Dar de comer al hambriento

Las obras de misericordia corporal son las acciones de caridad que realizamos para ayudar al prójimo y acercarnos a Dios, esto con la finalidad de proporcionas el bienestar físico de la otra persona. Uno de estas obras es la de dar de comer al hambriento.

Dar de comer al hambriento

Dar de comer al hambriento

Una de las acciones de caridad, es la de dar de comer al hambriento, por lo que constituye una obra de misericordia.

Obras de misericordia

Las obras de misericordia corporales, se manifiestan como resultado de un listado realizado por Jesucristo a través de la descripción del Juicio Final. Mientras que  las obras de misericordia espirituales, fueron extraídas por la iglesia, de otros textos de La Biblia, integrado por las enseñanzas y actitudes del propio Jesucristo.

La Santa iglesia clasifica las obras de misericordia en corporales y espirituales, las siete obras corporales están conformadas por:

  • Proporcionar alimentos al hambriento.
  • Ofrecer bebida al sediento
  • Otorgar alojamiento al peregrino.
  • Dar vestimenta al despojado.
  • Visitar al indispuesto.
  • Ir a visitar a los prisioneros.
  • Sepultar a los difuntos.

Mientras que las siete obras espirituales las integran:

  • Brindar nuevos conocimientos y aprendizaje al que no sabe.
  • Dar consejos acertados a quien lo necesite.
  • Enmendar al que  comete un error.
  • Perdonar las ofensas.
  • Ofrecer consuelo al triste.
  • Tener paciencia a los defectos de las otras personas.
  • Rezar por los vivos y por los que se encuentran en otro plano.

Dar de comer al hambriento

Sin embargo, en este artículo se describirá lo referente a la obra de misericordia de dar de comer al hambriento, la cual tiene como significado el hambre espiritual que tiene un ser humano cuando pasa por la necesidad de recibir la palabra de Dios con la finalidad de alimentar su espíritu.

Generalmente, asociamos esta frase con alimentarnos con comida y bebida natural  ya que para nosotros es una necesidad básica en nuestras vidas, de hecho una vez que hemos comido nos sentimos con mayor satisfacción. Pero hay muchas personas necesitadas que requieren alimentarse no solo a nivel físico sino espiritual, por lo que el dar de comer al hambriento, representa algo más allá de lo natural.

Una de las maneras de practicar esta obra de misericordia es realizando el ayuno para que así otorgarle la oportunidad a otro de que se alimente. Dar de comer al hambriento, representa también el tener empatía, sentir compasión ante la injusticia por la que pasan otras personas, compartir con ellos para así tener como resultado un buen acto de bondad y recibir la bendición de Dios. Quizás también te interese conocer las parábolas de Jesús .

Todos debemos ser un instrumento de Dios a través de pequeños hechos concretos, los cuales tienen valor ante los ojos de Dios, por lo que la iglesia a través de las obras de misericordia, nos enseñan a tocar las exigencias más importantes y esenciales de las personas, con estas obras podemos cambiar el mundo ya que nos educan a estar atentos a las necesidades del prójimo.

Con la realización de las obras de misericordia, nos acercamos a la bondad, para que en el prójimo se sienta la presencia de Jesús, ya que a través de la realización de estas obras, recordamos que él es el pan de vida, resaltando así la generosidad y humildad que hay en el corazón de cada persona. Por lo que quien da de comer al hambriento alimenta su propio espíritu y el de los demás, haciendo posible que se nutran ambas almas.

Dar de comer al hambriento

Enseñanza de “dar de comer al hambriento” en La Biblia

Esta obra de misericordia se determina en la biblia, tales como la de Santiago 2,14-17, en donde se nos enseña que si la fe no está acompañada de obras, no existe:

¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras?

 ¿De qué sirve si alguno de ustedes, al ver a un hermano o una hermana sin el alimento requerido, les dice: “Vayan en paz  y coman”, y no les proporciona lo que necesitan para su cuerpo?

