Parábolas de Jesús, el mensaje de sus enseñanzas aquí

Las parábolas de Jesús, son cuentos cortos, que el hijo de Dios utilizaba, para instruir a sus acólitos en lo referente al comportamiento que se esperaba de ellos. Estas tienen siempre alguna clase de moraleja, con una gran carga moral y espiritual.

parábolas de Jesús

¿Qué es una parábola?

Las parábolas de Jesús, relatan eventos que pueden haber ocurrido o no, en ella el Jesús Cristo, trata de establecer cómo deberíamos comportarnos, según cómo se comportaron los protagonistas del relato, y qué consecuencias podemos tener. Para aprender más puedes leer oración al santo niño de atocha.

El término proviene justamente de la palabra griega parabolé, esta se refiere a comparar. Con estas historias Jesús trata de dejar un aprendizaje y una guía de conducto desde el alma. En las parábolas de Jesús se invita a amar al prójimo, aceptarlo y tolerarlo.

Diferencia entre parábola y metáfora

Las parábolas de Jesús, son distintas de otras narrativas, es decir las metafóricas o las fabuladas. En las primeras, se utilizan las palabras en la descripción de eventos para las que no fueron pensadas. Cuando son historias fabuladas, los protagonistas suelen ser animales, a los cuales se les humaniza en conducta.

Cabe destacar que las parábolas de Jesús, siempre giran en torno, a seres humanos reales, que perfectamente pudieron existir. De esta forma, las personas lograban identificarse con los personajes y aprender de su vivencia.

Características principales de las parábolas

Las parábolas de Jesús, están compuestas, por un conjunto de vivencias de la vida del mismo hijo de Dios y de sus discípulos: Los personajes son pastores, solicitantes de préstamos, los que prestan dinero, en resumen, un conjunto de hechos que ocurrían en la vida de cualquiera.

Debe recordarse que servían para transmitir un mensaje a personas sencillas, si fueran muy complicadas, los mismos no las comprenderían. En ningún caso se descarta situaciones un poco más rebuscadas, solo con la intención de invitar a la reflexión en nuestro corazón. Por tal motivo, se puede decir que estas parábolas de Jesús son:

  • Son cortas, suelen ser una historia simple de un hecho real.
  • Son historias de la vida cotidiana, simples, sin mucha profundidad de pensamiento.

Las parábolas de Jesús

Jesús hacía uso de este recurso, para que su mensaje llegará a todo el mundo, hasta su venida, el conocimiento religioso se restringía a los letrados, los demás eran simples seguidores. El hijo de Dios, al contrario, predicaba que la bendición y la sabiduría debían poder llegar a cualquiera, que quisiera escuchar.

parábolas de Jesús

En el Nuevo testamento, se pueden encontrar 40 parábolas de Jesús, en ellas se encuentra el mensaje que Jesús quería hacer llegar al mundo. A continuación te las presentamos.

Calcular los gastos

Esta parábola de Jesús inicia así, ¿Cuáles de ustedes, al querer construir un torreón, al inicio como primer paso se detienen y calculan cuánto necesitan gastar, para saber si poseen los recursos pertinentes para terminarla? Ya que es posible, que una vez levantada la base, se acaben los materiales y ya no puedan terminarla.

Y si esto ocurre, todo aquel que la observe, sin terminar, se pueden poner a burlarse, y empezaran a decir: él empezó una construcción y no logró terminar, mira que mal.

Al iniciar con una pregunta, esta parábola trata de iniciar con un análisis, se refiere al cómo debemos prepararnos previamente, debemos administrar los recursos, que necesitamos, cuando nos vamos a embarcar en algún proceso de creación. Esto hace falta para asegurarse de poder terminar la obra que comencemos.

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La personas religiosas, que siguen las enseñanzas, deben en todo momento saber, que si queremos seguir por la senda que el señor nos muestra, hay que estar preparados, ya que no solamente debemos creer sin ninguna duda, o tener motivación, y buenas intenciones, además de los ánimos son necesarios. Más bien, son lo de menos.

Esta senda es extrema, con unas condiciones de cumplimiento obligatorio fijas, sin utilizar el sentimentalismo ni la ridiculez, tal y como muchos podrían querer hacerlo. Un creyente que realmente lo quiera hacer dignamente, de nuestro Señor implica muchos sacrificios, y, necesariamente afectará o conllevará consecuencias entre las personas que nos rodean.

Todos nuestros seres cercanos, sean familia, amigos, compañeros de trabajo o simplemente las personas con las que nos cruzamos en la calle, se verán de alguna forma afectados por nuestra forma de ser como seguidores de la fe. Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con Dios?

La respuesta a esto se encuentra justamente en la parábola. Cuando una persona decide seguir las enseñanzas del señor, toma de una vez la decisión de construir su vida en la fe, por esto se hace la apología, de que es como levantar una edificación. Esta torre, será el reflejo de nuestro propio e incomparable camino que atravesaremos hacia el Reino de los Cielos.

Cuando construimos nuestra fe, debemos ser como cualquier ingeniero civil, debemos planificar, y sobre todo, sacrificar lo que haga falta para llevar dignamente la religión. Cuando la parábola habla de planificar el costo, lo dice realmente es que debemos estar conscientes en todo momento de lo que estamos haciendo hoy para en un mañana poder acceder al cielo.

Esto quiere decir, que siempre debemos verlo como una relación, como lo vemos nosotros y como lo ve Dios. Lo que hacemos diariamente para estar más cerca del señor, cómo lo veneramos, y si realmente estamos viviendo con sus preceptos ¿realmente contamos con los recursos necesarios para ser dignos ante Dios nuestro Señor?

Somos la creación predilecta del señor, se nos ha otorgado espacio para que nos caigamos, pequemos, obremos no muy bien o nos desapeguemos del camino del bien, y con todo y eso, es ese mismo espacio, que podemos utilizar para escoger retribuirle a nuestro Señor tanto que hizo y hace por nosotros.

El buen samaritano

Esta parábola cuenta sobre alguien hebreo y de una buena persona. En la época de Jesús los judíos no eran simpatizantes de los buenos samaritanos. Cierto día, el hebreo se encontraba caminando por un sendero de una colina en Jericó. Pero unos ladrones lo asaltaron. Le quitaron el dinero y lo golpearon hasta casi matarlo.

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Luego de esto, unas horas después, un religioso hebreo estaba por el mismo camino. Se tropezó con el señor que habían dejado mal herido. Como ser buen samaritano era mal visto pues siguió de largo, eso no era su problema. Entonces otra persona muy religiosa pasó. Era un levita. ¿Se detuvo? No, no se detuvo tampoco para ayudar al hombre.

Pasado otro rato, pasó otro hombre que se detuvo a ayudar al hombre golpeado. Este era un buen samaritano, se detuvo y le limpió las heridas, también le dio agua para calmar su sed y hacerlo sentir mejor, lo abrigó y lo confortó. Desde allí pudo ver al sacerdote y al levita a lo lejos, camino abajo. Pero mira quién está aquí con el que fue golpeado. Es un samaritano.

Él estaba ayudando al hebreo herido. Cuando lo hizo sentir mejor, lo llevó con él a su casa para cuidarlo hasta que sanara del todo. Cuando Jesús terminó de narrar esta parábola, se le realizó la siguiente pregunta a los oyentes: ¿Díganme ustedes cuál de los hombres se comportó bien, con una persona desvalida y golpeada?

Esta es una parábola, que las personas interpretan de diferentes formas, en la fe hebrea, los expertos en la ley consideraban que los samaritanos no eran dignos de vivir, pero para Jesús, todos eran dignos, por eso contaba esta parábola, para dar un punto de comparación entre lo que consideraba buenas y malas conductas con el prójimo.

En este caso fue el rechazado por las autoridades religiosas, el que se detuvo, y sin hacer preguntas tendió sus manos en auxilio del necesitado. Esto es una gran lección de que debemos ayudar sin importar de donde es el necesitado o cuál es su condición social o ideología.

Si queremos saber quién es nuestro prójimo, pues simplemente, es todo ser humano que se guía por las enseñanzas del hijo de Dios. Esta figura no hace distinción de personas, o su cultura o su lugar de origen. También Jesús toma este ejemplo para enseñarles que se puede ser religioso (levita, líder, pastor) pero no necesariamente se puede ser un hombre líder.

Para ser un buen samaritano, solamente hace falta tener buen corazón, estar dispuesto al auxilio oportuno y voluntario, esta diversificación, se  hallará siempre en todo lo inherente al ser humano, y la gente se puede equivocar, y es muy posible que sean víctima de las burlas  de los ignorantes. Es por esto que es muy importante comprender esta parábola.

El buen seguidos de la religión, siempre tendrá como característica, la vocación para servir, y un gran aprecio y cariño por el prójimo. Esa es la mayor enseñanza del hijo de dios, él con su ejemplo dejó muchos actos de entrega y desinterés.

El amigo a medianoche

Un día Jesús les habló a sus seguidores, y les dijo: “Quién de ustedes, va para donde alguno de sus amigos, a la media noche y agarra y le dice: mi buena amistad, tienes algunos panes que me facilites, te los pido porque otro de mis amigos llegó a mi casa de un viaje y se me acabó lo que tenía para ofrecer”.

Sin abrir el amigo dice; “no estés molestando: ya mi casa está cerrada y mis hijos se encuentran en mi cama, simplemente no puede levantarme para darte el pan. Yo les comunico, que si el hecho de ser cercano no lo hace salir, por lo menos la inoportunidad saldrá de la cama para. Por eso os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.”

Esta parábola habla del diálogo con el señor, tenemos que saber dirigirnos a él, para que nos conceda. En la historia el personaje insiste, y el hombre termina saliendo de la cama y dándole lo que necesitaba. Igualmente es cuando le pedimos al señor, cuando le somos insistente (persistente) y nos postramos delante de su presencia a clamar o pedir algo necesitado.

Jesús tiene una gran estima por la humanidad, y a cualquier solicitud responde. Tenemos que saber mirar en qué forma lo hace. El señor nos enseña que cuando buscamos vamos a encontrar y al que solicité le entregarán, pero nos da un mensaje central, la perseverancia en la oración. Perseverar implica tocar, seguir pidiendo, buscar, sin olvidar a quien le pedimos.

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Al señor se le pide por medio de la oración, para la persona que no sabe cómo hacerlo, pues simplemente guíese por la estructura de nuestra mejor oración “el padre nuestro”, esta nos enseña que necesitamos del señor, y queremos su presencia, aunque a veces no nos demos cuenta, queremos estar con él en su reino, nos reconforta y fortalece.

Esta oración base es un gran proclamación de nuestra fe. Con ella nos conectamos con el amor de Dios. Tiene una estructura fácil de seguir, lo primero es que deja saber que la elevamos hacia el señor de los cielos. Es bastante integral, pero a pesar de esto, sin importar la estructura, mientras oremos con profundo amor y respeto por el señor, nos escuchará.

Lo hermoso de una oración bien hecha, es que demuestra nuestro interés y conocimiento por las cosas de Dios. Cuando estas historias son correctamente interpretadas y entendidas, con toda seguridad podremos pedir al señor correctamente. Con el entendimiento de esta parábola aprendemos algunos puntos fundamentales dentro de nuestra relación con Dios:

  • Ser constantes y genuinos cuando se trate de orar. Este no debe ser un acto casual.
  • Saber que tenemos un progenitor en el cielo, que nos conoce y nos bendice a todos.
  • Cuando estemos en oración, hay que estar conscientes que estamos entablando una conversación con el señor, pero con la sabiduría de que en este diálogo con nuestro progenitor del cielo, se adapta a la visión celestial de él, este sentido de intimidad cambia todo.

Un reino dividido

Y luego de convocarlos y reunirlos, Jesús contaba esta parábola: ¿Cómo es posible que el diablo bote para afuera al diablo? Si una nación se divide y se pone en discrepancia contra sí misma, esa nación no puede durar mucho tiempo. Si una vivienda se divide, y se pone en contra, tampoco permanecerá. Y si el demonio se levanta contra sí mismo,  pues ha llegado a su fin.

Todo lo bueno tiene su contraparte malvada, es así como el reino de Dios tiene su opuesto en el reino de Satanás. Estos dos reinos están en permanente lucha, sin darse tregua, la pelea es hasta las últimas consecuencias. La victoria del reino de los cielos tiene como corona la vida eterna, pero el triunfo de las tinieblas llevan al hombre a la condenación eterna.

Esta narración fue hecha, porque a Jesús lo difamaron, poniendo en duda sus milagros, lo que más cuestionaron fue la pelea con los demonios, la cual hacía cada tanto y así los sacaba. Los letrados religiosos decían que esos exorcismos los efectuaba por el poder de Belzebú. Con esta calumnia intentaron que los discípulos tuvieran dudas contra Jesús.

Esta historia deja como enseñanza una variedad de hechos, pero lo más relevante es la evidencia de lo más trágico de la religión, la negación al poder del señor. Cuando se tiene un claro discernimiento de Jesús, se puede deslumbrar la magnitud de todo lo que abarca el sacrificio que él vivió, en su paso por el mundo incluso tuvo que tolerar la calumnia.

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Esta pequeña historia, enseña que el señor de la maldad, simplemente no puede hacer bien, es contradictorio con todo lo natural, y de paso nos muestra que simplemente Jesús no tiene nada que ver con él, por el contrario está dedicado a combatirlo. Esta parábola nos muestra y nos da a entender que hacer el bien y luchar por la justicia tiene muchos enemigos.

Por supuesto, de esta historia, queda claro que las calumnias al señor, tenían como fin dividir a sus discípulos, que estos dudaran de él. En fin hay muchas razones por las cuales los fariseos querían mal poner el nombre del hijo de dios. La peor de las descalificaciones viene cuando está dirigida hacia Jesús; cuando no se le reconoce como Dios y Señor, este es un gran pecado.

Este es un relato, donde el hijo de Dios, deja muy en claro la unión que tiene que haber entre sus seguidores. No debemos permitir que la tentación del demonio, haga que pongamos en duda la grandeza del hijo de Dios. Nuestra fe debe ser la fortaleza con la que debemos batallar contra el mal, siempre intentaran confundirnos.

Cada vez que intentan calumniar los milagros, o hacernos dudar, debemos tener en cuenta, que el demonio siempre estará manipulando la verdad. El mal existe, y se manifiesta de muchas maneras, la duda sobre el altísimo es una de estas tentaciones del demonio, contra la cual debemos estar siempre en alerta, siempre unidos como lo dice esta que es una de las parábolas de Jesús.

