Aprende a realizar meditaciones para la hora santa, aquí

Frente a las adversidades, la humanidad ha cultivado formas de conexión con la divinidad, con miras a encontrar alguna solución viable que le brinde alivio espiritual. En el marco de la Iglesia Católica, realizar meditaciones para la hora santa, es una alternativa destinada a tal fin.

Meditaciones para la hora santa

Las meditaciones para la hora santa, representan una herramienta fundamental, mediante el cual, un creyente se aproxima más a Dios, a su gracia divina, a su inmensa vocación de bondad; sin embargo, para cumplir este cometido, se debe cumplir una serie de pautas, tomando en cuenta una serie de consideraciones que garantizarían, que la búsqueda del poder representado por Dios, se cumpla de manera efectiva.

A continuación, ofreceremos maneras de lograr la postura deseada o más recomendada, para alcanzar el clima espiritual que amerita una meditación, de manera tal, que se pueda establecer, cuando la meditación para hora santa, permite la construcción del puente personal que facilite acceder a la gracia de Dios Padre. Si te interesa este tema, te recomendamos leer el siguiente artículo: Mantras para Meditar

Al comienzo del proceso de la meditación, se debe tener muy presente, los cinco minutos iniciales, estos deben estar dirigidos a despertar el interés y la conexión con el Espíritu Santo, manifestando entonces apego a su Divino Poder, la confianza en su carácter devocional y demostrar que se han hecho méritos para su gracia.

Pedir redención por todas aquellas personas que pasan malos momentos, malas circunstancias de vida, que son aquejados por terribles penurias difíciles de superar, y percibir lleno de alegría, colmado de gozo, como el Divino Rosario, sirve para disipar el camino que nos lleve a alcanzar, la ruta definitiva hacia Dios nuestro Señor.

meditaciones para la hora santa

Inicio de las meditaciones de hora santa

Posterior a los cinco minutos iniciales dedicados, a rendir pleitesía y vincularnos al Espíritu Santo y dejar claro que en su poder está el ordenamiento del universo, entonces es necesario en los primeros diez minutos subsiguientes de oración, repetir la siguiente frase, tantas veces como sea necesario, para cumplir la meditación para hora santa.

Señor Dios, mi dueño, amo todas las cualidades benditas que te adornan, y tu omnipotente fuerza. Desde mi minúscula e insignificante, existencia, yo te adoro, tu mi Dios que llenas todos los espacios. Yo te ofrezco mi ser, de condición casi imperceptible.

Se recomienda en esta apertura de la meditación para hora santa, realizar otros rezos o recitaciones, que se ajusten a la condición apropiada para alcanzar el objetivo deseado, estos pueden ser: el Éxodo (33, 18-13); el Cantar de los Cantares (2, 8-17); Mateo (2,1-11); Juan (2, 11-18); Colosenses (1, 15-20); Filipenses (2,6-11).

Contrición

En los siguientes diez minutos, en la meditación para hora santa, resalta la importancia de rezar por la vida pecaminosa que llevamos, se hace necesario tomar consciencia del número de faltas cometidas y del tipo de pecados realizados; esta reflexión infiere o requiere de la más profunda introspección posible. Esto permitiría la posibilidad de ser iluminado por Dios, en su santa gracia. La contrición requiere recitar, la siguiente frase.

 ¡Oh gran poder!, gran poder mío, te ruego, me absuelvas de todas mis malas acciones realizadas.

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Al practicar la invocación, el creyente debe tener en su mente, la imagen de él, besando de manera fervorosa las cinco llagas de Cristo, en el momento de su crucifixión sin manifestar el menor pudor posible. También, se recomienda buscar los siguientes títulos para su lectura comprensión y análisis: 1 Corintios (13,4-7); Colosenses (3, 5-10); 1 Timoteo (1, 12-17); Santiago (3, 2-12); 1 Juan (1, 5,-2, 6); Salmos penitenciales (6, 32, 38, 51, 102, 130, 142).

Primera meditación

Al comienzo se sugiere a los convidados, invocar una profunda reflexión sobre las distintas facetas que se cumplieron en el Vía Crucis de Nuestro Señor, o recitar una oración dirigida a vislumbrar un misterio de la vida de nuestro Santo Padre; otra manera, de iniciar la meditación para hora santa, es escoger partes del evangelio, para ser leídas y posteriormente, realizar reflexiones muy sentidas sobre los planteamientos hechos en las mismas.

