Los Símbolos Budistas, son figuras llenas de contenido espiritual

¿Sabes que el nombre del Buda más reconocido, Sidarta Gautama, significa el que cumple un objetivo? Esta denominación o significado se lo atribuyeron sus progenitores en el momento de su nacimiento y fue en aquel instante en surgieron la mayoría de las representaciones y símbolos budistas.

Símbolos budista

Un poco de historia

Es importante empezar por tener un contexto adecuado acerca de la historia de la vida del Buda y cómo se inició este movimiento tan antiguo. Por eso te echaremos el cuento de la vida de Sidarta antes de desarrollar todo en cuanto al tema de los símbolos budistas hay, pero, para que entiendas mejor todo esto te invitamos a leer la entrada sobre maestros espirituales.

Nos llama la atención el significado de su nombre porque resulta que tiene muchas implicaciones posteriores, por ejemplo, en la casualidad (que tal no existe) de que ya de adulto uno de sus objetivos fuera alcanzar la iluminación, pero de camino casi se mata de hambre, lo que le hizo entender que así no lograría lo que se propuso, por eso cambió de opinión acerca de su extremismo en la forma de alcanzar el objetivo, siendo esta una muestra de flexibilidad.

Una de las consideraciones importantes que debemos poner sobre la mesa antes de adentrarnos en la simbología budista nacida a partir de Sidarta, su fundador, aproximadamente en los años 500 antes de Cristo, es que no podemos conocer los símbolos budistas sin saber la historia de Buda, o el Buda como también es llamado, puesto que todos ellos van surgiendo a partir de su vida.

Sidarta, según los historiadores, fue un hombre de origen noble, no se sabe a ciencia cierta si era un príncipe, pero de haberlo sido fue de los Sakias, que vivió en el noreste de la India entre los años 500 y 300 antes del nacimiento de Cristo y que sentó las bases de una doctrina con su ejemplo.

Sobre todo los primeros 30 o 35 años tuvo una vida que se mantenía dentro de lo normal para su clase social y su estatus, a pesar de que en el tiempo de su nacimiento rondaron los augurios que lo anunciaban como un ser divino que venía a cambiar el mundo.

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Quizá motivado por estos mismos presagios el padre del Buda decidió criar a su hijo de una manera en la que tuviera el mínimo contacto con el sufrimiento de la tierra y así vivió este hombre hasta aproximadamente sus treinta años o más, sin salir de su casa o su castillo y contando con abundancia una educación de élites, que incluía desde meditación, hasta adiestramiento militar y muchos lujos.

Hasta que llega un momento de inflexión en su historia, con respecto a este punto hay varias versiones de lo que pasó, una de ellas es que ya casado con una hermosa joven, con la cual al parecer era feliz y teniendo con ella hijos o un hijo, llegan al castillo y ante la presencia de su padre y unas tres – o cuatro- personas, ocasionarían un gran cambio en su vida.

La visión que tuvo Sidarta le cambió la vida, ya que por primera vez observó cómo es la cruda vejez cuando vio a un viejo humilde llegar a su castillo ante su padre y ante él, también observaron en esa oportunidad a un enfermo, a un cadáver e incluso, un familiar que estaba en una penosa situación al igual que los anteriores. Todas estas fueron muestras para el noble Gautama de lo que podía ser el sufrimiento.

Esto lo marcó tanto que salió de esa reunión decidido a conocer la verdadera vida y no solo el aislamiento de placeres en el que estuvo hasta ese momento. Según otra de las versiones, en lugar de llegar esos seres frente a él y su padre, ocurrió que el Buda salió cuatro veces del castillo en escapadas para ver el mundo en compañía y con complicidad de su cochero.

En estas sucesivas salidas encontró en la primera ocasión a un viejo que tenía la espalda tan encorvada que caminaba y hacía todas sus actividades con mucha dificultad; en la siguiente oportunidad Sidarta observó a un enfermo tirado en medio de la calle, que se encontraba tan mal que hasta se estaba revolcando en su propio excremento y no recibía ayuda de nadie.

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La tercera vez que salió del castillo, fue un poco diferente, no vio a un individuo sino que encontró un grupo de personas vestidas de negro que iban en procesión a enterrar a un muerto; y en esta versión de la historia la cuarta vez que salió vio a un asceta, un monje que meditaba en las montañas y decidió seguir su ejemplo.

Se internó en la selva en búsqueda de la iluminación o el también llamado el Nirvana, de aquí en adelante concuerdan las dos versiones, que en este ascetismo o aislamiento de placeres y estímulos externos estuvo en meditación profunda durante un prolongado tiempo, con lapsos para hacer discursos. En este periodo logró influenciar a muchas personas y monjes que lo terminaron siguiendo en su objetivo de alcanzar la iluminación.

Sidarta sostuvo firmemente que el camino al Nirvana por el cual se purgarían todas las tristezas y sufrimientos de la humanidad, era precisamente una vida de abstinencia muy sencilla en la que él ni siquiera comía lo suficiente como para mantenerse bien nutrido, por lo cual casi muere de hambre en una de sus últimas meditaciones en la que seguía pensando que el camino era ese ascetismo tan extremo.