El trigo y la cizaña

Jesús convocó a sus discípulos y les contó esto: En la casa de nuestro señor, es como una persona que plantó una mies en un terreno fértil. Se fue a descansar, en ese tiempo que la persona estaba en reposo, vino su enemigo y sembró mala hierba entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la mala hierba.

Fueron convocados los vasallos del dueño de la tierra y se quejaron de esta forma: Caballero, ¿por qué no plantaste una semilla de alta calidad en tus tierras? Había mala semilla, te nació mucha mala hierba en el campo. Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?

El hombre reflexionó y les dio instrucciones de que no arrancaran nada, pues se corría el riesgo de que arrancaran, junto con la mala hierba, las plantas buenas y productivas. Hay que dejarlas crecer a todas, cuando sean adultas, todas juntas hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la mala hierba, y quémenla.

Pero el buen fruto, guardarlo en el granero, haremos un festín para celebrar la buena cosecha, agradeceremos a Dios y compartiremos el fruto, estando seguros de que nos quedamos con todo lo útil y productivo.

En todos los sembradíos siempre crecerá algo de cizaña, esto es inevitable. Estas plantas indeseadas en un principio se parecen a la planta que da frutos, no es fácil de distinguir, pero tampoco es adecuada para el consumo, por lo contrario es excesivamente tóxica de apariencia. Como esta planta crece en medio de las espigas de trigo no se puede distinguir.

La única forma de saber ello, es cuando se deben cosechar el fruto. Esta es una de las parábolas de Jesús, que comparan al planeta con la tierra de cultivo, y a la buena semilla, con los hijos del reino, y la mala hierba son los hijos del malo. El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.

Estos ángeles, se ocupan de retirar la cizaña, y quemarla en fuego. Todo el planeta es la tierra fértil del señor, su poder y amor no tiene límites ni entiende de fronteras, el señor es nuestro guía a lo largo del desarrollo de la humanidad a cumplir un propósito divino en común. Para aprender más sobre esto puedes leer los nombres de los 12 apóstoles.

Con esta historia nos enseña que existen dos formatos de obrar, y ambos coexisten en el planeta, permitiéndonos comprender que la maldad existe entre nosotros. El señor se ocupa de sólo plantar lo bueno y nutritivo, y el malvado por otro lado también siembra su descendencia (la mala hierba), los dos crecen en el mundo.

Parábolas de Jesús

Cuando analizamos este cuento, entre nosotros siempre podremos, ver ejemplos de esto, vemos gente buena, y personas que actúan mal sin ninguna razón aparente. Pero es nuestro deber como hijos de Dios, darles la oportunidad de desarrollarse y ver realmente cómo son sus frutos.

El rico insensato

Un día estando Jesús, entre un grupo de seguidores, escuchó que uno de ellos, le solicitaba, que aconsejara a su hermano para que compartiera un dinero heredado con él. El hijo de dios le contestó, que él no era quién para hacer un arbitraje entre ellos, no tenía poder de juzgar en situaciones de bienes materiales.

A todos los demás, les comentó, que debían tener mucho cuidado, con las conductas avariciosas; el paso por la tierra de las personas no puede depender de la mucha o poca fortuna que tenga, no depende de la abundancia.

Para ejemplificar esto les narró la siguiente historia: Había un señor muy adinerado que tenía una tierra que le dio una magnífica siembra y unos abundantes frutos. Este hombre se puso a cavilar y llegó a esta conclusión: “¿Qué voy a hacer? No tengo dónde almacenar mi cosecha”.

Luego de un rato pensó: bueno como el problema es dónde guardar la abundante cosecha, demoleré lo viejo y levantaré unos depósitos mucho más grandes, allí podré guardar adecuadamente la cosecha, y todo lo que haga falta almacenar.

Con esto se sentía que tenía asegurados muchos bienes, podría descansar bien alimentado y así disfrutar lo que le quedara de vida. Pero el señor no ve esto correcto, porque cuando el hombre muera, a dónde irá todo lo guardado, con quién quedará. Eso no le servirá para entrar al reino. Es una actitud del necio dedicarse a acumular riqueza.

Cuando Jesús le da la denominación de mentecato, al acumulador de bienes, por pensar que esto le dará una vida grata, es porque en la realidad, cuando vemos este tipo de personas, suelen ser seres de poca calidad humana, que sólo necesitan dinero. Dejan de lado todo lo bueno de la humanidad y del amor a dios, solo aman el dinero.

Este hombre de dinero no se acordó, que en algún punto de su historia personal, será sometido a juicio, y allí solo importaran sus obras. Puede haber trabajado muy duro, para obtener su riqueza. ¿De qué me vale acumular tanto? Si luego de morir no podré gozar de lo tanto guardado, esa es la diferencia de acumular y vivir para acumular.

Muchos de los que amasan grandes fortunas, lo hacen pensando en no volver a trabajar, pero esto es un error enorme. En algún momento el dinero se terminará y tendrán que comenzar de nuevo, cayendo en un círculo vicioso. Pero Jesús nos muestra que no nos enfoquemos en los bienes materiales sino en vivir una vida victoriosa, feliz y libre de avaricia.

Cuando tengamos que ir al juicio divino, nos daremos cuenta, que una vida vacía y sin tener como prioridad, ser buenos creyentes, y dar amor a nuestro prójimo, no es el camino correcto. Por esto es que hay que seguir la palabras de las parábolas de Jesús.

Debemos acumular puntos con el señor, esta es la mayor riqueza de la vida. Jesús nos ofrece un mejor camino enfocarnos en Él y dejar que sus riquezas nos rodeen.

Esta es una abundancia espiritual, alejada de lo banal y materialista. Esto nos dice que debemos enriquecer nuestra vida de forma integral. Con la palabra estamos completos, si nos guiamos por la fe nada nos puede faltar, ya que el señor provee a los que le son fieles.

La semilla de mostaza

Las parábolas de Jesús, fueron y son un método muy eficiente para la enseñanza de lo que es la vida como buen cristiano. Ellas son historias con moraleja, adaptadas a la época en la que el hijo de Dios, caminó por esta tierra. Eso no cambia su significado adaptadas a los tiempos modernos. A continuación una de las más cortas pero, con mucho significado.

Jesús se dirigió a sus discípulos diciendo: El dominio de mi padre, al que todos queremos entrar, es similar a una semilla de mostaza, a la que una persona agarró y cultivo en sus tierras de labranza; la regó y la cuidó, la cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol.

Este árbol es tan fuerte y fértil, que las aves acuden a él para tener a sus polluelos, en él los nidos están protegidos, y las aves encuentran buen alimento. Este árbol da sombra al que se acerca a su tronco, allí puede descansar y confortarse, soporta tempestades y se recupera.

Esta parábola es la perfecta analogía de las enseñanzas de la fe. El amor a dios es nuestra semilla de mostaza, pequeña pero que germina crece y se desarrolla fuerte en nuestros corazones. A su debido tiempo este amor dará sus frutos y las personas que lo reciban seguirán por el buen camino, hasta llegar al lado de Dios.

El señor por medio de sus acólitos, siembran y cuidan la confianza en la predica de las enseñanzas del hijo de dios, esta es la más importante de las tareas de un creyente, hay que difundir la palabra y las enseñanzas que su hijo Jesucristo. Aprende de las parábolas de Jesús.

Ojala todos tuvieran el don de enseñar y predicar la obra del señor, esto no es así, no todos logran dar la interpretación correcta, basadas en los escritos y las enseñanzas. Esto hace que la persona que quiera desde su corazón, ser un practicante de la religión y un fiel creyente adoptará el estudio profundo de las enseñanzas de Jesús, con bondad y humildad.

Esta parábola nos enseña, que no importa lo pequeño o lo humilde que se sea, la fe irá creciendo y fortaleciéndose. Sólo debemos asegurarnos de ser ese terreno fértil, para que podamos crecer y aprender en la fe, y así volvernos multiplicadores de estas enseñanzas, y ayudar a otros a seguir este hermoso camino.

La levadura

Las parábolas de Jesús, se ajustan a casi cualquier enseñanza, que él consideró que debía dar. No las restringía a un grupo selecto, al contrario de la costumbre de los escribas, a él podía acercarse todo aquel dispuesto a aprender, sin distinción de edad, sexo o clase social. Su prédica alcanzaba a todo el que así lo quisiera, así de grande era su bondad y amor.

En una ocasión les contó a los que alrededor de él se congregaron, la siguiente historia: “Si queremos entender cómo es la casa de Dios, les puedo decir, que se similar a la diastasa, que una señora agarró, y ocultó en 3 partes de trigo molido, hasta el momento en que la totalidad había leudado.”

Siempre que quería dejar un aprendizaje, el hijo de Dios lo hacía con las parábolas de Jesús, con esto lograba que se hiciera realidad lo profetizado, que fue exactamente así: “Cuando abra mi boca en parábolas; diré muchas cosas que siguen escondidas desde que la tierra fue concebida”.

Es con el uso de la palabra, en forma de historias cortas, que el hijo de Dios nos demuestra que es el elegido. De esta forma reveló en su momento, todos las enseñanzas que permanecían ocultas, y que son la clave para ser buenos. Información inexplicable para la época y que, en la actualidad, siguen pareciendo ser milagrosas aun cuando ya están predichas.

La mejor prueba de esto es que han ocurrido eventos, sin lugar a dudas, que demuestran la veracidad de las escrituras. No es necesario un enviado de dios moderno, basta con ver los hechos de la historia para entender. Basta con tomar el valor y fuerza necesaria como para creerla. El porqué de esto parte de que la existencia de los escritos reveladores de las acciones.

Son las cosas que hacemos habitualmente, lo que aprendemos y enseñamos, nuestro modo de pensar, lo que nos guiará a la casa del señor. Hay mucha información en las parábolas de Jesús, que coincide con hechos históricos, de verdad ha acertado con lo que se ha presentado en el espacio terrenal, y como ante tales situaciones al menos las catastróficas, no se han evitado.

Analizando profundamente esta historia, la enseñanza que deja es, que hay que tener un inicio adecuado para lograr un resultado final, esperado. Siempre con la palabra como guía en la vida, claro está, como siempre ubicándonos en como Dios percibe los actos, la levadura es el reino terrenal como se proyectaría el reino de los cielos, si este fuesen en la tierra.

La parte en la que se dice, que con tan solo un poquito pequeño de levadura, se puede lograr que todo crezca como se espera, se quiere indicar y evidenciar por medio de la enseñanza de la obra del señor, un poquito aquí, y otro en otra parte, toda la tierra debe estar en sintonía y así todos el que la escuche sabrá cuál es el camino de la fe.

Con las parábolas de Jesús, se propusieron llevar la enseñanza de la religión a cada rincón del planeta, esta fue una ardua tarea para el hijo de dios, y lo hizo con total entrega, formando a su vez repetidores de esto. Dado a que para él ninguna prueba, ni tentación resultó lo suficientemente fuerte como para desviarlo de su objetivo y cumplir con la tarea.

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El fariseo y el publicano

Una vez Jesús, narró a sus seguidores la historia, de unas personas que estaban convencidos de eran gente correcta, confiable y que hacían justicia de forma objetiva. Ellos despreciaban a los demás ya que se consideraban moralmente superiores. Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro era publicano.

El primero de ellos, estaba parado en el templo, y oraba para sí mismo de esta forma: “señor te agradezco por el hecho de que no soy como los demás, que son delincuentes, déspotas, infieles, ni siquiera soy como este que entró conmigo al templo, ocho días del mes pasó el día sin comer, entregó limosnas de todo lo que ingresó en bienes”.

El otro hombre, se encontraba retirado del primero, su postura era cabizbaja, no elevaba la vista al celestial, y se daba golpes en el tórax, así decía: “Señor, se favorable a mí, pues he pecado”. Pues les diré que este descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

Se debe evitar que el ego sea lo que predomine en el camino de la fe, hay que tener humildad, para estar cerca del señor, él no marca diferencia entre ricos y pobres, pero sí entre un alma noble y aquel que desprecia a su prójimo por considerarlo inferior. Hay que seguir las enseñanzas de las parábolas de Jesús.

Esta es una de las parábolas de Jesús, que nos muestra los dos lados de una misma situación, estos seres humanos rezaban, solo que lo hacían de formas totalmente opuestas. Uno se dedicaba a compararse con los que consideraba inferiores, y el otro se hacía una autoexamen. Los hombres quienes oraban al mismo Dios, uno era fariseo mientras que el otro no.

La historia contada, de ambas formas de orar en el templo, nos permite aprender humildad, no es bueno auto gratificarse por lo que, a nuestro entender hacemos bien. Tampoco debemos estar pendientes de lo que hacen los demás, juzgar en un pecado, ni siquiera el hijo de dios se tomaba esta atribución.

No podemos estarnos creyendo más que los demás, esta es una actitud que debemos abandonar. Al creer que no somos capaces de pecar pues ya estamos pecando. El señor es muy misericordioso y todo lo perdona, pero eso debe hacer que cada vez queramos ser mejores y más humildes. Esta es una de las más hermosas parábolas de Jesús.

Cuando un una persona con alguna adicción, acuden a la fe para salir del vicio, se les pide que como primer paso reconozcan su problema o enfermedad. Es así como debemos ser para llevar nuestra vida con bien, debemos ser conscientes de nuestras debilidades, para así enaltecer nuestras fortalezas.

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Otro paso que sigue alguien que quiere mejorar, es no tener la convicción de ser mejores que los demás, esto ocurre con el fariseo de la historia, que piensa que no quiere ser como el que humildemente oraba, incluso hacía una lista de las cosas que lo hacían más merecedor que los otros, ante los ojos de dios. Esto es lo peor que se puede hacer.

La higuera estéril

Esta es otra muy interesante de las  parábolas de Jesús. Estando reunido con su congregación, el hijo de Dios contó este cuento corto; erase una vez una persona que poseía un árbol de higos, que había sembrado en la viña de su propiedad, cierto día se dirigió donde estaba la planta con intención de recoger los frutos, pero no la encontró cargada.