Esta opción de generar una dinámica de discusión sobre los temas generados en la lectura, queda a libre albedrío de los participantes en la meditación para hora santa. En esta parte de la oración, que se conoce también como meditación doctrinal, es donde el participante, a partir de la palabra de Jesús, que le sirve de orientación cristiana (catecismo) utiliza dichos planteamientos sagrados, para realizar un examen de conciencia profundo.

Ya que, una persona codiciosa, por ejemplo, debe reflexionar de por qué, le da más importancia a los bienes materiales y posesiones, que a la palabra de Dios que entra a su vida, como gracia divina. Lo que se busca en esta parte de la meditación para la hora santa, es determinar una forma ideal de rezar, que busque sin atajo alguno una línea directa para el encuentro con Dios.

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Meditaciones de hora santa para acción de gracia

En estos 10 minutos de meditación para hora santa, se busca dar gracias a Dios, por todos los favores recibidos, no solo en lo personal, si no, a todas las personas que se conoce han sido objeto de socorros divinos, e inclusive se puede agradecer por el país y por el mundo, donde seguro está la obra inconmensurable de la mano de Dios.

Se debe evitar ser personalista, cuando se invoca en este momento de la meditación para hora santa, debes sentir y tener claro, que perteneces a un colectivo de personas, que estás dentro de él, que todos reciben de manera general y justa, todas las bendiciones esparcidas o derramadas del Amor Divino.

Este es el momento propicio para agradecer por todo lo que se posee: vivienda, auto, prendas, trabajo, ropa, pareja, salud, recursos económicos; haciendo siempre la salvedad, que fue Jesucristo, a través de su sacrificio, quien propició la salvación de las almas; es recomendable que luego de esta parte de la meditación se procedan a leer: Génesis 1; Génesis (8,15-22); Job (1, 13-22); Daniel( 3, 46 ss); Mateo (6, 25-34); Lucas(17, 11-19).

Pedir a Dios

En estos 15 minutos de meditación para la hora santa, se debe rogar auxilio sin reserva alguna, si se tiene alguna situación inquietante, crítica en lo personal y en lo colectivo (familia, comunidad, país), es el momento de realizar la solicitud al Creador. Absolutamente todo se debe dejar en manos del todopoderoso Dios y sus designios.

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En este momento no se debe dejar a un lado, la solicitud de protección para la Santa Iglesia Católica, para que cumpla con su rol de la manera más eficiente, incluyendo a sus ministros, sacerdotes, y personas involucradas en sus acciones, para que jamás abandonen, el camino señalado por Dios. También es importante, pedir por todo aquel que predique, de pueblo en pueblo, de puerta en puerta, para que nunca sean agredidos, y que Dios siempre los ampare en su santa labor.

Últimos minutos en la meditación de hora santa

En esta fase de la meditación para hora santa, llegó el momento de agradecer; esta debe ser una conducta que ningún cristiano debe olvidar, porque representa una forma en que Dios, puede calibrar, si su presencia verdaderamente está hecha carne en ti, es donde el individuo reconoce que existe una obra esparcida, o extendida en el mundo, la cual está llena de bendiciones para sus hijos. El que reza, el que pide, reconoce la bondad infinita de Dios.

Canto de entrada para meditaciones

El único camino para llegar a la gloria de Dios, no es solamente la oración, la meditación de hora santa, donde de manera devocional se le pide a Nuestro Señor, también acepta otras modalidades de intervención, como los cánticos; estos cantos son interpretados con el mismo fervor que una oración; es una vía más, para conseguir la bendición de Dios. A continuación, presentamos un canto de entrada a las meditaciones de hora santa.

A tu lado, cuando cae el día, te rendimos tributo por darnos la oportunidad de trabajar en nuestro interés, te brindamos hoy nuestro trabajo arduo, amor, y remanso. Al atardecer, los reflejos oscuros se establecen, para enfrentar toda presión. Regresa el pájaro a su nido, Señor Dios, para que en su hogar, nunca deje de estar.

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Oración todos juntos

Así como se ha planteado, un canto que engalana el conjunto de ceremonias que tienen por oficio y convicción llegar a Dios bendito, volvemos a plantear la tradicional manera de establecer el enlace místico hacia nuestro Señor, que lo representa la oración. A continuación, presentamos la oración para todos juntos.

