Oración a Santa Inocencia, conoce todo para rezar a esta mártir

En momentos de dificultad es común efectuar una oración al santo de nuestra devoción, este ritual debe ejecutarse con fe y conciencia respecto a quien nos dirigimos. A continuación, se presentan aspectos resaltantes que se deben conocer a la hora de realizar la oración a Santa Inocencia.

La historia que respalda la oración

La historia de Santa Inocencia se remonta a los hechos acaecidos más o menos 300 años d. C. alrededor de la vida y deceso de una niña romana, en tiempos en que el cristianismo luchaba por afianzarse en el seno de la sociedad de aquel entonces, como guía espiritual de los seres humanos; ello, según las enseñanzas que había dejado Jesucristo. Si te interesa este tema, te recomendamos leer el siguiente artículo: Virgen de Lourdes

Se sabe que el reconocimiento de Jesús como hijo de Dios, en la época que le tocó vivir, fue una situación controversial, que despertó suspicacia y temor no solo por parte de las autoridades religiosas judías, sino además del poder político imperante en ese momento. De hecho, Herodes, rey de Judea, al tener conocimiento del nacimiento de un niño, que según se rumoraba, vendría a reinar sobre todo el mundo, manda a ejecutar una acción sin precedentes.

El temor de Herodes ante la posibilidad de que efectivamente, otra persona viniese a disputarle el poder político, lo lleva ordenar el asesinato de todos los niños que para ese momento tuviesen menos de dos años. ¿Por cuál delito?, ninguno, muchos niños murieron, un genocidio cometido contra seres inocentes solo para erradicar de manera absoluta toda posibilidad de que un niño, llamado Jesús, creciera y se convirtiese en rey.

A partir de estos acontecimientos, más adelante en el ámbito del cristianismo, hacia finales del siglo IV y V, se empezó a conmemorar cada 28 de diciembre, el día de los santos inocentes, como para no olvidar tan trágico suceso. Un acto si se quiere en reconocimiento a la santidad e inocencia de estos mártires asesinados.

Como se observa, la expansión del cristianismo como doctrina de vida y religión, implicó desde tiempos remotos, persecución, tortura y muerte de muchos inocentes, ante la codicia, odio, e intolerancia, por parte de quienes no compartían las enseñanzas de Jesús. Sin embargo y pese a las injusticias cometidas, la Iglesia logró formalizarse e institucionalizarse, ya hacia el 300 y 400 d.C.

Ahora bien, el hecho de que la iglesia haya alcanzado para esta época, el reconocimiento formal, por parte de las autoridades políticas romanas bizantinas, no quiere decir que el rechazo y la intolerancia hacia las enseñanza de Jesucristo hubiesen desaparecido. Desafortunadamente la incomprensión e intolerancia, hacia este credo religioso llevó a una persona, específicamente un padre de familia a cometer en esos tiempos, un acto abominable.

Y es aquí en este punto, donde nace la historia de Inocencia, una niña romana, según se dice, se sentía atraída por la fe cristiana, las enseñanzas de Jesús y todos lo referente a los rituales cristianos. Es importante destacar aquí, que esta inclinación religiosa, no era compartida por su padre, quien, todo lo contrario, sentía rechazo de esta, por considerarla inútil.

No se tiene claro el motivo de tal aversión, algunas hipótesis se manejan, como aquella según la cual, este señor se sentía muy frustrado por la muerte de su mujer, la madre de Inocencia. No obstante, se tiene referencia para esa época que, era común la disputa entre creyentes y no creyentes, e incluso entre cristianos. El tema religioso y figuras de culto, desde las diferentes perspectivas, era motivo de disputas y desencuentros, muchas veces con violencia.

Se tiene conocimiento, por ejemplo, que el emperador Constantino de Roma, ya formalizada la Iglesia Católica, ante las disputas, se vio obligado a reunir todos los líderes religiosos cristianos de la época, para exigirles posturas comunes ante la adoración de Dios nuestro Señor, exigencia política, que condujo a la unificación por lo menos del ritual católico.