La revelación del equilibrio le vino justamente en este trance o estando en posición de meditación, debajo de un árbol Bodhi, del que al salir viviría de una manera en la que no se inclinaba por ninguno de los dos extremos, solo pregonará el punto medio, ni el de la privación, ni el del lujo. A partir de ahí empezó a comunicar sobre la importancia del equilibrio en la vida, tanto para las búsquedas espirituales, como para todos los otros motores de la vida del hombre.

La imagen del Buda (desde entonces llamado así) que solemos tener en la mente es seguramente la que corresponde a la etapa posterior de este momento de no retorno y es que de lo contrario, tendríamos como una de las imágenes o símbolos budistas a un Buda esquelético a cambio del Buda rechoncho que conocemos y está en postura de meditación con diferentes señales en las manos, que también tienen su significado.

Esta es precisamente una imagen que crea para muchos cuestionamientos históricos, puesto que se sabe que después de la iluminación Buda decidió comer tazas de arroz pero crea dudas que la figura que vemos en tiendas y en imágenes escultóricas, sea tan generosamente proporcionado habiendo tenido el personaje real una dieta tan parca o sencilla a partir de su llegada al Nirvana.

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Los datos acerca de la muerte del Buda son también un poco difusos, como a su vez sucede con el caso del propio Jesús. Se dice que el Buda entró en una meditación profunda de la cual no salió, pero no hay muchos más datos sobre su muerte además del lugar de la misma. Lo que sí es evidente es que fue un gran líder espiritual, cuyas enseñanzas también la filosofía y psicología se nutrieron mucho por todo el corpus de pensamiento que surgió de este movimiento.

Uno de los principales es la división de la vida según cuatro premisas a las que el Budismo recurre para explicar cómo se desarrolla la existencia del ser humano en la tierra, teniendo en cuenta que todo está interconectado, estos cuatro postulados o “Cuatro Nobles Verdades” que se conectan unas con otras, son:

  • La noble verdad del sufrimiento, según la cual la vida está compuesta de sufrimiento, porque desde el nacimiento tenemos a la enfermedad y a la muerte como futuro.
  • La noble verdad del origen del sufrimiento, en donde descubrimos que el sufrimiento está motivado por el deseo, el deseo de existencia y el deseo de no existencia.
  • La noble verdad de la cesación del sufrimiento, según la cual erradicar el deseo es el camino para evitar el sufrimiento.
  • La noble verdad del sendero que conduce a la cesación del sufrimiento, en donde también se incluye el Sendero óctuple para la cesación del sufrimiento, si se quiere esta es la parte práctica de la tercera verdad. También entendida en el Budismo como la medicina que se aplica a las verdades anteriores que vienen a ser enfermedades.

A modo de conclusión, la doctrina religiosa del Budismo nació del Hinduismo y comparte con ella una gran variedad de términos como el Samsara, o principio de continuidad de la existencia, el Nirvana que es un estado de elevación espiritual donde no hay sufrimiento, entre otros aspectos similares.

Son precisamente las Cuatro nobles verdades y el Sendero óctuple los que representan las ideas con las que Buda innovó y que terminaron siendo el fundamento de una nueva religión, que al pasar ya más de 2.500 años se ha seguido manteniendo como una de las religiones con más seguidores en el mundo.

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¿Cuáles son los símbolos budistas?

Ahora si haremos el cambio de timón hacia la descripción, en la medida de nuestras posibilidades y nuestro entendimiento desde ojos occidentales, acerca de los símbolos budistas partiendo de la luz que nos da conocer a grandes rasgos la historia de Buda para saber cómo contextualizar todos aquellos objetos metafóricos, o no, que nos encontremos y entender a qué etapa corresponden en el caso de no relacionarse sólo con el nacimiento del Buda.

Primero debemos hacer un pequeño inciso para hacer una presentación general de cuáles son los símbolos budistas y específicamente cuáles serán aquellos en los que nos concentremos, puesto que exceden los límites de nuestros caracteres describir todos los símbolos de esta doctrina, filosofía, psicología o religión.

A groso modo estos son: caracolas, flor de loto, jarrón precioso, sombrilla preciosa, peces dorados y rueda del Dharma (lo contrario a Kharma), aquellos más reconocidos entre las mayoría de las personas, incluso los no practicantes del Budismo, se denominan Ashta Mangala, que significa ocho signos auspiciosos, lo cual no tiene un número definido, realmente son muchos más.

Por ejemplo, uno de ellos es el Nudo infinito que es una seguidilla de líneas que se entrecruzan de una manera tal cual como un símbolo de infinito o un ocho. Podríamos mover los ojos infinitamente en su dibujo recorriendo un camino sin nunca llegar a un fin y es precisamente por esta cualidad de eternidad, que se asocia con el matrimonio y suele regalarse a los novios en esa celebración.