Entonces decidió mandarla a cortar, puesto que en los 3 años que tenía sembrada no había logrado comerle ni un solo higo, según su punto de vista solo estorbaba en el terreno. El encargado de la siembra le dijo a su dueño:

“Señor, dale un tiempo más, para así yo tener oportunidad de cuidarla mejor y nutrirla adecuadamente, así vemos si por fin da fruta, si no lo hace pues la cortamos”.

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Esta planta representa el punto de vista del señor, sobre la cultura de Israel, en términos generales los estudiosos de la teología, lo comparan con una sociedad que obviamente se separó de Dios y de sus mandatos y por concepto de corrupción e iniquidad, le es anunciado el juicio de Dios para su segunda venida.

Si Jesús vuelve a venir, debe encontrar una feligresía próspera, que se ha esmerado en obtener buenas cosechas, estamos en la época de la poda y del abono, y de retirar todo lo que no da frutos. Una vez que salen las primeras hojas de la higuera, si no muestra indicio de fruto quiere decir que será estéril, pero en ocasiones los hijos de Dios han estado así por algún problema.

Si la esterilidad es circunstancial, Jesús podrá librar a la persona, y lo hará fértil. Esta amenaza del hijo del señor, es una conminación para toda la humanidad, siempre tenemos que esmerarnos por crecer y dar cosecha, esta es la respuesta que se espera para poder estar al lado de Dios. Este es el objetivo de las parábolas de Jesús.

La planta nos da frutos, es el símbolo de una nación que se quitó del lado del señor, y que no quiere concederle cosecha, a su vez también es símbolo de que tiene una vida sin sentido. Esto debe propiciar el arrepentimiento. Debemos examinarnos y reflexionar sobre si estamos dando frutos, o si nuestros pecados no nos dejan crecer.

La frase, donde se dice que todo lo que no de cosecha será quemado, se refiere a la conciencia de la persona, pueden decir que son creyentes en la fe, y que escuchan la palabra, pero realmente no crecen en la religión, no hacen los cambios necesarios para seguir el camino señalado por el hijo del señor, esto es lo que quiere decir esta frase.

El pueblo de Israel, debería ser el encargado de propagar la verdad por el mundo, en una época en que se hallaba sin rumbo, ellos tomaron la decisión de no hacerlo y se apartaron del lado de la verdad, sobre ellos caerá el juicio final. Jesús se acercó a la planta de higos, para intentar encontrar frutos pero no lo halló.

Con todo y esto es una historia que enseña una luz guía para la nación que asistirá a buscar los frutos, que se den cuenta que si no se esmeran en crecer y comportarse según las leyes de Dios, serán condenados por no tener una seria intención de ser mejores. Es una enseñanza más de las parábolas de Jesús.

El sembrador

Hubo un día que el hijo del padre decidió sentarse junto al mar. A su alrededor se congregó una gran cantidad de personas; él se subió a una embarcación, y se quedó allí, sus seguidores se quedaron en la orilla del mar. Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar.

En lo que él procedía a sembrar, una porción de semillas fue a dar a la vereda del camino; es así que llegaron algunos animales y la ingirieron. Otra porción fue a dar a la zona llena de piedras, allí no había mucha tierra donde germinar, así que las semillas de allí, salieron antes de tiempo ya que no contaba con una capa suficientemente gruesa de tierra.

En lo que el sol calentó el suelo, se quemó el brote, y la falta de raíz le impidió hidratarse. Otra porción fue a dar a los cardos, cuando estos crecieron asfixiaron a las semillas. Pero una buena porción cayó en tierra fértil, esa creció y sirvió su cosecha, fue una muy generosa y abundante. El que tiene oídos para oír, oiga.

El espíritu de esta historia, es destacar la importancia del lugar a donde va a terminar la semilla que se quiere plantar, Jesús indica los principales ambientes donde se trata de aprender y formarse en la fe cristiana, junto al camino, sobre la roca, en medio de los espinos y en tierra buena. Hay que saber analizar esta parte de las parábolas de Jesús.

En el caso que está de primero, al lado de la carretera, tiene como objeto aprender que la semilla que cae en este sitio, es como el tipo de hombre, que escuchan la enseñanza pero no la comprenden, no logran llegarle al espíritu, y no la predican como es debida, la parábola puntualiza que estas personas se quedan solamente en la etapa auditiva.

La verdad es, que escuchan con problemas porque son en el fondo malas personas y de malos sentimientos. Estos nunca entenderán la palabra y como consecuencia, el demonio les quita la capacidad de recibir los dones, les quitará la fe y no pasarán el juicio.

Como en todas las parábolas de Jesús, aquí lo primero que debemos aprender con esta historia, es que no debemos quedarnos tan solo con lo que escuchamos, debemos analizar y profundizar en lo que escuchamos, debemos abrir nuestro corazón a estas enseñanzas, afianzar su fe en Dios y predicarla a su prójimo.

El siguiente lugar, es la que cae en la roca, esta germinó, pero se marchitó por el calor, no tenía agua para vivir ni cómo alimentarse, ya que germinó en la pequeña capa de tierra que suele encontrarse sobre las rocas, en donde una semilla puede crecer pero se tiene que tomar en cuenta el hecho de la manifestación de los cambios y estar preparado para los mismos.

En el tercer caso, la mies cayó entre arbustos de espinos, la semilla creció junto con ellos, pero los arbustos la asfixiaron. Esto se refiere a los seres humanos que se dejan llevar en la fe, por sentimientos y pensamientos que no son de ellos, eventualmente esto hará que la palabra ya no llegue a su corazón, asfixiando su fe.

Por último, la semilla cae en tierra fértil, allí crece fuerte y da una buena cosecha. Esto se refiere al ser humano con fe verdadera y la firme intención de ir por buen camino. Así como las semillas somos las personas, que creen por un tiempo, pero que al momento de un cambio pierden la fe, caen en las tentaciones y abandonan el evangelio.

La fiesta de bodas

Un día Jesús tuvo que dar una respuesta a sus discípulos, les dijo: “La casa de mi padre es similar a un monarca que celebró una festividad de bodas a su retoño; mandó a su servidumbre a convocar a los invitados a las ceremonias; más estos no quisieron venir.

Nuevamente mandó a la servidumbre, esta vez les dijo: díganle a los que se negaron, que he preparado un festín, han sido inmolados los animales de granja y engorde, ya todo está listo para recibirlos en la boda. Más ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron.

Cuando el monarca supo lo sucedido, entró en furia; mandó a sus guerreros, eliminó a los que se habían convertido en asesinos, y destruyó con fuego la población. Esta vez comunicó a su servidumbre: Las bodas a la verdad están preparadas; más los que fueron convidados no eran dignos. Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis.

Salieron los sirvientes por las carreteras, se trajeron a todos los que en su camino se cruzaron, gente buena y gente mala por igual, y así las bodas fueron festejadas con muchos convidados. Llegó el monarca para mirar aquello, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Más él enmudeció.

Al ver esto el monarca dio la siguiente orden; amárrenlo en brazos y piernas, y bótenlo afuera en la noche cerrada, a bastante gente uno convoca pero a poca debe escoger”.

Para buena parte de los seres humanos, es difícil comprender la forma en la que Jesús, enseñó con la palabra, y de paso como llevó esta enseñanza a todos los espacios habitados del planeta. Esta enseñanza por medio de parábolas de Jesús, en un impacto que se encuentra dentro de la sociedad, no sólo a los plebeyos sino hasta señores que se creían dueños de todo lo que miraban.

El creador llama a la humanidad para que sean salvados, pero la mayor parte de las sociedades, no lo escuchan, están más bien pendientes de cómo tener más fuerza y cómo dominar más territorio. Se rehusaba a practicar acciones fraternales así sea con sus iguales, para efectos de categorías. Esta es otra moraleja de las parábolas de Jesús.

parábolas de jesús

Si algo es una constante en las enseñanzas de la fe, es que los seres humanos debemos realizar acciones equitativas, fraternas, justas y tolerantes, esto no es tan aplicado como se quisiera. En la actualidad no todos pretenden seguir al que se hacía llamar el elegido, el hijos de Dios, habían muchos seguidores que apoyaban las enseñanzas de Jesús, sin hacerlo realmente.

Muchos se hacen llamar discípulos, pero realmente no cuentan con la actitud y la sinceridad debida, lo hacen para poder figurar. Es una forma de tomar relevancia dentro de un grupo de personas, que les van a dar algún reconocimiento social. Esta es una pose que asumen las personas de personalidad despótica, la falta de humildad los empeora.

Los labradores malvados

Esta es una de las parábolas de Jesús, más aleccionadoras. Ya había algunas personas recelando de Jesús, los que se consideraban privilegiado dentro de la comunidad, le temían al contenido de las historias que utilizaba para enseñar. Ante esto Jesús, los reunió a todos y les contó la siguiente historia. Para crecer espiritualmente puedes leer espiritualidad.

Hace un tiempo una persona sembró un terreno con matas de vid, lo cercó para demarcarlo; acomodó un sitio para elaborar la bebida y construyó una estructura para tener a la vista el lugar. Hecho eso arrendó el lugar a unos labradores y se fue de viaje. A su debido tiempo, mandó un criado a pedir a los labradores la parte de la cosecha que le correspondía.

Es así que los deshonestos agarraron al criado, y lo molieron a palos, luego lo mandaron a donde el dueño sin nada. Al ver esto el hombre envió a otro servidor, este no tuvo mejor suerte, lo golpearon en la cabeza, dejándole una fea herida y lo ofendieron. Mandó a otro, y a este lo mataron. Después mandó a otros muchos; y a unos los golpearon y a otros los mataron.

Le quedaba alguien a quien enviar, su descendiente, que era alguien a quien amaba. Se decidió y lo envió, meditaba: lo más probable es que a mi hijo si lo escuchen. Pues los malvados labradores se dijeron unos a otros: Este es el que ha de recibir la herencia; matémoslo, y será nuestra la propiedad. Así que lo agarraron, lo mataron y arrojaron el cuerpo.

Y Jesús preguntó a sus discípulos ¿qué piensan que ante esta barbaridad hizo el propietario de las viñas? Pues saldrá y asesinará a esos campesinos, y entregará el terreno a otros. ¿No han visto las letras? Allí dice “La piedra que los constructores despreciaron se ha convertido en la piedra principal. Esto lo hizo el Señor, y estamos maravillados.”

Tuvieron la intención de poner preso a Jesús, ya que estaban conscientes de que la historia era dirigida para lesionarlos. No lo hicieron porque tuvieron temor por la reacción de las personas, lo dejaron así y se marcharon.

Estas parábolas de Jesús deben ser entendidas como el lazo de nuestro corazón y alma con el señor. Es esta la única forma de apreciar el significativo mensaje, adaptándolo a una circunstancia dada. Existe un gran número de personas que no saben lo que significa tener un encuentro con Dios, es difícil de lograr si en el corazón no habita el sentimiento real de hacer conexión con él.

La realidad es que Jesús, tenía  como objetivo lograr acercarse a la sociedad para encaminarlos hacia el buen sentido de la creación. Él quería que se dieran cuenta lo pacífico que resulta el conocimiento de que no estamos solos. Esa fuerza existe y se hace presente constantemente proveyendo todo lo que acompañara en el camino al humano.

Esta parábola, enseña que ser bueno también requiere ser justo, no dejar pasar por alto las acciones terribles que podemos hacer los humanos. Se le dan oportunidades a las personas pero si fallan gravemente, hay que hacer justicia.

Los dos hijos

Esta es la historia de una persona con dos vástagos, donde el mayor fue y le dijo que iba a trabajar en la siembra del viñedo familiar. A esto el muchacho le dijo que estaba cansado que no quería ir, aunque más tarde se arrepintió.

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Se fue donde el hijo menor y también le comentó que se iba a trabajar al campo, el hijo para salir del paso le dijo al padre, ve adelante que yo más tarde te alcanzo pero nunca llegó, le mintió a su papá.

Entonces Jesús, les preguntó a sus discípulos, “¿Cuál de los hijos realizó la solicitud de su papá?”. Todos contestaron que el primero, pero Jesús les contestó, realmente, los publicanos y las meretrices irán por delante de ustedes a la casa del padre. Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; pero los publicanos y las rameras le creyeron.

Esta es una de las parábolas de Jesús, que tiene la particularidad de cubrir un tema que es común a todos, trastocando una cosa en otra, sirve para aprender sobre casi cualquier tema que necesitemos. La verdad espiritual ha de prevalecer ante alguna situación de pesar, dolor o injusticia, teniendo siempre presente que la disposición de Dios velará por la paz.

Durante su paso por la tierra, Jesús, era un hombre sumamente bondadoso, llegaba al sacrificio de ser necesarios, por todos nosotros, buscaba redención e indulgencia para todo aquel que hubiera pecado. El Reino de los Cielos es un lugar que se considera como exclusivo solo para las personas merecedoras que siguieran los pasos de él para con El Creador.

Las parábolas de Jesús, están elaboradas, para que con sus enseñanzas logremos llevar una vida, digna llena de bondad y paz, con ellas podremos tener un comportamiento que nos llevará a las puertas del reino de los cielos, donde más que darlo a conocer a través de las acciones de Cristo es preciso que este infundiese como construirlo.

Este aprendizaje a largo plazo, deberá llevar a la civilización moderna, a realizar un cambio de su forma de pensar y comportarse. Esta no es una labor fácil ni siquiera es rápida, requiere de tesón y fe verdadera, todos los sinceros creyentes, que se han dedicado a estudiar la palabra y su enseñanza, están en la obligación de servir como multiplicadores de esto.

Enseñar el perdón, el amor y la comprensión, no es tarea para todos, requiere de una profunda comprensión de lo que espera el señor de nosotros. Son muchas las lecciones y muy duras de aprender, pero esta es una tarea que debe llevarse a cabo, no podemos depender solamente de la voluntad de aprender, también hay que enseñar.

Cuando son textos tan simbólicos como esta parábola, su entendimiento es un poco complicado. Quizás se deba al tiempo en el que es relatado, pero lo cierto es que para entenderla, en la mayoría de las ocasiones se debe acudir a los estudiosos del tema. Para ser más comprensible desde este punto, ha de comprender el todo como el reino donde está Jesús.

Los obreros de la viña

La casa del señor es similar a un hombre, con mujer e hijos, que una mañana se fue a buscar trabajadores para su viñedo, necesitaba mano de obra. Acordó con los trabajadores que pagaría un denario la jornada y los mandó a su sembradío. Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados.