Desde esta referencia, es posible entender que el padre de Inocencia, no escapase a algún tipo de insatisfacción respecto a la fe católica. A tal punto, que lo llevó a exigir a la joven Inocencia, que se apartara de esta religión. Cosa que no ocurrió, puesto que Inocencia gracias al contacto con el mundo cristiano de la época, ya estaba totalmente convencida y segura de su fe y de pertenecer a la Iglesia Católica.

Pero, ¿de dónde le nacía a Inocencia esta inspiración religiosa? Se dice, que a espaldas de su padre y gracias a la amistad con una monja, con quien compartía sus inquietudes, tomó clase de catolicismo, iniciando así, su aprendizaje en todo lo que tiene que ver con la fe cristiana y sus rituales.

En estos cursos, para beneplácito de Inocencia, ella tuvo la oportunidad de conocer todo lo relacionado con los acontecimientos que rodearon la vida de Jesús, María y José, los apóstoles y, sobre todo, la vida de lucha y sacrificio que, hasta la fecha, había significado para los cristianos el reconocimiento del cristianismo y su doctrina.

Es comprensible que, el conocimiento de los mandamientos, las enseñanzas contenidas en la Biblia y la importancia de los sacramentos, le sirvieron no solo de inspiración para afianzar su fe sino, además, para consolidar su compromiso como católica creyente, mediante el sacramento de la comunión.

Nuevamente, a espaldas de su padre, con su firme determinación y bajo los auspicios de su amiga la monja, Inocencia, trajeada con un hermoso traje blanco que le facilitara esta, acudió a la iglesia para cumplir con el sagrado sacramento de la comunión. De esta manera, Inocencia cumplía con el gran sueño de recibir en su vida, el cuerpo del Jesús. Es de imaginarse la alegría y gozo experimentado en este momento por la niña, quien seguramente hubiese querido compartirlo con su madre.

No obstante, haber actuado al margen de la opinión de su padre, le trajo graves consecuencias; pues al regresar a su hogar y contarle a su padre lo que había acontecido, y que para ella tenía un gran significado, este señor lleno de furia, la asesinó mediante una puñalada en el pecho. Vecinos del sector, ante los gritos escuchados, ingresaron a la casa, llevándola en brazos hasta la iglesia. Su padre huyó y no se supo más de él.

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La intolerancia de este hombre, que lo llevó a cometer homicidio en contra de su hija, condujo a dos importantes consideraciones: por una parte, se puso de manifiesto en esa época, el primer acto de persecución por motivos religiosos, y por la otra, dio lugar a una mártir de la cristiandad, tan equivalente a la de los santos niños inocentes de la época de Herodes.

Esta niña inocente, que murió solo por el hecho de querer consagrar su vida a Jesús, cumpliendo con el sagrado deber de la comunión, fue sepultada en Santa Ciriaca en Roma. Posteriormente en 1786, su cuerpo fue trasladado por un sacerdote, hasta México lugar donde reposan sus restos en la Catedral de Guadalajara, lugar donde se le venera y reza con la oración a Santa Inocencia.

Oración a Santa Inocencia

La trágica historia de Inocencia, un ejemplo de constancia, fe y compromiso con Dios y la iglesia, aunado a un conjunto de fenómenos paranormales luego de su muerte, ha servido de inspiración a la feligresía, quienes desde entonces, le rinden homenaje, solicitándole ayuda para solventar sus problemas. Estas solicitudes van acompañadas de la oración a Santa Inocencia, plegaria que se presenta a continuación.

Oh mi Dios, rendido a tus pies y de rodillas, acudo ante ti para ofrecerte mi existencia. Con el más grande amor que nace de mi corazón, hoy te ofrezco mis palabras, pensamientos, mis acciones, y mis sentimientos. Te concedo los aspectos más profundos de mi ser, mis sueños, mis anhelos, y mis esperanzas. Todo esto en virtud del gran amor que te profeso, para servirte por siempre con todas mi fuerzas, talentos y energía.