Padre mío, en esta velada nos ilusiona hacerte, una honrosa ceremonia en tu honor, para buscar estar a lado tuyo, de tu personalidad omnipotente, confirmada en el cielo por medio de tus manifestaciones extraordinarias.

Tal vez no existe una forma de comportamiento organizada fuera de tu permiso, sin embargo, lo ideal es ligarnos a ti, mi Señor. Necesitamos que proyectes tu luz de amor, hacia todos, pues sentimos que vivimos en el mejor sitio del mundo.

Todos debemos aproximarnos al fuego para poder adorarte, necesitamos que nos eduques en tu amor, es fundamental, que con estas meditaciones para la hora santa, se busque estar a tu lado. Permitámonos, sentir jolgorio, rogar, silenciar, callarnos, solo exigimos solicitar estar presentes y amarte. Auxílianos, con tu apoyo incondicional, necesitamos oír, escuchar tu voz, que es bendita, para ejecutar todo el trayecto.

Abrázanos como tus seres queridos, para siempre, queremos ser los que firmen testimonios de tu santo amor, esparcido y derramado a raudales. Mi Padre Divino, con el ocultamiento del día, te brindamos nuestro pecho pletórico de amor por ti, toda nuestra capacidad de amarte.

En tu consideración, está la de amarnos incondicionalmente y socorrernos. Oh Dios, todopoderoso, conmueve toda nuestra existencia para llenarte de gloria eternamente. Amén.

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Mandamiento de amor

Hemos aclarado que existen muchas formas de crear enlaces hacia la divinidad, la tradicional, insistimos es la oración, el rezo; pero también concurren los cantos, las ceremonias y otras. A continuación, dentro de las meditaciones para la hora santa, resaltamos varias lecturas cuyo contenido, igualmente representa un puente enorme para alcanzarla la gracia de Dios, estos se encuentran en las sagradas escrituras.

Amar como Jesús nos ama

De esta forma me manifiesto, deben amarse entre todos, tal como lo he predicado y yo mismo los he amado, por la eternidad. Es impresionante el amor que guarda aquel que se sacrificó por sus allegados.

Ustedes disfrutan de mi afecto, cuando realizan lo que les ordeno por su bien, no los llamo mi rebaño, porque los rebaños no tienen consciencia de su mentor. Los llamo mis compañeros y les tengo absoluta confianza y les hago sentir los gozos por los misterios de la vida.

Dispersen por el mundo la consecuencia de nuestra relación y difundan la palabra divina, porque las bendiciones que se otorgaron, es mi Padre quien las entregó. No lo olviden, es una orden santa, divina, parte de las entrañas mismas de nuestro Dios Padre, ámense mutuamente.” Juan (15, 10-16).

Con un amor que sirve

Reunidos alrededor de la mesa, Jesús les dijo a sus discípulos, ustedes me han considerado su Guía y Amo, igual, yo les he servido limpiado sus pies. Sigan este ejemplo de servicio, practicándolo entre ustedes, demostrando que han entendido mis enseñanzas. (Juan 13,13-17).

Canto

Otro texto que no debemos pasar por alto cuando nos referimos a meditaciones para la hora santa, se refiere a los mandatos u órdenes emitidas por Nuestro Señor Dios, alusivos a distintos tópicos; en este caso nos vamos a referir, a los señalamientos que sugieren la importancia de la existencia del amor entre los seres humanos. Dice así.

Al amarnos como hermanos, estamos también amando a Dios en su infinita gracia, quien odia a su prójimo, no está amando a Dios y por lo tanto no puede tener devoción. La señal de la cruz simboliza precisamente como abrazar amorosamente a todos tus congéneres.

Haced esto es conmemoración mía

En estos momentos vamos a referir, que la meditación para hora santa, no solo agrega como hecho novedoso, los cantos para llegar a la bendición de Dios, otra forma para alcanzar el mismo propósito, es mediante la realización de ciertas ceremonias las cuales se pueden encontrar en el libro sagrado la Biblia, en los salmos Lucas (22, 14-20).

Estando dispuesto a cenar, Jesús tomó el pan y lo repartió entre sus cercanos seguidores, diciendo las siguientes palabras: esta es la parte de mi cuerpo, y será repartida en su honor.

Luego, observando la copa de vino, la tomó agregando lo siguiente: aquí conservo en este cáliz la esencia de mi sangre, que supone una nueva forma de unión entre los hombres y la misma se derramará para salvar a todos ustedes, de los pecados que habéis cometido.