También se encuentra en la Biblia, el testimonio de San Lucas 3:11, donde expresa que con las obras de misericordia, cumplimos y hacemos la voluntad de Dios, pues al dar algo a los demás, Nuestro Señor nos asegura que también nos dará lo que requerimos:

El que tiene dos túnicas, comparta con el que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.

Como otro testimonio de esta obra de misericordia, descrita en la Santa Biblia, se encuentra el Evangelio según San Mateo, al enseñarnos que lo que nosotros entregamos de corazón al necesitado, la atención que le proporcionamos con el que tiene hambre y la intención con la cual actuamos hacia ellos, tiene como equivalencia a que se lo ofrezcamos tanto a nuestro Señor Jesús como a Dios Todopoderoso:

Vengan, benditos de mi Padre, reciban la herencia del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo, porque cuando tuve hambre me diste de comer.

Debido a las escrituras antes descritas, se evidencia que toda persona creyente debe ayudar y auxiliar al prójimo, para acercase a Dios Todopoderoso y a Jesucristo, sin distinción de personas, porque somos creados a la imagen y semejanza del Padre, con la seguridad de poder crecer en cuerpo y espíritu, crecer en amor con las mismas oportunidades y los mismos derechos, sin olvidar que todos somos iguales.

Dar de  comer al hambriento, puede interpretarse de dos maneras, a través del  hambre Secular y del Hambre Espiritual, ya que son dos aspectos que experimenta el ser humano a lo largo de su vida.

Dar de comer al hambriento

Hambre Secular

Representa a la necesidad física que tiene todo cuerpo humano al momento de ingerir diversos tipos de alimentos, representando una acción esencial y vital para que los seres humanos tengan una óptima salud, tanto interna como externamente de su organismo.

Por lo  tanto, los alimentos representan un rol fundamental, ya que contienen las proteínas, nutrientes y vitaminas necesarias que el cuerpo no puede producir, siendo fundamentales para el buen funcionamiento de los tejidos y órganos musculares.

Hambre espiritual

Describe el hambre espiritual como una necesidad que tiene la persona que debe conocer y creer con devoción en la palabra de Dios para así recibirla con mucho amor, por lo que se alimenta su espíritu y se busca el equilibro. Por lo  tanto, la persona debe mantener una constante  comunicación con Dios y Jesucristo para estar satisfecho espiritualmente.Lo antes mencionado, se logra siguiendo los fundamentos de las Escrituras Sagradas que se encuentran en La Biblia, para mantener activo el espíritu.

Por lo tanto, nuestro Señor Jesús se identifica el que pasa hambre y nos enseña que el Reino de Dios está abierto a aquellos que se conmueven y dan de comer al hambriento, ya que la misericordia representa el sentir las miserias del otro y como resultado de esa compasión, está el ayudarlo y auxiliarlo.Es por ello que dar de comer al hambriento es  adecuar nuestros hábitos de consumo a las necesidades reales, no botando alimentos y agradeciendo cada día por lo que tenemos, nuestro alimento diario.

Ahora bien, es importante destacar que en el Antiguo Testamento, se describió que el pueblo no solo era alimentado de la palabra del Señor, ya que en tiempos difíciles, les fue concedido el maná del  cielo.

Dar de comer al hambriento

El Maná del cielo

Es referido en el Antiguo Testamento  de La Biblia, como el alimento físico que tenía un parecido a una pasta blanca, formado en la tierra, este alimento al ser consumido le ofrecía la fuerza necesaria para continuar en la búsqueda de la Tierra Prometida, conocido también como “el pan prometido del Señor a Moisés”, debido a la travesía que comenzó Moisés y el pueblo de Israel, cruzando el desierto durante 40 años conducido por la fe.

Por lo tanto, a través de esta comida, se podía alimentar a todos los creyentes en La Palabra y a aquellos que estaban convencidos a seguir la expedición y el camino hacia la Tierra Prometida.