Lléname con tu sabiduría, para que yo sea una buena persona cuyas acciones sean dignas de ti. Permíteme cumplir con tu santa voluntad. Que yo sea fiel cumplidora de tus deseos, pues lo único que abriga mi corazón es servirte y alabarte. Colma mi pecho con tu infinito amor.

Enséñame Padre la virtud de la humildad, para que yo pueda ser esa persona capaz de ejecutar las obras de buena voluntad que tú me encomiendes. Muéstrame el camino a seguir para que el orgullo, la arrogancia y el individualismo, desaparezcan en mí, de tal manera que yo sea una persona capaz de auxiliar al prójimo, sin pensar que yo sea el centro del mundo. No permitas que pierda mi inocencia.

Anima en mí ser, el deseo ferviente de hacer el bien por encima de todo, tal y como lo hizo Jesús, en vida, prodigando amor por doquier, pese a las injusticias del mundo. Tengo la certeza que tu presencia en mi vida es esencial para seguir adelante, pues sin ti mi rumbo es desconocido. Nada me haría más feliz, que tu santa voluntad, se cumpliese a través de mi persona.

Permite que tus deseos sean los míos también, de tal forma que yo solo haga lo que tú quieras que yo haga. Hoy te ofrezco mi existencia, pues es mi deseo servirte y adorarte por el resto de mis días. Adórate y servirte para siempre. Me encomiendo a ti, dejando mi vida a tu cuidado y protección, Amén.

La leyenda de Santa Inocencia

La figura de Santa Inocencia y su devoción, ha generado un sinfín de interpretaciones, de variado tipo de consideraciones sobre su origen, sobre cómo llegó a convertirse en mártir de la iglesia cristiana católica y por supuesto, sobre su poder milagroso. Sus feligreses piden favores a través de la oración a Santa Inocencia, asegurando que esta les cumple sus deseos y en consecuencia, ayudándoles a salir de las crisis personales en que se encuentren. De ahí su carácter milagroso.

La oración a Santa Inocencia, se sustenta en la leyenda que habla de que, como hecho histórico y como se dice, ella en vida fue víctima de la falta de amor y comprensión de su padre.

Por lo tanto, cuando le suplicas demostrándole cariño y afecto sincero, no hace otra cosa que favorecerte, gratificándote tu querencia, por eso es que, recitando la oración a Santa Inocencia, no solo te acercas a ella en su santidad, sino que te reconoces como un ser cargado de amor y de afecto.

Se debe recapitular que, en los años 1700, su cuerpo fue a parar a México, siendo colocados en la Iglesia de la Virgen de la Asunción de María Santísima, en Guadalajara y a partir de aquí, comienzan a conseguirse cualquier cantidad de relatos, alusivos a todo lo que implica la Santa Inocencia, por ejemplo, respecto a su ropaje, al cual se le endilgan todo tipo de consideraciones místicas religiosas, y otras aseveraciones que nada tienen de carácter religioso y espiritual.

En lo que respecta a su poder milagroso (no referenciados científicamente), a partir de declaraciones hechas por su devotos, Santa Inocencia, adquiere gran relevancia, dada su facultad para solucionar cualquier tipo de calamidad: económica, de salud, sentimentales y de pareja, entre otros; incluso existen publicaciones en plataformas comunicacionales donde hacen referencia a que la Santa abrió los ojos, ante turistas y sus cámaras de video.

Son muy fecundas las historias, que narran la acción milagrosa de esta santa, y propiciada por la oración a Santa Inocencia, pero por supuesto, ninguna cuenta con el asidero científico pertinente, hasta la Iglesia Católica misma, ha sido objeto de conjeturas relativas a posibles milagros, por parte de Santa Inocencia. Si te interesa este tema, te recomendamos leer el siguiente artículo: Historia de San Expedito

Al respecto, se expresa con asombro, como la Iglesia de Guadalajara (templo donde reposan los restos de la santa), la cual ha sufrido a través del tiempo, los embates de importantes terremotos, con sus respectivas reparaciones, el lugar donde reposa el cuerpo de la niña Santa, jamás fue tocado, a pesar de la intensidad sísmica, su capilla se mantiene incólume sin daño alguno; los devotos señalan este hecho, como un signo milagroso de la Santa Inocencia.

