Ofrendas para la misa pan y vino, lo que debes saber

El momento en que se hacen las ofrendas para la misa Pan y Vino, es de los más importantes eventos con los que cuenta la celebración de la Santa eucaristía, pues representa el instante donde los feligreses abren sus corazones, para ser impregnados con el amor de Dios y seguir su ejemplo.

Ofrendas para la misa pan y vino

Ofrendas para la misa Pan y Vino

Dentro de la estructura a cumplir con la ceremonia de la sagrada Misa, existe un momento cumbre que es donde el sacerdote narra la oración de presentación de las ofrendas para la misa Pan y Vino. El contenido de dicha oración, tiene tanto de manera implícitamente como explicita, el significado de lo que representan el Pan y el Vino dentro de la eucaristía.

Es un momento que requiere de tanto solemnidad, que el sacerdote que dirige la ceremonia, invita a los fieles asistentes a la misa, a colocarse en posición de meditación con el objetivo de interiorizar el sentido de dichos dones, sobre los cuales se reza y que son colocados en el altar. Si deseas leer otros temas similares a este puedes revisar Ritos del Cristianismo

A pesar de que las ofrendas para la misa Pan y Vino, son las principales y las realmente válidas, tienden a confundirse con otro tipo de ofrendas que se han venido sumado a la ceremonia de eucaristía, contentivas de otros elementos, que son llevados ante el altar y entregadas al sacerdote.

Esto lo hacen en medio de una especie de procesión lineal de algunos de los fieles, quienes hasta las levantan, esperando aclamación por parte de los asistentes. Esto es tomado como un factor distorsionante del ritual original heredado de los romanos.

Sin embargo, la ofrenda real donde se santifican los verdaderos dones, es a través de la representación del sacrificio eucarístico, donde las ofrendas para la misa pan y vino son consagradas y luego entregadas a los fieles devotos, haciéndolos partícipes de este importante acto, a través de la sagrada comunión.

Ofrendas para la misa pan y vino

A pesar de esto, esta actividad se le ha venido restando importancia y hasta se ha desfigurando dentro de la conmemoración del culto. Una norma establecida por la iglesia católica, que se convirtió inclusive en una pauta obligatoria, es la ordenación General del Misal Romano, que bien explica cómo deben hacerse las ofrendas para la misa pan y vino.

Una vez finalizada la oración universal, el sacerdote incita a los asistentes a sentarse, y se procede a realizar el relato del ofertorio. Se hace la presentación del pan y del vino por parte del religioso que oficia la misa, haciéndoles un llamado implícito a los fieles devotos a manifestarse y participar del culto, aprovechando la ocasión, y pedir por sus necesidades y las de la santa iglesia.

El canto del ofertorio marca el inicio del ritual, que se va desarrollando con la participación de los asistentes, quienes llevan algunos dones con los cuales pueden ayudar a paliar las necesidades de los más necesitados, así como de la misma iglesia.

Luego, el sacerdote realiza la oración sobre las ofrendas para la misa pan y vino, destacándola como la verdadera ofrenda real de la ceremonia. La oración, reza lo siguiente:

¡Amado Dios!, Padre santo, te pedimos que este pan y este vino que hoy te presentamos, sirvan para nosotros como verdaderos símbolos de la vida eterna, que fueron creados por ti para que compensar nuestras fuerzas.

Entre todos los bienes que hemos recibido de ti, escogimos este pan y este vino que ahora te entregamos como ofrenda esperando que la aceptes Señor, ya que este pan se transformará en el cuerpo de tu santo hijo.

Esperamos contar con tu bendición, para que nuestra semilla se multiplique en muchos frutos, ya que este pan está hecho con los granos de nuestro trigo. De igual manera, te mostramos el vino, que será transformado en la sangre de nuestro Señor Jesucristo, la misma que derramó para lavar con ella nuestros pecados. ¡Amén!

Como se puede ver, estas alusiones son explícitamente referidas al pan y al vino como ofrendas, sin incluir ningún otro elemento, ya que la liturgia romana, sólo reconoce como ofrendas para la misa pan y vino.

Es luego de ser sacramentados que estos alimentos, pasan de ser común a un banquete celestial que nos garantiza ser partícipes de la vida eterna en el reino de los cielos. Se complementa con la siguiente oración:

Dios Nuestro Señor, te pedimos que aceptes estos dones que tú mismo nos diste, y transfórmalos en sacramento de vida eterna. Que este pan de vida y vino como la sangre de salvación, sean sustento del hombre, tanto en carne como en espíritu.

