Oración a las almas del purgatorio, ¿cómo se hace?

Según la fe cristiana, una vez producida la muerte, algunas almas deben pasar por un proceso de purificación en un ámbito especial, previo alcanzar la gloria de partir hacia el ansiado cielo. La feligresía puede ayudarles, mediante la oración a las almas del purgatorio.

Oración de los cien réquiems

Existe un conjunto de plegarias y prácticas religiosas que, según la Iglesia Católica, sirven para ayudar a las almas del purgatorio, a salir de ese estado transitorio, esa oración, es una devoción carmelita, útil para tal fin. Se trata de una plegaria sencilla, la cual puede recitarse diariamente. A continuación, se presenta esta oración a las almas del purgatorio.

El día aterrador cuando el cielo y la tierra se estremecen, oh Señor, sálvame de la muerte eterna. Oh Señor, también concédele a las almas, reposo eterno y luz por siempre. Amén

Según Macabeos 12, 46, la práctica de orar por las personas fallecidas, a fin de que estas logren liberarse de los pecados cometidos en el transcurso de sus vidas, es algo loable y sano para quien lo ejecuta. Si te interesa este tema, te recomendamos leer el siguiente artículo: Oración de sanación espiritual

Oración para salvar 1000 almas

Se dice que Santa Gertrudis, recibió del Omnipresente una oración a las almas del purgatorio, la cual serviría para rescatar mil almas, cada vez que se pusiera en práctica. Si se realiza dos veces, se estaría impulsando dos veces también, la emancipación de estas almas. Es recomendable, al finalizar esta plegaria, solicitarles a estas, que una vez liberadas, expresen sus intenciones a través de la oración.

oracion a las almas del purgatorio

Para la Virgen María, con esto se pueden liberar muchas almas. Y para las almas del purgatorio, las lesiones que ostentan, calificadas como santas, son un gran premio. A continuación, la oración.

Oh Padre Inmortal, hoy te doy, en unión de todas las misas que se celebren en el mundo por las santas almas del purgatorio, la hermosa sangre del Mesías, tu Divino Hijo. Amén.

Modo de practicar la centena del Réquiem

La centena del Réquiem es una devoción, que busca propiciar la liberación de las almas, mediante la realización de un rosario. No se trata aquí, de elevar exclusivamente una oración a las almas del purgatorio, sino más bien, efectuar una serie de oraciones, con el uso de un rosario común. El rosario debe ser de cinco decenas, de tal forma que, al darse dos vueltas al rosario, se formarían las diez decenas equivalentes a la centena del Réquiem.

Al inicio de cada decena, se recitan dos oraciones, inherentes a la señal de la cruz y el misterio correspondiente; al finalizar, se hacen dos plegarias. A continuación, las oraciones señaladas.

  1. En el nombre del Omnipresente, del Mesías su Divino Hijo y del Santo Espíritu. Amén
  2. Proporciónales Padre, el eterno descanso, y que refleja para ellas la luz eternamente. Amén. (Repetir 10 veces).

Finalizada cada decena se recitan las oraciones que se presentan a continuación, recomendándose además hacer la oración del Salmo 129.

Almas venerables, almas del purgatorio eleven al Omnipresente una oración por mí, que así mismo yo pediré por ustedes, intercediendo ante él, para que alcancen la gloria del paraíso. Amén.

Padre Infinito, hoy te entregamos el sacrificio de nuestro Mesías, su sangre, pasión y muerte, las afectaciones de la Santísima Virgen y los apuros de San José, por el perdón de nuestros pecados, la independencia de las almas del purgatorio y el arrepentimiento y transformación de los pecadores. Amén.

Cada decena contiene una oración, las cuales se presentan a continuación.

Primera decena

Te entrego mi amado Mesías, para ayudar a las almas del purgatorio, la gloria de tus martirios, tormentos y dolores experimentados, por nuestra salvación. Así mismo, empiezo por contemplar la sangre que emano de tu cuerpo, debido a la tristeza y desasosiego que te sobrevino en Getsemaní. Amén.

oracion a las almas del purgatorio

Segunda decena

Te entrego mi amado Mesías, para ayudar a las almas del purgatorio, el inmenso dolor que lastimó tu corazón, al observar cómo Judas tu amado y favorecido discípulo, un día se convirtió en tu perseguidor, traicionándote mediante un beso impío, para entregarte a tus brutales enemigos. Amén.