Al hablar de la leyenda referida a Santa Inocencia, es importante destacar lo siguiente, los mexicanos han regionalizado la historia de la santa, llegando a decir que los sucesos ocurrieron en ese país en 1700 y que, luego del asesinato ocurrido de manos del padre de Inocencia, la niña muerta fue llevada en brazos del pueblo a la iglesia, con el vestidito blanco, porque según, acababa de realizar su primera comunión. Este vestido es el que se conserva hasta la actualidad.

Otro asunto que merece alguna aclaratoria, es que si bien la Santa Inocencia reposa hoy día en la iglesia de Guadalajara, no siempre fue así; el señor Vicente Flores de Alatorre (1788), fue quien recibió, los restos cuando llegaron a tierras aztecas y le dio la responsabilidad de cuidarlos a las monjas agustinas de Santa Mónica en Guadalajara. Más adelante, este convento fue clausurado, para posteriormente emplearse como seminario.

Los seminaristas, encuentran los restos de la santa y los protegen (1869); pero el seminario también fue cerrado y los religiosos fueron trasladados a la iglesia de San Sebastián de Analco en 1915, llevando con ellos a Santa Inocencia. En 1924, nuevamente los seminaristas son cambiados de sede, y el arzobispo Francisco de Orozco y Jiménez, tomó la decisión de llevar a la Santa Inocencia a su destino actual, la iglesia de Guadalajara en 1925.

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Las especulaciones sobre la leyenda no paran acá, existen relatos que sugieren que su muerte no fue ocasionada por su padre, sino por legionarios romanos, quienes torturaron y asesinaron a la niña, por su condición de cristiana; otra consideración, es que luego que su padre le quitara la vida, es llevada por sus hermanos cristianos a las catacumbas donde ellos se refugiaban y allí estuvo hasta que fue trasladada México.

Como se ha visto, la leyenda de la Santa Inocencia, está llena de conjeturas y relatos sin asidero histórico concreto y objetivo, pero lo que sí es inobjetable, es que la catedral de la Asunción de la Virgen de Guadalajara, es un lugar donde acuden miles de turistas, devotos o no. Estos, movidos por la curiosidad o la necesidad, van a visitar el recinto donde yace la niña mártir del cristianismo, probablemente para solicitar favores recurriendo a la oración a Santa Inocencia.

Otras santas

Existen en el mundo otras versiones de Santa Inocencia, tres de ellas están en Italia, una se conoce con el nombre de Santa Inocencia de Rimini, otra lleva por nombre Santa Inocencia de Rávena; y la tercera, Santa Inocencia de Longobardi; de esta última se conocen algunos datos, se dice que fue descubierta en una catacumba, por lo tanto se presume que fue una mártir más en su momento. Siendo objeto de persecución y tortura, se asume su muerte, como consecuencia de estas acciones. Se desconoce si estas santas tienen una oración a Santa Inocencia.

Su cuerpo fue descubierto por un santo monje de Longobardi, de nombre San Nicolás Saggio. Según este personaje, al encontrar el cuerpo de la niña, y dado que era muy poco lo que se sabía acerca de los restos encontrados, que se decidió darle por nombre Inocencia; esto resultó apropiado, ya que el santo Padre de turno que regía la Iglesia Católica, en ese momento, se llamaba Inocencio XII. Actualmente, el cuerpo de esta Santa Inocencia, reposa en la Iglesia de San Francisco de Paula, en Longobardi, Italia.

Todas esas santas de nombre Inocencia, son objeto de veneración y júbilo, por parte de los feligreses, pero al parecer la más importante, por la historia que se le endilga y por su trascendencia, es la Santa Inocencia de la iglesia de Guadalajara en México, a quien se le dirige la oración a Santa Inocencia.