A estos también les hablo para que fueran a trabajar a su viñedo, y a ellos les ofreció lo que considerara justo, sin decirles cuánto. Estos hombres pues también fueron a la siembra. Nuevamente salió pero esta vez cerca de las 6 y 9, e hizo lo mismo. Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados. También los contrató.

Al terminar el día, el dueño del viñedo, dijo al mayoral que convocará a los trabajadores, y les pagará el día de trabajo, empezando por los últimos y terminando con los primeros. Llegaron los trabajadores y tanto a los últimos como a los primeros se les pagó un denario. Ante esto los primeros protestaron, ya que ellos habían trabajado muchas más horas que los últimos.

El dueño respondió que no había agraviado a nadie, que les había pagado el denario que ofreció inicialmente. Es mi dinero y si quiero ser generoso con todos puedo serlo. Váyanse en paz con lo suyo a sus casas. Así, los primeros serán postreros, porque muchos son llamados, más pocos escogidos.

Jesús por medio de las historias, que no son más que cuentos cortos de las vivencias que este tuvo y que le sirvió para prever eventos desdichados a través de la instrucción hacia sus acólitos y partidarios en el pasar del tiempo, infunde los pilares fundamentales humanos y espirituales que cada ser en la Tierra debe poseer para lograr la vida. Esta es la idea general de las parábolas de Jesús.

La fábula auxilia de forma general a toda la gente para tener conocimiento de los hechos que sellaron la historia del catolicismo, así como el influjo de Jesús para todas las situaciones diarias que se puede cruzar ante cualquiera, y que solo con el conocimiento de este logrará superar y aceptar el proseguir del destino que todos deben pasar.

Diversos seres humanos en los tiempos actuales creen que las fábulas no exponen una idea exacta de los anales de los que Jesús realiza cotejos, esto ocurre porque no entienden que el real objetivo es lograr iluminación en el ser, aceptar a los demás y lograr valores para con el prójimo, además de buscar el acercamiento por parte de cualquier persona.

Es así que el mismísimo hijo de Dios, fue testigo, cuando no protagonista de las situaciones planteadas en las parábolas de Jesús, él siempre demostró una presencia de nobleza, pureza y de mucho cariño, con pensamientos totalmente libres de malicia o egoísmo. Jesús siempre fue uno de los defensores de lo justo y equitativo reconocidos por sus grandes hazañas y milagros.

Hay que entender que el lenguaje y las vivencias de la época, no son comparables a los tiempos actuales, a pesar de esto, la enseñanza está allí para aquel que esté dispuesto a aprender, sólo hay que tener la disposición y la claridad de pensamiento, para saber que el señor obra de formas misteriosas.

La higuera en ciernes

Cuando Jesús, tuvo la necesidad de explicar porque las personas debían seguir sus pasos, para que cuando su vida culmine lleguen al cielo, les contó la siguiente historia corta. Erase una vez un hombre que poseía una  higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. Entonces decidió dejarla un año más y abonarla, para darle la oportunidad de producir.

Esta es una parábola que enseña a crecer ante las dificultades. A lo largo de nuestras vidas, se nos pondrá a prueba, y por momentos tendremos la convicción de no poder hacerlo, pero debemos confiar, en que se nos seguirán presentando oportunidades. El señor siempre estará presente en nuestro camino, y cada vez que creamos fallarle, él nos dará otro chance.

Estos relatos cortos son muy aleccionadores, y nos llegan al corazón. Estas simples experiencias vividas por Jesús en su paso por este mundo, nos dan las pautas de cómo debemos ser para entrar al reino del señor, son suficientemente generales para que podamos adaptarlas a nuestras vidas. Para todo hay una de las parábolas de Jesús.

No podemos caer en el error del que piensa que ya lo sabe todo, pues prácticamente la vida en sí es un aprendizaje, Jesús simplemente nos dejó las pautas a seguir, pero la aplicación y lo que de ellas nos pueda quedar depende de nosotros, debemos estar en permanente alerta para aprender, y el conocimiento adquirido debemos compartirlo.

La sencillez de cada parábola de Jesús es intencional, este fue su éxito, llegándoles a todos, no importaba si era gente sencilla de labranza y trabajo o si eran grandes letrados o potentados, sus palabras tenían el poder de la sencillez, la claridad de la comprensión, es por esto que cuando nos corresponda instruir debemos apoyarnos en ellas, es la palabra del señor.

Con las historias cortas, lo que se buscaba era que las personas llegasen a ver la verdadera espiritualidad, ellas logran que la humanidad se encuentre con la divinidad del señor, que sientan su presencia, para así poder pedirle a éste el verdadero significado del mensaje, ilustrándoles el camino de la sabiduría y enseñanza de uno con los otros.

Cuando Jesús, llegó a este mundo, las parábolas hacía tiempo que eran utilizadas, pero es él quien las usa más acertadamente y las facilita con el fin de formar conciencia, de la necesidad de mejorar nuestra vida espiritual, así estas no siempre gozará de la congruencia a la vista de cualquier mortal que no ha buscado el camino para acercarse a Dios.

La ruta a la casa del señor, es un recorrido que necesita esfuerzo y sobre todo constancia, no podemos seguir la senda un día, abandonarla otro y retomar, esto no es de buenos cristianos. Nos debemos refugiar en la divinidad del creador, pero eso no implica apartarse del camino.

Para las parábolas de Jesús, todos somos merecedores de otra oportunidad, pero debemos esforzarnos en cumplir, una oportunidad no es un borrón y cuenta nueva, es un chance para corregir y ser mejores personas y mejores cristianos.

El hijo pródigo

Según las parábolas de Jesús, había un señor con un par de hijos, el más pequeño, se acercó al padre un día y le pidió, los bienes que le correspondían en herencia, el padre así lo hizo. En lo que el joven recibió esto, lo unió todo y se fue lejos a una provincia apartada; y allí soltó todas sus cosas viviendo perdidamente.

Para completo de los males, hubo una hambruna por aquellos lares, y al hijo menor le comenzó a faltar todo. Tuvo que buscar que hacer, y lo que encontró fue un empleo de jornalero en una hacienda cuidando los cochinos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que se alimentaban los cochinos, pero nadie le daba.

En eso andaba cuando reflexiona, “todos los trabajadores de las tierras de mi familia están en la mesa con suficiente pan, y mi persona está aquí a punto de perecer de hambre, me pondré de pie y volverá a mi casa familiar, y le pediré perdón a mi padre, porque pequé contra el cielo y contra él. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros”.

Entonces regresó a su casa, y allí encontró a su padre. Estando aún lejos el papá lo vio y lo reconoció, y sintió mucha misericordia por su hijo, lo abrazó con amor y le dio su bendición. El hijo comenzó a decirle todo lo que sentía, pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.

Mandó a preparar un festín pues su hijo estaba de regreso, y lo que él creía muerto había revivido, se encontraba desorientado y fue encaminado. Y todos sentían la alegría del padre. El hermano mayor estaba en las tierras, trabajando, y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.

Le fue informado el retorno del hermano, y que su padre había dado instrucciones de la preparación de un festín, porque había regresado con buena salud. Esto hizo que el mayor se molestara, y no quería entrar. Salió a su vez su progenitor, y le rogaba que entrase. Dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado.

Consideraba injusto tanta conmemoración, por alguien que había desaprovechado su riqueza en rameras. El padre agarró al hijo mayor y le dijo, tu siempre has estado conmigo, y todos mis bienes son tuyos, más era necesario hacer una festividad y mostrar regocijo, porque tu hermano estaba muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.

Esta es una de las parábolas de Jesús, que hacer hincapié en el valor de ser bondadoso y de tener misericordia por los demás. Las personas cuando tienen sincero agradecimiento deben ser tratadas con bondad, esta es la enseñanza de esta historia. El hijo regresó con plena conciencia de sus malas actuaciones, de que su padre merecía más consideración y amor.

El hijo pródigo, nos enseña lo efímero que es el dinero, y lo fácil que es perderle. Pero el amor de la familia y de los padres, siempre estará allí dispuesto al perdón y a la redención. Los cambios en la vida, para ir por la senda del señor, es una muy buena razón para hacer festejos, esta es una alegría para cualquier buen cristiano. Para saber más de esto puedes leer la oración para bendecir una casa.

Crecimiento de la semilla

Es algo para reflexionar, cómo un hombre puede colocar una semillita en un terreno, y mientras él se va a la cama, y luego amanece, y el hombre se levanta, cada noche y cada día, pues la semilla germina en la tierra; descansa, se incorpora de noche y de día, y la mies brota y crece sin que él sepa cómo.

parábolas de Jesús

De esta pequeña semilla, que la humanidad no entiende cómo puede nacer, lleva dentro el producto de la tierra, en un principio será una pequeña plantita, posteriormente crecerá y será una espiga, después será una planta como tal; cuando el fruto está listo, consecutivamente se coloca la hoz, porque la siega ha llegado.

En las parábolas de Jesús, no debemos perder de vista que están pensadas para una época hace muchos siglos. En esta en particular se habla de cómo esta pequeña crece y se fortalece sin que nos percatamos de ello. Se refiere a que la semilla es la palabra de Dios en la tierra, y así como la semilla crece debe crecer la persona a través de la palabra.

Los discípulos de la fe y los iluminados, nos ha mandado las escrituras, este es su mandato, si seguimos la enseñanza podremos acceder a la vida eterna, tenemos que tener claridad en que Dios es bueno, y verdadero, dador de la palabra para que por oír la palabra sea salvo y dé frutos.

Lo que hay que tener presente, es que el crecimiento de la semilla, se logra con cuidados y riegos frecuentes, no podemos dormirnos sin antes haber hecho la labor. Esto es propagar la palabra, sembrar valores, enseñar que el señor está allí para nosotros, para que crezcamos en la fe, y para guiarnos por el camino del bien, así nos aseguraremos de crecer y dar frutos.

parábolas de Jesús

No debemos dudar de que Jesús, fue un gran predicador, él durante toda su vida, sentó las bases de la verdadera fe, en la humanidad, plantó la semilla de su época, y esta creció y es a nosotros que nos corresponde seguir con esta labor, debemos ser las plantas crecidas que den los frutos. El señor nos dejó mensajes para que entendamos cómo promover la palabra de Dios.

Es bueno darse cuenta la forma tan inteligente como en la parábola se compara al reino de Dios con una persona deja caer una semilla en tierra fértil para que germine, esta es la palabra, debemos cuidarla y alimentarla para cosechar sus frutos. Todos los seres humanos que la escuchen y la pongan en práctica pueden crecer en la vida eterna.

Lo que quiere decir, es que el hombre no necesita buscar una explicación al hecho, de que la semilla se planta en la vida terrena y la cosecha se hará en la vida eterna. Es suficiente con confiar en que un día nos levantaremos y encontraremos una planta madura, con unos hermosos frutos para cosechar.

Todos los hombres santos, saben que la palabra fue entregada a la humanidad por medio del hijo de Dios, para que nos sirvamos de ella, y la propaguemos, y así podamos vivir una vida de honrar al señor, en la fe verdadera. Debemos ser maestros para los más pequeños, para que crezcan en el amor a Dios, para eso están los evangelios, con las parábolas de Jesús y sus enseñanzas.

No podemos descansar en el empeño de sembrar estas semillas de amor, este será el germen de la vida eterna buena, donde todos estaremos a la diestra del padre, y nos encontraremos en la paz y el amor eterno, nuestra vida terrena, será la simiente de la vida eterna y hacia allí debemos encaminarnos.

Los deudores

La casa de Dios, puede ser comparada con un soberano que un día intentó saldar cuentas con sus servidores. Al comenzar los ajustes, fue llevado ante él uno que tenía una deuda de 10.000 talentos. Era una deuda que no podía cancelar, el señor ordenó que lo vendieran, junto con su mujer e hijos y todo cuanto poseía, y así pagará la deuda.

El hombre se lanzó al suelo y suplicó, pidiendo paciencia a su señor, que él reuniría como fuera y le cancelaría la deuda. El soberano sintió pena por el servidor, y lo dejó ir perdonando la deuda. Pero aquel perdonado, al salir, encontró a uno de sus consiervos que le debía cien denarios, y echándole mano, lo ahogaba, diciendo: “Paga lo que debes”.

El nuevo deudor, arrodillándose frente a él, le rogó, pidiéndole un poco de tiempo para poder conseguir la cantidad y pagarle. Esto no conmovió al villano, el malvado tomó a nuevo deudor y lo metió preso hasta que saldará la pequeña deuda. Así que cuando vieron sus consiervos lo que había pasado, se entristecieron mucho, y contaron a su señor lo que había sucedido.

El soberano lo hizo acudir ante él, y le dijo; “eres un servidor de mal corazón, yo te condoné toda tu deuda por haber suplicado, ¿no sería tu deber hacer algo similar, compadecerte de tu compañero, dar compasión como la que recibiste?

Entonces el monarca, muy molesto, lo hizo llevar por los verdugos hasta que cancelara su propia deuda. Así también nuestro señor hará con todo aquel, que no tengan un corazón piadoso con su prójimo.

En esta historia lo importante es la referencia al perdón, en la vida hay que saber que no podemos juzgar a los demás alegremente, debemos ser capaces de perdonar, de actuar bien tal y como lo hizo Jesús, con actitud misericordiosa, siendo siempre humilde, un ser bondadoso, y muy amoroso, todo por su prójimo, sobre todo un ser capaz de perdonar.

Es cierto que el servidor le adeudaba una gran cantidad de dinero al monarca, y ante la dura sentencia pidió clemencia, y una nueva chance para pagar, le pedía paciencia al señor. Fue así como movió el corazón del soberano, y logró que este lo perdonara. Aun así, siendo tan privilegiado, el siervo, al encontrarse con uno de sus consiervos que le debía, le exigió.

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No tuvo caridad, ni paciencia, mucho menos bondad, él también recibió súplicas de piedad, y le solicitaron paciencia, que le pagarían todo. Pero de nada sirvió pues su corazón era seco e inmisericorde, entonces encerró al otro en prisión hasta que saldará la deuda.

Aun cuando lo intentaron hacer recapacitar nada se logró, simplemente no era un hombre merecedor de Dios, es por esto que el monarca tomó la decisión de no perdonarle su propia deuda, ya que debería probar en carne propia lo que le había hecho a su consiervo. Este es un gran ejemplo de falta de caridad y valores cristianos.