Sin embargo, en El Nuevo Testamento, se da a entender que el alimento dado al hambriento es a través de Nuestro Señor Jesucristo, el cual  representa el pan de vida. Conoce cuántos libros tiene el nuevo testamento.

Debido a esto, en los testimonios de los Apóstoles en La Biblia , se afirma que nadie puede llegar al Padre sino es por medio de su hijo Jesús, siendo él el alimento vital que necesita toda persona para no estar hambriento. En el Libro de Juan, se evidencian nueve versículos que expresan lo siguiente:

32- Jesús les mencionó: Les digo: El pan del cielo no se los otorgó Moisés, se los dio mi Padre.

33 – Porque el pan de Dios es el que bajó desde el cielo y ofrece la vida al mundo.

34- Ellos le dijeron: Señor, ofrécenos eternamente este pan.

35- Jesús les mencionó: Soy el pan de vida; el que tiene cercanía y viene ante mi, no pasará hambre en ningún momento; y el que tiene confianza y creencia en mi, jamas tendrá sed.

36- Más les dije, que a pesar de que me han visto, no lo creen.

37- Lo que el padre me ha dado, llegará a mi; y el que se me acerque, no lo echaré.

38- Porque he bajado del cielo, no para que se hiciera mi voluntad, sino la del que me ha enviado.

39- Y esta fue la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me otorgó, yo no pierda nada, sino que en el último día lo resucite.

40- Cumpliendose la voluntad del que me envió: Que aquel que cree y ve al Hijo, viva eternamente; y será resucitado por mi en el día final. ( Lucas 6:32-40)

Búsqueda del maná del cielo

Tener la voluntad de encontrar a Dios por medio del maná del cielo, involucrar no solo hablar, también se debe actuar para que eso ocurra, lo cual se evidencia en La Biblia, ya que ningún éxito se le otorgó a los creyentes en el Señor, mientras no existiese en ellos la fe en él, pero especialmente, en la gratificación que tenían hacia lo que recibían de parte de Dios.

Por lo que la felicidad y la buena relación con Dios, se basa en aceptar, agradecer y personas, lo cual integra el amor. Siendo el alimento divino alcanzado y tomado por aquellas personas que de verdad creen en la existencia de Dios y en su palabra, aun cuando él esté para todos sus hijos, tanto obedientes y desobedientes.

Por lo tanto, el maná del cielo, significa “el pan de vida” para el que cree en el Señor, en donde se obtiene por medio de las buenas acciones que realice teniendo como ejemplo las acciones de nuestro Señor Jesucristo.

Es por ello, que debemos ser parte de los grupos que realizan la labor de dar de comer a los más necesitados, especialmente a aquellos que se encuentran hambriento, representando este un acto de misericordia, que nos enseñó nuestro señor Jesucristo, para ver en otros una sonrisa de agradecimiento.

Debido a esto, para recibir mayores bendiciones por las buenas acciones, debemos ser agradecidos, pues este es un ejercicio de fe que incrementa la prosperidad a través del agradecimiento a Dios por lo mucho o poco que se tenga.

También debemos buscar la palabra de Dios, pues a través de ellas los Apóstoles alimentaron al prójimo en el momento en que hubo la multiplicación de los panes y los peces, esto como resultado de la confianza plena que tuvieron todos los hombres, mujeres y niños en lo que Dios disponía y continua disponiendo. Por lo que todo el que quiera alcanzar la salvación primero debe buscar el apoyo y concilio en el Señor.

De igual manera, se debe tener una gran obediencia a Dios, ya que se debe involucrar a nuestro Señor Jesucristo y a Dios Padre Todopoderoso en cualquier actividad que realicemos, colocándolo siempre como prioridad, teniendo plena conciencia de nuestras acciones.

Al dar de comer al hambriento en el contexto de La Biblia, podemos percibir que Jesús no alimentó propiamente a las personas, sino que les entregó dicho alimento a los discípulos para que ellos se lo dieran al hambriento, por lo tanto, ellos formaron parte del milagro de contribuir a ayudar a otros.