Tercera decena

Te entrego mi amado Jesús, para ayudar a las almas del purgatorio, la admirable tenacidad con que soportaste la tortura a que te sometieron los soldados, llevándote sin resistencia de Anás a Caifás y de Pilato a Herodes.

Herodes hombre vil quien, demostrando su desprecio, te expuso, ante la burla y ofensa del pueblo, para luego entregarte al gobernador romano. Amén.

Cuarta decena

Te entrego mi amado Mesías, para ayudar a las almas del purgatorio, la aflicción que aturdió tu espíritu, cuando el pueblo judío, prefirió a Barrabás un insurrecto homicida, que a ti, amado Jesús. Para luego de ser atado a una columna, tú que eras el inocente y justo entre todos los hombres, fueras azotado vilmente sin ninguna piedad. Amén.

Quinta decena

Te entrego mi amado, para ayudar a las almas del purgatorio, la ignominia y vergüenza que tuviste que soportar, cuando para descalificarte como rey, colocaron en ti una corona, una tela púrpura sobre tu cuerpo y una caña como cetro; para luego Pilatos exponerte ante el pueblo con la burlesca expresión de ¡He aquí al Hombre! Amén.

Sexta decena

Te entrego mi amado Mesías, para ayudar a las almas del purgatorio, la generosa misericordia y el profundo sufrimiento que experimentaste, cuando de manera despiadada fuiste apartado de María, tu amada madre, quien había acudido a tu encuentro para prodigarte un abrazo. Amén.

Séptima decena

Te entrego mi amado Mesías, para ayudar a las almas del purgatorio, los insólitos y terribles martirios sufridos, cuando colocado tu cuerpo cubierto de sangre, por las torturas conferidas, sobre una cruz fuiste crucificado, atravesando tus manos y pies con clavos. Para luego elevarte en el infame tablado. Amén.

Octava decena

Te entrego mi amado Mesías, para ayudar a las almas del purgatorio, la desesperante sed que sufriste en esos momentos de martirio; ansia de beber un poco de agua para calmar tu sed, pero también anhelo de almas que te ayudarán en tan cruel agonía, pero recibiendo solo a cambio vinagre, repudio, e ingratitud. Amén.

Novena decena

Te entrego mi amado Mesías, para ayudar a las almas del purgatorio, las aflicciones y castigos que tuviste que soportar durante tres horas, colgado de la cruz crucificado, experimentando el rigor y el sufrimiento de las contracciones de tus extremidades; padecimiento agudizado por la presencia de tu madre, quien con gran dolor fue testigo de tu agonía. Amén.

oracion a las almas del purgatorio

Décima decena

Te entrego mi amado Mesías, para ayudar a las almas del purgatorio, el dolor y la tristeza que sufriera tu madre, la Santísima Virgen María, al tener que presenciar la muerte de su amado hijo; soportando en su tierno corazón el pesar de acogerte en sus brazos, cuando te retiraron de la cruz. Amén.

Imploración de la Divina Misericordia

La Divina Misericordia, representa en el contexto del cristianismo, una importante devoción, inspirada en la fe absoluta de que Dios, ha de perdonar todos nuestros pecados, esto, gracias al sacrificio hecho por su hijo, quien pago por adelantado todos los pecados que hayamos cometido.

En este sentido, siendo el Mesías nuestro Libertador, más no Juez de nuestros actos, depositar en su infinita misericordia, la confianza del ansiado perdón, es un hecho garantizado. A continuación, se presenta una oración a las almas del purgatorio, sustentada en la Divina Misericordia.

Desde lo más profundo de mí ser, nace este grito Señor, si mi Señor, para que mi voz sea escuchada, de tal forma que tus oídos puedan percibir diáfanamente mi súplica. Estoy consciente que tú llevas registro de todos los pecados, pues para ti no hay nada oculto, ante esto ¿qué podría uno hacer? Pues de ti depende otorgar el perdón de los pecados, pues tú eres la autoridad a quien debemos respeto.

Confió en el Señor, mi ser aguarda por él, mi ser aguarda por su mensaje; mi ser permanece a la espera del Señor, tanto como el vigilante que se mantiene expectante al arribo de la aurora. Mi confianza es incuestionable, pues de él proviene la Divina Misericordia, que ha de lograr con abundancia nuestra liberación y el perdón de los pecados cometidos por Israel.

Señor Jesús, por las virtudes emanadas de tu Sagradísima Pasión y Muerte, te pido piedad por nuestro prójimo, los hermanos difuntos, compadécete de ellos. Amén.