Todos debemos saber que si fallamos en algo tan importante, sufriremos las consecuencias. Debemos llamarnos a la reflexión, hay que aprender a perdonar de corazón sin ambages, nuestras actitudes egoístas hay que dejarlas, el ego es el peor enemigo de los seres humanos, y nos aleja de nuestra esencia; de seres solidarios, de seres de amor, de paz, de bondad.

El vino nuevo en odres viejos

Si se tiene un vestido viejo, no tiene sentido remendarlo con tela nueva, pues en el momento que lo laven la tela nueva encogerá y tirará de la tela vieja, hasta hacer un roto más grande que el anterior.

Así mismo no hay persona que teniendo bebidas recién hechas, las vaya a guardar en un odre viejo, si esto se hace, el odre viejo se romperá por efecto del licor nuevo, y se perderá el vino y el odre; es por esto que se coloca la bebida nueva en contenedores también sin utilizar.

En cada lugar o zona que Jesús, visitó en su paso por esta tierra, dejó un cambio profundo en su población, les cambió la forma de ver y sentir la vida, mejoró su espiritualidad. Todos cambiaban sus costumbres, pues se daban cuenta que sus formas no eran piadosas ni encaminadas en la fe verdadera.

Las viejas costumbres habían sido causantes de grandes males en el mundo, es por esto que debemos renovarnos, mediante el aprendizaje de las palabras. Solo así podremos sanar nuestros corazones, de cualquier mal que se le acerque.

Es por esto que esta es una de las parábolas de Jesús más aleccionadoras, con esta él busca que sus seguidores entiendan que las nuevas prácticas y modos de hacer las cosas, no se ajustaban a las antiguas legislaciones, que por cierto eran muy injustas, y beneficiaban a sectores favorecidos.

En el sistema se daban muchos actos de corrupción, que tenían como objeto mantener a lo más malvado y depravado de las humanidad, y nada está más alejado de Dios. Hace falta una verdadera limpieza del espíritu, tratar de tener nuestra alma lo más pura posible, así como el pensamiento y corazón, para que las nuevas pautas funcionen.

Hay que dar un cambio real en el mundo, no podemos mantener lo viejo con la nueva conducta a seguir. Es por esta razón que se presentó un ser humano con el poder de absolver nuestros pecados, Jesús que busca unir a los pueblos en una sola doctrina de amor, respeto y tolerancia.

Todas las personas dedicadas a enseñar la palabra, los que dedican su vida al señor, ellos son los odres nuevos, ellos limpiaron su alma y su espíritu de todo lo viejo y abrieron espacio para lo nuevo, lo bueno, la vida dedicada a la alabanza del señor.

Las parábolas de Jesús, deben ocupar nuestra alma, es la forma correcta de seguir el camino de la fe, está claro que todos tenemos una meta que lograr en la vida, y por supuesto siempre debe llevar a la casa del señor.

No hay una edad establecida para darse cuenta de que el señor tocó nuestra alma, desde una edad muy temprana se puede sentir la vocación, otros tardan poco o mucho más, en ese momento se convierten en multiplicadores de la palabra, ellos son el odre nuevo, donde tendrá cabida el alma nueva.

El señor nos guiará por la senda de la enseñanza de la fe, y si nos desviamos nos rescatará, en ningún caso se olvidará de nosotros. Si no nos proponemos renovarnos, el nuevo conocimiento no durará mucho en nosotros, seremos como el odre viejo y todo se perderá, es por esto que dejar atrás lo viejo debe ser un esfuerzo consciente, y permanente.

Los dos cimientos

Esta es una de las parábolas de Jesús, que inicia con estas preguntas “¿por qué convocan, señor, y luego no viven según les ordeno?, les digo esto, como una ser que cumple con las leyes del señor y las pone en práctica:

Es como es ser humano, que está construyendo una vivienda, saca mucha tierra y cuando el hueco es profundo hasta  encontrar una roca conde colocar las bases. Si se llega a ver afectada por las aguas crecidas, si el río golpea con ímpetu la casa, no logra moverla porque está construida sobre la roca.

parábolas de Jesús

Entonces el que escucha mi prédica y no vive según mis enseñanzas, será como el que fabrica su vivienda directo sobre la tierra y no está pendiente de unos buenos basamentos. En lo que las aguas del río la ponen a prueba, esta se derrumba y quedará totalmente arruinada.”

Hay personas que escuchan la palabra y creen que eso es todo, lo que se escucha debe ser practicado, usado para la vida diaria. Esta es la enseñanza de la mayor parte de las parábolas de Jesús, la presente en particular lo ejemplifica muy bien. Debemos tener en buenas bases nuestra intención de vivir en la fe verdadera.

Debemos apegarnos a las enseñanzas que nos dan, en ellas están todos los fundamentos que deben servirnos de guía en la vida. Pero todo hay que practicarlo de forma consciente, de nada sirve escuchar y leer si este aprendizaje no es internalizado, para que se vuelva un real hábito de vida cristiana, según los mandatos de las parábolas de Jesús.

Esta es una historia, que fue contada a una gran cantidad de personas, y fue a ellos que se les dijo, de nada sirve que estén aquí escuchando, si las bases de su fe no son fuertes y bien construidas. Era una gran preocupación para Jesús, el que la gente lo escuche pero dejará la enseñanza en simplemente escuchar y no lo pusieran en práctica.

Las parábolas de Jesús, llegaban a gran cantidad de personas, cada vez eran más, pero no podían ser solo frases sin sentido ni contenido, ellas debían ser absorbidas por los escuchas, y a su vez ellos tenían que ser capaces de decir a otros para iniciarlos en el camino correcto. Se trata entonces de obedecer a nuestro Señor Jesucristo en cuanto a la aplicación de estas palabras.

El contenido debe ser sagrado para nosotros, guía nuestras vidas. En la sociedad actual, tan revuelto y cambiante, tanto en el entorno de la sociedad como en el manejo cultural, en este sentido lo bueno y lo malo también cambia al ritmo de la sociedad. Y no es sólo hoy; cada período que comprende la historia del ser humano ha tenido sus enfoques e ideas.

Estos cambios tan violentos, hacen que las normas tengan que adaptarse. En este sentido son maravillosas las parábolas de Jesús, pues ellas se adaptan perfectamente a la época en que se quieran aplicar y enseñar. Son totalmente atemporales, siempre podemos ser buenos y justos, y amar a nuestro prójimo, es por esto que las palabras siempre le dan sentido a la vida.

El ser humano, tiene como deber asumir la responsabilidad, de sus hechos, y de sus palabras. Esto es el cimiento de la enseñanza religiosa, se debe vivir según se predica, así cuando ocurra un evento malvado, podremos salir totalmente limpios y sin afectación.

La sal de la tierra

“Todos los seres humanos son la sal del planeta, si esta sal dejará de existir, ¿con qué será salada? Para lo único que sirve la sal es para esto, para ser lanzada a la tierra y pisada por la gente”.

Cuando la persona nace, de una vez tiene su rol asignado en este planeta, ya nuestro destino está trazado, y nuestra vida tiene una meta. El destino de cada persona es particular y único, y más nadie podrá hacerlo. Esta parábola, tiene como finalidad ilustrar a las personas, sobre cómo el ser humano le da sabor al mundo, es el condimento de esta vida, es el sustento.

En las escrituras hay muchas vivencias y parábolas de Jesús que son muy sencillas de aplicar a nuestro quehacer diario. Esa es la función de la biblia, orientar nuestro camino por esta tierra, teniendo en cuenta los relatos de las vivencias de los primeros seguidores de las enseñanzas de Jesús. Estos fueron los primeros en predicar la palabra, la sal de la tierra original.

Desde el punto de vista de la etimología, el término sal corresponde al latín salis, que se refería al salario. Esto es así porque en la antigüedad, este mineral era utilizado para realizar pagos por los trabajos que hacían los hombres. Era muy valiosa, ya que con ella se podían conservar los alimentos, y así se podía rendir mucho más la comida.

Sin embargo, desde la visión de la teología, Jesús, puntualizó las dos principales particularidades de la sal. En primer término, su gran poder de preservación, lo que se puede entender como que los seres humanos, al ser la sal de la tierra, tenemos el poder de conservar, y apartarnos de los actos corruptos, si somos mal nada de putrefacción nos puede afectar.

Otro punto de vista del señor, es reconocer la propiedad de la sal para dar buen gusto a los alimentos. Esto es la analogía de que como, seres espirituales, constantemente nuestra vida es contrastada contra lo escrito en el libro sagrado, y nuestro verbo, permanentemente debe ir de la mano de un testimonio de fe, esto es debe ir sazonado para enriquecer y preservar.

Nosotros somos responsables de toda persona a la que prediquemos, esa sazón del testimonio, será para ellos la evidencia de la verdad de la palabra. A la vez debemos mantenerlo a salvo de las podredumbres del mundo, ese es el significado de ser la sal de la tierra.

Siguiendo con la misma analogía, lo que no puede hacer la sal es regresar el proceso de daño de las carnes. Si ya el mal está hecho pues no podemos hacer nada. Esto reafirma la fe en la palabra, el único que puede combatir la maldad ya hecha es el señor.

Es así que Jesús, con sus enseñanzas nos convida a levantar y a hacer cambios en el mundo del hombre. Claro está, no todos serán cristianos, esto sería una maravilla, pero en el orbe existen muchas creencias, aun así debemos esforzarnos por enseñar la palabra mientras estemos transitando por la vida terrena, ese es el llamado del señor a ser la sal de la tierra.

El amo y el sirviente

Esta es un de las parábolas de Jesús, que todos debemos aprender, comienza preguntando: “¿quién de vosotros ha tenido un sirviente en los campos con la plantación y los animales, y en lo que vuelve de la labor, lo invitan a sentarse y comer? ¿No será que en lugar de eso, lo mandan a preparar la cena, de paso debe cambiarse de ropa pues está sucio?

Será que ustedes le ordenan sírveme hasta que esté satisfecho, y sólo después de esto podrás comer y beber tú, ¿es que además le das las gracias al servidor por hacer todo aquello? Pues es así como ustedes, cuando hagan lo que se les ordena, dirán Siervos inútiles somos; hemos hecho solo lo que debíamos haber hecho”.

En los evangelios suelen encontrarse este tipo de historias, que parten de una pregunta a la que todos conocen la respuesta. Esta en particular comienza con tres. Aquí Jesús, se refiere a un servidor, debe recordarse que en esta época la esclavitud era muy común, y no tenía nada que ver con la raza.

Es por esto que la parábola es pertinente, en la actualidad, nadie podría pensar que un trabajador volvería del campo para servir a su jefe la cena. Es por esto que se hace tanta referencia a ser buenos y condescendientes con estos servidores, y a que se les perdonen las deudas.

Visto esto el contenido de aprendizaje, de esta parábola, es que el señor no está en deuda con los que le sirven. Este es su deber y lo que se espera en la conducta de ellos. Esto en ningún caso quiere decir, que no serán premiados por ello, siempre premiará a los que les sirven y aman, lo que es cierto es que no pueden exigir recompensa por su servicio.

La relación de las personas con el señor, no es de intercambio de retribuciones. El creyente es un siervo al servicio del señor, y es motivado por el afecto y la fe, siendo virtuosos y leales. Ya los apóstoles se autodenominaban siervos. El súbdito sirve con un sentido de seguridad total, a sabiendas de que su señor cuidará enteramente de él.

Dios, le concederá el son de la vida eterna a los que bien lo aman y sirven; esto no se consigue con méritos se consigue llevando la vida que el señor nos ordenó que llevemos. Estamos a su servicio por tener una fuerte fe, por gratitud y amor, como también por el deber que tenemos hacia Él por habernos redimido.

Nuestro deber es cumplir con sus designios, cada vez que lo hacemos, no podemos considerar que tiene alguna clase de deuda con nosotros, no nos debe nada. Esta es la forma de recorrer el camino de la vida y que nos lleve directo a la puerta de su casa, para pasar nuestra vida eterna, esa será nuestra recompensa.

Lo que recibimos del señor es un obsequio que viene del amor por nosotros, en ningún caso es un pago por los servicios prestados, es nos ampara y nos obsequia con su amor. Lo que nos da es bueno y justo, debemos amarlo y servirle sin dudas ni restricciones espirituales.

Los convidados a las bodas

Debemos ser lo mejor posible, no seamos tiranos o falsos, esmeramos para que nuestro entendimiento sea puro y sin maldad expedita. Una vez Jesús mientras veía cómo seleccionan los mejores asientos de la mesa, arengó a los convidados con la siguiente parábola:

“Al instante de ser invitado por una persona a las celebraciones, no trates de sentarte en el mejor asiento, podría pasar que alguien más destacado que tú esté convidado también. Entonces el dueño vendrá a ti y a él, y te diga: entrega tu lugar a este; y en ese momento muy apenado deberás ir al peor lugar.

Pero si al momento de estar, vas y te sientas de último, en lo que te vea el que te invitó, te dirá: amigo, ven conmigo al lugar de honor, entonces estarás orgulloso frente a los demás. Porque cualquiera que se enaltezca a sí mismo, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido”.

También habló a la persona que lo había convidado y le dijo: “Cuando prepares un condumio como este, no convoques a tus amistades, ni a tu familia cercana, ni a los vecinos adinerados; no vaya a ser que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado. Más cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.

Si haces esto siempre serás bienaventurado; ellos no pueden retribuirte de la misma forma, pero gracias a este gesto tu recompensa la recibirás en la resurrección de los justos.”

En esta historia se da un mensaje muy claro, y la buena comprensión de este es vital para la buena vida cristiana. Este mensaje es indispensable para saber lo que es la humildad, si no somos humildes de corazón, no lograremos avanzar por el camino de la fe.

Hay que saber lo que somos, aprendiendo a conocernos, es más fácil aceptar, con recato y honradez cualquier don que nos sea concedido, podremos valorarlo en toda su extensión, y lo sabremos agradecer, nos libraremos de los sentimientos de soberbia y de frustración.

En la época de la parábola, en estos festines, los asientos de la mesa, donde se servía la cena, se asignaban según qué tan importante era el convidado. Gran parte de los asistentes trataban de tener uno de estos asientos, para así sentirse importantes, para que lo creyeran un convidado de honor.

La lección de Jesús, es una enseñanza de humildad, no debemos forzar esa falsa sensación de importancia, debemos estar conscientes que ante el creador todos somos iguales, ante él no hay asientos de importancia. La humildad de espíritu nos enaltece, no ganamos nada con ese falso orgullo.

