Turquesa, características, significado, usos y más

Históricamente, las piedras preciosas han sido objeto de interés desde muchos puntos de vista, su belleza, propiedades y simbología, las ha colocado en sitial de honor junto a otros elementos de la naturaleza en el ámbito de la ciencia y la sanación. A continuación, hablaremos sobre la turquesa.

La turquesa

En términos generales se puede decir, que la turquesa es una piedra preciosa de origen desconocido, cuyo nombre, aunque parezca insólito, no tiene relación alguna a que esta gema provenga de Turquía. De hecho, no existen yacimientos en esta zona del planeta de turquesa, como para realizar esta afirmación. Si les interesa temas vinculados a elementos naturales, recomendamos el siguiente articulo: 10 Plantas medicinales y para qué sirven

La nomenclatura turquesa tiene otro origen; se cree que esta denominación se dio, porque Turquía era la región donde se le comercializaba desde épocas remotas, a través de la ruta de la Seda. La vinculación con este país, vino desde entonces, por asociación de la palabra turquesa con turco que en francés significa “piedra turca”, o “cristal turquesa”.

Se dice que esta gema viajó desde Turquía hasta Europa Occidental, popularizándose y convirtiéndose en una piedra muy preciada, a tal punto, que sirvió para embellecer la corona de Marie Louise, quien recibiera esta joya del propio Napoleón como regalo de bodas.

En la actualidad es posible encontrar en el campo de la bisutería, imitaciones de esta gema, con una oferta de piedras construidas con otros materiales, o quizás por tratamientos especiales de intervención de una original, muchas veces difícil de distinguir respecto a una auténtica, incluso por expertos.

turquesa

En todo caso, la turquesa desde el ámbito de la ciencia, tal y como lo ha establecido la clasificación de Strunz no es más que un mineral, de color verde azulado, correspondiente a la clase 8 de fosfatos, es decir, un fosfato de aluminio y cobre (CuAl6(PO4)4(OH)8·4H2O), que al compactarse, resulta en una apreciable gema de gran calidad y belleza, apreciable desde tiempos remotos.

Propiedades de la turquesa

La turquesa es un mineral de propiedades variables, la cual podemos encontrar en la naturaleza como masas criptocristalinas o de pequeños cristales. A pesar de que todas la turquesas tienen la misma composición, es posible encontrar diferencias entre varias piezas de esta gema, según ciertos atributos que tiene que ver con, su fragilidad, peso, brillo y color.

La turquesa es una piedra de condición frágil, su dureza es inferior incluso al vidrio de una ventana común y corriente; independientemente de cuan fina pueda ser, su posibilidad de ser rayada por otro mineral, es decir, su resistencia ante este evento, según la escala de Mohs, es inferior a 6.

Respecto a lo anterior es importante destacar lo siguiente, mientras más porosa y blanda sea una turquesa, menor será su peso específico, el cual por lo general podría oscilar entre 2,9 y 2,3 g/cm3. Este mineral suele tener una porosidad variable, la cual incide en su peso y dureza.

El brillo es uno de los atributos o propiedad, que suele llamar la atención cuando se habla de piedras preciosas. Aquí es importante aclarar lo siguiente, no es el brillo justamente lo que confiere este calificativo. Es la dureza del mineral y la dificultad de encontrarlo en la naturaleza, lo que le aproxima a esta consideración. Las propiedades deseables de un mineral como gema, tiene que ver con sus posibilidades de trabajo en el ámbito de la orfebrería y por su puesto su belleza.

Respecto al brillo de la turquesa, se trata de un mineral más bien opaco o pálido, propiedad que no les resta belleza frente a otras gemas, y aunque su color se le asocia popularmente con el azul, esta gema, puede observarse en otras tonalidades, que van desde el blanco hasta una variedad de azules, y desde el verdeazulado hasta el verde amarillento.

