionar la muerte y, según los mitos de Bolivia, solo se puede curar por los brujos cuyas almas están vendidas al rabudo, con remedios que van desde rociados de agua bendita hasta latigazos.

Los duendes, recurrentes en los mitos de Bolivia

Así como ocurre en otras regiones del continente americano, los mitos de Bolivia están repletos de personajes que tienen que ver con las fuerzas espirituales de una vibración baja, con esto no queremos decir buenos ni malos, solo más o menos densos, por ejemplo, como lo son duendes y elfos.

Mitos de Bolivia

Entre los mitos de Bolivia los solemos encontrar mencionados como seres de baja estatura, que visten ropa blanca y utilizan sombrero, un poco estrafalarias, pero tienen en común las distintas versiones que estas apariciones corresponden a almas de niños que murieron antes de ser bautizados y en cuyos ojos se trasluce la maldad.

Los duendes parecen ser muy bromistas según los mitos de Bolivia, ellos como murieron siendo niños se quedaron con esas ganas de hacer travesuras y a las víctimas que escogen para divertirse le esconden cosas, les cierran las puertas, entre otras cosas.

Hay muchas variaciones de los relatos que los presentan con mutaciones físicas, que los hacen parecer incluso más peligrosos. Aunque esto es harina de otro costal, a mí una vez alguien me contó que vio sonreír a uno y tenia los dientes puntiagudos como agujas.

Un duende

Los mitos de Bolivia en relación a los duendes son variados, podemos encontrar varias anécdotas que nos refieran a ellos y nos den muestra de las leyendas y la información que se encuentra en el inconsciente colectivo, como plantearía Jung, quizá son muchos los deseos que se dejan ver a través de las parábolas que encontramos en los mitos.

Mitos de Bolivia

Este mito empieza con la narración de una madre de familia, una mujer que asegura haber observado un duende en Beni, de la localidad de Trinidad, dicha madre cuenta que cuando ella era una niña y se encontraba jugando con sus hermanos, la corretearon en una oportunidad de tal modo que del susto dio una carrera tan rápida que se quedó sola por un momento y entonces, apareció una persona pequeña y con la cara arrugada que la silbaba y quería pegarle.

En ese momento ella sin encontrar qué hacer, empezó a llorar y a gritar, por suerte su madre la escuchó y la fue a buscar, en el momento de calmarla y preguntarle qué había pasado, respondió que un hombre pequeño le quería pegar pero la mamá no le creyó a su niña.

El monstruo del lago Titicaca

Entre los mitos de Bolivia se habla la corta leyenda de una lagartija que se metió en el lago Titicaca, que anteriormente mencionamos, la cual tiene casas en el fondo y pumas de piedra, y con esas aguas sagradas creció aproximadamente 30 metros de largo pero se sentía un poco triste y por eso, se metió en el fondo del lago y desde entonces nadie sabe nada de ella.

La leyenda del condenado

La leyenda del condenado hace referencia a uno de esos mitos de Bolivia que tratan temas muy específicos, por ejemplo, para entenderlo debemos saber que un condenado es aquel cuya alma se queda penando después de morir porque no entra al cielo y queda en el plano medio sin unirse con Dios. Es por esta razón que, se dice que las almas de los condenados vagan por el mundo como alma en pena.

Según la leyenda, un día alguien estaba tocando insistentemente a la puerta de unos abuelos que vivían en Kilpani, cuando se le abrió observaron a un hombre que parecía un vagabundo completamente sucio y muy delgado, el hombre pidió alojo en su casa durante esa noche pero los abuelos recordaron que los condenados comen gente y sintieron mucho miedo, por eso desconfiaron del hombre.

Por esa razón, solo le dieron comida pero ocurre que los condenados no comen sino carne humana, sin embargo, parece que este condenado decidió entrar porque los abuelos le insistieron a lo que no se negó, pero apenas dio el primer bocado, la comida se le salió por la garganta, en vista de esto el condenado salió huyendo de la casa y no se le volvió a ver por ahí. Ciertamente los mitos de Bolivia son muy variados, pero si quieres conocer otras narrativas de la región te invitamos a nuestra entrada sobre las leyendas salvadoreñas.

Illimani, también es parte de los mitos de Bolivia

Illimani es el nombre que recibe una montaña que impera en la ciudad de La Paz, en la capital de Bolivia, en ella a lo largo de su historia se coleccionan una gran cantidad de mitos que sorprenden de la infinidad de lo que son. Uno de los mitos de Bolivia más difundidos es precisamente que en Illimani se encuentra una fuerza magnética muy poderosa, que hace que los aviones y los helicópteros que vuelan cerca de ella sean atraídos por la montaña y, además, se cuenta que hay unos montañistas congelados en una cueva.

Al parecer estos montañistas legendarios no han podido ser rescatados, ni siquiera sus cuerpos, porque son vigilados por un demonio del frió que hace que los que buscan al grupo se pierdan o en resumidas cuenta, nunca consigan a los exploradores que en mala hora se quedaron en esa montaña.

La carroza del diablo

Este mito cuenta que en la zona norte de Antofogasta en una localidad llamada Quillacollo, pasó en una oportunidad que se vio pasar una carroza, que aunque estaba prendida en fuego no se deshacía la madera o el material del que estaba hecho, se mantenía ardiendo y por sobre el fuego se podía ver un cadáver. Desde el mismo día en que pasó esa carroza, los lugareños empezaron a hablar de que en ese lugar no se podía progresar.

Mitos de Bolivia

De hecho las parejas de esa calle empezaron a mermar y de repente, estaba toda llena de viudas en cada casa; era una calle larga, pero además cada vez que llegaba una nueva pareja, en poco tiempo el hombre moría y la mujer quedaba sola. Todas estas calamidades se las atribuyeron al funesto día en que pasó por ahí ardiendo aquella carroza.

No había manera de progresar económicamente por más que las familias del pueblo se esmeraran en trabajar, de hecho, con la misma cantidad de trabajo en otros pueblos podrían generar muchos más ingresos que los que podían allí. En las calles de Quillacollo, se pasaba mucha hambre porque el mal se fue extendiendo hasta abarcar todo el pueblo, solo se escapaba de la mala racha vendiendo la casa y alejándose de la zona.

El pie de garrafa

Entre los mitos de Bolivia existe algo llamado los pies de garrafas, que son especies de criaturas malévolas que asustaron en cierta ocasión a una familia que vivía en un campo, ya que uno de ellos fue con un amigo a buscar madera y en el camino de regreso, fue escuchando poco a poco la presencia de este ser, hasta el punto en el que se preocupó mucho por su seguridad y la de su familia.

El hombre que murió bajo el tren

Entre los mitos de Bolivia también encontramos el triste cuento de un hombre muy mayor que murió bajo un tren, puesto que se cuenta que este hombre se mantenía caminando por el trillo o los rieles del tren, un día estuvo cazando como de costumbre y de camino por el bosque, pasó por los rieles pero fue cuando vio que el tren estaba muy cerca, terminó siendo arrollado.

Mitos de Bolivia

Fue encontrado muerto en las vías pero incluso años después, hay quienes cuentan que cuando los trenes transitan por allí a media noche, aparece el espíritu de este señor mayor de quien nunca se supo exactamente de quién se trataba, ni de donde vino.

No tengas miedo, solo son mitos de Bolivia

No tengas miedo es una leyenda que mezcla el juego y tradiciones que, incluso son curiosas como la celebración por parte de los jóvenes del día de las brujas, más popular en Estados Unidos pero, sin embargo, podremos encontrar entre los mitos de Bolivia uno especial para este día en el que aparece una tienda, cuyos dependientes se les puede preguntar por un libro que no se debe leer en voz alta.

En este libro se puede leer, palabras más palabras menos, que un monstruo feo y baboso con dos cabezas que perseguirá a quien lea el libro para darle de comer a sus hijos cuando nazcan, a este monstruo nada lo podrá matar pero que, no pienses tanto en esto porque tal vez ese monstruo no exista. Así que no tengas miedo.

El gritón de la Chiquitanía

Se cuenta que desde hace mucho tiempo en un pueblo que es parte de Bolivia llamado Chiquitanía, apareció un demonio que fue conocido como El Gritón al que los habitantes de la población le tenían mucho miedo, al parecer en una ocasión una familia compuesta por un abuelo, su hija y sus nietos se habían quedado sin leña en el hogar, por lo que el señor mayor decide salir en busca del material para hacer fuego.