Otro ejemplo es el vaso de la abundancia que comparte estética con las banderas del budismo, ambos objetos visto desde la óptica occidental son especies de sombrillas por cuyo tubo se desprenden adornos de colores, telas y formas variadas, además, otras representaciones podrían ser los ojos de Buda cuya imagen puede quizás recordar al ojo de Horus, pero desde un frontalidad no habitual en los egipcios.

Ya estamos acostumbrados a asociar al hinduismo y el arte o los artefactos orientales una categoría que probablemente sea muy simplista o reduccionista, la cual es llamarles: barroco. Realmente lo que queremos decir con esto, es que toda esta inmobiliaria que contiene a los símbolos budistas son precisamente artefactos o imágenes que rebosan información, entre las cuales abunda el dorado, lo abigarrado, lo que parece en muchos casos ser excéntrico, lo colorido y lo sensual.

Más que un simple objeto

Los símbolos budistas no son precisamente objetos, sino también metáforas que hacen posible la comunicación, podemos comprender entonces que estos se encuentran presentes en sus escrituras y funcionan para las personas como medidas de protección que acompañan a aquellas que tienen fe durante todos sus caminos, sobre todo su camino espiritual.

Además de protección, los símbolos budistas son buscados por muchas personas externas al Budismo para aumentar su suerte y para celebrar matrimonios.

Pero en el contexto de la religión estos símbolos budistas también sirven para exaltar la autoridad espiritual de todos los que han logrado cierto nivel dentro de las jerarquías, por ejemplo, el lograr la iluminación y el despertar.

En resumen estos son los llamados símbolos auspiciosos y son buscados para:

  • Protección.
  • Suerte.
  • Matrimonios.

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Los ocho símbolos budistas del Tibet

Los símbolos budistas varían según su procedencia o corriente dentro de la misma doctrina, según los relatos budistas del Tibet, o también cabe el uso del típico: como cuenta la leyenda, los siguientes fueron entregados por los dioses hindúes a Buda con el objetivo de incitar a exaltar la autoridad espiritual de los mismos sobre los diferentes entornos de la realidad, los obsequios se ofrecieron en el siguiente orden y de la siguiente manera:

La rueda de la autoridad

También llamada Rueda del Dharma fue entregada por Brahma, quien en el Hinduismo es el señor del reino de la forma, la misma es muy parecida a un timón o a un mándala con ocho rayos que representan precisamente el Óctuple sendero que es el camino que se debe recorrer para el despertar y la iluminación.

Nos hace voltear los ojos específicamente a la doctrina budista y a la realidad del sufrimiento sus causas y todo lo que, si se quiere, podemos encontrar especialmente entre las últimas dos nobles verdades y el camino que nos conduce a trascender el sufrimiento.

La caracola o concha blanca

Ofrendada por Indra, el dios de los dioses, hace referencia al sonido del Dharma o del camino que con la Cuarta noble verdad lleva el despertar a las personas.

Los peces dorados

Fueron agregados posteriormente y representan a los seres sensibles como los humanos que estamos en la existencia física, en el llamado reino de la forma, donde vemos sufrimiento y en el que encontramos la experiencia de la vida que abunda en ignorancia y dolor.

Este símbolo nos recuerda que nosotros no somos seres llenos de pecado, que las diferentes cosas que nos aquejan en la vida son siempre transitorias y que cultivando la práctica espiritual las podemos trascender.

Otro significado que se le atribuye a los Peces dorados es el de representar la estructura primordial de energía en el cuerpo sutil humano, misma que en el Budismo se divide en tres polos: el central, el femenino y el masculino. Estos mismos peces representan esos dos canales conectados, también con el Kharma y el Dharma. Para hacernos una idea están ubicados en la zona media alta del cuerpo humano, entre ellos se encuentra un parasol en el que está el canal central.

Parasol de la victoria

También entregado posteriormente, así como los Peces dorados, viene a ser la representación de la victoria de la sabiduría sobre la ignorancia que dentro de la tradición budista es entendido como el logro más importante que un individuo puede alcanzar en su vida, visualmente se ve como una serie de trozos de tela abombachados que se siguen unos a otros en una estructura tubular.

Jarrón precioso

Entregado también después de un tiempo el vaso, ánfora de tierra u otros nombres por el que se conoce, es el llamado Jarrón precioso, siendo muy diferentes las estéticas en cada caso pero en resumidas cuentas representa la ofrenda de tesoros y minerales preciosos que se hacen entre los reyes, pero, en este caso el regalo es para Buda para enaltecerlo desde el panteón hindú como Rey entre los hombres.

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La flor de loto

Es uno de los símbolos más populares del Budismo, representa nuestra naturaleza esencial y nuestra pureza que surgen a pesar de toda la ignorancia, dolor y sufrimiento que pueda haber alrededor, esta metáfora se debe sobre todo a que esta flor nace en la superficie del barro y tiene una belleza excepcional que no compagina con su lugar de procedencia y es precisamente así como se entiende a los seres iluminados.