El color azul o verde que presente este mineral, en todo caso va a depender de la inclusión en su composición de otros elementos; impurezas de hierro o procesos de deshidratación, si se trata del color verde, presencia de cobre, si se trata del color azul. Este mineral raras veces se le encuentra fragmentado en finos cristales, por lo general la naturaleza nos lo ofrece de manera compactada.

Yacimientos y explotación

De formación secundaria, es decir, configurada a partir de la descomposición de otros minerales (los primarios), la turquesa es una piedra extraña la cual se puede encontrar en el planeta, especialmente en lugares desérticos. Aunque se dice que esta fue una de las primeras piedras preciosas objeto de extracción, su comercialización no se expandió de tal forma, que hoy se pudiera hablar de una explotación a gran escala de este mineral.

La distancia entre los yacimientos de turquesa y lugares para su tratamiento y comercialización, seguramente han determinado lo antes expuesto; además de que, en el tiempo, muchos lugares de carácter histórico, dedicados a estos quehaceres, fueron reducidos. No obstante, a pesar de las circunstancias, el abordaje de esta piedra preciosa, se mantiene en la actualidad, gracias al funcionamiento temporal de algunos lugares sobrevivientes a esta circunstancia.

Con procedimientos rudimentarios, básicamente a mano, la turquesa es un mineral cuya extracción se realiza en los siguientes países: España, Irán, Siria, y Estados Unidos, país donde se obtiene como un subproducto de la explotación a una gran escala de otro mineral: el cobre. Véase a continuación, los sitios donde se ubican los yacimientos de la turquesa en estos países.

España

Varios son los lugares de España, donde encontrar este preciado mineral, aunque no en gran cantidad. Así por ejemplo podemos localizar turquesa, en los yacimientos prehistóricos del mineral denominado “variscitas” (fosfato de aluminio), en una localidad llamada Palazuelos de las Cuevas, correspondiente al municipio San Vicente de la Cabeza de la provincia de Zamora, y también en las minas prehistóricas de Gavá Can Tintorer, en la provincia de Barcelona.

Otros lugares donde se le puede localizar, asociada a otros minerales, son por ejemplo, las minas de wolframio de san Finx, en el municipio de Lousame de la provincia la Coruña, y en la mina de San José o Valdeflores, ubicada en la Sierra de la Mosca, Municipio Cáceres; en este sitio, ligada al cuarzo y a la ambligonita, presentando un hermoso color azul verdoso. En menor cuantía, es posible encontrar pequeños restos de este mineral, al sur de León, municipio Castrocalbón.

Irán

Irán, antiguamente Persia, es el país que cuenta con la mayor y más importante reserva de turquesa, desde hace más o menos 2000 años, a saber. Destacándose el país no solo por este atributo sino, además, por considerarse las turquesas provenientes de esta región, como las gemas más hermosas por la perfección de su color.

Las turquesas a que se hace referencia, solo se pueden encontrar en la cima de la montaña Ali-mersai, un cerro de 2012 metros de altitud, ubicado al noreste del país, a 25 Km de la capital de la provincia de Khorasan, la ciudad de Mashhad. Si les interesan temas vinculados a culturas ancestrales recomendamos el siguiente articulo: Símbolos budistas

Sinaí

Se dice que la península de Sinaí, es el lugar del planeta donde se encuentran los yacimientos de turquesa más antiguos. Con una data aproximada desde el año 3000 a.C. (primera dinastía), aparentemente para esa época, ya se extraía este precioso mineral, razón por la cual los nativos del lugar, le dieron por nombre a esta región, el país de las turquesas.

Esta península cuenta con 6 minas de turquesas, todas ubicadas en la costa sur oeste de la región, abarcando una gran extensión de terreno; sin embargo, desde un punto de vista histórico, dos de ellas se destacan por su antigüedad, estas serían las ubicadas en Serabit el Jadim y Uadi Maghara. Como dato curioso estos yacimientos se encuentran a pocos metros de un templo dedicado a la adoración de la diosa Hathor.