Luego de haber sido leídas, interpretadas e internalizadas las lecturas anteriores, todas las personas que participan en el ceremonial, que está dentro de las meditaciones para la hora santa; deben recitar la siguiente frase: Señor Padre mío, mi Dios.

Meditaciones de hora santa intermedias

Los caminos de Dios se siguen diversificando, en el párrafo anterior hablamos de las lecturas de ceremoniales, donde Dios señala la importancia de su sacrificio, en favor de la humanidad. En este caso, nos referimos a que en la oferta de senderos o caminos que existen para llegar a Dios, están también la práctica de los Sacramentos.

meditaciones para hora santa

Pero estos sacramentos, que Jesús dejó como legado, tienen un factor básico, un común denominador que los hilvana, para poder ponerlos en ejercicio; ese elemento catalizador es el amor. Es el amor que parte del mismísimo hijo de Dios, cuando aceptas su crucifixión y su sangre derramada, convirtiéndose en símbolo que marca la salvación de la humanidad pecadora.

Es a partir del amor, que se intenta acabar con las penurias del ser humano, por ejemplo eliminar, desaparecer el hambre, y es allí, donde se presenta el acto de amor que marcó el Mesías, al repartir el pan y el vino. El sacrificio del hijo de Dios, un gesto de infinito amor, sella la posibilidad real, definitiva de alejar, marginar de la vida el pecado; esto solo sucede, cuando el ser humano se alimenta del amor de Dios. Se aparta del mal y se regocija en la bondad eterna de nuestro Señor.

Canto

Como se comentó en el texto anterior, el ceremonial de los sacramentos, simboliza, el legado que dejó el hijo de Dios para el hombre, es a través del amor como el hombre construye una vida fuera de pecado y en tránsito seguro hacia la vida eterna; en esta oportunidad, volvemos a indicar a los cantos en este proceso de la meditación para hora santa; el uso de esta herramienta el canto, nos permite aprender a amar, no solo a nosotros mismos y al prójimo, también a la obra de Dios.

Por el amor de Dios te requerimos para amar, que nada te afecte, lo importante, es que nuestro Señor, te llama para amar, por lo tanto ama a tu prójimo sin discriminación, como a ti mismo, y obra con el bien para todo el que sufra, siempre brindando amor al humilde, al hombre pobre, al inmigrante, y al refugiado, no se les debe dejar de ofrecer amor.

meditaciones para la hora santa

Lo importante no es

Que Dios me encuentre, porque siempre estás en mis caminos. Que él te invoque, porque siempre estás en mi esencia eternamente escrito. Que vocifere tu nombre en un momento en que me sienta exhausto, ya que tú susurras en mi cada palabra. Que mis planes sean tuyos, ya que tú eres luz y orientas mi futuro. Que te pueda interpretar, ya que tú, eres mi apoyo en las dificultades.

Expresarme de tu majestad con sapiencia, eres tú, quien dirige todas mis decisiones y pensamientos. Que te guarde herméticamente porque estoy inmerso en ti. Que te adore con toda el alma, no es extraño, porque eres mi Señor, quien prefiere todo el amor, a pesar de ser pecador.

La motivación que generas, ya que eres la fuerza que me anima a luchar contra todas las dificultades; no es importante gritarte, ya que estas en lo más profundo de mi ser, de mi silencio, en él, yo definitivamente te encuentro.

Acción de gracias

Ya en este momento de las meditaciones para la hora santa, los feligreses, desde su postura hacia el bien, totalmente anti pecado, deben agradecer los favores que por majestad divina, se les ha concedido. A continuación, observaremos cómo se manifiesta la gracia divina de Dios, Padre.

Te agradecemos mi Dios, por protegernos y aislarnos del pecado, te agradecemos por darnos de beber y comer, y permitir que concretemos el Sacramento de la Comunión. Valoramos todo el tiempo y espacio, que nos concediste en tu pasantía por la vida terrenal, para de allí, desarrollar este inmenso amor que nos abraza por ti.

Te agradecemos por este ceremonial de meditación para hora santa, ya que por medio de él, podemos llegar a ti, estar a tu lado oh mi Dios. Valoramos tu sacrificio, ya que muestra lo que simboliza tu crucifixión, tu sangre. Te agradecemos Señor, por tu amor ilimitado que no distingue entre las almas.