Te ofrecemos estos santos dones ante tu presencia, para que hagas de este pan y de este vino,  misterio de salvación para todos nosotros. Guíanos santo Padre para que dentro de ellos encontremos la fuente de vida eterna.

Recibe y santifica este pan y este vino, ya que son el fruto de la tierra, la misma que fue cultivada por san Isidro labrador y que cuidó con el sudor de su frente.

Dentro de esta oración sobre ofrendas para misa pan y vino, y de la narración del rito del ofertorio, queda claro que los mismos, se realizan como marco de entrega de dichos elementos en el altar, razón por la cual, se deben dejar de lado otros elementos que solo se presten a confusión de cuál es la verdadera ofrenda y con ello retornar el sentido original de la eucaristía.

Ofrenda de pan y vino según el Papa

El Papa Francisco, es el encargado de presidir la catequesis, una actividad religiosa que se celebra los días miércoles, realizándose la misma, con un gran público. Esta actividad se lleva a cabo luego de la Misa y su explicación o respectivo sermón. El tema a tratar fue el concerniente a la presentación de los dones.

El Santo pontífice, explicó que es por medio de la celebración de la santa Eucaristía, que la Iglesia mantiene vigente y de manera constante, el Sacrificio de la nueva alianza que quedó sellada con la muerte de Jesucristo en la Cruz, elemento recordatorio que aparece en el altar.

Asimismo, explicó el santo Padre, que es un recordatorio continuo, de cual obediente fue Jesús en referencia a la misión encomendada por su padre. Este claro recordatorio fue dispuesto dentro de la estructura de la Ceremonia Eucarística, por petición de la santa iglesia.

Es una manera también de rendirle tributo y agradecimiento, a los momentos de vigilia que padeció nuestro Mesías y que forman parte de su sagrada Pasión.

Su valor y significado espiritual

Con respecto al valor y el significado espiritual de las ofrendas para misa pan y vino, el Papa hizo una notable referencia dentro de la catequesis, donde es bien tomado que la misma sea presentada ante el sacerdote por parte de los fieles.

Como significado más relevante, destaca que es una especie de oferta es espiritual regida por la iglesia, escogida de manera especial para que forme parte de la Eucaristía. Sin embargo, es de hacer notar que actualmente, los fieles ya no llevan el pan y el vino que son consagrados mediante la misa, como era la tradición de tiempos pasados.

Pero, lo que sí persiste es el rito de la presentación de estas ofrendas para misa pan y vino, como dones, conservando su gran valor y significado de tipo espiritual. Cuando eran proporcionadas por los fieles, significaba que era el propio pueblo devoto que colocaba su oferta y la deposita en las manos del sacerdote.

Esto representaba a su vez, la confianza de dejar en manos santas los problemas, ya que a través de las ofrendas se usaban como un canal para las peticiones de ayuda a Dios nuestro Señor. El religioso, las colocaría luego encima del altar, o en la mesa del Padre, considerado como el centro Solemne de la eucarística.

Otro valor y significado de las ofrendas para misa pan y vino es que simbolizan “el fruto de la tierra y el trabajo del hombre”, que es entregado a Dios para su bendición y gloria. También se considera como la muestra de que los fieles se mantienen obedientes a lo expresado por medio de la palabra santa, ofrecer el sacrificio de su esfuerzo y trabajo para agradar a Dios.

Oración sobre las ofrendas

A veces los fieles devotos consideran que sus ofrendas son poco con referencia a lo mucho que quisieran entregarle a Dios como agradecimiento, más sin embargo, Jesús es conforme con lo que se le entregue, cumpliendo solo con el requisito de que sea de corazón.

En medio del culto, esta oferta santa será convertida en el Don de la Eucaristía, que se multiplica luego con el sacramento de la comunión, para alimentar a todos, como la hermandad que representa la institución de la iglesia.

Es por medio de la oración de las ofrendas para misa pan y vino, la cual es pronunciada por parte del sacerdote, donde se le hacen las solicitudes de milagros y favores a Dios, a cambio de los dones que le son ofrecidos, utilizando la Iglesia como intermediaria.