Sombrilla preciosa

La sombrilla preciosa, otra entregada posteriormente, es una en la que encontramos otro símbolo de protección al representar el resguardo a quien la tiene de las afecciones del Samsara, o ciclo de vida y muerte de la existencia.

Nudo infinito

Representando la infinitud de la unión entre compasión y sabiduría a la que llega Buda al lograr el despertar y la iluminación, este es un elemento que también vemos representado en la ropa de Vishnu uno de los dioses primarios del Hinduismo.

Estos ocho símbolos son comunes dentro del mundo budista en la mayoría de sus variantes, solemos verlas en brocados, pinturas, mándalas y cualquier variedad de representaciones artísticas en todo lo que es el Budismo.

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Significado de los símbolos budistas

Si desarrollamos más el significado de cada uno de estos símbolos, e incluso otros relacionados, nos encontraremos con que además de representar protección, suerte o ser un regalo ideal para el matrimonio, también cada uno de ellos tiene una gran historia. Acompáñanos a descubrir más acerca de estos intrigantes símbolos.

Caracola o Concha blanca

Como ya hemos visto la caracola es un símbolo de mucho poder porque con tan solo su sonido puede llamar al despertar espiritual y de hecho es lo que hace, pero, hay muchas otras curiosidades orbitando alrededor de las espirales de la caracola . Se le atribuye un carácter más bien femenino y de contenedor donde se encuentran todas las enseñanzas del Dharma teniendo acceso a esta sabiduría a la persona se le abre al camino del despertar espiritual.

Por todo esto la caracola, esa espiral lisa y rugosa con una punta blanca, es en lo espiritual y en lo físico un símbolo de poder. Incluso mucho antes del Budismo cuando se pensaba en caracolas también se recordaba mistificar el momento en que era usada por los héroes en la guerra, para causar temor en las tropas a las que se iban a enfrentar y otros usos un poco más frecuentes con el objetivo de ahuyentar a los espíritus malévolos o cualquier tipo de energías e influencias negativas.

Del mismo modo hay también una creencia por la cual se catalogan de sagradas, o no, según la dirección en la que corren sus espirales y si esta es hacia la derecha. Es decir, las caracolas que al tomarlas desde el centro las espirales van hacia la derecha son consideradas sagradas por su intima conexión con el sol, la luna y las mareas.

Flor de loto

Si se quiere uno de los símbolos budistas con mayor belleza y cuya historia revela también una particular forma de vida, representado por una flor que nace en aguas lodosas de las que se levanta, incólume, perfecta y sin mancha alguna.

Como flor y como símbolo nos refiere a la palabra pureza y, junto con el de los Peces dorados, nos enseña que el humano no es un ser de pecado sino que es capaz de evolucionar siguiendo el impulso que lo guía hacia la evolución espiritual para convertirse tal como la flor de loto en la belleza que surge del pantano que viene a ser la ignorancia, el apego, el deseo, la ira y el sufrimiento.

El aroma de esta flor también es muy atrayente y además de la pureza, también representa el hecho de que tanto el habla como el pensamiento se pueden mantener por encima del lodo de la vida. En las hermosas flores de loto hay variaciones de colores que también rebosan de distintos significados, los describiremos a continuación:

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  • Blanco, indicando espiritualidad y pureza en las personas.
  • Rojo, simbolizando al amor y a la compasión que conforman un binomio que está presente en el corazón humano entre muchas otras cualidades del mismo.
  • Azul, este color muy famoso en la historia del arte ya sea ultramarino, cerúleo o cian, nos vuelve a repetir la palabra sabiduría pero remarcada a un grado tal que toma el azul la preponderancia en las flores de loto para referirnos al conocimiento y a la tan importante superación de la ignorancia en todo lo que tiene que ver con la cultura budista. El azul y sobre todo las flores de loto azules, son símbolos budistas de saber y triunfo de los sentidos espirituales sobre los corporales.
  • Rosa, uno de los colores de loto más hermosos y que es considerado entre los supremos reservándose solo para deidades de alta jerarquía o rango y siendo predominantemente la flor asociada a Buda, el color rosa nos recuerda el amor dulcificado o pasado por los filtros de la pureza que no nos recuerda el rojo que si se quiere es más apasionado.

Jarrón precioso

El jarrón precioso tiene muchos nombres, jarrón de los tesoros inacabables, vaso de arcilla, realmente muchos, pero, todos ellos confluyen en la idea de ser un receptáculo de la abundancia material del universo, que para el caso de Buda fue el contenedor de sus saberes y riquezas espirituales, a las cuales podía recurrir infinitamente sin secarse nunca ni cerrarse, por eso se dice que de esta ánfora se pueden conseguir recursos inagotablemente.

En la actualidad o entre los no practicantes del Budismo también se acostumbra el uso de este hermoso jarrón ubicado en la puerta de la casa como símbolo auspicioso, ya que lo usan para promover en el hogar la abundancia y la liberación espiritual en todos los habitantes que habitan en ella y también en su conjunto como familia, activándose la riqueza, la armonía y la tranquilidad.