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Explicación racional del caso

Como es el caso, de casi todos los misterios católicos, la mayoría de estos son sometidos, a rigurosos exámenes de todo tipo de disciplinas, para comprobar la veracidad del hecho, que se considere como milagroso. Podemos señalar como ejemplo, todos los procedimientos científicos, que se han realizado para verificar con exactitud y lograr la veracidad absoluta, en situaciones ligadas al cristianismo como el sagrado sudario de Cristo.

Este objeto, el cual después de muchos análisis se comprobó, correspondía a la tela que cubría, el cuerpo de un persona torturada bajo la crucifixión de la época; los clavos que usaron para martillar a Jesús en la cruz, también fueron objeto de experticias apropiadas; de igual forma fue estudiada con rigor la punta de la lanza con que terminaron de cegar la vida a Jesús, colgado en la cruz.

En fin, existen muchos hechos asociados al cristianismo, que han sido objeto de verificación científica, y hay que reconocer que la Iglesia Católica, demostrando gran vocación de honestidad y amplitud, no se ha negado a tales investigaciones. En el caso de la Santa Inocencia no ha sido diferente, el cuerpo de la niña que reposa en México en la catedral de Guadalajara, ha sido investigado desde distintos puntos de vista y se han llegado a una serie de conclusiones.

El cuerpo de la niña que yace en una urna de cristal, en la referida ciudad del estado mexicano, investigaciones muy serias han corroborado, que su osamenta pertenece a la de una persona que vivió, en la región romana y extraída de las catacumbas de San Ciriaco, las experticias químicas emprendidas dan fe, de que corresponde a ese período histórico.

El cuerpo de Santa Inocencia llega a México en el 1700 (d C), se coloca en el santuario donde reposa actualmente, la niña viste un atuendo blanco parecido al que usa una novia en su ceremonia nupcial, o el que tradicionalmente se usa cuando comulga por primera vez, no se posee información fidedigna, de quién diseñó el vestido, o quién fue el responsable de vestirla.

Esta incertidumbre alrededor de la indumentaria, ha generado gran cantidad de elucubraciones en el imaginario popular, siendo uno de los más difundidos, el considerar que el atuendo probablemente perteneció a una mártir de la iglesia cristiana católica.

Pero, si la historia de Santa Inocencia es cierta, la niña que en su aspiración más genuina, quiso ser cristiana y por ese hecho fue asesinada por su progenitor, evidenciando esto, sino es un acto de verdadera locura, estaríamos frente a una situación de intolerancia religiosa extrema, totalmente rechazable e injustificable; en tal sentido, Inocencia califica indiscutiblemente como un caso de una niña mártir.

En cuanto a la incorruptibilidad del cuerpo de Santa Inocencia, la iglesia cristiana católica, como otras religiones, plantea la incorruptibilidad del cadáver de ciertos personajes, como una señal de peso para lograr la santidad ya que, esto sería una prueba de la presencia bendita de la gracia de Nuestro Señor.

En el caso de la Santa Inocencia, no existe tal incorruptibilidad, se ha comprobado que su cuerpo o partes de su cuerpo, en el tiempo se han ido descomponiendo, como lo evidencian sus manos; además su revestimiento con cera, que era un procedimiento utilizado en ese tiempo, para cuerpos en esa condición de incorruptibilidad, tampoco existe ya que, el material utilizado sobre el cuerpo de Inocencia es yeso.

Sin embargo, su apariencia se percibe de forma muy real, como si el tiempo no hubiese hecho su trabajo de descomposición. Otro aspecto que es importante desmontar del imaginario popular, es el comentario, según el cual hay que cortarle el cabello cada cierto tiempo, porque este le crece, de igual manera pasa con sus uñas; situación imposible de que suceda, ya que el cabello al ser revisado es el de una peluca, lo cual hace imposible su crecimiento.