Cuando se hace tal invocación, se está también haciendo un maravilloso intercambio entre nuestras necesidades y pobrezas, contra las grandes riquezas celestiales que el Todopoderoso posee. Resumiendo, tenemos que es mediante la oración de Ofrendas para la misa pan y vino, que los fieles creyentes hacen la presentación de su oferta, asociada a algún aspecto de cotidiano de la vida.

El propósito que se persigue, es el de hacer que Espíritu Santo lo transforme e iguale al sacrificio de Cristo, y que ambas abnegaciones converjan en una sola oferta espiritual, a la que Dios vea con beneplácito.

Ofrendas para la misa pan y vino

Ofrendas de la Misa

En torno a las ofrendas para misa pan y vino, surgen varias interrogantes, cuyas respuestas son de gran ayuda para descifrar cuales son los tipos de ofrendas y la manera ideal que sería del agrado de Dios. Ya se ha dicho anteriormente que las verdaderas ofrendas son las del vino y el pan, pero, te has preguntado ¿qué otros elementos puede servir como ofrendas?

De igual manera, es importante conocer cuáles son las que pueden permanecer colocadas encima del altar, o ¿cuáles son las propias de la santa eucaristía? Otras de las más comunes y repetitivas es, ¿si se pueden incluir consejos en cada ofrenda, en lugar del canto que acompaña a la procesión? Y la última pero no menos importante, ¿podemos añadirle lo que deseemos a la ofrenda del pan y el vino?

Para darle respuestas a estas premisas, tenemos que no se le pueden añadir otros elementos a las ofrendas para misa pan y vino, porque solo con estos dos alimentos es suficiente, razón por la cual, es el único momento a destacar dentro del desarrollo de la ceremonia, haciéndole un absoluto realce de manera exclusiva, de acuerdo con los registros eclesiásticos.

Hay que destacar que son las ofrendas de vino y pan las únicas que se colocan en el altar, ya que sintetizan todas las demás. A través de ellas se presentan las peticiones sobre el deseo de mejorar sus vidas que sienten los donadores, y todos los cristianos.

Así mismo, son las ofrendas llevadas ante el altar, las que posibilitan que la renovación consagrada se fortalezca, en relación con el sacrificio que hizo por todos nosotros él. La iglesia expresa una oración estrechamente relacionada con los dones reales de las ofrendas para misa pan y vino, las cuales son entregadas a través de una procesión. El rezo dice lo siguiente:

Amado Dios, te enseñamos ante tu altar, estas ofrendas, que vienen a ser el símbolo de nuestra dedicación por ti.

Concédenos la gracia de que se transformen para tu pueblo, en un signo de vida y redención al ser comprendidas por ti.

Acepta Señor con la bondad que te caracteriza estas ofrendas, y conságralas con tu magnifico poder. Haz que estos dones se conviertan en fuente de gracia para quienes aclamamos tu santo nombre. ¡Amén!

Ofrenda de pan y vino, único Intercambio

Las ofrendas para misa pan y vino, son de los símbolos religiosos donde Dios hace su obra y realiza un único intercambio, transformándolos en el Cuerpo y la sangre de su Hijo, el cual entregó para la salvación de la humanidad y que fuésemos glorificados.

Es por ello, que solo el vino y el pan, son la ofrenda verdadera, ya que representa el sacrificio de Jesús por nosotros. La plegaria de dicho intercambio reza de la siguiente manera:

¡Oh Señor Todopoderoso!, estos dones que nos distes como alimento para el cuerpo, ahora nosotros te enseñamos, para que los consagres y transformes en alimento para el alma. Te pedimos que renueves nuestro espíritu, y concédenos la bondad de gozar siempre de tu auxilio a través de estos dones.

Recibe y acepta, ¡Oh Padre santo!, los dones que tú mismo has instituido, haciéndonos partícipes de la conmemoración de tus sagrados misterios, exonerándolos y santificándolos, por lo que te damos las gracias.

Recibe y acepta también estas ofrendas, con las cuales será posible, renovar el sentido del sacrificio internamente en cada uno de nosotros, el mismo que fue capaz de hacer Jesucristo a cambio de nuestra salvación.

Acepta mi Señor, los dones que te presenta hoy la iglesia y tómalos como una ofrenda. Transfórmalos con tu poder divino, el cual pones de manifiesto en el misterio que encierra la salvación de toda la humanidad, ¡Amén!