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Al abuelo lo acompañó un amigo y se internaron a la profundidad del bosque con un hacha para llevar leña y calentar la casa, pero en el camino empezaron a escuchar voces que se transformaron poco a poco en gritos, no cesaban cada vez sonaba más duro y cerca. Ya los señores habían desistido de cortar leña y se estaban devolviendo, huyendo de El Gritón, los gritos no se acabaron hasta que no salieron del bosque.

Todavía los habitantes de Chiquitanía tienen miedo o reservas al ir al bosque, no vaya a ser que un susurro de El Gritón se vaya transformando en gritos y alaridos espeluznantes que persigan a los visitantes hasta sus casas.

Así les pasó a los dos hombres tanto al abuelo como a su amigo, los susurros empezaron justo antes del inicio del talado y no prestaron atención, al cabo de unos minutos eran muy insoportables tanto que sus oídos empezaron a sangrar mientras corrían.

Mitos sobre la abundancia

Sería de esperar que en Bolivia siendo un país con tantos recursos minerales, como los que se encuentran en el Cerro Rico de Potosí, fuera un país en el que encontráramos muchas leyendas referentes a la abundancia, sin embargo, encontramos más hacia el terror y entre los que podremos observar en relación con la riqueza, se entremezcla una visión trágica de las situaciones, he aquí los mitos de Bolivia con respecto a la abundancia.

La olla de barro

Según un de los abuelos del pueblo, un señor muy viejo de casi 100 años, cuando los españoles se fueron de suelo boliviano empezó a aparecer una fogata que se prendía y se apagaba sola, esto solía ocurrir en el mes de agosto de cada año en un pueblo de La Paz, donde el abuelo que nos cuenta la leyenda vivía con sus hijos pero, solo en una montaña cercana al pueblo y alrededor de la media noche.

A dos jóvenes del pueblo esto les llamó poderosamente la atención y fueron a averiguar qué era lo que estaba pasando. En una noche muy oscura se acercaron a ver de cerca el misterio de ese fuego intermitente e independiente pero, esos cholos nunca volvieron al pueblo, ni se les volvió a ver por ahí, ni en otro pueblo. Los lugareños tenían tanto miedo de esas desaparición que tampoco fueron a buscarlos.

Pero, cierto tiempo después una persona que solía caminar por la montaña se encontró frente al fuego misterioso que, salía sin quemar nada y este hombre sin tanto miedo como los otros decidió quedarse a dormir en el lugar. Al día siguiente exploró u observó un poco más y se dio cuenta que, había un pequeño orificio en la tierra, ¿una fuente de gas quizá?, pero no exactamente.

Este hombre se puso a excavar y a unos metros de profundidad encontró una olla cerrada que cuando la abrió, efectivamente, salió de adentro un tóxico gas de color verde y una vez que este gas se disipó, observó una gran cantidad de objetos de oro que habían pertenecido a los Incas, pero que fueron enterrados cuando llegaron los españoles y que casualidad que justo cuando se fueron empezaron a llamar a alguien.

¡Vaya reliquia!, ¡vaya suerte de un arqueólogo!, ¡vaya pasado glorioso que nos convoca! y aparece hasta en forma de una ánfora pero, no griega sino boliviana. Cuentan los aldeanos que parte de estos elementos de oro se encuentran en los museos del país y podemos verlos en la actualidad, porque los hombres de la historia no quisieron que solo fuera parte de los mitos de Bolivia.

La leyenda del balcón

Esta leyenda empieza retratando la vida de un padre con dos hijos, a los cuales dejó muy libres para que crecieran y formarán a sus familias de manera autónoma pero, mientras uno estudió ingeniera y se convirtió en un hombre independiente, el otro solo se llenó de deudas y estando ya desesperado, recurrió a su padre pidiéndole ayuda con sus problemas económicos.

El padre hizo algo muy ambiguo, puso una soga en las manos de su hijo y le dijo que ahí estaba la solución, se ausentó un momento y el hijo en su desespero y sin haber entendido muy bien a lo que se refería su padre, tomó la soga y corrió hasta el balcón de su casa, la amarró a una de las vigas y se ahorcó, en ese momento el peldaño se partió y cayó tanto el joven como un montón de oro de un tapado que había allí.

Pero aunque caía mucho dinero y mucho oro sobre aquel cholo, ya era demasiado tarde porque no tenía vida, este relato nos permite entrever no solo la cultura boliviana, sino también una coincidencia curiosa con el mito griego del Rey Midas que deseaba oro a niveles industriales y cuando su deseo se cumplió.

Ni siquiera agua podía tomar sin que esta se convirtiera en oro líquido, además que transformó a sus hijos en oro con tan solo tocarlos y de un modo u otro, su vida se volvió caótica precisamente por la ambición.

El tapado de Rocha

Otro de los mitos de Bolivia que son muy cortos y significativos, habla sobre el tapado de Rocha y conociéndolo es inevitable recordar los años de la colonización en los cuales las monedas de oro eran las oficiales para el intercambio de bienes, el tapado haciendo referencia a algo que está oculto nos refiere a un tesoro escondido en un cerro de Potosí que los los lugareños han buscado sin éxito durante largo tiempo.

Se dice que este tapado podría reaparecer en cualquier momento pero este tesoro producto de la avaricia y la codicia de personas que no quisieron o pudieron gastarla dentro de la villa, quedó oculta para siempre y ya ha sido tan buscada que los habitantes de Potosí medio rendidos han desistido de la exploración. Sin embargo, cuando van a construir algo sobre el lugar, siempre están muy atentos para encontrarlo.

Mitos donde hay apariciones de vírgenes

Otros mitos de Bolivia y aunque sean los últimos de este conteo, no son los menos importantes, son aquellos en los que podemos observar una relación directa de las apariciones de todo tipo de vírgenes con la mitología boliviana, observamos en ellos una evidente lectura de los códigos coloniales y cristianos, que reflejan una muestra de la unión cultural en cuanto a ideas nuevas y viejas.

Breve historia del hallazgo de la virgen de Cotoca

Según las crónicas y el boca a boca de la sociedad boliviana, este mito de la aparición de esta virgen data de los años 1700 de la colonia ya que, tres mozos del campo quienes eran muy humildes y habían sido culpados por un homicidio del cual no eran responsables, huyeron con rumbo a Río Grande y otras tierras lejanas de una zona llamada Chiquitos, estos hombres ya bien alejados, en la noche fueron sorprendidos por una fría ventisca.

Los fugitivos decidieron descansar en un monte y para prender fuego contra el frió se pusieron a talar un árbol, solo uno de ellos fue el hachero pero se dio cuenta que los hachazos contra el tronco sonaban huecos, de ahí se despertó la curiosidad en los tres por saber qué había dentro del tronco.

Se llevaron una gran sorpresa al ver que en el fondo de un hueco dentro del árbol se encontraba una pequeña imagen de la virgen. Al ver esto, la historia cambió para los fugitivos, se emocionaron mucho y decidieron llevar la imagen a su patrón, desistiendo de su fuga. La fama de este hallazgo no se hizo esperar, ya casi toda la comarca le rendía devoción a la imagen de la virgen y en 1799 se construyó por uno de sus devotos, la primera capilla de la virgen de Cotoca.

La virgen de Urkupiña, verdades y mitos de Bolivia

El mito de la virgen de Urkupiña es de gran importancia para la historia boliviana ya que, es una gran imagen que se celebra en el país, entre los mitos de Bolivia es uno de los que entran en sus crónicas. Según se cuenta esta virgen se apareció frente a una pastora que se hizo rica por haberla ayudado a crear su iglesia.

Actualmente el festival en honor a la santísima virgen de Urkupiña, en el lugar en donde apareció, se celebra los 15 de agosto en la ciudad de Quillacollo. Esta localidad se encuentra ubicada a 14 kilómetros de la reconocida ciudad de Cochabamba, en estas celebraciones se concentra una gran cantidad de personas para venerar a la santísima virgen.

Mitos de Bolivia de terror

Los siguientes mitos de Bolivia forman parte de las leyendas, en las cuales se infunde miedo en la sociedad, estos mitos también nos dejan ver qué factores son aquellos que regulan ciertas acciones a nivel de comportamiento en un pueblo. No por casualidad se forma y perpetúa un mito, a veces están llenos de intenciones de control por parte de las élites de aquellas sociedades, queriendo influenciar la preferencia por una idea o por otra, o de lo contrario crear aversión a lugares, personas o situaciones.