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Estados Unidos

Estados Unidos es el país de América que cuenta con la mayor cantidad de minas poseedoras de turquesa, algunas de estas minas se encuentran inhabilitadas para este fin, otras, ejecutando su extracción; los yacimientos a que se hace referencia se localizan particularmente en 5 regiones situadas al suroeste de esta nación (Nuevo México, California, Nevada, Arizona y Colorado).

En el marco de una pequeña revisión histórica sobre este tema, encontramos, por ejemplo, que mucho antes del descubrimiento de América, ya los nativos extraían este mineral, empleando rudimentarias herramientas de piedra, tal es el caso de los yacimientos de California y Nuevo México, siendo la mina de Cerrillos esta última, el yacimiento más antiguo de la región.

Al respecto, se dice que antes de 1920, esta región constituyó una de las más productivas en materia de explotación de turquesas, lamentablemente hoy día esta actividad ha mermado sustancialmente. A lo sumo, una mina localizada en California, el yacimiento Apache Canyon, actualmente se encuentra operativa y con capacidad de comercialización.

Otros yacimientos

Curiosamente, y pese a que este mineral es de vieja data en la historia de la humanidad, pues se tienen referencias de su uso ornamental en culturas antiguas como la egipcia (la usaban sus gobernantes), incaica y azteca en América e incluso la China (dinastía Chang), su explotación como se dijo en párrafos anteriores, no se expandió en consonancia con la admiración que esta gema despertó.

A propósito de lo anterior, es difícil establecer con certeza las razones de este hecho, puesto que adicional a los yacimientos antes mencionados, donde se efectúa la extracción de este mineral, existen otros lugares, donde probablemente se encuentran minas de turquesa, esto, a juzgar por la importancia y uso dado como pieza ornamental o de trueque, en la India, en las caravanas de Asia y entre grupos humanos nómadas, como los mogoles.

De hecho, se sabe que esta gema es muy apreciada en las zonas montañosas correspondientes a los Himalayas y Altai, donde se las emplea para adornar la cabellera de hombres y mujeres. Así mismo, en China en la zona de Yunxian y Zhushan, provincia de Hubei, se han encontrado preciosas piezas de turquesa compactada, en forma de nódulos. Desde hace 3000 años, este país cuenta con yacimientos de turquesa.

Al respecto, Marco Polo al hablar sobre sus viajes a este país, dijo haber encontrado turquesas al suroeste de China, en una provincia de capital Chengdu, llamada Sichuan. Aquí es importante destacar, que el grueso de turquesas extraídas en este país, son mayormente objeto de exportación, y en menor grado, un grupo de estas son talladas localmente, con la misma tecnología con que se trabaja el jade.

Un lugar que se dice, sobresale por la calidad de su gemas, es el Tíbet, donde aparte de tener particular aprecio por las turquesas verdes, gozan de un importante yacimiento en las montañas de Derge, ubicadas en las adyacencias del poblado del mismo nombre, en la prefectura autónoma tibetana de Ganzi, correspondiente a la provincia China de Sichuan y Nagari Khorsum.

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Sobre la existencia de los yacimientos antes mencionados, hay quienes lo ponen en duda por falta de comprobación, no obstante, lo que sí es una realidad, es que países como Rusia, Mongolia, Nepal, Bhutan, Afganistán, Turkestán, India y la península Indochina, son habituales compradores de esta gema, la cual sirve para engalanar sus ropajes en eventos religiosos y tradicionales.

México es el país de Centroamérica, que ha reportado la presencia de turquesas, específicamente en las minas de cobre de Cananea y Nacozari en el estado de Sonora, sin embargo, en este caso su extracción no es llevada a cabo ni tratada comercialmente, dado que la compañía dueña del yacimiento, no lo tiene entre sus objetivos de trabajo. Otros países que explotan este mineral, son Australia y al norte de Chile.

Historia del uso

Desde tiempos ancestrales, se tiene conocimiento del uso de este mineral, son múltiples los ejemplos, como en Egipto con la máscara de Tutankamón, las culturas precolombinas en América (aztecas, incas, moches, chimúes), y también los persas, Mesopotamia y civilizaciones de China e India.