Las imágenes de estos jarrones que podemos encontrar en la actualidad, recuerdan esa cercanía que pueden tener las representaciones plásticas del arte, el imaginario y la artesanía hindú a el barroquismo.

Vemos en los jarrones realmente mucho preciosismo, mucho dorado, adornos florales, abigarramiento y variedad de colores que se conjugan con el color del oro, siendo popular la imagen agregada de una especie de flor de loto multicolor, pero, sobre todo rosada en las secciones más abultadas del ánfora.

Sombrilla preciosa

La sombrilla preciosa, hablando plásticamente, es un conjunto formado por dos partes que se refieren a dos significados diferentes: el primero que es la cúpula, simboliza toda la sabiduría que puede alcanzar un ser humano o que alcanzó Buda en la iluminación; y la segunda, representa la compasión que debe tenerse, y tuvo Buda, por los seres humanos.

La segunda parte se ve como una secuencia de faldas de tela que se van superponiendo una a la otra conforme recorremos visualmente un tubo donde se encuentra la primera y la segunda parte de la sombrilla.

La sombrilla preciosa es sobre todo un símbolo de protección, puesto que se le asocian las ideas de resguardo y poder que aleja a las criaturas venenosas, los malos espíritus, las malas energías y pensamientos, incluso de las personas que se tienen alrededor. Su destino, así como el del jarrón precioso, es también en la puerta de la casa, puesto que se cree que teniéndolo en este espacio la sombrilla alejará las malas vibras y protegerá la vivienda que no entrarán los ladrones.

Peces dorados

Los peces dorados o la representación de nosotros mismos, los humanos, dentro del panteón de los dioses hindúes nos revelan entre las creencias budistas una imagen de sabiduría, audacia, longevidad, alegría y pureza.

Pero yéndonos un poco para atrás en el conjunto de creencias del que viene la imagen de estos peces dorados, girando juntos en una simbiosis circular que recuerda mucho al Ying y al Yang, encontramos que son la representación directa de dos ríos sagrados de la India como son el Ganges y el Yamura.

Palabras como protección, fertilidad, abundancia, buena fortuna y libertad son algunas de las que se asocian con la imagen de los dos peces en la doctrina budista, siendo por eso uno de los regalos favoritos para entregar a los novios que se casan.

Las personas que los reciben pueden tener varias formas de usar el regalo, una es como un amuleto de protección y la otra es como una joya que acompaña a su vestimenta, en ambos casos los peces dorados protegen y dan buenos auspicios a aquellos que creen en ellos.

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Además, también están muy asociados al crecimiento de la riqueza o la fortuna, ese crecimiento de la abundancia económica nos hace pensar que no es casual que sean dorados, aunque también hay que considerar que este es un color muy recurrente en la estética hindú.

Por otro lado, uno de los ámbitos de aplicación en donde las creencias en estos símbolos budistas rinden frutos son que cuando se aplican en el mundo del trabajo los peces dorados promueven entradas de fortuna, riqueza y éxito para los proyectos emprendidos.

Rueda de Dharma

Está asociada a ideas de cambio y evolución, su centro es la representación de lo moral y la disciplina en el que se encuentran claves, la cuales nos indican que la meditación es el principal soporte de la vida espiritual, en la sección media de la rueda van apareciendo señales que se refieren a la sabiduría aprendida que permite erradicar el sufrimiento, ya en el borde vemos señas hacia la concentración.

Entonces en la rueda de Dharma o timón budista, se encuentran unidas la disciplina y la sabiduría mediante la concentración, siendo relevante el equilibrio para que estos tres elementos se mantengan unidos armónicamente. También se cuenta que en cada discurso del Buda, se dio un giro a la rueda por eso sus discursos se conocen por el lugar que se realizó tal acción e incluso, también por el número de vuelta de la rueda.

Nudo infinito

En el nudo infinito están presentes la causa y el efecto, pero unidos como lo habíamos comentado en pasadas líneas, en esa imagen compuesta por recorridos en ángulos rectos, entrelazadas que nos refieren a la eternidad o a un movimiento eterno dentro de un mismo ciclo. Y al igual como ocurre con la Rueda de Dharma, la necesidad de la armonía es crucial.

Este nudo representa la conexión y se da en regalos con la intención de establecerla entre quien lo da y quien le recibe, para hablar de aquellas cosas que no tienen ni principio ni fin, en las cuales podemos ver y sentir la sabiduría infinita de Buda. Es un amuleto de buena suerte, porque permite activar la felicidad de las personas y mantener la armonía en la búsqueda de la riqueza.

Parasol de la victoria

También llamado estandarte o bandera de la victoria, está compuesta por dos estructuras una que parece una cúpula que corona un asta y de la que salen telas que le dan una apariencia muy aireada al conjunto. La bandera representa el momento de éxito o victoria en el que Buda superó su orgullo, sus pasiones, su lujuria y todo lo que lo ataba al mundo del deseo y la ignorancia.