El hombre que se transformaba en sicurí

Cuenta la leyenda, que es parte importante de los mitos de Bolivia, que una pareja de bolivianos que fue a vivir a Yaguarú, que era una población con mucha naturaleza, en la cual los vecinos habían advertido la presencia de un sicurí, que es una especie de serpiente típica de la selva, que tiene un gran tamaño y de igual aspecto que una pitón.

Mitos de Bolivia

A esta pareja al llegar les recomendaron que ni mujeres ni niños salieran de sus casa, si no estaban acompañados por un hombre, sin embargo, les llamaba la atención a todos era que después de la llegada de los nuevos vecinos un hombre nunca antes visto, empezó a rondar la puerta principal de la casa de ellos.

De acuerdo con lo que dijeron los testigos este hombre misterioso era alto y delgado como una espiga y solía vestir de negro inmaculado, ya los recién llegados estaban incómodos y en una noche, el señor se mantenía en la entrada caminando de un lado al otro, por lo cual para evitar más espionaje el dueño de la casa disparó en tres oportunidades para espantarlo.

Aunque no se sabe muy bien qué pasó con el señor, cuando fueron a ver al día siguiente, ya después de la desaparición del hombre, ¡vaya sorpresa!, lo que encontraron fue a una sicurí muerta.

El féretro, entre otro misteriosos mitos de Bolivia

Tan extraña como la anterior es la leyenda del féretro, curiosa por demás, sobre todo si consideramos la interrelación que hubo entre españoles y bolivianos y como parte de sus mitos se mezclaron con los mitos de Bolivia. La propia narración de esta leyenda ya merece más de un susto y es capaz de dejar a cualquiera con los nervios de punta, se cuenta que en el país no se debe salir después de las medianoche los días martes y viernes.

Todo se debe a una familia española que vivió en Bolivia en la época de la colonia y que vino a la misma con la intención de hacerse rica, pero no le salió tan bien el plan, aunque en esa época las minas de la región estaban a cargo de los españoles.

Se trata de un matrimonio con cinco hijos que al año de llegar, a la hoy nación plurinacional, su hija menor se enfermó muy grave con un sarampión e incluso murió. Luego de varios años de no avanzar, la familia volvió a España pero no se llevaron a la pequeña, sino que la dejaron en suelo boliviano.

Exactamente tras la partida de la familia varios mineros aseguran haber visto a un féretro encendido en llamas yendo hacia la estación de trenes; sin embargo, cosa curiosa, cuando el primer rayo de sol se asomó y rayó el cielo, el ataúd volvió al cementerio. Las personas que se dedican a los estudios de los temas paranormales plantean que todo esto ocurrió de esta manera, porque en aquellos tiempos los trenes que se dirigían a la capital salían de Potosí los días martes y viernes, además, al parecer este suceso fue visto por primera vez un viernes.

El duende

Este es uno de los mitos de Bolivia que se dieron específicamente en la zona de Santa Cruz, cuenta la leyenda que por estos lados había un duende de baja vibración energética que tenía un guardarropa muy amplio, aunque mucha gente lo vio en su mayoría vestirse con telas blancas y un gran sombrero de sao o de tejidos de paja.

Otros lo vieron con diversos atuendos diferentes, el caso es que confundió mucho a los pobladores con estos cambios de indumentaria porque al principio, no sabían si se referían al mismo duende.

Vino a ser conocido como Un duende a secas, por aquel que lo vio hace mucho años atrás. En una tarde compartiendo con amigos en Santa Cruz, se les apareció un ser parecido a un niño cuya mirada delataba delitos y tristeza, pero no la inocencia de un niño. Por las tardes aquel extraño individuo jugó con el grupo a juegos como dominó o ajedrez, pero a la hora de irse siempre regresaba al bosque.

En ese tiempo aun todos eran muy jóvenes y al hombre que nos contaba lo que había sucedido le fue diferente que al resto de sus amigos, porque sus padres lo estaban necesitando para unas tareas de la casa, razón por la cual tuvo que ausentarse por un largo rato para ayudar en el hogar, al cabo de un buen rato cuando se volvió a reunir con sus amigos, ellos estaban muy cambiados.

Los veía más apuestos o mejor presentables, pues, incluso a aquel Esteban de Jesús que tenía muy mal porte lo vio atractivo y buen mozo, pero también los veía groseros y mal educados, tratándose mal entre ellos mismos. El niño o no niño que apareció extrañamente, parecía haber encajado como anillo al dedo en el grupo según lo que el viejo nos contó aquella tarde.

Sin embargo, esta influencia que ejercía esta criatura no era del todo positiva, porque en lugar de compartir pacíficamente les enseñaba a ser más rudos e irrespetuosos entre ellos mismo, al igual que con sus padres. Una de las siguientes noches, uno de esos amigos transformados y mal portados llegó a la casa del viejo para pedirle ayuda.

Resulta que los padres del joven estaban tan cansados de él que estaban por darle una paliza, por eso se fue a refugiar a casa de un amigo pero lo trató tan mal durante su estancia que, no le quedaron más ganas de ayudarlo. En la siguiente pelea el ahora viejo que nos contaba todo esto, se negó a ayudar a su entonces amigo y fue cuando el misterioso niño lo invitó a su casa, porque en su casa iba a encontrar de todo y no tendría que obedecer a sus padres.

El chico problemático fue a la casa del extraño ser que había aparecido en un día cualquiera en el grupo y no se supo más sobre él, los padres desesperados preguntaron en todos lados y cuando se supo que había ido a una casa de alguien que nunca habían visto en el pueblo, pero que vivía en el bosque, se internaron en aquel lugar y lo único que encontraron, fue su ropa y sus huesos.

Se creyó por mucho tiempo e incluso hasta el presente, que ese ser que se colo en es grupo de amigos con razones de ofrecer comida, casa y sin obedecer a los padres, es un duende que tiene como hábito raptar personas inocentes, transformarles la mente y luego hacerles cosas desconocidas, hasta dejar solo los huesos.

Los cuentos de mi abuela

A continuación, contaremos una leyenda un tanto diferente, la de los cuentos de una abuela que nos lleva a la Plaza Murillo de La Paz, capital de Bolivia, en una época en la cual no tenía ni asfalto esta plaza. Este es uno de los mitos de Bolivia que a pesar de tener un tierno nombre remiten a una situación de suspenso constante. Una noche Sebastián Cuevas estaría desvelado y decidió salir a la plaza, aunque era pasada la media noche.

A nadie se le recomendaba estar en la calle tan tarde y menos en un país tan supersticioso como Bolivia, pero para Cuevas todo iba bien, lo único que vio más allá de la soledad fue a una persona sentada en un banco que pensó que también estaba en medio de un desvelo.

La persona parecía ser un hombre que estaba agachado, incluso daba la impresión de estar dormido, por curiosidad Cuevas se acercó y le preguntó por la hora, parece que la persona no escuchó y nuestro protagonista metió sus manos en los bolsillos de su pantalón, luego esperó, dio un medio silbido y volvió a preguntar, pero no recibió respuesta. Así ocurrió varias veces y Cuevas estaba decidido a obtener una respuesta aunque esta persona no le dedicaba ni una palabra, entre tanto, el hombre levantó la cabeza y resultó ser una calavera.

¿Sabes con quién estás hablando? – se escuchó preguntar.

El chico estaba impresionado y salió corriendo desesperadamente, pero miró hacia atrás y se dio cuenta que lo estaba persiguiendo aquella calavera, continuó corriendo hasta llegar a su casa nuevamente, se encerró y juró nunca más salir de noche a la plaza, ni a las calles del pueblo. Aunque hay quienes cuentan, “me dice mi abuela”, que el hombre siguió saliendo y se llevó otro gran susto.

El jinete sin cabeza

Entre los mitos de Bolivia también se encuentra una versión de la leyenda de El jinete sin cabeza, no muy diferente a las ya popularizadas en todo el mundo, pero que no deja de tener su toque y sabor boliviano. Según ella se relata que en cierta oportunidad, un grupo de jóvenes se encontraba reunido y uno de ellos tenía un caballo, él le comentó al resto de sus compañeros que quería aprovechar la oportunidad de ir a cazar.

Cuando ya les había contado sus planes, se fue más tranquilo porque ya había reportado a sus amigos donde iba a estar en caso de emergencias. Ya en la cacería cuando el joven corría sobre el caballo detrás de un ciervo, lamentablemente se llevó por delante una trampa de alambre que no vio y le cortó la cabeza, tanto del caballo como del cholo.