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En el caso de las uñas, es imposible afirmar que estas sigan creciendo a pesar del tiempo transcurrido, pues sucede que sus manos están absolutamente descompuestas y por lo tanto, no existen tales uñas, razón por la cual, el relato que hay que cortárselas, para darles mantenimiento, resulta totalmente falso.

Igualmente, la caja de cristal que contiene los restos de Santa Inocencia, tiene en su interior tierra, circunstancia bastante común en manifestaciones religiosas de este tipo, sobre todo si el cuerpo no ha sido sometido a alguna forma de embalsamamiento; por otra parte, en la tierra se pueden apreciar rastros de alguna sustancia, se presume que sea sangre, ¿cómo llegó allí?, ¿le pertenece a la santa?; pues bien, se desconoce totalmente su origen.

La veneración a Inocencia y la oración a Santa Inocencia, está sustentada en los innumerables testimonios de hechos milagrosos, argumentados por sus devotos; prueba de esto lo constituye, el sin número de cartas, presentes y placas de agradecimiento, que llevan sus creyentes para confirmar el haberles concedido alguna gracia.

Hoy día, la posibilidad de verificación de los hechos calificados como milagrosos, se torna algo difícil de sustentar ya que, cualquier persona puede utilizar, alguna plataforma y artificio tecnológico comunicacional, para promover un supuesto milagro. En el 2012, se realizó un video donde se observaba a Santa Inocencia, abriendo los ojos, este acontecimiento fue tomado por la cámara de un teléfono celular de un turista.

Esta situación, de dudosa existencia, permite que cobre fuerza, la importancia de las convicciones personales del creyente; depende de él, aceptar o no, la veracidad de fenómenos como el señalado anteriormente. Será su sistema de creencias, valores y fe quienes en definitiva le darán sustento a este tipo de acontecimientos.

Como se observa, este tipo de fenómenos viene a significar un hecho cultural complejo, no solo en lo que respecta, al ámbito de la ciencia y la religión, sino también, como tema que aborda, lo místico, lo espiritual y campos de acción, donde encontramos personas que gustan de ensombrecer los hechos, dándole un matiz que raya en lo abyecto.

Consideraciones finales

El análisis de la vida de Santa Inocencia, evidencia que el origen de su culto, se sustenta en el hecho que una pequeña romana fue agredida por su progenitor, ante el arranque de ira o soberbia que tuvo, cuando esta le informa que se había convertido en cristiana, luego de haber consumado la eucaristía o su primera comunión. No podía imaginar este padre, que más adelante, su hija inspiraría una oración a Santa Inocencia.

Este hecho deja perplejo a cualquier persona, al preguntarse ¿qué cosa puede estar por encima de la vida de un hijo?; el argumento de no aceptar una concepción religiosa, en este caso la cristiana, ¿es suficiente justificación para quitarle la vida a alguien?; y más aún, cuando la persona fallecida es tu hija. Evidentemente, no existe tesis posible que pueda avalar un hecho tan abominable.

Pero lamentablemente, la historia está repleta de ejemplos de grandes conflictos, donde la intolerancia religiosa, es la causa bélica, es decir, lo que engendra el conflicto; es la visión contrapuesta de cómo concebir la idea de Dios y su acción sobre los seres humanos.

El primer gran conflicto se presentó entre el pueblo judío y el egipcio; los judíos (a. C), eran esclavos del imperio egipcio, Dios nuestro señor ordena liberar a su pueblo y ante la negativa del estado imperial, castiga a los egipcios con una cantidad de medidas de presión, que generaron el padecimiento de la población en general.

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Esta situación Dios la materializa, condenándolos a sufrir el impacto de 10 plagas, hasta que por fin, las autoridades egipcias, permiten la salida del pueblo judío, emprendiendo de esta forma la búsqueda por parte de los judíos, de la llamada tierra prometida.