En los usos contemporáneos solemos verlo en el mundo hindú muy presente en espacios de liderazgo o de alto nivel político, del mismo modo en lugares donde los jefes de empresas se reúnen para discutir los lineamientos que va a seguir la misma, otro espacio donde es muy frecuente es en el mundo militar.

La idea de tener siempre presente al Parasol de la victoria es tener en mente esta imagen de ser conscientes de la dominación del propio ego y cómo concentrarse, en lugar de aquel, en la sabiduría, compasión y meditación.

Otros símbolos budistas

Los ocho anteriores son símbolos, si se quiere decir, exclusivos del budismo tibetano, aunque están en todos los tipos de budismo pero realmente hay tantos símbolos además de estos ocho que fue necesario hacer la salvedad de que con la selección previa, solo estábamos abarcando lo que es común a los budismos que se han ido desarrollando a lo largo de los años.

Por tal motivo, a continuación, presentaremos otros símbolos budistas e incluso pasearemos por algunos de los tipos de budismos y los nuevos o contemporáneos usos de esta simbología que hasta han llegado a tapizarse en nuestras pieles.

La obsidiana budista

La obsidiana es usada como especie de colgante u hoya entre las personas que siguen la doctrina del budismo, no hay registros claros de que Buda la usara pero se ha hecho sumamente popular en esta comunidad, puesto que alegan que con diferentes terapias y su simple presencia ayuda a reducir la presión, fatiga, dolor y algunos otros padecimientos.

El origen de esta piedra es volcánico y sus tonos son oscuros, negro principalmente aunque también se pueden encontrar verdes muy oscuros u obsidianas tornasoladas que incluyen hasta tonos de azul.

Mantras

Con los mantras pasa algo muy particular, ellos son símbolos del budismo pero no son un símbolo iconográfico, sino más bien en el sentido literario de frases que acompañan a las puyas que son, si lo vemos desde la cultura occidental, algo muy parecido a las oraciones. Estas frases inducen a la meditación por eso además de ser símbolos, también son parte de sus rituales y son fuertes ganchos o enclaves psicológicos y espirituales.

Los mantras más conocidos o que son comunes a la mayoría de los tipos de budismos son por excelencia los siguientes:

  • Om mani padme hum

En representación de la compasión, el OM mismo emite un sonido de gran vibración que al escucharlo, formamos parte de una experiencia de elevación colectiva por ella misma es como si las ondas que se emiten entrarán al cuerpo y lo hicieran vibrar por dentro, ahora Om mani padme hum es un mantra poderoso que está presente también en el hinduismo y se asocia a sus dioses.

  • Om a ra pa cha na dhih

El cual busca establecer una comunicación efectiva y pura desde el alma, que además venga cargada de creatividad y sabiduría.

  • Om vajrap ani hum

Muy adecuada en ambientes o cuestiones militares, porque busca el heroísmo pero también se concentra en la energía espiritual.

  • Om tare tuttare ture svaha

Canto que busca el equilibrio y el camino de la sabiduría.

  • Om shanthi shanthi shanthi

También es un mantra de gran belleza que de igual manera, está presente en el hinduismo y propicia que nos adentremos a la reflexión.

  • Gate gate paragate parasamagate bodhi svaha

Este mantra es un llamado de conciencia donde además se nombra el árbol bajo el que Buda alcanzó el despertar.

  • Om a hum vajra guru padma siddhi hum

Es una mantra que traduce una verdad hermosa, incita al conocimiento del universo pero a su vez también provoca o quiere provocar el olvido del dolor y descontento que hay en él.

  • Om muni muni maha muni shakyamuni svaha 

Es otro de esos mantras que propicia la comunicación efectiva.

  • Om amideva hrih

Este mantra es un poco difícil de pronunciar, sobre todo al final, pero es muy bello porque guarda la verdad del amor infinito.

Por cierto otra herencia en occidente del mundo Hindú es sin duda el conocimiento sobre los Chakras, te invitamos a leer más sobre ellos en chakras del cuerpo humano y cómo abrirlos.

OM

Es el sencillo pero contundente OM, en el que se funden lo divino o lo espiritual con lo intelectual, es un mantra de liberación y un mantra para el poder mental, también se puede portar como un objeto o tener como amuleto en nuestras casa. Si se escribe en su antiguo idioma, resulta la conocida forma que parece un 3 al revés con otros elementos alrededor, pero, su poder así como el de las notas musicales se siente sobre todo cuando está en ejecución.

Las vibraciones de este mantra en el cuerpo tienen efectos muy positivos para las personas puesto que el nivel de concentración y relajación al que pueden llegar durante y después de este mantra es muy poderoso y les permite conectarse con todo lo que está su alrededor y hasta en diversos planos es decir también en lo espiritual.

Mándalas

Los mándalas son el resultado de la combinación de meditación y purificación, tanto de la mente de las personas que lo hacen, como del entorno en el que lo hacen, en conjunto con una transformacional de materiales en obras o construcciones que son llamadas mándalas y que surgen a partir de un diseño del hombre.