En Europa se conoce, fue introducida a través de la ruta de la Seda por Turquía, pero no fue hasta el siglo XIV cuando logró su popularización como piedra ornamental; en Japón se conoce que fue en el siglo XVIII, donde se instaló en la cultura popular. Se decía además, que la turquesa tenía poder sanador, y que esta cambiaba de color dependiendo de la salud de quien la portara, protegiendo adicionalmente contra energías malignas.

En la cultura azteca, se conoce que combinaban la turquesa con distintos materiales (madera, piedra, metales, oro, entre otros), para fabricar objetos a emplearse en distintos ceremoniales. En la actualidad, este mineral se emplea básicamente en la fabricación de joyas y artículos de bisutería.

Valor y cuidado

El valor de la turquesa depende de la pureza de su color, sien do el azul oscuro el más buscado y valorado; en la medida que se desvanezca su color adquiriendo otros matices (verdoso), esta se devalúa, así como también si se torna calcárea (blanda), imposibilitando su uso en joyería.

El gusto por la forma de presentación de esta piedra varía según la región, por ejemplo, en Estados Unidos, las prefieren con vetas, mientras que en Asia se inclinan por piedras puras. En el trabajo con la turquesa se valoran otros atributos como son, el brillo, uniformidad del color y simetría de la piedra, sin embargo, la calidad de la labor realizada con la turquesa, es la que va atraer la atención del público.

El precio de la turquesa se calcula en función de su tamaño en milímetros; en cuanto a su tratamiento, existen diversas formas, pero la más recomendada, es aquella que se hace empleando aceite o cera para mejorar su color y brillo; no obstante, será más costosa, esa que no amerite ningún tratamiento, dada su pureza.

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La turquesa es una piedra frágil, sensible a ciertos estímulos que la pueden desmejorar en sus atributos, como: luz del sol, perfumes, cosméticos, piel grasosa, bronceadores, aerosoles para el cabello entre otros solventes. Después de usarla se debe limpiar con un paño limpio y guardarla en un lugar fresco, aparte de otras piezas para evitar su ralladura.

Grabado en turquesa

La falta de consistencia en la dureza de la turquesa, seguramente representó a través del tiempo, dificultad para hacer grabados en ella; esta condición más la carencia de herramientas apropiadas. han debido representar grandes problemas a la hora de trabajar la gema con la debida maestría y profesionalismo. Es por esto que, en el universo de la joyería y bisutería, se encuentran muy pocos grabados en turquesa que puedan ser referenciados como importantes.

Sin embargo, existen algunas piezas de gran calidad, que representan ejemplos de trabajos en esta piedra, los cuales merecen ser expresados, tales como: un amuleto de la colección Genovesio, representando a la diosa Diana; el Gabinete del Duque de Orleans, con dos turquesas grabadas con los rostros de Diana y Faustina; y en la galería de Florencia, una turquesa en forma de bola, con el grabado de un emperador romano, aparentemente Cesar o Tiberio.

Simbología

Tomando en consideración las culturas ancestrales, podemos percibir, que el uso de la turquesa como pieza ornamental de los atuendos, representó en primer lugar, un valor de carácter estético, dada su particular belleza, que en su estado de pureza de color azul, era asociado a la energía del agua. En segundo lugar, la gema representó un valor vinculado a propiedades especiales para la sanación.

Al respecto, llama la atención las facultades curativas atribuidas a esta gema como elemento propiciador de sanación general, y en algunas enfermedades asociadas a las vías respiratorias. Empleada como amuleto, se dice que la turquesa sirve para favorecer el amor, la suerte y como protección personal contra energías malignas.

Desde el punto de vista astrológico, esta piedra se le identifica con el signo de tauro, ya que representa la paz, la tranquilidad y el sosiego, característico del signo del toro. Tener como acompañante una pieza de turquesa, notaras que aún, ante las situaciones más difíciles siempre tendrás, el equilibrio y la paciencia necesaria para salir airosos del compromiso.

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