Oración a las almas del purgatorio

Las plegarias dirigidas a socorrer almas en pena, son necesarias dentro de la litúrgica cristiana, para limpiarlas de pecado. A continuación, se presenta otra oración a las almas del purgatorio y posteriormente, se ofrecen invocaciones.

Señor mío, todopoderoso, pletórico de generosidad y atención a las necesidades del prójimo, no desampares a las ánimas, apoya a mis padres y ancestros. Amén.

Las Invocaciones

Socorred a mis parientes, seres cercanos y los que me apoyan en lo espiritual y material; socorred a amigos y subalternos, y merecedores de amor y bendiciones; socorred a quienes he dañado y me han perjudicado; socorred a los que prefieras y a los que en las buenas y en las malas te acompañan; socorred a los que te adoran y a los necesitados de auxilio; socorred, los carentes de libertad y a los olvidados.

Socorred a los comprometidos con la iglesia y a los que teniendo fortuna, en esta, son pobres; socorred a los poderosos que tienen conducta servil y los que, sin reconocer su ceguera, ahora lo saben; socorred a los soberbios que saben utilizar el tiempo y a los pobres que nunca se esforzaron por lograr fortuna; socorred los indiferentes a la oración, y a los perezosos ciegos ante la bondad.

Socorred los infieles incrédulos, que descuidan los sacramentos, y pecadores reincidentes inconscientes de la gracia divina; socorred a los progenitores protectores de sus crías, y las autoridades pendientes de sus subalternos; socorred las personas materialistas y también los irresponsables consigo mismos; socorred los insensibles frente a la muerte ajena, y a los que llevaron una vida banal.

Socorred a los que tuvieron grandes responsabilidades, y compromisos de estado; socorred a los ministros de culto, maestros y orientadores; socorred a los exigidos curas y párrocos de la iglesia y toda persona con espíritu religioso; socorred al cruzado que da su vida y los que mueren en batalla; socorred los sepultados en océanos y los fallecidos repentinamente; socorred los muertos sin sacramentos.

Concédeles, Dios, paz y descanso por siempre, reflejando en estos, tu iluminación divina. Amén.

Nota: cada invocación finaliza con la frase: ¡Hijo de Dios, protégeme!

Oración de San Agustín

San Agustín fue un personaje, polémico, siempre se preocupó por desentrañar misterios significativos de la iglesia, como, el problema del bien y el mal, la comprensión de la Santísima Trinidad, y la Omnipotencia de Dios; estos temas, generaron interés en la época y la iglesia los asumió como principios teológicos. La oración a las almas del purgatorio de San Agustín, representa un aporte significativo al fortalecimiento de la iglesia como institución. Véase a continuación esta plegaria.

Amado hijo de Dios mío; que en su tarea por salvar al mundo, te propusiste en vivir entre los hombres, no te negaste a la circuncisión, los judíos te marginaron, traicionado con un ósculo por uno de tus discípulos

Amarrado, hecho sufrir enormemente y conducido a su muerte sin oponerse; hiciste acto de presencia ante las autoridades (Herodes, Pilato, Caifás), ofendido, y acusado con argumentos falsos, cacheteado, insultado vilmente.

Descarnado por latigazos, coronado con púas, golpeado con garrotes, su rostro ensangrentado fue objeto de guasa; impúdicamente exhibido, martillado en la cruz, y erguido en ella, colocado entre delincuentes, y visto como tal, disponiendo a que bebiese posca y mortalmente penetrado un lateral de su cuerpo con una lanza.

Libérame santo Padre, tú que sufriste tantas humillaciones entre nosotros; a las ánimas, que purgan sus penas, condúcelas a un remanso, junto a ti y a tu santidad, libéranos, por lo alcanzado en tu Santísima Pasión.

Libéranos gracias a tú bendito padecimiento en la cruz, de los sufrimientos del averno, y así ser digno de entrar al reino, donde llevaste al buen ladrón, que murió junto a ti, que vives y gobiernas con Dios Padre y el Espíritu Santo por toda la eternidad. Amén.

Visita al cementerio

Rogar por las almas que sufren en el purgatorio, intentando purificarse, al haber sido contaminadas por su acción pecadora, es una tarea que cualquier cristiano debe emprender; la oración es un camino para lograr su redención; en esta oportunidad presentamos como oración a las almas del purgatorio, un rezo dirigido a los deudos que reposan en algún campo santo.