Hay que saber entender, que el reino del señor se alcanza con humildad, honestidad y transparencia, en el corazón. Hay que aceptarse tal y como somos, estar conscientes que todos nuestros talentos se los debemos al señor, seamos agradecidos y aprovechemos todos nuestros dones. Para aprender un poco más sobre vida espiritual puedes leer sanación cuántica.

parábolas de jesús

Esta es una gran enseñanza, debemos aplicarlo todos los días durante nuestra vida, debemos reflexionar antes de tomar decisiones, es así como Jesús, espera nos conduzcamos por la vida, con mucha humildad y agradecimiento.

Lázaro y el rico

Esta es una interesante historia, contenido en las parábolas de Jesús, y comienza así; en cierta época, se encontraba una persona muy adinerada, le gustaba usar ropajes de color encarnado y de los hilos más refinados, diariamente hacía que preparasen un gran condumio famoso por su suntuosidad.

Ciento días un indigente de nombre Lázaro, se recostó a las puertas del hombre rico, estaba con el cuerpo cubierto de purulencias, pedía le dieran las migajas de la mesa para aliviar su tormento, y por un rato solo los canes vinieron y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico.

Estando en el Hades, el rico levantó la mirada, estaba sufriendo muy atormentado, y lo que vio en los cielos fue a Abraham, y a Lázaro arropado en su regazo. El rico, comenzó a gritar con todo lo que podía, ten piedad de mi pobre alma, manda a Lázaro para que humedezca en agua la punta de sus dedo, y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama.

El apóstol cuando lo escuchó dijo: “Recuerda que un día tuviste ingentes bienes, viviste con derroche, y Lázaro sólo conoció males; sin embargo ahora él es consolado, y tú atormentado”. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.

Esta es una historia con una gran enseñanza, un hombre muy rico, y una persona totalmente menesterosa, ambos coincidieron al final de su recorrido por la vida terrena, pero el adinerado no fue capaz de tener la caridad de auxiliar al pobre, ni siquiera con las migajas de su mesa. Incluso los perros de la casa tuvieron más caridad que él y consolaron al pobre.

Esta parábola deja una poderosa enseñanza, es en vida donde tenemos que ganarnos nuestro lugar en el reino de los cielos, puedes tener mucha abundancia, y hacer derroche, pero si no permites que el espíritu de nuestro señor toque tu corazón, no podrás disfrutar de una vida eterna en paz y en la gracia de Dios, el paso por esta tierra es efímero y corto.

Siempre se puede escuchar, que en muchas sociedades invitan al rico a compartir parte de sus riquezas con los más pobres, es simplemente demostrar amor al prójimo, enviarle al señor el mensaje de que si lo escuchamos, de que sus enseñanzas no caen en saco roto. Es importante que la humanidad aprenda a ser más caritativa, a saber que el sufrimiento del otro importa.

Pero en hombre de nuestra historia no lo hizo de esta forma, mientras el hacía un banquete a diario, y se vestía con todo el lujo de la época, un hombre humilde moría de hambre y enfermedad a sus puertas. En sus manos estaba aliviar sus últimas horas, tan solo con las migajas de su mesa, y con un poco de amor por los demás.

El día que los dos murieron, primero fue Lázaro, e inmediatamente los ángeles lo tomaron en sus brazos, y lo llevaron al lado de Abraham donde sería protegido y consolado, y más nunca pasaría penurias, luego muere el rico, pero a él lo tomaron sus siervos y lo sepultaron, de allí fue al Hades, para ser atormentado por el fuego por el resto de la eternidad.

Cuando este hombre pidió misericordia, no se le pudo dar, ya que no se pueden atravesar las fronteras de los reinos del bien y del mal, tarde se dio cuenta que en la vida terrena tenía que haber sido, más piadoso. Ayudar al prójimo es uno de los mandatos del señor, esto no está sometido a discusión, no se debe juzgar al necesitado, hay que tenderle la mano.

Incluso al pedir misericordia, el rico volvió a pecar, pues le dio a Lázaro, el mismo trato que en vida le daba a sus siervos, pues no solamente pidió agua para saciar el ardor de su lengua, sino que pidió enviaran a Lázaro, aun en medio de sus tormento el hombre rico no entendía que lo había llevado al reino de Satanás.

El mayordomo infiel

Esta es una de las parábolas de Jesús, que fue contada a sus acólitos, donde se puede observar la reacción de una persona al verse despojada de algo. Un día el señor, les dijo a sus discípulos, que existía un hombre muy adinerado, que tenía un sirviente, y este fue condenado ante él como disipador de sus bienes.

El hombre hizo venir al mayordomo, y lo recriminó por lo que le habían contado, luego de hablar con él decidió, que ya no sería el mayordomo, lo degradó entre los siervos. A todo esto el mayordomo se puso a cavilar, pensando que haría. Al quitarle la mayordomía quedaba muy degradado. No tenía fuerzas para hacer trabajo cavando, y le daba vergüenza mendigar.

Entonces tuvo una gran idea para, a pesar de ya no ser mayordomo, seguir gozando de los beneficios. Primero acudió a todos los que tenían alguna deuda con su amo, y al primero le preguntó cuánto debía, él le dijo que 100 toneles de aceite. Entonces lo hizo escribir en un pergamino el número cincuenta.

Al segundo, también le solicitó la información sobre su deuda, le contestó que 100 fanegas de trigo, también lo hizo buscar donde anotar y escribir el número ochenta. Así hizo, y el amo terminó felicitando al mayordomo por ser tan perspicaz, porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz.

Jesús les dijo a sus discípulos: “Conquistad amistades utilizando riquezas injustas, y cuando no las tengan, sean recibidos en la casa eterna. Aquel que como infiel actúe, y todo el que sea injusto. Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién creerá lo verdadero? Y si en lo ajeno no eran fieles, ¿quién les dará lo que es suyo?

Los servidores no pueden servir a dos individuos; siempre despreciará a uno y cortejará al otro. No deben estar al servicio de Dios y a los bienes de fortuna. Servir a uno menosprecia al otro. Esto también lo escuchaban los Fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él. Entonces les dijo, ustedes justifican sus propias acciones, pero están mal, son abominables”.

Esta es una de las parábolas de Jesús más largas, pero nos enseña que Dios siempre puede ver nuestra alma, él siempre se dará cuenta de nuestros verdaderos sentimientos, así justifiquemos nuestras actuaciones delante de los demás, el señor sabrá la verdad, cuando Jesús hablaba se refería a los hijos de hoy, tal vez predecía el futuro.

Pero era el caso de que el mayordomo, sólo sabía ser eso, y como hombre astuto que era, se acercó a los deudores del que lo había degradado, para bajarles la deuda, y esto fue visto con beneplácito por el amo. Sin embargo, a pesar de que el mayordomo ya no contaba con el puesto privilegiado en la casa de su amo, se dedicó a asegurar su estadía en otras casas.

A pesar de la demostración de astucia, esta es una forma injusta de obtener beneficio, es como tratar de sembrar en el fondo de los océanos, y lo más probable, es que esto les costara al mayordomo y a los deudores la entrada al reino celestial. Es preferible dedicarse a hacer buenos amigos en la vida, que nos puedan socorrer en el infortunio, que ser deshonestos.

La red

Esta es una de las parábolas de Jesús, que utiliza una figura muy relacionada con el reino de los cielos; pues se trata de una red que se ha lanzado en el agua y que atrapa peces de todas clases, no hace distinción entre ellos. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla, se los echan en canastos y tiran los que no sirven.

Esto es lo que ocurrirá cuando se termine el tiempo de la tierra, llegarán los enviados por Dios, y sabrán diferenciar al malvado del merecedor. Los que no se hayan ganado la entrada a la casa del señor, serán lanzados a las llamas eternas, allí será el llorar y el rechinar de dientes.

En esta historia la red pues es una analogía a la casa del señor. En este artículo de pesca, se agarra todo lo que cae en ella, no hay manera de saber que es, hasta que se llena y se saca del agua. Esto es comparable con el llamado al arrepentimiento que hace el camino hacia el señor, se puede creer que para ser captado no se utiliza ningún juicio, pero no todos seguirán.

Al final de los tiempos, serán juzgados, y al igual que en la red, los injustos, los malvados, los que no demostraron amor al señor y al prójimo, los que no predicaron la palabra, en fin los que no obedecieron las enseñanzas de las parábolas de Jesús, pues serán expulsados, y no entrarán al reino.

Los peces que quedarán en la red, son los seres humanos que se comporten justamente, que en su vida respeten y se apeguen al evangelio, y los peces malos serán los que se rechacen. Siempre hay que tener presente que el destino del malo será el horno ardiente.

Esta historia, por supuesto explica lo que ocurrirá al final, pero no sólo debe ser considerada por las consecuencias, también tiene la intención de servir para persuadir a los que aún no están convencidos, del camino correcto a seguir. Se dirige a aquellas personas alejadas del evangelio y que de alguna manera lo rechazan.

Así estemos en esta tierra tenemos una vida que vivir, y mientras estemos aquí existe la esperanza de cambiar para mejor, no importa nuestra edad o condición social, la palabra es para todos, el que quiera escuchar y aprender, será salvado. Debemos aprender con convicción, creer en la palabra del señor es la forma de encontrar el camino.

La enseñanza del Evangelio, hace un gran aporte en cuanto a lo que ocurrirá con todos los desarraigados, esos espíritus que no saben buscar al señor, a ellos está especialmente dirigida, para tratar de mostrarles la voluntad de Dios para con todos nosotros, todas las personas, toda la humanidad. Para aprender más sobre este tema puedes leer la magnífica.

Es exactamente para esto que se debe utilizar esta historia, es una gran motivadora para seguir la senda correcta, y llegar a la vida eterna con el derecho a entrar al reino. No debe haber ninguna duda, ni flaquezas de espíritu. Solamente con una fe real y comprometida podremos salir adelante a pesar de los obstáculos, que son muchos.

Nuestro paso por este mundo, no debe ser de sufrimientos, el señor nos obsequió con muchos dones y bendiciones, y es aprendiendo a verlo que sabremos vivir, el apego a los bienes de fortuna en ocasiones funciona, como un muro que nos impide ver los dones. Nos enfocamos tanto en lo que tenemos frente a la nariz que no vemos más allá.

La luz del mundo

Un día dijo Jesús, a sus seguidores: “Ustedes en esta tierra son los que la iluminan. Así como un pueblo edificado en la punta de una colina, no puede ocultarse ustedes tampoco. No se prende una luz, para ponerla bajo una caja; antes bien, se la pone en alto para que alumbre a todos los que están en la casa.

Son ustedes, los que deben ser esa luz, deben hacerla brillar frente a todos, así ellos, al mirar lo bueno que ustedes actúan, querrán imitarlos y alabar al padre que está en el reino de los cielos”.

En las diferentes parábolas de Jesús, si algo ha quedado claro, es que todos tenemos un propósito en nuestro paso por la vida terrena. Particularmente los iniciados en la fe, todos aquellos que estudian y aprenden, deben iluminar a los acólitos, deben ser esos faros que guían a las personas por los caminos del cristianismo.

Todos debemos ser parte de ese trabajo para alcanzar, una coexistencia buena, debemos ser mejores nosotros, para ayudar a mejorar a los demás, con actitudes respetuosas, y tolerantes, y aceptando a nuestro prójimo. La Santa Biblia contiene muchas historias que nos enseñan y llenan de esperanza ante cualquier adversidad.

Simplemente, los cristianos somos hechos de luz si somos creyentes de Jesucristo, ya que él es luz. Siempre que estemos al lado de él no hay cosas malas que nos puedan dañar, sobre todo aquellas que se encuentran en la oscuridad. Al mismo tiempo, nosotros somos seres de luz capaces de esclarecer el camino de quienes más lo necesiten, confiando en la gracia.

Es en la oscuridad donde está la ruta del pecado, allí el oscuro tiene su lugar de influencia, y tratará siempre de que nos alejemos del buen sendero de lo santo. La real dificultad se encuentra curiosamente, en que como seres humanos, cristianos sabemos que existe el bien y el mal.

Tenemos poder sobre la decisión de si queremos actuar bien o mal, es por esto que se nos da enseñanza, pero todos tenemos el don del libre albedrío, si de forma consciente nos alejamos de la senda del bien, nadie podrá hacer nada por nosotros. Entonces debemos reafirmar nuestro compromiso y testimonio con Dios y con nuestros hermanos.

La luz es pura energía, esta nos ayuda a ver con detalle todo lo que tenemos alrededor. Es una radiación que no necesita tener un medio material para propagarse. Nuestra principal fuente de luz proviene del astro rey el sol, ahora bien, imaginemos que entramos en un cuarto, con un espejo. Este cuarto no tiene ningún tipo de energía luminosa.

La gran cena

Una vez uno de los apóstoles dijo: “Bienaventurado todo el que se pueda alimentar en el reino del señor”. A esto Jesús, sabiamente contestó: “Una persona organizó un gran condumio, a esto invitó a mucha gente. A la hora de la cena envió a su siervo a decir a los que habían sido convidados: Venid, que ya todo está preparado.

Resulta que lo único que recibió fueron excusas. Uno dijo he adquirido unas tierras y voy a verlas, otro dijo compré unos animales de granja, voy a evaluarlos, el siguiente dijo que acababa de casarse y eso no le permitía asistir. Todo esto lo comunicó el siervo. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo:

“Dirígete a las plazas y avenidas del pueblo, y trae para el convite a los pobres, los desvalidos, minusválidos en general”. Así lo hizo el siervo, y le comentó a su señor que aún quedaba sitio para más gente. Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. Así ninguno de los convidados comerá de mi cena.

Este es un mensaje bello, y muy profundo, es una enseñanza muy noble de espíritu. Se trata de enseñar la belleza del amor de Jesús por todos nosotros, él es el enviado por Dios, para que la gente común de Israel se acerque al padre. Haciéndolo entonces mediante la invitación a una gran cena en su casa, lo que se ha de interpretar como; invitándoles al perdón de sus pecados.

Insólitamente, los primeros convidados se excusaron para no asistir, entonces sin mucho pensar igual fue llenada la sala. Esto nos enseña que somos nosotros, los que tomamos la decisión de asistir o no al banquete celestial al que fuimos convidados. Siempre el señor estará buscando la forma de atraernos, pero la decisión final es nuestra.