Por esto, en ellos se ejemplifica que el camino a recorrer tiene tanto aspectos espirituales como físicos, además, es uno de los más populares, terapéuticos y que ha trascendido los límites de la India y del mundo budista, porque, por ejemplo, en la actualidad podemos encontrar en cualquier librería cuadernos de mándalas para colorear.

Sin embargo, hay todo un código establecido para crear y leer estos mándalas, pero esto se aplica más que todo al interior del mundo Budista y es ahí donde hay incluso monjes que hacen mándalas con polvillo de colores donde se siguen las instrucciones al pie de la letra, nos aproximamos un poco a ellas, a continuación:

  • Circulo, en los mándalas al ver un circulo debemos saber que se refiere a lejanía, seguridad y lo real.
  • Cuadrado, en representación del estabilidad y el equilibrio.
  • Triángulo, en referencia del agua que se traduce en vitalidad.
  • Espiral,  simbolizando la curación.
  • Cruz, no la cristiana sino una cuyas proporciones son iguales y están en relación con los cuatro puntos cardinales, esta cruz se entiende como emblema de las decisiones.
  • Mariposa, como signo de muerte y posterior transformación, la mariposa sin duda nos señala la palabra evolución.
  • Pentágono, que es también posible verlo en los mándalas budistas representando al propio cuerpo humano y a la unión de tierra, fuego y agua.
  • Corazón, recordándonos el amor, la unión y la felicidad.

Aunque mucho se ha dicho sobre lo que significa el color para el mundo occidental por su parte los colores en los mándalas también tienen sus propios significados que no están muy alejados de las lecturas que hacen los hombres europeos o americanos acerca de la sensación que da cada color.

Rojo: el rojo representa el orgullo tal vez no sea muy común ver un mándala budista lleno de rojo considerando que esa es una de las pasiones que intentan sublimar para llegar a la iluminación, pero, igual está presente quizás en pequeñas dosis para hablar de amor y compasión.

  • Azul: calma, claridad, lucidez de mente, serenidad, liderazgo y poder son algunas de las palabras que vienen a la mente a partir del color azul.
  • Amarillo: el color del sol y el de la alegría también en la vida de los budistas.
  • Verde: paz, naturaleza, frescura, abrigo, agua, fertilidad, sosiego, calma. El verde sí que es un color más recurrente en estas representaciones.
  • Violeta: es el color de la realeza, de la autoridad, de la transformación y la santidad.
  • Rosa: el color de la amistad y el amor, es muy común también asociarlo con el propio Buda, por ejemplo, el caso de la flor de loto rosa.
  • Naranja: es entendido como el color que representa la energía vital, quizá por ello muchos de los monjes, o sus ordenes, vistan túnicas de color naranja, este para ellos es un color lleno de vida y uno de los más importantes.
  • Gris: este es el color de la duda, de la indecisión, de la neutralidad extrema.
  • Negro: es el color del misterio, de la muerte, de lo oculto.
  • Blanco: color de pureza, divinidad, nuevos comienzos, impecabilidad.
  • Dorado: es muy utilizado en toda la imaginería budista no sólo en los mándalas, representan el brillo la pulcritud, la conexión, la abundancia y lo espiritual.

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Las diferentes representaciones de Buda

Uno de los ejemplos de las representaciones del Buda es el llamado Sakyamumi que consiste en una pequeña o mediana imagen del él en posición de meditación, hecha en material metálico que puede funcionar como joya o como adorno en las casas, ambos con el objetivo de ser fuente de protección para quien lo porta o lo tiene en su casa.

Sin embargo, hay muchas otras representaciones del Buda en donde lo podemos ver esquelético correspondiente a su periodo más ascético o el típico Buda gordo con sus diferentes posturas de manos que pueden significar cosas diferentes como, por ejemplo, el permiso a los monjes para acercarse a escuchar sus enseñanzas e incluso, imágenes de Buda acostado que es más recurrente en tapices o pinturas que en dijes.

Árbol de Bodhi

A la sombra del Bodhi fue donde el Buda encontró la iluminación es por eso que este árbol, del tipo de las higueras, se convirtió en un símbolo budista tanto en lo que corresponde a representaciones plásticas como dijes, collares, amuletos o estampas hasta en símbolos si se quiere vivos puesto que bajo los higueros suelen meditar los monjes o yoguis en busca del despertar.

Para el resto de las personas este puede ser un símbolo más de toda esta iconografía y hasta un atractivo turístico, pero para los budistas este árbol representa una imagen sagrada.

Símbolos del Budismo zen

El budismo Zen es el que corresponde al mundo asiático. Ha tenido varios nombres durante su proceso de establecerse en esta cultura, siendo el último el Zen, proviniendo del Zazen. Ahora es una doctrina cuya escuela es la Mahayana y sus discípulos aprenden la disciplina directamente de los maestros.

No se considera del todo una religión, porque sus prácticas van hacia el entendimiento de procesos más bien psicológicos, espirituales y del potencial al que el humano puede llegar a través de la meditación.