Me arrodillo sobre el lugar, donde yacen los cuerpos de mis ancestros, mis seres queridos, mis hermanos de vocación religiosa, antes de partir a la eternidad; Pero ¿qué puedo hacer mi Dios?, tú que moriste por nosotros, adquiriste la eterna vida para todos, con tú sangre; sé que vives y tienes oídos para mis súplicas, siendo magnánima tú gracia obtenida por la redención.

Considera, mi Dios, todo lleno de bondad, la redención de los espíritus, de mis adorados muertos. Libéralos de sus sufrimientos y pesares y abrázalos en tu vientre lleno de virtuosismo, y conjuntamente con tu ejército celestial, puedan librarse del sufrimiento y el tormento; así, de esta forma os alabarán, gozarán junto a ti, mi Dios, en el edén glorioso, por todos los siglos. Amén.

Mensaje de nuestra madre a un alma

Otra forma de rogar, es realizar una oración a las almas del purgatorio, partiendo de la persona, que quizás sea su principal deudor, una madre. A continuación, les presentamos el pronunciamiento de la madre, sobre la importancia de rendir culto a las almas que dirimen sus pecados en el purgatorio.

Se debe rezar, por las ánimas que sufren en el purgatorio, a quienes honro con mi presencia y necesitan de vuestras oraciones para liberarlos. De la misma manera forma, mis hijos, como ellos necesitan sus rezos, nosotros requerimos de sus favores.

Son infinitas las ánimas que sufren por no gozar de intermediación, así, es que les ruego, mis hijos, que realicen todo el sacrificio posible, para lograr la salvación de esas almas pecadoras.

Obedecer a la reina madre del cielo, la Virgen Madre de Dios, todo lo que ella pida, es por nuestra salvación. Les reitero, no sean perezosos y rezad todo el tiempo para que puedan pedir por sus hermanos,

Al orar por ellos, están pidiendo salvación para ustedes también; esto deben tenerlo siempre presente. Deben tratar de no llegar al juicio final, sin tener trabajos misericordiosos, deben rezar por los vivos y por los difuntos.

Que el costal de méritos en el cielo, sea llenado con obras de caridad y de esta manera podrás hacer mérito suficiente ante el examen de vida final. Yo, los amo a todos mis hijos y aspiro cuidarlos en mi santo corazón, y siempre tener en mente, ofrendar a sus familiares y deudos fallecidos, al padre de Dios, en su vida terrenal San José.

Finalizado el mensaje, se debe recitar la oración de los 100 réquiems, practicados de la siguiente manera: diez veces, con la invocación final; así se completa la oración a las almas del purgatorio. Si te interesa este tema, te recomendamos leer el siguiente artículo: Novena a San José

Respecto a lo anterior, el Papa León XII, dictó cincuenta días de solvencias de pecados por cada cien réquiems y el Padre Clemente XI, dio cien días libres de pecados, por recitar el Salmo De Profundis y los cien réquiems, además, una absolución total si las oraciones se realizaban durante doce meses y sometidos a algún sufrimiento.

¿Cómo ayudar a las almas del purgatorio?

Es importante destacar el hecho, que cuando se procura la salvación de un alma en pena, en proceso de redención en el purgatorio, también se está trabajando por la salvación personal, como se ha dicho, hay que buscar tener una vida que contenga acciones cargadas de bondad, que incline la balanza de la vida hacia el bien, dirigida a conseguir la vida eterna, cuando se esté frente al trono de Dios.

Es decir, no solo basta, con recitar la oración a las almas del purgatorio, se pueden realizar otros procedimientos que ayudarían a estas almas en pena, a redimirse ante Dios y lograr la vida eterna. Existe otro elemento a destacar, es que cuando se aboga por las ánimas en proceso de purificación, ellas están conscientes de tu trabajo, a favor de su liberación.

oracion a las almas del purgatorio

En consecuencia, pueden comportarse muy agradecidas por el trabajo que realizas por ellas, fortaleciendo entonces, no solo tu vida personal y material, concediéndole gracias y aportando bendiciones a tu evolución espiritual, garantizándote buen tránsito a la vida eterna. Entre las acciones que se pueden realizar para apoyar en su proceso de purificación a las almas en pena, además de la oración a las almas del purgatorio, están: la Santa Misa, la Oración, y las Indulgencias.