Se cuenta que en el impulso, el caballo siguió corriendo extrañamente hasta llegar a donde estaban los amigos que al verlo se asustaron y se lamentaron muchísimo, porque sabían que su amigo había muerto y por lo tanto, desde ese momento en adelante lo empezaron a llamar el cholo sin cabeza o jinete sin cabeza.

La curiosa, muy presente en los mitos de Bolivia

Una tejedora que estaba muy acostumbra a todas las noches levantarse para tejer prendas y en una de esas noches cuando se encontraba laborando y concentrada entre punto y punto, escuchó como si pasara un procesión por la calle, por lo cual se asomó para ver qué pasaba y de repente un hombre se paró frente a su ventana y le dijo que le guardará dos velas, que mañana vendría él por ellas.

Ella quizá por miedo contestó que sí podría guardarlas y al día le contó a una amiga la extraña situación, a esto la amiga le pide que lleve esas velas ante un cura para que las vea y efectivamente así lo hizo, pero cuando el padre las observó le dijo que no era un hombre real sino que se trataba de un duende.

Ella muy nerviosa le preguntó al padre que debía hacer cuando el duende volviera por sus velas y este le dijo que, debía llevárselas pero antes de eso debía tomar a su bebé y abrir la puerta con él en brazos pero, asegurándose que el niño estuviera llorando, por lo cual debía darle un pellizco antes de abrir la puerta.

Ya llegada la noche, la mujer esperaba la llegada del misterioso hombre y cuando ya estaba por dormirse sonó la puerta, de inmediato tomó a su bebé y a las velas.

Fue a la puerta y antes de abrir pellizcó a su pequeño niño, este se despertó y empezó a llorar, por lo tanto, ya pudo abrir la puerta y el hombre no le hizo nada, solo recibió las velas y le dijo que tenía suerte de que su hijo estuviera llorando. La moraleja de este tipo de mitos de Bolivia es que cuando sea de noche no te asomes a ver por la ventana las cosas que escuches afuera de tu casa.

Mitos de Bolivia

Entre tantos y tan variados tipos de mitos de Bolivia también te queremos recomendar nuestras entradas que también están muy buenas a nivel de investigación para diversos mitos de Sur América, como son los mitos mayas.

El condenado

La leyenda del condenado es uno de esos mitos de Bolivia que puede llegar a producir bastante compasión, aunque también mucho miedo, recordemos que los condenados según la mitología boliviana son aquellos que no entraron al reino de los cielos y cuyas almas vagan por la tierra. Como aquella leyenda en la que el inquilino de los abuelos no pudo comer.

Lo que se contará a continuación, ocurrió muchos años atrás en Playa Verde, provincia Muñecas, departamento La Paz. Comenzó una tarde como cualquier otra en la que un hombre llega a su hogar con materiales para hacer una fogata, pero de repente le tocan la puerta y se trata de otro hombre que venía porque estaba pidiendo asilo para pasar la noche.

El hombre que había llegado era muy distinto a los que suelen aparecer por ahí pidiendo alojo para pasar la noche, pero al principio el hombre dueño de la casa no se dio cuenta de ese detalle, hablaron una largo rato en la entrada de la casa incluso, compartieron un café y al momento en el que el propietario le entregó la taza en sus manos sintió su piel y quedó sorprendido.

La piel del forastero estaba helada parecía la piel de un muerto y el dueño de la casa se preguntó, ¿cómo ha hecho este hombre para quedar tan frío caminando hasta aquí?, pensó en ofrecerle comida y lo hizo en distintas ocasiones, pero como no aceptaba, sus intentos quedaron en la nada. Parece que solo quería conversar de todo un poco como si en mucho tiempo no hubiera podido, contaba anécdotas y detalles sobre el mundo, las personas o la política, etc.

Mitos de Bolivia

El hombre que era el dueño de la casa sintió mucha empatía con ese advenedizo y podía imaginarse todo lo que le contaba casi como si él mismo lo hubiera vivido por esta razón, lo invito a pasar a la casa y el visitante fue muy amable y delicado pidiendo siempre permiso para cualquier cosa y en ese momento compartieron un té.

Cuando estuvieron cómodos en la sala fue que el hombre empezó a detallar más consciente a la persona que tenía en casa, sus pestañas eran largas, tenía unas ojeras enormes y oscuras, con ojos muy cansados que eran ocultados por su larga cabellera pero, además, sus ojos cambiaban de color. Esto último, ya empezó a producir mucho miedo en el dueño de la casa porque por fin se había dado cuenta que había dejado entrar a un condenado.

La chola sin cabeza

Esta leyenda, parte de los mitos de Bolivia, que bien podría tratar de amor pero en lugar de eso trata de miedo, comienza en el pueblo San Pedro donde un cholo (joven boliviano) se enamora de una joven que tenía unos bellos labios rojos, lindos ojos, una cintura de ensueño que parecía sacada de las curvas del rabudo. Todos los hombres del pueblo estaban enamorados de ella y hasta cualquiera de otro pueblo u otro país que la pudiera ver se enamoraría de ella.

Un domingo observó que la joven estaba en la plaza del pueblo acompañada por otras jovencitas que podrían ser contemporáneas con ella, la chola era conocida como Domitila y como al protagonista de esta leyenda no le interesaba más nada en el mundo que aquella mujer, al ver que se fue de la reunión empezó a seguirla, caminó durante dos horas detrás de ella hasta llegar a un punto en el que se separaba la ciudad y el pueblo por un puente.

En ese punto Domitila empezó a subir por un risco, una pequeña montaña que estaba a un lado del puente en donde arriba se veía una choza de adobe coronando la cima y como ya estaba oscureciendo, unos perros que estaban por allí empezaron a ladrar cuando advirtieron la presencia del muchacho. Ya cerca de la choza a donde había entrado la muchacha, decidió acercarse para asomarse por una ventana y ver a la mujer de la que tanto hablaban.

En el interior de aquella vivienda solo se escuchaba una gotera como cualquier otra pero, cuando vio bien se dio cuenta que lo que caía al recipiente era sangre y el escenario cada vez se tornaba más tormentoso, se podían ver ganchos de carnicero goteando y un cadáver de un hombre decapitado en una mesa.

Al ver esto, el inocente hombre que persiguió a la chica se asustó mucho y salió corriendo para huir, en unos matorrales que había cerca sonó algo muy fuerte pero no podía identificar que era ya que, iba muy rápido cuesta abajo pero empezó a escuchar que algo venía hacía él volando y cada vez sonaba más cerca, de repente dejó de sonar y cuando se creyó salvado notó que algo se posó sobre su hombro derecho.

Ya con mucho miedo voltea a ver que se había posado encima de él y vaya que sorpresa, cuando se notó que era la cabeza de Domitila quien lo miraba de una manera maligna y sonriendo malvadamente, el joven se desmayó del susto y cuando despertó estaba en la casa donde había observado todo ese horror que lo hizo huir. Una semana después Domitila seguía pegada a él cual parásito.

Un día se le ocurrió que quería escapar, no importaba si llegaba al pueblo con dos cabezas pero debía irse, debían irse. Encaminados ya en dirección al pueblo, y con algunos engaños por parte del muchacho, pasaron frente a un árbol donde había un panal de abejas por lo cual el cholo le propone a la cabeza que se separe para dejarlo bajar la miel y ella aceptó.

En este momento el joven no dejó pasar la oportunidad para escapar, empezó a correr sin saber si la cabeza saldría volando detrás, pero al parecer no tuvo Domitila la misma fuerza que antes, la cabeza solo se quedó gritando furiosa y desesperada que la habían engañado. Desde entonces se cuenta en los mitos de Bolivia que cuando se puede ver a una mujer muy hermosa de labios rojos, con trenzas negras como el azabache y cintura pequeña, esa seguro es la chola sin cabeza.

El duende Camba

Otra de las leyenda de duendes es la que corresponde al duende Camba, se cuenta que hace mucho tiempo en los años 70 a las afueras de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, en una zona de campo, cuando allí se daban plantaciones, ganadería e incluso, la industria de la madera daba vida a la ciudad con sus ingresos económicos.

Uno de los abuelos del pueblo para entonces tenía un importante y próspero negocio de madera y en familia pasaban mucho tiempo en el campo. En cierta ocasión la esposa del abuelo fue a lavar ropa en un río que quedaba muy cerca de la plantación y fue junto a su hijo, que rondaba los siete meses de edad.