El personaje que organizó este banquete, en una alegoría a Dios. Este invitó al pueblo por medio de su enviado, pero no todos estuvieron prestos a asistir. Estos rechazaron al siervo, los invitado eran los Judíos de Israel. Entonces el padre se enfureció al conocer esta noticia, y en aquel momento el padre le dijo al siervo (Jesús) que saliera por las calles y las plazas.

Es mucho después de esto, que el enviado notifica que queda mucho lugar en la casa del señor, que pueden recibir a mucha más gente, y el padre en respuesta le dice, ve por todas las rutas del mundo y trae a todos los que quieran entran a mi casa. Esto es que impusiera en sus mentes y en sus corazones la necesidad de la salvación y del perdón de sus pecados.

La moneda perdida

Cualquier mujer, que posea 10 dracmas, y extravíe uno de ellos, encenderá la luz y limpiará el suelo de la casa, para tratar de encontrar la moneda perdida. Al encontrarla con toda seguridad reúne a la otras mujeres sus amistades y cercanas, para que se regocijen con ella por haber hallado la moneda extraviada.

Esta es la actitud que debe tener el creyente, frente a los enviados del señor, por cada uno de los pecadores que sinceramente se arrepienta de sus pecados. Cada uno de nosotros debe ser como la moneda perdida, somos importantes y deben en todo momento tratar de encontrarnos, si es que nos extraviamos.

Encontrar al perdido es una de las mayores alegrías para los profetas de la palabra, cada alma que se encamina por la buena senda es importante e irreemplazable. La señora que afanosamente busca la moneda es un símil del señor, y cada dracma uno de nosotros. Si Dios pierde a alguno de nosotros, por algún tiempo, por una acción errada, por un mal obrar.

Es nuestro deber arrepentirnos, y la salvación vendrá, este es uno de los impulsores en la tarea de vida que nos lleva, a encontrarnos con el creador, debemos buscar su perdón, si hemos pecado, y así lograremos que nos acepte en su reino, cosa que para él será motivo de gozo, festejo y celebración, porque ello implicaría que uno de sus hijos está volviendo a su padre.

Con buenos motivos, y mucha decisión de cambiar nuestra manera de actuar, es como daremos valor a la creencia y a la fe, debemos tener una honda convicción en el señor, en lo bueno que es, y en su misericordia, a través de la cual le perdonaría y le recibiría, pues Jesús dijo “que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente”.

Todo lo que busquemos, para mejorar nuestra vida, debe estar basado en la actitud respetuosa y humilde, admitiendo nuestros errores y por supuesto con la fuerte disposición a iniciar todo desde cero, como la mejor versión de nosotros mismos que le podamos ofrecer a él, como sus hijos desarrollando nuestro máximo potencial, adheridos a su verdad.

Si hacemos uso de todos los dones que nos fueron otorgados, y actuamos sin dudas, podremos lograr los cambios que hagan falta, tanto en nosotros como en los demás. No perdamos el tiempo tratando de resolver lo insalvable, pues sabemos en todo momento que todo está en sus manos.

En esta historia se hace mención a una dama; se enaltece su cuidado en el hogar, pues toma acciones inmediatas al perder una moneda, revisa sin descanso toda la casa hasta que la encuentra, es incansable. En el preciso instante en que siente que nos pierde, usará cuanta opción disponga para buscarnos y encontrarnos, con el último fin de hacernos regresar a él.

Es un hecho, que el señor tiene la capacidad de tocar nuestras mentes y espíritus, lograr cambiar nuestro corazón es para el mesías un éxito inconmensurable, este es para él un gran motivo de regocijo y valor, como un motivo de gozo que compartirá sin vacilar delante de sus ángeles, pues un pecador se arrepiente, uno de sus hijos vuelve a Él, otra alma lo busca.

Para el señor, es una de sus principales metas, salvar a todos los seres que estén dispuestos a recapacitar, y cambiar, solo deben arrepentirse, admitir sus errores, y solicitar el perdón. En este momento es que de una vez se encaminan en la buena senda, esto es el motivo de glorificación para todos los llamados al reino, no hace falta más, sino abrir el corazón.

parábolas de jesús

Las ovejas y los cabritos

“Se reunirán frente a Dios, todos los habitantes de los diferentes países; y él separará unos y otros, como que si fuera un obrero que aparta a las ovejas de las cabras. A la diestra colocará a unas y a la siniestra a las otras. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Así que tú decides de qué lado estarás, en cualquiera serás bienvenido”.

Esta es una de las parábolas de Jesús, donde se puede ver con mucha claridad, cómo son similares la persona que hace justicia y la que no, así como separan a los animales de granja, al final de los días serán separados los seres humanos. En su momento el juicio del señor se ocupará de poner a cada quien donde pasará la vida eterna.

En el momento en que el enviado, esté frente a la personas, ante la justicia de Dios, es en ese momento que nos daremos cuenta de la gloria, al estar delante de nuestro pastor, seremos como las ovejas, las que actuaron según la voluntad de Dios y los cabritos quienes no tuvieron acciones según la voluntad de Dios serán castigados.

También es muy relevante comprender que en gran cantidad de oportunidades, se nos ha dicho que la llegada de Dios, tendrá como objetivo hacer una depuración o limpia y que separará, al que ha obrado bien del que ha obrado mal, por tanto, podemos observar, que Jesús hablándole a la multitud les hablaba de cómo sería la venida del Dios para.

Todas las naciones eventualmente serán sometidas al escrutinio del señor, y serán clasificadas según su forma de vivir, se les ha dado la palabra, y muchas de ellas decidieron no aprender, estas deberán ser echadas de la entrada del reino. Esta es la comparación que se hace de un pastor con el señor, es a él al que le corresponde separar al rebaño.

El señor, como ovejero, separará los animales según su especie, colocará a las ovejas a su diestra, mientras que a las cabras las colocará a su siniestra. Cuando miramos el contenido de las parábolas de Jesús, como un todo podemos darnos cuenta que el hombre se le juzgará por sus acciones o cómo actúa con los demás, y que Dios está presente en cada uno de nosotros.

Siempre será vista nuestra obra, la que hacemos en el paso por esta tierra, será evaluado nuestros accionar, cómo resolvemos o actuamos en cada contexto que se aparece en nuestra vida. Lo cierto es que los que coloca a su derecha, que en este caso serían a las ovejas, les otorga como premio, la propiedad de reino que fue preparado desde la fundación del mundo.

Por otra parte, a las cabras que están ubicadas a la siniestra del padre, tienen un destino diferente, es ese el destino del que nos tratan de convencer en las escrituras, pero que muchos no cree que exista, es un final triste porque Dios todos los días nos da la oportunidad de hacer el bien y de actuar en consecuencia como lo mandan las leyes de Dios.

Con esta parábola, debemos aprender que tenemos que estar muy atentos, de cómo nos comportamos, mientras estemos en esta tierra podemos tomar acciones correctivas, luego es tarde, cuando llegue el momento, debemos ser ovejas, para poder gozar de la casa celestial. Esta es la mejor enseñanza que se nos puede dar, hay que tener fe en Dios, en que nos ama.

Hay que hacer buen uso de los dones que se nos otorgaron, debemos ser multiplicadores de las enseñanzas, replicadores de la palabra, llevar una vida noble, humilde y honesta.  En cada oportunidad que tengamos debemos tenderle la mano al prójimo, y ser justos con los demás. El amor a Dios está allí en las acciones diarias, en lo que somos y sentimos.

El juez injusto

En una de las parábolas de Jesús, se refieren a la necesidad de mantenerse en oración, en cada oportunidad y sin descanso, él les contó que existía un magistrado, que no sentía temor por el señor, y no tenía respeto por los hombres. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario, que me ha hecho un gran agravio.

Durante cierto tiempo no quiso saber del asunto, pero luego se puso a meditar y llegó a la conclusión, de que aunque no temía a Dios, ni respetaba al hombre, mejor hacía esta justicia pues la viuda era sumamente molesta, otorgará lo que se merece, no sea que viniendo de continuo, se agote la paciencia. “Y dijo el Señor: escuchad lo que dijo el juez injusto”.

“¿Y será que el señor se negará a hacer justicia a sus seleccionados, que suplican durante todo el día? ¿Será que su respuesta llegará tarde? Pues yo les digo que muy pronto aplicará justicia. El tema es cuando esto llegue ¿encontrará fe en la humanidad? Por esto les digo, deben velar, ser vigilantes de que nuestra fe permanezca intacta para cuando llegue este juicio.”

En esta historia, se describe a los seguidores el mal proceder de un magistrado que no sentía temor de la vida eterna, pero hizo justicia por fastidio no porque fuera lo correcto. Es de hacer notar que las buenas obras, deben hacerse por las razones correctas y no por accidente o casualidad. Este es el caso de este magistrado que tuvo más temor al fastidio que a Dios.

Gran cantidad de personas andan así por la vida, no sienten temor al señor, se mueven es por sus propio beneficio, es por esto que es muy importante, reflexionar sobre la enseñanza que hay en el contenido de esta historia, y que sea de lección para aquellos que se aprovechan de hacer justicia, entre comillas, no porque temen a Dios, más bien alimentados por maldad.

Por otra parte nos recuerda la importancia de la oración, esta da fuerza al alma, y por medio del acto de orar, podemos mantener una conexión con el señor, es así que no debemos doblegarnos al cansancio, pues en cualquier momento la respuesta vendrá desde los cielos. Cuando tengamos dudas, debemos orar, y con toda seguridad encontraremos respuesta.

parábolas de Jesús

Según las parábolas de Jesús, tenemos a un hombre con autoridad, que le fue dada por los otros hombres y no por Dios, que no siente ninguna clase de temor ni respeto, se siente por encima de todo, a su vez es omnipotente, es un pobre ser, pero ¡Ay, de aquel que en la hora menguada, quiera justicia! De seguro la encontrará, porque Dios es justo, verdadero y no olvida la maldad.

Es de hacer notar, que por un tiempo ignoró la solicitud, pero al insistir la mujer, logró que atendiera su solicitud, lo malo es que fue para quitarse de enfrente el fastidio de la señora. Se le había vuelto una molestia. Con esto demuestra que su justicia es acomodaticia, la aplica según un criterio personal, y no según si se ajusta a la ley o no.

El que si aplica justicia en todo momento es Dios, y todos en su momento seremos juzgados por él, es por esto que debemos mantenernos en oración, para que nuestras solicitudes sean escuchadas, ya que él no nos fallará. Si te gusta las parábolas de Jesús, puede leer también sobre San Cono.

Los talentos o las minas

Se dice que la casa de Dios es similar a una persona que se va lejos, y desde allí convoca a sus servidores y les obsequia sus cosas. Al primero entregó 5 talentos, al segundo 2, al tercero 1, a cada quien le entregó según lo capaz que fuera para el trabajo, después de esto se marchó, a un lugar retirado.

parábolas de Jesús

El siervo al que le entregaron los 5 talentos, hizo negocios con este dinero, y obtuvo como ganancia otros tantos. Igual hizo el de los 2 y obtuvo 2 de ganancia. Sin embargo, el que tenía 1 no los negoció, sino que cavó en la tierra y ocultó el dinero de su señor. Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.

Acudieron los siervos donde su amo, y el de los 5 talentos le mostró que había obtenido 5 más. El amo que bien, has sido bueno y fiel eres bienvenido a mi casa. Llegó el de los 2 talentos y ocurrió lo mismo fue bienvenido por bueno y fiel.

Por último, llegó el que solo tenía 1 talento y le dijo: “Te conozco como persona dura, que logras cosechar donde no plantaste y agarras donde no guardaste, sentí temor y entonces oculté el talento, toma aquí tienes lo que es tuyo”. Este no había hecho nada con el talento que le dieron.

Esta parábola, realmente cuenta como a los seguidores se les entregó, una gran cantidad de dones, para que por medio de la palabra, llevaran el evangelio a todos los rincones del orbe, al final de los días cada uno tendría que entregar cuentas de lo que con ello había hecho. Es por medio de la palabra que tenemos la oportunidad de demostrar a Dios nuestra fe.

parábolas de Jesús

Es nuestro deber compartir con los demás estas enseñanzas, es sacando provecho de estos dones, como podemos fortalecer la presencia del señor en todas partes, no debemos desfallecer en esta tarea, no seamos como el siervo temeroso, que por miedo no utilizó el don para hacer crecer la fe en nuestro señor.

En esta vida estamos simplemente de paso, pero lo que hagamos en ella será el cimiento de nuestra vida en el más allá, en ese momento nos tocará rendir cuentas a Dios por todo lo que nos ha sido entregado. Sabemos que cada uno tiene muchas capacidades, esas virtudes y talentos que Dios nos ha dado para multiplicarlos aquí en la tierra antes de partir.

No podemos permitir que nos ocurra como al sirviente, que devolvió el mismo talento que le habían dado, sin ninguna ganancia, no tenía idea de que podía hacer con él, lo sembró, pero como no era semilla, al buscarlo seguía igual, se lo devolvió a su Señor tal cual se lo había entregado.

Compartir la enseñanza, era lo de más valor que tenía Jesús, con este ejemplo que narró en esta parábola, le dice a sus seguidores que deben evangelizar con sus aprendizaje, ya que es así como verán el fruto de su trabajo en esta tierra. Para Jesús lo más importante fue que sus discípulos entendieran que eran los encargados de llevar su palabra.

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La perla de gran precio

Es así que la casa de Dios se puede comparar con un comerciante que solo solicita las mejores perlas, y cuando encontró una que era especialmente bella, comerció con todo lo que tenía y la pudo adquirir.

Esta historia se puede explicar cómo sigue, para hacerla un poco más entendible: El mercader que compra la perla, es la humanidad en su totalidad, que estamos permanentemente siempre tratando de encontrar las respuestas, para conocer lo que es real. Un propósito para nuestra vida y para todo lo que hacemos, aprendemos, logramos, alcanzamos y superamos.

Incluso por encima de nuestras propias fortalezas, tratamos de encontrar lo que es verdad, siempre con superficialidad. La verdad que hay que buscar es la del señor, su estima, y su caridad, que nos ofrece Jesús a través de su obra y predicación. Esa perla de gran valor que llega a nuestras manos es, la oportunidad de aferrarnos a la palabra y verdad del Señor.