Estas ceremonias, su práctica emprendida con la mayor carga de fe y devoción cristiana, siguiendo los sistemáticos pasos que la litúrgica religiosa recomienda, tiene un efecto maravilloso, impresionante, sobre la purificación de las almas en el purgatorio, sin olvidar que no solo se trata de alcanzar a estas entidades en pena, la persona que invoca por ejemplo la oración a las almas del purgatorio, está ganando indulgencias que le permitirán acceso a la vida eterna

La Oración

Esta representa una de las formas más sencillas de llegar desde nuestras almas, al espíritu atormentado de un ánima en el purgatorio, es un mensaje por pequeño que sea, Dios nuestro Señor aprecia, valora. El efecto en la entidad divina es extraordinario, entre los rezos más recomendados están: El oficio de los difuntos, el Salmo 50, el Vía Crucis, y el Santo Rosario.

Además, estas oraciones de gran potencia muy apreciadas por la Divinidad, se recomienda acompañarlas con la comunión o eucaristía, y con el acto litúrgico de la confesión, si un familiar perece, sus deudos más allegados deben comulgar y confesar por la ascensión del alma del fallecido.

La Santa Misa

Un ritual de gran fuerza a la hora de trabajar por la purificación de las almas en el purgatorio, además de elevar la oración para las almas del purgatorio, lo constituye el ceremonial de la Santa Misa, la cual en su esencia, posee una acción energizante santificadora entre niveles; en primer lugar, para las personas que participan en la ceremonia; luego, destaca al sacerdote que orienta la misa; y finalmente, a quien se le ofrece la misa.

 Las Indulgencias

Una de las formas de procurar la salvación de las almas en el purgatorio, consiste en la práctica de la indulgencia, esto consiste en realizar una serie de ceremonias o acciones, que van “lavando “el alma del pecado cometido, esta situación puede presentarse tanto para el que hace vida terrenal, como aquella que en el purgatorio necesita deslastrarse de los pecados cometidos.

Existen dos formas de perdones, una se conoce como parcial y otra que se define como plena o plenaria. Para ganar perdones se debe estar en consonancia con la gracia de Dios, en la medida que se realicen acciones meritorias de su gracia, los pecados en la vida terrenal y en el purgatorio se van eliminando, por ejemplo, cuando se atiende a un difunto. Dios en su misericordia sopesa la acción, dándole satisfacción de ser disminuida sus penas, cometidas en vida.

Las acciones para lograr indulgencias plenas son: la confesión, la comunión, orar por la salud del máximo pontífice; además de las siguientes actividades: orar por los fallecidos cada segundo día de noviembre; acudiendo a rezar a la iglesia el día de tu Santo; orando en familia el Sagrado Rosario; rezando al Santísimo Sacramento media hora diaria; leyendo la biblia una hora al día; besar el viernes santo la Santa Cruz, y rezar la oración de Jesús crucificado el viernes santo con un crucifijo en la mano.

oracion a las almas del purgatorio

Oración a Jesús crucificado

Una de las formas para ganar indulgencia divina, no solamente es recitando la oración a las almas del purgatorio, sino también rezar el viernes santo con el mayor fervor posible la oración a Jesús crucificado. Esta oración permite obtener la indulgencia parcial o plena; si es parcial, basta con realizar el viernes santo luego de comulgar, con pronunciar una frase al Santísimo basta, por ejemplo: Alma de cristo, oh mi amado y buen Jesús.

En caso de la indulgencia plena o plenaria, se alcanza cuando luego de la comunión, el creyente recita cotidianamente la oración completa de Jesús crucificado, con el crucifijo en la mano. Concentrando el interés, la motivación del creyente en la purificación de las almas del purgatorio. A continuación la oración.

Oh, adorado y bienaventurado hijo de Dios, obsérvame mi adorado y bienaventurado hijo de Dios, arrodillado ante tu venerable gracia. Te pido que pongas en mi pecho, sentimientos de bondad, vocación, optimismo, paz, y misericordia. Que sienta en lo más profundo, arrepentimiento por mis acciones negativas, y una gran necesidad de enmendarme.

Yo, con el amor más grande y fervoroso y mi mayor espíritu compasivo, me centraré en el dolor que te causaron las cinco úlceras, considerando lo que dijo de ti, mi Señor, el gran David. Me han perforado mis manos, mis pies, y se puede percibir en mi osamenta, totalmente mis huesos. Amén.

Si le gustó nuestro artículo, le invitamos a revisar más temas interesantes dentro de nuestro blog, como puede ser: Oración cruz de Caravaca

Deja un comentario