Te agradecemos Señor, por ayudarnos a limpiar los pecados y a tener capacidad de perdonar a nuestros agresores; valoramos mi Señor, tu humildad, al presentarte ante nosotros como uno más, mostrándonos el camino verdadero. Te agradecemos mi Dios.

Ya dentro del proceso final que implica la meditación para hora santa, con un gran fervor hacia nuestro Padre celestial, con toda la fe que el hizo, albergamos en nuestros corazones, se debe rezar en forma muy concentrada y sentida un padre nuestro. Si te interesa este tema, te recomendamos leer el siguiente artículo: Novena al Padre Pío

Testimonios

Los siguientes relatos que se van a desarrollar a continuación, no forman parte, de la estructura de la meditación para la hora santa, sin embargo, constituyen un medio, un canal para percibir a través de las narraciones, comentarios y testimoniales relacionados con la presencia y la acción de la gracia de Dios. Consideramos pertinente aclarar situaciones que a la vista de cualquier observador puede generar dudas o incertidumbres, sobre la presencia de Dios en nuestro plano de vida.

Este trabajo sobre las meditaciones para la hora santa, ha puesto de relieve una gama bastante amplia de formas y maneras mediante el cual, nosotros los mortales podemos llegar y ganarnos la voluntad de Dios; la oración es la vía más expedita para ello, pero también están los cantos religiosos de alabanza a nuestro Dios, las lecturas sagradas sobre los distintos ceremoniales, herencia directa de las enseñanzas del hijo de Dios, o simplemente agradecer su benevolencia divina.

Pero, lo que debemos dejar claro, es que en todos los actos del hombre, donde las virtudes cristianas están presentes, todas orientadas hacia el bien personal y colectivo, marcando distancia de lo pecaminoso, de lo ruin, de lo deshonesto, demoníaco; está inexorablemente presenta la luz radiante de nuestro Padre creador, orientando, señalando el buen camino hacia la redención definitiva del hombre.

A lo mejor no eres un devoto consumado, un asiduo a las ceremonias litúrgicas religiosas más importantes como la eucaristía, o la confesión entre otros, pero, si tu conducta está cargada de principios virtuosos ordenados por la majestad divina, estas en el sendero correcto, donde tu bondad, caridad, misericordia, humildad, impulsada por el genuino amor hacia el prójimo, esto conducirá indiscutiblemente a la vida eterna.

Un número por otro

El siguiente relato, tiene como contexto histórico el período comprendido entre 1940 y 1945, fecha cuando se libró la llamada segunda guerra mundial. Esta confrontación es una de las más significativas de la historia, no solo por la cantidad de muertes ocasionadas en la contienda armada, si no, por el número de países que actuaron en el conflicto. Además, la segunda guerra mundial tuvo otro condicionante adicional, fue un enfrentamiento entre modelos filosóficos de concebir la vida.

Si, el mundo se debatía entre una forma de organizar los estados, la vida pública, la ciudadanía negando libertades básicas del ser humano y aceptando la supremacía de un grupo racial sobre otro y su contraparte, propiciador de un rango de libertades ciudadanas amparados en un clima democrático y de libertades públicas e individuales, que auspiciaron la igualdad de derechos para todos, sin ningún condicionante racial, político económico o social.

En este marco aparecen anécdotas, relatos, narraciones que sin dejar de ser consecuencia del conflicto indicado, expresan una gran riqueza de espiritualidad aún en medio del conflicto tan voraz y despiadado. La historia que a continuación vamos a detallar, narra la vida y el sacrificio de un sacerdote de origen polaco de nombre Maximiliano Kolbe, preso por el nacismo en uno de los campos de concentración más famosos el de Auschwitz.

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Esto ocurrió en 1941, en Europa, un día a uno de los compañeros se le ocurrió intentar escapar, el oficial nazi encargado del centro de confinamiento, disgustado por el hecho; en represalia decidió condenar a muerte a 10 de sus compañeros de celda. Entre los seleccionados había uno que tenía varios hijos y esposa.

Kolbe que no estaba entre los seleccionados, al ver que su compañero con esa carga familiar estaba condenado a muerte, le propuso al oficial alemán, cambiar el puesto del compañero por él; el furioso oficial aceptó, pero cambió de método de sacrificio de los prisioneros y los condenó a muerte por hambre, procediendo entonces a tan abominable tarea.