La mujer dejó al niño en una piedra cercana al río, pero se concentró tanto lavando que la próxima vez que volteo a ver a su hijo notó que una criatura parecida a un hombre pero pequeño se estaba acercando dando diminutos saltos hacia su bebé, de este ser además de su aspecto harapiento destacaba su sonrisa maliciosa que era lo único que podía verse de su cara porque un enorme sombrero la tapaba casi toda.

La esposa del viejo corrió hasta su hijo con gran desespero y gritándole a la criatura que se alejará pero en lugar de eso, después de notar que la mujer venía empezó a saltar más rápido, cuando por fin pudo llegar al sospechoso ser ya era muy tarde porque tenía al niño en brazos.

Mitos de Bolivia

Pero la señora con valentía y recordando los cuentos de su abuela, le dijo al duende que el bebé recién había defecado y le preguntó que, si eso no le daba asco, acto seguido el duende cambió la cara pasando de placer a repulsión y soltó al niño en el suelo con una mirada asqueada, luego retrocedió y se perdió en el bosque.

La mujer de las sombras

Esta leyenda nos remite a una ciudad llamada Oruro, que es un lugar de miedo de por sí, por lo tenebroso y oscuro que cuentan es, allí hace muchos años vivió una bella mujer de cabellos rojos que era joven y de gran belleza además, la alegría que desprendía la hacía verse todavía más bonita. Un punto de felicidad en esa tierra sombría siempre bailando, cantando y dando vueltas en círculos cada martes y viernes, ¿cuál era la razón de tanta dicha?

En ese pueblo apenas tocaba la media noche comenzaba una gran fiesta, pero no de humanos sino de espíritus que eran tan reales que se decía estaban hechos de carne y hueso, a esta celebración las mujeres espíritus invitaban a los muchachos más torpes de entre los humanos.

Y una noche no llegó solo un despistado sino cuatro, cuatro chicos atrevidos que llegaron sin saber a la fiesta de los espíritus, atraídos por la música y la curiosidad fueron a curiosear de dónde venía aquella fiesta y se alegraron de ver a tanta gente bailando y celebrando. De pronto al grupo se acercó la chica de pelo rojo y escogió a uno de ellos para bailar, era un chico rubio y bien parecido.

Cabe acotar que estaban en una mina y algunos minutos después del baile la mujer se llevó aparte al chico rubio donde comenzó a besarlo y abrazarlo con mucha pasión; sin embargo, nuestro protagonista no dejaba de decir que tenía novia, pero la chica de pelo rojo insistía.

El chico se apartó de la mujer arrepentido y fue a buscar a sus amigos para irse de aquel lugar, pero no los encontraba, estaba en el centro de la fiesta y no los veía, parado allí en un parpadeo todo desapareció.

El chico tragó grueso y empezó a gritar buscando a sus amigos nuevamente, temblaba, estaba nervioso, pero nadie respondió, buscaba la salida, pero no encontraba la entrada de la mina. La única que estaba con él era la mujer de pelo rojo que le dijo que se quedara, que ella lo iba a hacer muy feliz pero el muchacho se alejó.

En la cabeza de la mujer empezaban a crecer unas especies de cuernos, el joven entró en un gran miedo, busco la salida nuevamente y la encontró esta vez, pero apenas salió a unos cuantos metros se desmayó del miedo. Cuenta este mito de Bolivia que el muchacho se despertó, pero nunca volvió a ser el mismo, ahora bailaba y cantaba en círculos con aquella mujer, estaba loco.

La llorona, versión mitos de Bolivia

La leyenda de la llorona es otro de esos mitos de Bolivia que son extremadamente populares en todo el país, se trata de una mujer que de tanto llorar se convirtió en un espanto, murió en un lugar internado en el campo que se llama la Poza y muchas personas aseguran haberla visto, sobre todo cuando vaga por este lugar en la noche.

Una de esas oportunidades cuando fue vista la cuenta una mujer y su hijo que iban en bicicleta durante la noche, pero de repente escucharon que alguien lloraba muy fuerte y alto, en vista de eso se asustaron y manejaron más rápido hasta llegar a una casa cerca.

Mitos de Bolivia

Según otras veces que ha sido vista se entiende que un grupo de vecinos la escucharon porque de camino a la Poza les ocurrió lo mismo que aquella madre con el hijo, solo que ellos la vieron desplazándose de un lugar a otro y llevando piedras para sentarse, por eso advierten los bolivianos que se debe tener mucho cuidado si se internan en el campo.

Mitos urbanos

Los mitos de Bolivia que entran dentro de la categoría de urbanos lo hacen porque en ellos podemos encontrar mencionados sitios no tan rurales, pero también porque se cuentan mitos similares en otras partes del mundo, parece que la urbe y las ciudades traen escondidas en algunas esquinas ese poquito de misterio que acompaña a los mitos.

Fantasmas en el Hospital del Tórax

Del hospital de Tórax son muchas las anécdotas difíciles de explicar que se siguen contando de generación en generación, este mito de Bolivia entra dentro de lo urbano porque se da un ambiente que no hace tanta referencia al campo ni a los pueblos, sino a una institución de salud, del temido hospital muchos bolivianos aseguran se puede presenciar la aparición frecuente de fantasmas.

Uno de los casos más particulares y extraños lo presenció Wilma Huañapaco una enfermera que estaba de guardia un 4 de agosto cumpliendo doble turno, cuando justo a cinco para las dos mientras Huañapaco preparaba documentos de sus pacientes para entregar todo en orden a la próxima enfermera, la amable Wilma empezó a sentir una gran pesadez en todo el cuerpo.

Era como si de golpe estuviera muy cansada y no pudiera moverse de la silla, ni accionar varias funciones de su cuerpo como moverse, estaba rígida, contó que con el mayor esfuerzo logró mover la cabeza un poco hacia un lado para voltearse y observó una silueta masculina de una gran estatura, de la cual estaba saliendo una especie de humo verde.

Mitos de Bolivia

Al parecer, aunque le dio un buen susto la figura no era tan peligrosa, porque poco a poco desapareció del sitio donde Wilma la observó y solo entonces ella pudo proseguir con sus labores, debido a que las enfermeras no pueden dormir en las guardias ella aseguró que no fue un sueño a la hora de contárselo a sus compañeras.

Además, esta mujer aseguró que durante su vida ella ha tenido varios eventos de visiones extrañas como esas y que está acostumbrada, porque desde niña ha vivido con esto. Al mismo ser lo han visto otros camilleros, siempre dentro del hospital y por los pasillos de urgencias, no tiene cabeza esa es la forma por la que se le reconoce, tanto por el personal de salud como por alguno de los pacientes que han estado internados en el hospital.

El fantasma del cementerio Jardín

Nos llega una anécdota que los hace un tanto menos atractivos. Estos son hechos recientes por eso no han pasado de generación en generación y la leyenda todavía está en veremos, es decir, todavía no se cree del todo, pero consiste en que una señora iba con su señor esposo hacia su casa y aún les faltaba mucho para llegar a casa, cuando el señor decidió cortar camino por el cementerio.

En ese atajo pasaban muy cerca del Cementerio Jardín y cerca del mismo la esposa creyó, y no solo eso, sino que estaba segura de, haber visto a una persona con ropa negra, por eso la mujer le pidió al hombre que retrocediera para verla mejor porque probablemente tenía frío ya que, era invierno.

Una vez estuvieron lo suficientemente cerca hasta donde estaba la mujer le llamaron su atención, pero la dama que efectivamente vestía de negro inmaculado los observó y fue cuando al hombre por poco le da un infarto, al darse cuenta que no era una mujer sino un fantasma, sin pies, solo flotaba, sus ojos blancos, todo esto los asustó mucho y se fueron de inmediato.

El hombre lobo

El mito que a continuación les contaremos ocurrió en un perdido bosque, en Payrumani en la ciudad de Cochabamba, las cascadas parecen ser el sitio más peligroso de este lugar. Esta leyenda inicia con un joven que estaba de paseo con un grupo de amigos que se disponían a pasar un par de noches en aquel lugar para acampando, así poder disfrutar de todo lo maravilloso que allí les regala la naturaleza.