Las plegarias

Una vez que tenemos claro cuál es el significado de las ofrendas para misa pan y vino, al igual que el culto al momento de realizar el único intercambio luego de hacer la presentación ante Dios y los fieles, le corresponde entonces a las plegarias. Te ofrecemos otros temas que pueden ser de tu interés como Incienso

En el momento del intercambio, un espacio memorable, ya que es donde el Padre entrega a su propio Hijo. Cabe destacar, que el contenido de las oraciones relacionadas a las ofrendas para misa pan y vino, no aplica para ninguna otra representación o simbologías que se haga mediante la conmemoración de la eucaristía, y que de igual manera, sean llevados al altar. Se presenta entonces, la siguiente plegaria:

¡Amado Dios!, mira a tu iglesia y todos los dones que hay en ella. No es oro, mirra, ni incienso, sino más bien el cuerpo y la sangre de tu hijo Jesucristo. Los dones que te presentamos en ofrendas, tú nos los has devuelto en alimento.

Acepta pues entonces estas ofrendas, y úsalas para el intercambio admirable, ya que estos mismos dones fueron en un principio entregados por ti, para que volviera a tus manos como una ofrenda de nuestra parte, haciéndonos con ello merecedores de recibir el premio de la manifestación de tu sagrada presencia.

Sentidos del ritual de la Ofrenda del Pan y el vino

La ceremonia de la ofrendas para la misa pan y vino, tiene una distinción que conlleva varios ámbitos religiosos como lo son: bautismal, eucarístico, antropológico y social. Se enmarca en un Sentido Bautismal, lo que quiere decir, que en dicho rito, la participación es de aquellos creyentes devotos que están bautizados y en santa comunión con la iglesia.

Adquiere un Sentido Eucarístico, ya que es de los dones que se presentan en la misa de manera destacada, para ser consagrados y luego transformados en cuerpo y sangre del Mesías, para finalmente distribuirlo entre los fieles en la comunión.

Es por ello que, este sentido se puede sintetizar en tres etapas: Presentación; Consagración y Distribución. Tres importantes momentos de una misma celebración, donde los dones se transustancia en el cuerpo y la sangre de Cristo Jesús. 

Tenemos también el Sentido antropológico, que se deriva del hecho de que la presentación de los dones, se convierte en un aporte de tipo material, el cual hacen de forma inmediata, aquellos que se mantienen fieles a la Eucaristía.

Hace alusión además a lo que representa el trabajo del hombre, como fruto de su esfuerzo, para cubrir con su sustento y alimento, siendo la base principal de la vida material para muchas culturas de manera universal. Esto hace que la contribución que da cada creyente, se vea representada en el ofrecimiento que aflora desde su interior.

En lo que se refiere al Sentido social, este elemento se pone de manifiesto a través de las cualidades de las ofrendas, no solamente de las que se entregan de manera individual, sino también de las ofrendas aportadas por parte de la Iglesia. Es en la naturaleza del pan y del vino que radica su hermoso significado, ya que su elaboración es a base de trigo y uvas, frutos concedidos por el Padre.

Monición de Entrada

La monición de entrada, es el saludo previo a la conmemoración del acto de la comunión dentro de la celebración de la santa misa. Se hace en nombre del sacerdote y del resto de sus acompañantes, y a través de la misma, puede expresarse la alegría de ser llamados por nuestro Dios, para ser partícipes del cuerpo y de la sangre de Cristo.

Es también, a través de esta monición de entrada donde se da las gracias a los asistentes por acompañar la celebración del ritual que comprende la Eucaristía, como fieles devotos. En resumidas cuentas, es el momento donde todos comparten la alegría de tan importante momento.

Lo que se busca es que cada uno de los asistentes, puedan sentir la presencia de Cristo nuestro señor y salvador, deseando que siempre pueda estar en nuestras vidas, como santo guía y maestro. Se aprovecha el momento para pedir que a través de la elevación de una oración, se solicite su ayuda, con el fin de que podamos vivir como cristianos verdaderos.

Peticiones de Perdón

Dentro de la estructura de presentación a las ofrendas para misa pan y vino, le corresponde el turno entonces a las peticiones de perdón que se hacen en el desarrollo del culto.

Se pide perdón por las obras que no han sido del agrado del Padre. Por las veces que hemos atacado a nuestro prójimo con graves insultos, lo que ha traído como consecuencia peleas y enemistades, cerrando la petición con la frase: “Señor, Ten Piedad”.

Se lamenta a Dios por no hacer el bien cuando se ha presentado la oportunidad, por las mentiras dichas y el mal poner a los demás, cerrando esta segunda parte con la frase: “Mesías, Ten piedad”.