Por lo tanto, ayudar a los más necesitados siempre generará un impacto positivo que será retribuido con bendiciones, teniendo así una manera de buena relación con Dios, donde brindemos siempre lo mejor así se tengo o no con todos los recursos.

Es por ello, que Jesús realizó muchos milagros que se evidencian en La Biblia. Conoce también cuántos milagros hizo Jesús.

Milagros de Jesucristo

Entre los milagros más destacados de nuestro Señor Jesucristo, que se encuentran en La Biblia, se encuentran:

El milagro de las doce cestas

Se expresa en nueve versículos en el Evangelio según San  Mateo, en donde Jesucristo alimentó a más de cinco mil hombre con tan solo cinco panes y dos peces, expresado en la Santa Biblia en (Mateo Cap. 14: Versículo del 13-21).

13- Jesús al escucharlo, se alejó de allí para ir a un sitio desierto y solitario, a través de una barca ; y al llegar la gente lo escuchó y lo siguieron caminando desde las ciudades.

14- Al salir Jesús, observó a muchas personas, y se compadeció de ellos, sanando a los que estaban enfermos.

15- Al anochecer, se le acercaron sus discípulos y le dijeron: El sitio es desierto, y cuando pase la hora, despide a la multitud, para que compren de comer en las aldeas.

16- Le expresó Jesús: No es necesario que se vayan, denle ustedes de comer.

17- A lo que ellos respondieron: Solo tenemos aquí cinco panes y dos peces.

18- Él les dijo: Traíganmelos.

19- Ordenó a la gente a que se recostara en la hierba, tomó los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo, dio la bendición y partió los panes y se los dio a los discípulos, y estos a la multitud.

20- Todos quedaron satisfechos al comer; y recogieron los pedazos que sobraron, doce cestas llenas.

21- Comieron cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños.

El milagro de las siete canastas

Descrito también en el Evangelio según San Mateo, se expresa este versículo en once versículos, en donde nuestro Señor Jesucristo logró dar de comer al hambriento, por medio de la alimentación de más de cuatro mil hombre con tan solo siete panes y pocos peces.

29 – Jesús pasó de allí y vino al mar de Galilea, y al subir el monte, se sentó.

30- Muchas personas se le acercaron, llevandoles cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros indispuestos y enfermos; los colocaron a los pies de Jesús, y él los sanó;

31- La multitud quedó impresionada, al ver que los mudos hablaban, los mancos estaban sanos, los cojos andaban, los ciegos podían ver; por lo que glorificaban al Dios de Israel.

32- Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo: Compadezco a la gente, porque están desde hace tres días conmigo , sin tener qué comer, y no quiero enviarlos en ayunas, para que no se debiliten en el camino.

33- A lo que sus discípulos le preguntaron: ¿ De donde obtendremos tantos panes en el desierto, para satisfacer y saciar a tantas personas?

34- Jesús les dijo: ¿ Cuántos panes tienen? A lo que respondieron: Siete y pocos peces pequeños.

35- Y mandó a todas las personas a que se recostaran en la tierra.

36- Tomó los diete panes y los pocos peces, agradeció, los partió, se los dio a sus discípulos y ellos se los dieron a la multitud.

37- Y todos comieron , quedando satisfechos; recogieron los pedazos que sobraron, siete canastas llenas.

38- Y comieron cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

39- Entonces se despidió de la gente, entró a la barca y fue rumbo a la región de Magdala.

Por lo tanto, dar de comer al hambriento, tiene una finalidad más allá de calmar la necesidad de quien lo requiere, pues en realidad lo que se ese es generar confianza entre todas las personas, teniendo empatía y compasión acerca de lo que están viviendo otras personas, con la finalidad de poner en práctica lo enseñado por Jesucristo, en donde lo que más predomina es el amor.

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