Tenían la idea de que más allá de las cascadas encontrarían oro, pero sabían lo peligroso que eran; sin embargo, uno de ellos logró convencer a todos los demás para que se fueran todos juntos hasta aquel lugar y caminaron durante tres días seguidos, más temprano que tarde, sin darse cuenta, se encontraron en un bosque que tenía otro paisaje y por eso pensaron en devolverse inmediatamente, regresando por donde habían venido.

Como no tomaron previsiones, al cuarto día les quedaba poca comida y con sed uno de los amigos se adentró al bosque para buscar agua y en ese camino se encontró con los restos de un venado, cosa que no era habitual en esa zona, por eso se fue corriendo a contarle a sus amigos.

Mitos de Bolivia

Fue cuando se dieron cuenta que no eran los únicos en el bosque y que había un animal peligroso y silencioso, pero estaban atrapados porque para devolverse tenían vagas nociones, ya en la noche hicieron una fogata y escucharon un gran aullido que cada vez más se hacía mayor y más cercano, de repente algo apareció entre los matorrales y lo siguiente fue que uno de ellos fue mordido por una bestia mientras todos los demás corrían.

La sin pie

Cuenta la leyenda que una niña estaba muy enferma de uno de sus pies y por eso su familia la llevó al hospital. ¿Tal vez gangrena?, ¿tal vez diabetes?, lo siguiente fue que después de unas horas en el hospital y antes de cualquier diagnosticó, la niña murió en una camilla y junto a una muñeca. Desde entonces aparece en el hospital sin el pie y con su muñeca en brazos.

Pie grande de Santa Cruz

La siguiente leyenda ocurrió en un año donde las cosechas del altiplano no fueron buenas, lo que provocó un gran éxodo hacia La Paz y Santa Cruz, pero en esos años la gente era oprimida por el gobierno. El señor Don Constancio era una de esas personas que vivía en Santa Cruz y cuando tenía 17 años fue a trabajar como albañil a un lugar alejado de la ciudad.

Al parecer ese terreno estaba maldito porque allí mismo en un incendió murieron cinco niños, pero Constancio no sabía de esto. Los lugareños cuentan que allí vivía un ser extraño y peludo que parecía sacado de una película, un hombre extremadamente alto y con unos brazos cuernos que parecían espadas.

Para entonces, junto al joven Constancio trabajaban 7 hombres incluido el dueño del mismo, Don Rubén Antonio Perales, quién tenía dos empresas.

Mitos de Bolivia

Un día se fueron todos a beber y Don Constancio, aunque para ese entonces no tomaba, en medio de la celebración nuestro protagonista fue al baño, pero de pronto llegó a sus oídos un gran grito muy parecido a un gemido y de inmediato todo era pánico, las personas lloraban, gritaban y suplicaban salvación.

Don Constancio estaba muy sorprendido viendo con asombro cómo una extraña bestia devoraba a todo el mundo y con sus brazos como espadas los mataban en pedazos. El señor que nos cuenta hoy la historia del pie grande de Santa Cruz se escondió y cuando amaneció le avisó a la policía, pero nadie le creyó.

El espectro, asustando en los mitos de Bolivia

Las ferias de Tarija son armas de doble filo por un lado se muestra la gastronomía y los productos agrícolas, como la papa, la uva y entre otros, pero a la hora de volver estas personas a casa como el alcohol corre generosamente durante la feria esto trae problemas en la carretera.

Para llegar allá debes ir con carro, esto hace muchos años lo sabían tres jóvenes universitarios que la visitaron en busca de aventuras y cholas bonita, por lo cual decidieron pasar un fin de semana inolvidable en las ferias de Tarija, sin saber que se encontrarían con un espectro.

Alejandro le pidió a su padre el coche para ese fin de semana sin explicarle sinceramente que iba hacer, puesto que creía que lo único que tenía que cuidar era devolver el carro sano y salvo, algo así hicieron Melvin y Toño que en casa dijeron que iban a una fiesta dentro de la ciudad. Los tres tenían locos planes para ese fin de semana.

Reunían una buena cantidad de dinero entre los tres como para emborracharse mucho y consumir platos típicos, una vez allá notaron que en una mesa cerca había un grupo de mujeres que se encontraban bebiendo y ambos núcleos de amigos, estaban compartiendo unas miradas cómplices y coquetas, el único que no estaba feliz era Melvin.

Melvin con la presión grupal no aguantó y se fue a buscar otra compañía. Ya un poco alejado se quedó disfrutando de la música tradicional y socializar con otros amigos que encontró durante dos días, pero ya cuando se iban a devolver con el grupo con el que había salido inicialmente todos estaban muy borrachos y Alejandro puso la música a todo volumen en el carro para seguir la fiesta en la vía.

Alejandro en el camino por jugarle una broma a sus amigos se metió por un atajo que ni él conocía, pensando que tendría salida a la ciudad y Melvin empezó a grabar ese camino para sumar el vídeo al del alocado fin de semana, estando en el asiento de atrás preguntaba a sus amigos cualquier tipo de preguntas y grababa sus respuestas, cuando de pronto.

Encontraron a una hermosa joven en la vía y se pararon por lo curioso de encontrar a alguien en un camino así, ella les dijo que sus amigos la habían dejado ahí y preguntó si podía ir con ellos y la llevaron, Melvin estaba feliz porque la fin había alguien para él en ese fin de semana tan solitario, Toño se estaba quejando porque de repente empezó a oler como a putrefacción.

Ya tenían mucho rato manejando y no podían volver ni a la autopista ni llegar a la ciudad, los chicos estaban preocupados y en cierto punto la mujer empezó a llorar grave y desesperadamente para de repente decir que, en el punto que acababan de pasar era donde ella había muerto años atrás.

El único que sobrevivió al accidente fue Melvin y cuando lo contó todo al día siguiente se enteró también que no era la primera vez que esta mujer hermosa aparecía por los caminos para provocar accidentes ya que, ella había muerto por culpa de conductores irresponsables.

El pasaje del diablo

Entre los mitos de Bolivia destaca el que cuenta que una vez una abuela de pueblo relató que en el pasaje o la calle que se encontraba frente a su vivienda fue llamado en algún momento “La calle del Diablo”, aunque hoy sea el pasaje San Rafael de Cochabamba. Todo debido a que en la noche ese lugar se llenaba de demonios, diablos y cualquier tipo de fantasma.

Entre los demonios destaca uno que era llamado Correvolando cuyo trabajo era que si algún humano llegaba a pasar lo asustará o lo volverá loco y al parecer si te quedabas a ver desde alguno de los balcones a media noche, podías ver como pasaban las brujas por las carreteras, también se hacían sacrificios de la talla de caballos blancos, aunque en esa zona nunca se había visto alguno de este color.

La leyenda de la Sirena

Bello canto el de las sirenas, o por lo menos eso se cree, la leyenda de las sirenas de Tarija cuenta que en este pueblo de Angostura se pueden, y años atrás se podía aún más, escuchar los cantos de sirena, pero sobre todo o siempre lo han escuchado los hombres. Son ellos que tienen este privilegio, aunque pocos son los que han sobrevivido después de escuchar la melodía.

Mitos de Bolivia

Leyenda de la calle Jaén

De acuerdo con los mitos de Bolivia actualmente en la calle Jaén, de la ciudad de La Paz, pueden ser vistos duendes, fantasmas y otras figuras de antaño. El fenómeno paranormal es tan fuerte en esta ciudad que, aunque los clérigos cristianos pusieron la cruz verde que se supone ahuyenta espíritus, los mismos siguen apareciendo y dejándose ver. Según la leyenda hasta se pueden escuchar en las noches ruidos de tambores en los museos y cuando los guardias van a ver no encuentran nada.

Mitos de Bolivia que tratan sobre el amor

Los mitos de Bolivia que tratan sobre el amor no dejan de estar cargados también de mucho miedo, pero hay entre ellos algunos que revelan una visión del afecto eterno muy agradable y enternecedora que nos muestra en un perfil psicológico del boliviano a un ser que se concibe en parejas duraderas y estables.

El puente del Diablo

La leyenda del puente del diablo narra que, en un pueblo de Potosí, Bolivia, existió un puente que en realidad era mucho más que uno, debido a los seres que lo construyeron. En este mito encontramos a un joven campesino muy enamorado de una joven muy bella, es decir, un cholo y una chola que querían estar juntos. Pero la joven era hija del alcalde del pueblo, por lo tanto la relación estaba prohibida.