Para sorpresa del carcelero, todos murieron menos Kolbe, pasaba el tiempo y se mantenía erguido y con cierto aliento, a pesar de coexistir con los cadáveres de sus compañeros; hasta que el nazi molesto porque este no moría, decidió aplicarle una inyección letal.

La acción que llevó a la muerte a Maximiliano Kolbe, fue considerada como un gesto que le hizo ganar su santidad, la misma fue decretada por Juan Pablo II en el año de 1982, este reconocimiento fue objeto de controversia en la época, aduciendo que el Santo Padre, habría actuado, con una especie de solidaridad patriótica ya que, ambos comparten la misma nacionalidad polaca.

El rey no quiso imitar las acciones de Cristo

En el 987 d.C., en Francia, fue coronado un rey de nombre Roberto, su característica principal era su profunda fe cristiana y su profesa devoción hacia la eucaristía, su fervor era tan manifiesto que el mismo, con sus propias manos, organizaba el altar para las misas; rápidamente, se corrió el rumor de su inclinación religiosa tan apasionada.

Este hecho, fue interpretado como un gesto de debilidad por parte de sus enemigos, quienes se complotaron y organizaron una revuelta insurreccional para sacarlo del poder. El rey Roberto abortó la insurrección y apresó a los culpables.

Los personajes que participaron en la conspiración fueron condenados a muerte, por su intención ampliamente reconocida de querer derrotar al rey; en consideración con los insurrectos, el rey les mandó un sacerdote, para que les brindara el sacramento cristiano de la comunión.

El día de su ejecución, muchos de los familiares y amigos de los condenados, se hicieron presente en el palacio para rogar al monarca que perdonar a los insubordinados, sin embargo, los asesores recomendaron que mantuviese su postura y no revocara la pena, ya que de hacerlo, sería una clara señal de debilidad; el rey les hizo caso, a pesar de los ruegos y súplicas de los deudos de los conspiradores.

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Es entonces, cuando aparece una anciana muy humilde, se le acerca al monarca y le dice con un tono de voz muy calmado, pero firme:

Mi rey, usted envió, un emisario de Cristo para que los prisioneros comulgaran, y ellos ante Dios Padre, ya fueron perdonados, ¿por qué usted no se pone en el mismo tenor de nuestro Padre celestial y perdona?

El rey Roberto ante la contundencia de las palabras de la anciana, lo medita y ante su pueblo decreta el perdón para todos, y pide que nunca se deba dejar de recibir el cuerpo y la sangre de nuestro Padre celestial, ya que esto, los alejará del mal y de todos los estímulos del demonio.

La acción filántropa del rey Roberto, fue aplaudida por toda la multitud que colmaba la plaza frente al palacio, y la fama y popularidad del monarca, se extendió por toda la región, gobernando por mucho tiempo con la aceptación de la mayoría.

La cruz abrazada

Un muchacho muy joven estaba pasando por muchos problemas personales, él sentía que no tenía ninguna salida, en medio de su desesperación, que lo incitaba a tomar decisiones muy trágicas, le pide a Dios de la siguiente manera:

Oh, mi Dios, ayúdame a soportar el peso de mi cruz, es tan pesada, que no puedo con ella.

El Señor le contestó:

Si eso es lo que sientes, que es muy grande, superior o pesada, para tus fuerzas, haz algo muy práctico, dirígete hacia aquella habitación y la dejas allí, la depositas y cuando te sientas bien, con energía suficiente, escoge la cruz de tu preferencia.

Las palabras de nuestro Señor, tuvieron efecto inmediato, el joven empezó a sentirse mejor, aliviado, experimentando la sensación de que sus problemas ya no tenían el peso incapacitante, que sentía.

Un soldado iraquí pasa a la vida monástica

La historia refiere la vida de un hombre de origen iraquí, que decide abrazar la carrera militar, eso sucede mientras transcurre 1984; este personaje asumió su rol con entereza y responsabilidad, permaneciendo en el ejército por más de cuatro años.

A pesar de que su desempeño era bastante bueno, sentía que algo le faltaba, y que lo hacía infeliz. Un día, sin dar referencia alguna, abandona la carrera militar, refugiándose en el amparo que le brindaba la oración; al parecer, se convirtió en un fervoroso miembro de una familia religiosa, encontrando así, la felicidad tan anhelada.

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