Finalmente, pedimos perdón por haberles faltado a nuestros padres, desobedecido a nuestros maestros, y a los guías de la catequesis, cerrando con la frase: “Señor, Ten Piedad”.

Lecturas del día

Dentro de las lecturas del día se encuentran, la 1era lectura del evangelio, el salmo responsorial y la 2da lectura. En cada una de ellas, el sacerdote hace una pequeña reflexión de entrada, buscando llamar la atención de los asistentes y su posterior participación en dichas lecturas.

Ofrendas para la misa pan y vino

Monición de la 1ra lectura

La primera lectura se extrae del libro de los Hechos de los Apóstoles, específicamente se cita el pasaje donde se describe el auge que tuvo la santa iglesia y cómo fue su expansión, crecimiento y desarrollo. De igual manera, se explica cómo se da dicho proceso, vinculándose al hecho de que Jesús haya resucitado.

A continuación, se muestra una lectura que sirve para ilustrar un ejemplo, donde el apóstol Pedro, le lleva la buena noticia de la resurrección de Cristo, tanto al pueblo judío como al resto del pueblo de Jerusalén.

1ra Lectura: Libro de los Hechos de los Apóstoles

El relato describe que eran los tiempos de la Pentecostés, y entonces el apóstol Pedro, junto a los otros once discípulos, estando de pie les pidió atención a los presentes para darle el siguiente anuncio que fue dirigido principalmente al pueblo de Jerusalén y los judíos e israelitas.

El mensaje era referente a Jesús de Nazaret, quien en su paso por la tierra había realizado números milagros y mostró otros signos prodigiosos que lo acreditaban como el hijo de Dios, ese mismo Dios que lo entregó al mundo para que se cumpliera su santa palabra y sus designios, que llevaron a Jesús a morir en una Cruz.

Sin embargo, Dios cumplió también con la otra parte y lo resucitó, rompiendo las cadenas de la muerte. En referencia a ello, David señaló que, siempre que se tenga presente el nombre del Señor, él no vacilará en ayudarnos.

En aquellas palabras, Pedro manifestaba su alegría esperanzadora en que Dios nos rescataría de los brazos de la muerte, haciéndonos partícipes del gozo de su presencia. Pedro referenció en medio de aquella asamblea, la promesa ofrecida por Dios al profeta David, de sentar en su trono a uno de sus herederos, alertando desde aquel momento la venida y resurrección del Mesías.

Así fue entonces que Dios cumplió y resucitó a él, haciéndonos a todos testigos de ello, dijo Pedro. Luego fue exaltado ubicándolo a la derecha de Dios Padre, recibiendo de él al Espíritu Santo, que luego fue derramado en todos nosotros.

  • S.- Palabra de Dios.
  • R.- Te alabamos Señor

Salmo Responsorial

El salmo responsorial, es otra de las partes con las que cumple la estructura de presentación previa a las ofrendas de la misa de pan y vino. A continuación, citaremos la dinámica de uno de estos salmos eclesiásticos.

S.- Señor, muéstrame el sendero de mi vida.

Todos: Señor, muéstrame el sendero de mi vida.

S.- Oh Dios mío, sírveme como refugio y bríndame tu protección. Solo tú eres mi bien, Oh amado Padre, y dejo mi presente y mi futuro, hasta el destino de mi suerte, en tus santas manos.

Todos: Señor, muéstrame el sendero de mi vida.

S.- Tengo siempre presente a mi Señor, pues él me da su bendición y sabio consejo, incluso hasta en las noches, antes de descansar y dormir, recibo internamente su instrucción.

Todos: Señor, muéstrame el sendero de mi vida.

S.- Mi alma se llena de gozo y mi corazón está realmente alegre, mientras que mi carne permanece serena y en descanso. Sabiendo que el señor no me entregará a la muerte ni me permitirá conocer lo que es la corrupción.

Todos: Señor, muéstrame el sendero de mi vida.

S.- Muéstrame Señor el sendero de mi vida, y solo con tu imagen divina, aliviarás mi gozo con una perdurable alegría, estando del lado de tu diestra.

Todos: Señor, muéstrame el sendero de mi vida.

Ofrendas para la misa pan y vino

Monición de la 2da Lectura

Mediante la monición de la 2da lectura, se refuerzan los hechos narrados en la primera lectura. Pero, en este caso en particular, la reflexión se extrae de una carta del apóstol San Pedro, donde resalta la importancia que tiene la manera de vivir del hombre.