Cuando el padre se dio cuenta de lo que estaba pasando, debido a que los jóvenes se veían a escondidas, se le ocurrió la idea de hacer que el joven pagará por su hija, pero en un plazo que sabía que como era tan pobre no iba a poder cumplir y por lo tanto, no se la iba a llevar.

Solo le dio una semana y este muchacho aceptó, se fue a la ciudad de La Paz y trabajo de todo, hasta en trabajos humillantes, pero cuando estaba de vuelta y teniendo poco tiempo ya para poder cumplir con el tiempo que el padre de la chola le dio, se encontró atorado en una lluvia muy fuerte que no permitía avanzar al camión para llegar al pueblo y desesperado, el joven le pide ayuda al diablo quien a cambio le dice que le debe dar su alma cuando llegue la mañana.

El diablo tuvo que construir un puente para que el joven llegara porque el que estaba camino al pueblo se había caído, gracias a picar piedra toda la noche ya el puente estaba casi listo, pero el trato era que cuando estuviera listo y fueran ya la mañana siguiente el alma del joven pertenecería a el rabudo; sin embargo, camino a esto el chico se arrepintió y empezó a pedir ayuda a Dios.

Los ángeles de Dios empezaron a batallar contra el diablo evitando que pusiera la última piedra y así lo hicieron, la piedra nunca estuvo en su lugar y el cholo conservó su alma, gracias a Dios e incluso, pudo concretar su relación con la joven a la que amaba.

El Bibosi y el Motacú

En Bolivia hay dos árboles que actualmente son conocidos como Motacú y Bibosi, el primero es una palmera y el segundo es una especie de parásito porque crece pegado a otro árbol hasta que lo mata de tan solo robarle recursos y taparlo con su sombra.

Y alrededor de estos árboles nació una leyenda, en la que dos muchachos estaban enamorados, él era fuerte y trabajador además, estaba muy enamorado de una bella mujer con la que tenía un romance al que los padres de ella no aprobaban, por lo que arreglaron un matrimonio de la chola con otro joven.

Ella no podía negarse así que la última vez que fue a ver a su amor tomaron una decisión fulminante, hablaron largo rato durante la noche, lloraron de tristeza y antes de despedirse para siempre él la abrazó con tanta fuerza que ambos murieron en el acto, se cuenta que ese fue el lugar en donde nació el primer Bibosi en Motacú.

El cóndor y el loro de cabeza roja

Entre Cochabamba y Potosí había un loro, en el principio de todo cuando los animales eran hombres y mujeres y podían transformarse también en esto, el loro era verde oscuro de gran tamaño como si fuera un cóndor andino. El cóndor que también estaba por ahí empezó a sentir envidia del loro porque creía que los habitantes lo respetaban más.

Un día el cóndor divisó a una joven muy hermosa y se enamoró de ella hasta el punto en que se la quería llevar para su nido o cueva y así lo hizo, cuando estaba desprevenida la agarró con sus garras y se la llevó a lo más alto de la montaña, el loro observó todo lo que había ocurrido y se dispuso ayudar a la joven.

Después de algunas semana la muchacha estaba desnutrida por la falta de comida y el cóndor se transformaba a su forma humana para molestarla, el loro que había encontrado ya la cueva decidió entrar a salvar a la joven y encontró al cóndor. Entre ellos empezó una gran pelea donde el loro salió muy herido, pero la muchacha pudo salir en libertad para volver con su familia llevándose de recuerdo una pluma de cóndor y una pluma de loro.

La calle de la oreja

Cuenta la leyenda, de uno de los mitos de Bolivia más conocidos, que hace muchos años un padre y un hijo campesinos cuidaban su trigal en conjunto, pero cuando tocaban los turnos del chico, que generalmente eran en la noche, este siempre se quedaba dormido y cuando amanecía veían partes que habían sido comidas por un animal.

Una noche el padre ideó un plan para que en el momento en el que el joven se quedara dormido gracias a dos agujas puestas en su asiento, el chico se despertara y así pasó, cuando se durmió no pasó mucho tiempo para que el pinchazo lo despierte de nuevo y en ese momento pudo ver a un animal en los trigales.

Se trataba de una criatura extraña, parecida a un toro con muchos colores y de grandes dimensiones, el chico tomó su machete y fue hacía el animal para ahuyentarlo, de este encuentro el toro salió herido puesto que el muchacho le clavó el machete en la parte de atrás; sin embargo, pudo escapar y cuando el padre del joven se enteró por boca de su hijo, fueron en busca del animal aprovechando que el rastro de sangre los podía guiar.

Las pistas de la sangre los llevaron hasta una cuesta por donde subieron, todo parecía indicar que el animal se había metido en una cueva que estaba en el medio del cerro, el padre envió al joven dentro de la cueva con una punta de lazo atada en su cintura y después de unas horas se sintió halar de la cuerda en indicativo de que faltaba cuerda para continuar, por lo que tuvo que esperar un poco y terminar de entrar a lo profundo de la cueva.

Dentro de la cueva había otro mundo algo brillante y sorprendente que el chico se propuso explorar, aunque su padre estaba esperando por su regreso, el animal ya era historia, él quería conocer esa realidad. En su camino el joven encontró la casa de una hermosa joven quien lo invitó a comer con ella, en eso estaban cuando se hizo medio día y ella le pide que se esconda en un jarrón de semillas porque su padre llegaría en cualquier momento y él comía humanos.

La chica le dio mucha comida a su padre esperando hacer que quedará lleno y al terminar dijo que olía a algo especial, que quería comerse a ese humanito. Por eso buscó hasta que encontró el jarrón y vio al joven escondido al que sacó de inmediato, el hombre era el diablo y ya iba a comerse al joven cuando la hija le dice que no lo haga, porque ese es su novio a lo que el diablo no estuvo de acuerdo y le dijo que si no se iba se lo comería.

No se sabe si el joven era muy testarudo o estaba muy enamorado, pero estuvo en esa casa durante cinco días tratando de hacer que la hija del rabudo se fuera con él, pero la chica le decía que no y que se fuera, pero durante ese tiempo estuvo escupiendo en un plato que al final le daría a su amado para que se guiara en su camino de regreso.

Y luego le entregó el recipiente con su saliva asegurando que cuando estuviera perdido pusiera algo de saliva en el camino y preguntará por donde tenía que avanzar y además, le advirtió que en todo el camino no podía voltear de vuelta. Al joven durante el camino le fue muy bien, pero cuando llegó a la salida del mundo, justo en el último cerró antes de volver a la normalidad él volteó y se convirtió en piedra.

La niña de ojos negros

La niña de los ojos negros es otro de esos mitos de Bolivia que son muy populares, según la leyenda todo empieza con una niña no muy diferente al resto de las niñas del pueblo, a la que le encantaba jugar y su madre siempre la vigilaba. Pero llegó el día en el que a la niña le diagnosticaron cáncer y la madre un tanto desesperada no encontró otra solución para salvarla que venderle su alma al diablo.

Su deseo era que la niña se recupere y volviera a ser la niña juguetona de antes, el diablo aceptó, pero no antes de poner la condición de que la niña tuviera los ojos negros desde ese momento en adelante, la madre aceptó y la niña se recuperó, pero desde ese momento tiene los ojos negros.

La loca Jarichi

La leyenda de la loca Jarichi, es muy emblemática también entre los mitos de Bolivia, se trata de una jovencita muy feliz, animada y risueña que se convirtió en una señorita muy bella, que un día estando en su trabajo conoció a un joven muy atractivo del que se enamoró. Él correspondió a estos sentimientos y su relación inició, dos años después estando todavía juntos llegó el día en el que el joven se tuvo que marchar a otro pueblo.

Como la relación no siguió en la distancia, ni acordaron reencontrarse, ni se fueron a vivir juntos, Jarichi, como se llamaba la joven, entró en una crisis nerviosa y de ansiedad, empezó a vagar por las calles y las personas se acercaban solo para molestarla, se volvió loca, no comía, solo pensaba en su amor truncado y un día murió de hambre.

El pasaje de Santa Teresa de Sucre

Toda esta leyenda comenzó hace muchos años en el Convento de Santa Teresa de Sucre, cuya calle de enfrente está poblada de duendes, fantasmas y hasta monjas, pero solo pueden ser vistas si se pasa a la media noche, por eso el convento es famoso por ocurrir en ello muchas cosas misteriosas.

La aparición más conocida de las del convento trata de una joven que había llegado allí en contra de su voluntad y tenía un enamorado con el que se veía a escondidas, la muchacha antes de hacer los votos decidió matarse con su amado por eso se les ve pasar frente al callejón de la institución, recordando el amor que se tuvieron en vida.