Esta historia tiene como enseñanza, que lo bueno que hagamos está en nuestras manos, en el esfuerzo que pongamos por hacer las cosas bien, él logró será nuestra perla. Solo nosotros mismos  podemos trabajar por la fe, está en nuestras manos coordinar que lo que creemos y lo que hacemos tenga coherencia. En otras palabras, que lo que pensamos sea lo que hagamos.

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Es el momento de entender que la fe no es simplemente orar o alabar al santísimo, es mucho más que eso, está en los hechos de nuestra vida, en lo que ven en nosotros los demás, que nuestra vida sea un templo de enseñanza, el señor espera de nosotros todo lo mejor.

En cada acción de nuestra vida debe estar Dios, él es el que nos muestra el camino. Es por esto que las parábolas de Jesús muestran a un mercader, que es capaz de dar todo por obtener lo que desea, pero se queda con su perla valiosa. Aquí tienen otra figura del Reino de los Cielos: un comerciante que busca perlas finas. Hace lo que sea con tal de obtenerla.

Las diez doncellas

En esta de las parábolas de Jesús “Se dice que la casa de Dios, es parecida a 10 doncellas que agarraron sus lamparitas, y fueron a encontrar al novio. Cinco de las muchachas eran juiciosas, y cinco eran fatuas. Las más fatuas, agarraron sus lamparitas, y no llevaron aceite de reserva; mientras que las más juiciosas, agarraron aceite extra en unos envases, junto con el que colocaron a las lámparas.

El novio que aguardaban se tardó más de lo esperado, todas comenzaron a bostezar y terminaron por dormirse. Llegada la mitad de la noche, se escuchó un llamado: ¡Aquí llega el novio; venid a encontrarse con él! Entonces todas aquellas doncellas se levantaron, y arreglaron sus lámparas. En ese instante las insensatas se dieron cuenta que no tenían aceite.

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Entonces, las fatuas pidieron a las prudentes, que les dieran de su aceite; ya que a ellas las lamparillas se le habían apagado. A esto las más previsoras respondieron, que no podían porque entonces sería a ellas a las que no les alcanzaría; id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. Pero mientras ellas iban a comprar, vino el novio.

Resulta que las que estaban listas con sus lámparas ingresaron con él a la ceremonia, y detrás de ellos se trancó la puerta. Un rato más tarde, llegaron las demás muchachas, y pidieron que les abrieran la puerta, pero él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir”.

Esta es otra de las parábolas de Jesús, en ella se puede ver un aprendizaje muy preciso, sobre cómo se debe estar preparado en todo momento, pues en cualquier instante puede llegar lo que estamos esperando, la venida del padre, que es él mismo, cuya preparación tiene que ser constante, día con día, buscar siempre al Señor, y estar atentos a nuestra lámpara.

Hay que hacer que nuestra fuente de luz esté siempre prendida, imagínense lo que sería que casualmente en el momento de la venida, la luz esté apagada, y entonces como no puede vernos no nos reconozca. En la parábola de las diez doncellas, Jesús cuando se dirige a sus apóstoles, lo hace en forma de consejo para que estén atentos en todo momento.

parábolas de Jesús

La venida puede ocurrir en cualquier momento, sabemos que llegará, pero no sabemos cuándo, entonces es importante estar siempre atentos y preparados. Toda la instrucción que recibieron los apóstoles, fue una forma de prepararlos para que fueran multiplicadores de este conocimiento, pues había que hacerlo llegar a las generaciones futuras.

Sin importar lo pequeño que se sea, nos deben instruir para estar preparados, esto se debe a que la segunda venida del señor está más cerca de lo que pensamos, es por esto que en todas las parábolas de Jesús, se alerta a los creyentes para estar listos porque ocurrirá en cualquier momento, esta es la enseñanza principal de esta historia.

Desde el punto de vista de lo aprendido por medio de la palabra, se muestra lo inmenso del afecto del señor por nuestra humanidad, y esa estima se ve reflejada en el hecho de darnos a su hijo, para ser nuestro guía, y para que muriera por nosotros, pero en vista de ello, antes de que aconteciera nos dejó muchas enseñanzas entre ellas la Parábola de las diez doncellas.

En esta parábola se nos advierte, para que no nos comportemos como las doncellas sin aceite, que al no estar pendientes de las lámparas, no las pudieron conservar encendidas. En cualquier instante puede producirse la venida  de Dios, así que cada momento debemos tener presente de que con nuestras acciones prepararnos a esperarlo con los ojos bien abiertos.

El siervo fiel y prudente

“¿Quién será, entonces, el sirviente devoto y sensato, al que su señor le pudo encargar la importante tarea de mantener el alimento a horas adecuadas en su vivienda? Bendito el servidor al que se le puede confiar, en lo que sea la venida del señor, lo encuentre todo correcto. Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón:

Mi señor tarda en venir, y con esta excusa maltrata y ofendiera a sus compañeros, y se diera a compartir las viandas con los borrachos, llegará el amo y lo tomará por sorpresa, arribará a una hora inesperada, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes”.

Esta parábola es un poco complicada de entender, es por esto que el primer deber cristiano es dedicar tiempo al estudio de la palabra. Jesús se dirigía a sus seguidores para instruirlos, y ellos debían tener el entendimiento suficiente para tomar el aprendizaje, ya que todas las palabras que les decía provenían de un hombre sabio.

Esta vez nos cuentan de porque debemos reflexionar sobre esta parábola, en ella se encierra una gran enseñanza, como en todas las parábolas de Jesús. Aquí mencionan dos grandes dones que todos debemos cultivar, la fidelidad y la prudencia; estas dos palabras encierran conceptos que son ante los ojos de Dios esenciales para esperar sin desesperar.

parábolas de Jesús

De alguna manera estas dos virtudes van de la mano, porque si se es fiel hacia alguna persona pues obviamente seremos prudentes con sus cosas, tendremos un accionar sensato. Nosotros debemos asumir este papel en la vida. Cuando la persona tiene fidelidad hacia Dios, guarda y se conserva intacta a la espera, ni el viento, ni la tempestad podrá derrumbar su cimiente.

La tranquilidad es lo que prevalece en el actuar de las personas, la persona virtuosa tiene garantizado su lugar en la casa del señor, él le tendrá su propia habitación, y le premiará por leal y por saber esperar, sin desesperación así se esté en presencia de la adversidad. Asimismo, dichosos serán los que cuando venga el Señor, permanezcan fieles y prudentes.

Debemos hacer a un lado la angustia que se nos forme en el alma, esperemos la segunda venida, con la confianza de la vida eterna, seamos leales y prudentes, sin estar pendientes de que el tiempo de espera sea largo o corto, entonces cuando venga el Señor castigará, al que no fue fiel ni tampoco prudente, dejándose llevar por su desconfianza.

Actuemos hoy como que si el señor fuera a venir mañana, siempre estemos listos, y sobre todo cuidemos nuestro paso por la tierra, seamos el ejemplo de vida que vean todos, ya que la venida está profetizada y será antes de los que pensemos, porque así fue escrito que su venida será como ladrón en la noche y nadie sabrá la hora en que vendrá, y no puede sorprendernos.

parábolas de Jesús

Según las parábolas de Jesús, siempre nos debe motivar la fe, la podemos utilizar como escudo contra las tentaciones, no nos confiemos que tenemos tiempo, el momento es ahora. Asegurémonos de estar listos para recibir al señor en su segunda venida, será un momento de regocijo para los cristianos.

El que es leal será salvado, todos estamos a tiempo de hacer un cambio, si el arrepentimiento y la fe son sinceras, el señor lo sabrá y en consecuencia nos juzgará, pero si el cambio no es sincero también lo sabrá y nos cerrará las puertas del cielo.

Las parábolas de Jesús sobre el tesoro escondido

La casa del señor es similar a un cofre de oro oculto en un bosque. La persona que lo encuentre, seguramente lo volverá a ocultar, y su felicidad será tan grande, que venderá todos sus bienes y comprará el terreno donde se encuentra el cofre.

Las parábolas de Jesús enseñan que para el ser humano sea de cualquier sexo, o de cualquier momento en la historia, que no hay nada más codiciado que la veracidad espiritual, con su inconmensurable bondad y misericordia. Que valdrá la pena cada sacrificio, sin que importe su magnitud, aunque sean las remuneraciones por la labor de toda nuestra vida.

parábolas de Jesús

Valdrá la pena, dar lo que haya que entregar, para disfrutar de lo mejor que puede tocar nuestra alma, dándole sentido a nuestras acciones y a nuestro desarrollo. Apegados a lo que es realmente Dios, y dirigiendo nuestros esfuerzos al cumplimiento de las parábolas de Jesús, teniéndolo como nuestra máxima y única certeza en este mundo de incertidumbres.

Es al señor al que debemos atesorar, y adherirnos a él sin soltarlo, es lo más valioso que jamás podremos tener, debemos confiar y amar su palabra, dar gracias por los dones que nos otorga. No debemos ceder ante las tentaciones, nunca flaquear ni dejar de confiar en él, en que todo tiene un porqué y en que debemos dejarlo en sus manos.

Es bueno reflexionar, antes de entrar en el estudio de las parábolas de Jesús, analizar lo que es para nosotros el señor y sus enseñanzas. Debemos saber si estamos listos para estar en su presencia, pues cuando leemos la palabra estamos con él. Debemos ser constantes y firmes en la fe, y en la enseñanza.

Esta historia hace directa analogía a que nuestro cofre de oro es la casa del señor, esto es lo que debemos atesorar y resguardar, sin importar lo que debamos sacrificar para lograrlo. Las parábolas de Jesús no se refiere a bienes materiales. Esto hace énfasis en la búsqueda de la verdad de Dios, que es lo que nos salvará.

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La persona que encuentra este cofre de oro, es muy feliz y entusiasta, ya que se regocija en la fe, y tiene una fuerte certeza y una muy grande esperanza en la obra y el amor del señor, en que podrá entra al cielo, en este caso, a ese tesoro escondido en ese campo, que con completo regocijo y satisfacción el hombre se dispone a adquirir, dispuesto a dar por él todo.

Cuando se tiene certeza y amor al señor, no habrá ninguna carencia que nos devaste. Según las parábolas de Jesús, nunca estaremos tristes o faltos de ánimo todo gracias a Dios. Nuestra existencia entera es maravillosa cuando tenemos fe, seamos agradecidos y honremos el privilegio de poder vender todo lo que tenemos y comprar ese campo donde está escondido el tesoro del reino.

Nuestro más maravilloso tesoro, será la entrada a la vida eterna, al lado de Abraham, si tenemos que entregar todas nuestras posiciones, para acceder a este amor, pues lo haremos. El que transita su vida terrena apegada a las enseñanzas, jamás carecerá de grandeza de espíritu, todo aquel que es tocado por Dios, será alegre y pródigo, esa es la fe.

El paso por esta tierra es efímero, y aquel que no entienda lo que es vivir en Dios, luego no tendrá oportunidad de redención. Nuestro tesoro debemos buscarlo en esta vida, todo el que busque con empeño, seguramente encontrará. El amor del señor nos colmará de bendiciones, en esta vida y en la otra.

La oveja perdida

Las parábolas de Jesús inician asi en este caso: “Deben tener cuidado, y no menospreciar a ningún ser por chiquito que sea. Esto es lo que les digo: Los ángeles de los cielos miran permanentemente el rostro del nuestro padre celestial. ¿Qué ocurrirá, en su entendimiento, si una persona que tiene 100 ovinos extravía a uno de los animales? ¿No irá de inmediato a buscar al extraviado, dejando a los otros 99 en los pastos?

Y si realmente la consigue, antes de que le ocurra algún mal, con toda seguridad será la que le de las mayor felicidad, incluso más que las 99 que no se perdieron. Pasa lo mismo donde el padre de ustedes, el padre del cielo: allá no quieren que se pierda ni tan solo uno de estos pequeñitos”.

Realmente no existe un ser humano, que le resulte indiferente a Dios. Esta historia muestra, lo relevante y valioso que es para el señor cada persona, ninguno de nosotros se pasa por alto, incluso el más pequeño, una oveja, a él no le importaría nada más que rescatarnos mediante su palabra y su verdad para que después podamos alcanzar la vida eterna en el Reino.

Es en el extravío de la vida, que la benevolencia de él se hace presente, ya que tal y como dice la historia, encontrar al extraviado le produce una muy grande alegría. Es para él un acto feliz rescatarnos. Porque implicaría que uno de sus hijos está volviendo a su padre. Que se está salvando, que está retomando el camino correcto, y nada vale más que eso.

parábolas de Jesús

El solo logro de cambiar una vida, que se encontraba extraviada, el rescate con decisión de los valores y la fe, recuperar la condición humilde, y enseñar lo bueno de la compasión, por medio de la cual le perdonaría y le recibiría pues “en el cielo no quieren que se pierda ni tan solo uno de estos pequeñitos”.

Estas parábolas de Jesús, nos enseñan cómo vivir, dan la guía para educar a nuestra descendencia, pues la enseñanza también es para las generaciones futuras. A pesar de saber que el señor siempre acudirá a nuestro rescate, es nuestro deber hacer hasta lo imposible por mantenernos en el camino recto, ya que nadie sabe en qué momento será juzgado.

La mayor parte de nuestros males según las parábolas de Jesús, son banales, muchas veces nos olvidamos, de lo que es realmente importante, de nuestro tesoro interior, el amor por el creador, si tenemos fe, cualquier crisis es llevadera y tendrá solución, solo con nuestra entrega al evangelio podremos sortear todas las pruebas a las que nos vemos sometidos.

A pesar de que en el fondo sabemos que el señor es inmenso y mayor que nuestros pecados, que la maldad que nos rodea, que nuestra falta de salud o tristeza, debemos saber gracias a las parábolas de Jesús que tanto al inicio como al final todo queda en sus manos, y es él el responsable de nuestro bienestar y de lo que nos sucede y por qué nos sucede.

parábolas de Jesús

Es por esto que debes reevaluar tu apego al señor con estas parábolas de Jesús, pregúntate si estás haciendo lo necesario, reflexiona si tu fe y amor son verdaderos, realmente estas propagando las enseñanzas, estás ayudando a tu prójimo. Qué tan hijo pródigo u oveja perdida eres ante el Señor. ¿Cuántas veces no te has separado y luego regresado al Señor y él te ha recibido con los brazos abiertos?

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