En este Budismo son muy importantes procesos como: comer, respirar, caminar, hablar, pensar, trabajar y toda la vida cotidiana.

Es precisamente en la vida diaria donde el Zen consigue su magia y su meollo, el despertar para ellos es donde se encuentran las acciones de todos lo días pero sin dejar de lado la meditación, sino que más bien se puede entender como que la misma se integra a la vida pasando a formar parte de un proceso constante, automático y natural del cuerpo como respirar, comer, hablar, etc.

El Zen es una pieza o una forma de saber que en donde nos encontramos no hay que creer en nada especial o más especial que cualquier cosa, además, también se guía el pensamiento, la forma de pensar y sobre qué cosas no pensar. Por todo esto es que no se le entiende como religión, el estilo de vida que pregona y aspira alcanzar el Zen se puede ver reflejado en las siguientes premisas:

  • Vivir teniendo compasión de todo y ante todo.
  • Desarrollar atención plena, concentración en aquello que hacen.
  • Buscar el crecimiento colectivo en lugar del individual.
  • Vivir profundamente pero manteniendo la calma.
  • Aceptar la muerte y con ella, hecho de la transitoriedad de los seres humanos.
  • Respetar su comida y agradecer tenerla.
  • Ser consciente de la importancia y lo que representa el dar.
  • No vivir en base al ego, de hecho suprimir eso en la medida de lo posible.
  • La avaricia, el odio y la ilusión son tres venenos para ellos, a los que todos han renunciado.
  • Desapegarse de las pasiones para poder sembrar y cultivar buenos valores.

Recapitulando en el budismo Zen volvemos a ver los mismos símbolos budistas básicos o los ocho auspiciosos, por ejemplo, los Dos peces, la Concha de mar, la Rueda de Dharma, la Flor de loto y el Jarrón precioso entre otros. La ligera variación es que el Nudo infinito no representa la unión de algo más que no sea la sabiduría y la compasión, además que hay un símbolo llamado Enso cuyo significado en Japonés es un circulo y representa para ellos la perfección.

Ese circulo tiene muchas representaciones plásticas asociadas y es un símbolo reconocido, aunque no se asocie directamente con el budismo Zen, hay una preparación, técnica, entrenamiento y una mística para hacerlo que lo hace uno de los símbolos budistas más especiales, tal vez no por su relación con la historia de Buda, pero si por el rigor y el significado que los japoneses dan a ese circulo no cerrado que es un circulo perfecto.

Símbolos budistas para tatuar

Los budistas no tienen necesariamente que tatuarse por alguna práctica ritual de su religión o su corriente de pensamiento y aunque esto no significa que una persona no se haya tatuado alguno de estos símbolos budistas, pero vemos que eso es más bien algo asociado a todas los individuos, que aunque no son practicantes, se sienten identificados con los significados de los símbolos budistas y por ende, deciden que los mismos serán sus compañeros de por vida en la piel.

Ahora como esto ya son tendencias de la época, que no solo son modas porque responden a inclinaciones o preferencias personales y lecturas de significados propias, lo que podemos recuperar de los símbolos budistas para tatuar es precisamente información sobre aquellos que son los más buscados, como pueden ser:

  1. Las imágenes del propio Buda, ya sea una figura en meditación o solo su cara, lo hemos visto repetidas veces tatuado como una tendencia a veces realista, también hiperrealista o surrealista que sin duda refleja que la influencia de este personaje sigue estando vigente.
  2. Ojos de Buda, realmente hechizantes, como símbolo budista es uno de los más propicios para referirnos a temas como intuición, tercer ojo, claridad y todo ese tipo de capacidades de sentir o presentir ciertas cosas o hasta ser tan observadores que se puede llegar a niveles de clarividencia y como tatuaje es el segundo símbolo budista que podemos ver más repetido en la piel de nuestros familiares, amigos y vecinos.
  3. Unalome, es una variación del famoso símbolo de la flor de loto que agrega en la parte de abajo cercana a la flor unas espirales que se mueven en forma ascendente hasta llegar a la base de la flor. Las mismas también van en crescendo en cuanto a tamaño y pueden haber variaciones, también del mismo Unalome, pero, en general estos son sus elementos que dan cuenta del camino que debió recorrer el loto para florecer.
  4. El árbol Bodhi, o quizá muchos tipos de árboles son tatuados a nivel mundial cada año, pero creemos que la mística relacionada con el estar cercanos a un lugar donde hubo una iluminación es una de las ideas que impulsa que el árbol sea, como es, un tatuaje que ha sido tantas veces tatuado.

Ya para finalizar nos despedimos reflexionado mucho, gracias a los budistas, acerca de las implicaciones posteriores que produce el deseo y también a notar que la recta concentración nos puede llevar a la paz, Nirvana, iluminación o ¿despertar? Si quieres seguir aprendiendo más sobre energías y cosas hermosas te invitamos a ver los maestros ascendidos.

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