El condenado, entre los mitos de Bolivia

En el principio de este mito encontramos a una pareja que se encontraba muy enamorada y ya estaban viviendo juntos cuando un día el hombre le dice a la mujer que ya había reunido suficiente para que celebraran su boda y le preguntó si quería se casaran, a lo que ella respondió aceptando y muy feliz.

Él estaba muy feliz porque iban a formar su familia y en eso se va a trabajar cantando, volviendo del trabajo le cayó una piedra encima, lo suficientemente grande como para aplastarlo y aunque pedía auxilio, nadie podía oírlo, su voz cada vez más gruesa indicaba que estaba en un gran peligro.

De repente llegó a la casa, su futura esposa estaba cocinando algo delicioso, pero él llegó apurado le dijo que agarrara sus maletas que iban a irse rápido para poderse casar de inmediato. Salieron apurados los dos y de camino a la iglesia donde se iban a casar a él le dio hambre, ella le preguntó si quería lo que había preparado y él dijo que lo que quería era un cordero.

Ella entró a una tienda que tenían a un lado en busca del cordero y el dependiente le preguntó si ese era su marido, ella dijo que sí y que se iban a casar, a lo que el hombre le responde que su marido es un condenado.

Pero que no se asuste que seguramente él estaba por allí porque quería cumplir la promesa que tenía con ella, por esto le dijo que lo llevara donde estaba el río y lo cruzara para que viera que él no lo iba a poder hacer nada y que le devolviera la promesa botando el anillo.

Sintiendo miedo y dolor por la muerte de su futuro esposo se acercó al condenado y le dijo que cambiaran de ruta para llegar más rápido con esto lo llevó hacia el río y el espíritu se empezó a asustar ella le dijo que debían cruzar pero él no quiso.

Ella tomó las maletas y cruzó, ya cuando estaba del otro lado volteó a ver al marido y notó que, efectivamente, este no podía cruzar. Allí se quitó el anillo que le había dado y le gritó que le devolvía su promesa y lanzó el anillo al río, luego salió corriendo sin ver atrás.

Sin duda esta es una de las leyendas, de los mitos de Bolivia, en las que más vemos sufrir a la figura del condenado una tan recurrente en el pensamiento y sentimiento nacional, todavía se advierte que si se pasa por un río a las tres de la mañana, a veces, se pueden escuchar llantos y lamentos de este hombre.

La virgen de las siete calles

La leyenda de la virgen de las siete calles se da en Santa Cruz de la Sierra en donde se cuenta que, existía una pareja de recién casados que acababan de tener una hija muy hermosa, la que era considerada la niña más bella del pueblo y le pusieron como nombre Zora.

Un día sus padres Antonio y Aurora estaban teniendo un paseo romántico por el campo y de pronto el padre de la criatura oyó algo en medio de la maleza y se dispuso a averiguar que era, cuando se encontró con un tigre.

Aurora quien había ido detrás de Antonio para ver qué estaba pasando recibió el disparo que Antonio tenía preparado para el tigre y esto acabó con la vida de su esposa, el hombre perdido en la culpa cayo en alcoholismo y por accidente provocó un incendio en su casa en el cual murió. Zora, sobrevivió porque había sido prácticamente abandonada en casa de su tía paterna, puesto que el papá ni la iba a visitar.

La tía de Zora la abandonó porque la odiaba por ser tan bella, con los años la niña creció y se convirtió en una hermosa mujer envidiada por muchos, la tía la volvió a buscar y la vendió como esposa a un hombre con la excusa de que eran muy pobres. Zora no estaba de acuerdo, pero decidió aceptar casarse con ese hombre creyendo que esto sería lo mejor a pesar de que fuera a sufrir.

Mucho tiempo después el esposo de Zora la dejo, vivía en otro pueblo con otra mujer y una amiga de la virgen la invitó a una fiesta en donde conoció a un hombre del cual se enamoró. Esto llegó a oídos del esposo de Zora, apareció para vengarse y terminó por matar al joven. Luego de esto el esposo se vuelve a ir y Zora decide no buscar más pareja. Por eso fue llamada la virgen de las siete calles, porque vivía en una esquina donde juntaban siete calles.

La leyenda de Guajojò

Esta es una de las leyenda de amor más hermosas que podemos encontrar entre los mitos de Bolivia, empieza mucho tiempo atrás e incluso, previo a la colonización, en la localidad de Chiquitanía donde una hermosa mujer que era hija del cacique de una de las tribus se enamoró de un indígena cuyo rango social no era tan elevado, pero como solemos ver el amor derribó las barreras de las clases sociales y las jerarquías, por ello acordaron verse a escondidas de todos en la selva.

Pero su amor se enfrentaría pronto a una gran dificultad y es que el padre de la joven los siguió y los descubrió en la selva, sin mediar palabra ni pensarlo mucho el padre decidió matar al novio de su hija, pero no lo hizo inmediatamente sino que esperó a encontrar un momento en el que el indígena estuviera solo, esto ocurrió en el encuentro siguiente al que logró hacer llegar tarde a su hija y cuando el padre vio al novio solo en la selva, lo mató.

La joven presentía algo y se adelantó lo más que pudo, pero cuando llegó su amado estaba muerto a los pies de su padre, él que no esperaba que lo viera en esa situación y no hallaba cómo hacer para calmar el desconsuelo que le había provocado a su hija. Cuando esta dijo que lo acusaría con la tribu, su padre que también era un chamán la convirtió en un ave.

El sonido de esta ave es Guayoyò porque esa fue la última palabra que dijo cuando aún era humano, Guayoyò el nombre de su amado y su propio nombre como ave desde entonces.

La casa del destacamento

La casa del destacamento es uno de esos cuentos parte de los mitos de Bolivia que impresionan por revelar la influencia de la palabra de los mayores en el inconsciente colectivo de país. Todo este mito empieza con las palabras que narra una abuela en un pueblo boliviano, según ellas las ancianas de ese pueblo contaban acerca de una casa muy antigua que era habitada por un señor al que lo acompañaba su hijo.

El hijo y el padre tenían una relación bastante afectiva, se querían mucho, pero un día una terrible enfermedad acabó con la vida del joven lo que los separó amargamente para siempre y a partir de allí, el señor no paraba de llorar hasta que tuvo un sueño en el que su hijo se le aparece y le pide que ya no llore, porque su llanto no lo dejaba irse en paz y hasta que su padre no dejará de estar triste no se podría ir tranquilo.

Desde entonces el padre dejó de llorar para ayudar a su hijo a irse tranquilo y buscó otras maneras de drenar su tristeza como lo son las buenas amistades y la fe, esto lo cuentan las abuelas y coinciden en que el amor familiar es muy importante y puede ayudar mucho al alma.

El elixir de la verdad

Con esta leyenda cerramos esta serie sobre mitos de Bolivia, nunca dijimos que fueran historias porque consideramos los mitos y las leyendas como registros históricos cargados de un componente imaginario, pero las apreciamos por su carga cultural como contenedoras también del elixir de la verdad.

Tal como el que creó aquel científico en Bolivia que hace muchos sostenía haber encontrado el elixir de la verdad con el cual ya los hombres no iban a tener ningún problema; sin embargo, este grito pareció resonar en el vació porque con el tiempo no consiguió hacer que su invento fuera conocido y ya después de muerto el elixir estaba enterrado con el científico hasta que un día fue robado del cementerio sin que nadie supiera quién había sido el responsable.

Pero aunque hubo mucho temor en realidad el elixir estaba en manos inocentes, las tenía un niño que había escuchado mencionar que un científico había inventado tal maravilla y por eso emprendió su búsqueda para que ya no le pegaran más por las cosas que hacía su hermano.

Luego en la próxima travesura que hizo su hermano el niño no tuvo más que aplicar un poco del elixir cuando lo iban a culpar a él y su madre entendió que no era el culpable, pero, no solo eso sino que le pidió disculpas por todo el maltrato que antes le había propinado sin merecerlo. Luego de esta misión cumplida el niño devolvió el elixir al guardia del cementerio y fin, estos fueron los mitos de Bolivia.

Sabemos que tal vez fueron muchos pero seguramente también te parecieron divertidos, tiernos o espeluznantes para más sube y baja de emociones te invitamos a seguir leyendo las impresionantes leyendas de Querétaro.

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