Otro ejemplo de conflicto, que implicó miles de personas muertas, fueron las llamadas cruzadas, enfrentamiento de carácter religioso, donde los países cristianos occidentales pretendían arrebatarle a los musulmanes turcos la tierra donde había nacido Jesús el hijo de Dios y que, por lo tanto, para los cristianos la consideraban territorio santo. El conflicto anterior, les quitó la vida a miles de personas de ambos bandos, sin que se lograran los objetivos planteados.

Más adelante, se puede apreciar otra manifestación histórica de intolerancia, representada por el cisma originado en la Iglesia Cristiana, que dio origen al llamado cristianismo evangélico o protestante. Esta división de la iglesia implicó una fuerte guerra entre los dos bandos por el control de los territorios en Europa en el siglo XVI; por supuesto en el choque, se suscitaron gran cantidad de muertes, todas en nombre de Dios.

La intolerancia religiosa como se explicó anteriormente, sigue manifestándose en mayor o menor medida, pero siempre presente en muchísimos conflictos; ya en el siglo XX, la pugna entre árabes y judíos o entre el mundo islámico y el estado israelí, es otro gran ejemplo, donde la base del conflicto, en apariencia sugiere ser territorial luego que, a los los judíos, la Organización de Naciones Unidas (ONU), le asignará un territorio (1945), para que desarrollasen su proyecto país.

Esto despierta la fricción, ya que los musulmanes consideran que la región cedida les pertenece. Esta pugna que lleva más de medio siglo en pleno desarrollo, aún se mantiene sustentada en la intolerancia religiosa y cultural que, en vez de amainar, su tendencia es a agudizarse cada vez más, entre ambos bandos. Todos los días, se puede ver algún titular de prensa, donde se resalta esta sangrienta pugna.

Podemos señalar, además, los conflictos religiosos entre la India, que profesa mayoritariamente la religión hindú y el Pakistán, país musulmán que nace de una división del sector islámico que hacía vida en la India; su intolerancia religiosa marcó un enfrentamiento entre ambos pueblos, que aún hoy se mantienen enfrentados. En este mismo contexto, se suscita el asesinato del líder indio Mahatma Gandhi, de manos de un fanático religioso de ultraderecha.

En el continente africano, destaca como hecho de intolerancia, racial, cultural y religioso, el genocidio cometido por el pueblo hutu, sobre el grupo étnico denominado tutsi, en el estado de Ruanda en 1994, luego de una sistemática campaña de manipulación y desprestigio a través de los medios de comunicación de los hutu, hacia los tutsi; se emprendió entonces una operación de exterminio, donde murieron acuchillados aproximadamente entre 500 mil a un millón de ciudadanos tutsi.

Otra manifestación de intolerancia muy relevante, lo representa la política de exterminio emprendida por el gobierno fascista alemán, el cual constituye el paradigma más contundente de lo que significa una conducta de intolerancia; es el caso del nazi – fascismo personificado por Adolf Hitler, donde toda persona, considerada por estos supremacistas como seres inferiores (judíos, comunistas, homosexuales, poetas, entre otros), debían ser eliminados.

Los episodios de Ruanda y la concepción de la estrategia sistemática de exterminio del nazismo alemán, son las evidencias más grotescas del fenómeno de intolerancia del mundo moderno. Es por lo tanto significativo la historia de Santa Inocencia, una niña, que su único fin manifiesto era convertirse en cristiana, sentirse inclinada hacia un credo religioso, que en su contexto histórico lo desfavorecieran, al considerar que promovía valores que no eran socialmente reconocidos o valorados.

El padre de Inocencia era al parecer, un furibundo anti cristiano, que no pudo tolerar que su hija se convirtiera, en lo que él aborrecía; su intolerancia religiosa le llevó cegar la vida a su propia hija, definitivamente, un acto de alienación psicótica inobjetable, que incita a los hombres de buena voluntad a propiciar valores de justicia, respeto e igualdad. Si le gustó nuestro artículo sobre oración a santa inocencia, le invitamos a revisar más temas interesantes dentro de nuestro blog, como puede ser: Fundador de Islam

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