Esto se conecta al hecho de la resurrección de Cristo, asociándolo a que si llevábamos una vida buena de acuerdo a los principios cristianos, podemos gozar del regalo de la vida eterna. El recordatorio lo hace Pedro narrando el Evangelio donde describe el encuentro que sostuvo Jesús junto a dos de sus discípulos, luego de haber resucitado y quienes lo reconocieron cuando partió el pan.

2da Lectura: Primera Carta del Apóstol San Pedro

En la lectura de la Primera Carta del Apóstol San Pedro, el discípulo exhorta al prójimo a reconocer como su Padre a Dios nuestro Señor, quien actúa en nuestras vidas como un justo juez, evaluándolas sin parcialidad alguna. También los invita a tomar en serio la manera en que llevan su vida y las consecuencias que pueden acarrear sus acciones.

Resalta el hecho que, ya una vez fueron rescatados del pecado que heredamos, pagando un precio muy alto que no se compara con dinero alguno, ni joyas y tampoco grandes propiedades. El precio fue pagado con la sangre del hijo de Dios, sin mancha de pecado, ni defecto alguno.

Este sacrificio estaba previsto desde mucho antes que se hiciera la creación del mundo, evento que sirvió además como anuncio, para la llegada del final de los tiempos. Es gracias a nuestro señor Jesucristo que nos hizo creer en Dios, luego de que lo hizo resucitar de entre los muertos y lo llevó a compartir junto a él de su santa gloria. “Has puesto tu fe en Dios y también tu esperanza”.

  • S.- Palabra de Dios.
  • R.- Gloria a ti Señor

Ofrendas

La presentación de las ofrendas para la misa pan y vino, se hace en medio de una simulación a cuando Jesús preparó la gran mesa en la última cena. Es el tiempo entonces de preparar una gran mesa que va a representar al mundo entero y a la cual están invitados todos los hombres y las mujeres del planeta, quienes la compartirán junto a Dios nuestro señor.

Ofrenda del pan

Dentro de las ofrendas para la misa, se presenta primero el Pan, el cual para los fieles será el pan de Dios, pan de vida eterna, con el cual se sustenta nuestra fe y se alimenta el espíritu.

La entrega del pan en la eucaristía tiene inmerso una simbología que sirve de muestra para que aprendamos a compartirlo con los más necesitados, para que en nuestra mesa, nunca nos falte el alimento.

Ofrenda del Vino

Luego llega el momento en medio de la ceremonia que se debe presentar la ofrenda del vino, que luego de ser consagrado, se convierte en la sangre de Cristo, y para el resto del mundo, es el símbolo del amor verdadero y de la alegría.

Ofrenda del Agua

El agua, es la fuente de la vida. Ese es el significado que se nos expresa cuando se ofrenda el agua en medio de la celebración de la eucaristía, trayendo como recuerdo el momento en que somos bautizados y nacemos nuevamente en la religión.

Ofrendas para la misa pan y vino

Simboliza el momento en que Dios nos entregó su vida, librándonos del pecado original, y nos hizo suyos. Por esa razón, debemos mantener limpios y puros y continuar con nuestra buena vida.

Cosas que debes tomar en cuenta

Con referencia a los dones, debemos insistir que solo las ofrendas del vino y el pan son las verdaderas y las que pueden permanecer encima del altar. Esto les da la relevancia del caso, pues son las únicas ofrendas que pasan por un cambio al ser consagradas por el sacerdote y transformadas en el cuerpo y la Sangre de cristo con la intervención de Dios Padre.

El pan y el vino, deben destacar entre las otras ofrendas que se presenten y que son consideradas de poca utilidad real. En la procesión, el vino y el pan tiene que ser los protagonistas. No se debe añadir de manera arbitraria otros elementos a las ofrendas para la misa pan y vino, debido a que dichos elementos no serán tomados como tales, es decir, como otras ofrendas.

Solo el pan y el vino, son las verdaderas y reales. El ofertorio en cuanto a la liturgia resulta ser muy iluminado en referencia a la ofrenda del pan y del vino. Y ya para finalizar, si este tema fue de tu interés y quieres revisar otros rituales religiosos, puedes ver dentro en nuestro blog el tema Oraciones para bautizo

Ofrendas para la misa pan y vino

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